Palestina: la rentabilidad de un genocidio (I)

Fuente: Jaber Jehad Badwan

Nota de los editores

Volvemos de vacaciones con energías renovadas, sí. Esperamos que nuestros lectores también. Sin embargo, desde NeG no hemos dejado de sentir una inmensa pesadumbre por las noticias que siguen llegando de Palestina y Ucrania. Tampoco es menor la pena que nos han hecho sentir los incendios desbocados en muchos puntos de la geografía Ibérica.

Abrimos la temporada con una entrada de nuestro colaborador habitual, Hugo Rodríguez Mendizabal (IAE-CSIC), de la que esperamos como siempre que “nuestros lectores puedan extraer sus propias conclusiones” (como decíamos aquí, justo antes de la parada estival).

Fieles al formato del blog, hemos organizado el post de Hugo en dos entradas que salen hoy y mañana.


Comienzo esta entrada con dos hechos objetivos. Son hechos en la medida que hay datos que los respaldan. Son objetivos en cuanto que distintas fuentes independientes proporcionan datos similares. Luego mostraré que estos hechos coinciden en el tiempo con un aumento de la rentabilidad bursátil de las empresas mas involucradas en la ofensiva contra Gaza.

En primer lugar, desde que Israel comenzó su operación militar en la Franja de Gaza, se han contabilizado a fecha de 6 de agosto de 2025, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA por sus siglas en inglés), más de 61.000 muertos, de los cuales más de 18.000 son niños. Estas cifras son similares a las recogidas en un artículo de The Washington Post en julio de 2025 o en un informe de la ONG israelí B’Tselem. Sin embargo, están por debajo de las estimaciones encontradas en otras fuentes como el Palestinian Center for Policy and Survey Research (PCPSR) que ya en enero de 2025 calculó que la cifra de muertos ascendía a 75.200, o un artículo publicado en The Lancet que a finales de junio de 2024 elevaba esta cifra a 64.260. Este último artículo concluía que el 59 por ciento de las muertes registradas correspondía a mujeres, niños y varones de más de 69 años, es decir, población típicamente no combatiente. Noticias recientes señalan, citando datos del propio ejército israelí, que la proporción de víctimas mortales civiles podría llegar a ser del 83 por ciento. A las muertes violentas directas a manos del ejército israelí, se le añaden los cuerpos que siguen enterrados entre los escombros o los fallecimientos como resultado del bloqueo que Israel tiene sometida a Gaza y que impide la entrada de ayuda humanitaria. El grupo independiente IPC, respaldado por las Naciones Unidas, ha declarado oficialmente una hambruna en Ciudad de Gaza consecuencia de ese bloqueo, una terrible situación que nunca antes se había declarado fuera de África.

En segundo lugar, las muertes civiles no son el resultado de accidentes (por ejemplo, un avión llevando bombas a otro sitio que, sin querer, caen donde no deben). Tampoco son daños colaterales (por ejemplo, civiles colocándose en medio del fuego cruzado). No son tampoco derivadas de circunstancias fortuitas (por ejemplo, soldados israelíes desobedeciendo órdenes y matando civiles por su cuenta). Toda la evidencia independiente apunta a que son el resultado de actos deliberados, planificados y ordenados desde las autoridades competentes. Esta es la conclusión a la que ha llegado Amnistía Internacional, las Naciones Unidas o la ONG israelí B’Tselem que califican las acciones de Israel en Gaza como genocidio. Para llegar a esta conclusión, estas organizaciones internacionales se han ceñido a la definición incluida en la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio. Según este acuerdo internacional, que entró en vigor en 1951 y ha sido firmado por 153 países (incluido Israel), se entiende por genocidio cualquiera de los siguientes actos cometidos con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso: (1) matar miembros del grupo, (2) causar graves daños físicos o mentales a los miembros del grupo, (3) someter intencionadamente al grupo a condiciones de vida destinadas a causar su destrucción física, total o parcial, (4) imponer medidas destinadas a impedir el nacimiento de niños dentro del grupo, (5) trasladar por la fuerza a niños del grupo a otro grupo. En este sentido, el 26 de enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia concluyó que existía evidencia de que Israel estaba cometiendo genocidio en Gaza y ordenó medidas provisionales para proteger a los palestinos bajo las convenciones internacionales contra el genocidio.

Organismos internacionales como OCHA, Amnistía Internacional, o Human Right Watch también acusan al gobierno israelí del bloqueo deliberado de ayuda como arma de guerra y que está provocando una hambruna en la región. Las declaraciones de los Ministros de Defensa, Yoav Gallant, de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, o de Energía, Israel Katz, expresando, ya en octubre de 2023, la intención deliberada de no dejar pasar ayuda a la Franja de Gaza, apuntan en esta dirección.

Las conclusiones de estos organismos internacionales, expertos en la materia, son la razón de incluir el término genocidio en el título de esta entrada y a continuación. El contenido de la entrada en nada resta atrocidad y barbarismo a los atentados cometidos por Hamas el 7 de octubre de 2023, ni a los secuestros que se produjeron entonces. Asimismo, conviene, además, incluir una referencia a la abundante literatura económica dedicada al estudio de los beneficios que se extraen de la violencia o a su uso estratégico con el fin de lucrarse. El lector interesado puede consultar aquí, aquí o aquí, entre otros.

De la economía de la ocupación a la economía del genocidio

En un reciente informe, la Relatora Especial de Naciones Unidas para Palestina, Francesca Albanese, denunció el beneficio que numerosas empresas han obtenido tanto de la ocupación ilegal como del apartheid que Israel ha estado llevando a cabo en Gaza. Según dicho informe, estas mismas empresas son las que ahora se están beneficiando del actual genocidio.

El informe detalla ocho sectores clave, antes usados para desplazar y sustituir a la población palestina, que ahora sirven como instrumento para las prácticas genocidas. Lo que pretendo hacer en esta entrada es, primero, resumir lo que dice el informe de la relatora para, después, mostrar datos de empresas de estos sectores mencionadas en ese documento o en otros medios verificados. En particular, incluiré datos de la evolución de las cotizaciones en bolsas de estas empresas que revelan la alta rentabilidad que, en general, están obteniendo desde octubre de 2023. La idea no es demostrar que estas altas rentabilidades se deban a su implicación en la campaña militar de Israel. Aunque pueda ser cierto en algunos casos, para poder demostrar esa afirmación serían necesarios muchos más datos que no tengo a mi disposición. Lo que pretendo es exponer que, a pesar de ser conocido que estas empresas son facilitadoras de la ocupación, apartheid y genocidio en Palestina, el mercado no las penaliza por ello. Dicho de otra manera: puede haber distintas razones que justifiquen la alta rentabilidad observada en estas empresas, pero lo que parece evidente es que los inversores no las están castigando. De ahí el título de la entrada: las rentas del genocidio no han de provenir necesariamente de participar en él de forma directa, sino de poder seguirlas manteniendo a pesar de formar parte de esa atrocidad. El objetivo, por tanto, de la entrada, son las empresas. En ningún caso se trata de evaluar si la economía de Israel mejora o no en su conjunto por estos hechos.

El primer sector al que se refiere el informe, quizás porque es el más obvio, es el sector militar. El presupuesto para gasto militar del gobierno de Israel creció un 65% entre 2023 y 2024 hasta alcanzar 45.600 millones de dólares para esta partida. Con una población de 10 millones de personas, este presupuesto de defensa, supone un gasto de 4.560 dólares per cápita. Para poner esta cifra en contexto, Estados Unidos tuvo en 2024 un presupuesto militar de 842.000 millones de dólares para una población de 340,1 millones de personas lo que implicó gastar 2.476 dólares por estadounidense. El presupuesto de defensa israelí se usa, entre otras cosas, para la provisión de armas para uso doméstico o para el desarrollo de tecnología militar. Entre las empresas destinatarias de este presupuesto se encuentran la israelí Elbit System, las americanas Lockheed Martin, RTX, Northrop Grumman, General Dynamics o Boeing, así como la británica BAE Systems o la italiana Leonardo. Como indica el Centro Delàs, se ha de resaltar que el uso de estas armas en Gaza proporciona a estas empresas la posibilidad de promocionarlas como “probadas en combate” lo que aumenta su valor en el mercado.

Un segundo sector son los servicios de seguridad relacionados con la vigilancia e internamiento. Estos servicios están cada vez más automatizados y son suministrados por empresas tecnológicas que proporcionan circuitos cerrados de televisión, biometría, drones, inteligencia artificial, análisis de big-data o almacenamiento de datos en la nube. Empresas globales como Google, Amazon, Microsoft o Palantir proveen al ejército israelí de este tipo de servicios.

En tercer lugar, tenemos el uso de maquinaria pesada civil para un uso militar. Según las Naciones Unidas, entre octubre de 2023 y septiembre de 2024, este tipo de maquinaria se ha usado para destruir el 70% de los edificios y el 81% de las tierras de cultivo en Gaza. La empresa Caterpillar es la principal proveedora de este tipo de maquinaria para estos usos a través de programas tanto de Estados Unidos como del gobierno israelí. Otras empresas involucradas en el suministro de maquinaria pesada para estos fines son Hyundai o Volvo.

El sector de la construcción también se ha beneficiado de las políticas del gobierno israelí hacia los territorios ocupados. Según Naciones Unidas, en 2024 se dobló el presupuesto del Ministerio de la Construcción y Alojamiento donde se destinaba una partida de más de 200 millones de dólares para la construcción de asentamientos. Este aumento mereció una declaración en contra de la Unión Europea. Según Peace Now (ONG israelí que examina los asentamientos), entre 2024 y lo que llevamos de 2025 se han creado 99 nuevos asentamientos. El siguiente gráfico recoge datos proporcionados por esta ONG y muestra como el ritmo de construcción de nuevos asentamientos se aceleró significativamente desde 2023.

Este nuevo ritmo en la construcción de asentamientos necesita que empresas tanto israelíes como internacionales suministren maquinaria, materias primas, y apoyo logístico. El 14 de agosto de este año, la Unión Europea volvió a informar sobre la construcción de asentamientos de forma ilegal y de las infraestructuras que les daban apoyo. Asimismo, en el informe de la relatora de Naciones Unidas, recibe mención especial la empresa española Construcciones Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) como parte de un consorcio para construir líneas de tranvía que conectan Jerusalén con asentamientos en Cisjordania. Otras compañías se habían retirado del proyecto debido a la presión internacional. La razón de esta presión radica en el hecho que el objetivo del proyecto es la construcción de nuevas líneas de tranvía que conecten Jerusalén con asentamientos israelíes en territorio ocupado haciendo permanente, de facto, dicha ocupación y favoreciendo la desmembración de Palestina. Estos asentamientos no pertenecen al municipio de Jerusalén y la construcción de los nuevos tramos de vías implica la expropiación de terrenos en territorio palestino. En la nota de prensa anunciando la concesión del proyecto, CAF obvió dar información sobre estos detalles.

El sector financiero canaliza los fondos para que las empresas no-financieras puedan lucrarse con la situación de apartheid, ocupación y genocidio. Por un lado, empresas de seguro proveen la cobertura sobre riesgos asociados a las operaciones en Gaza. Estas empresas, así como bancos de inversión, fondos de pensiones e instituciones depositarias también invierten en las acciones y activos financieros emitidos por las empresas involucradas en dichas operaciones dentro de su estrategia para generar rentabilidad. Por ejemplo, los bancos israelíes Hapoalim y Mizrahi Tefahot proporcionaron financiación para la construcción de los nuevos tramos del tranvía de Jerusalén llevada a cabo por CAF. Sobre este caso, la Unión Europea, a través de su Servicio Europeo de Acción Exterior emitía un informe concluyendo que esta infraestructura favorecía la expansión de los asentamientos en territorio ocupado.

Hay más sectores implicados. Uno es el energético. El Estado de Israel ha diseñado históricamente un sistema de dependencia por el que Gaza solo produce entre el 10 y el 20 por ciento de sus necesidades. Esta situación ha hecho de Gaza una zona completamente dependiente de generadores propios a la vez que de 10 líneas de suministro israelíes. Desde octubre de 2023, Israel ha cortado el acceso a la energía en la mayor parte del territorio de Gaza. Asimismo, empresas como Delek Israel Fuel Company Ltd abastecen de carburante tanto a los asentamientos en territorios ocupados como al ejército. El sector de bienes de consumo también participa del expolio. Cadenas de supermercados como Shufersal no sólo opera tiendas en los asentamientos sino que también distribuye los productos que se producen en ellos. Al mismo tiempo, como consecuencia de la ocupación, Gaza se ha convertido en un mercado cautivo donde el Estado de Israel controla la entrada de ciertos productos. La empresa Teva Pharmaceutical Industries se beneficia de esta situación siendo uno de los proveedores de productos farmacéuticos en los territorios ocupados sin enfrentarse a la competencia de otros medicamentos genéricos similares.

Las rentas del genocidio

De acuerdo con el informe de Francesca Albanese, el genocidio que el gobierno de Israel está llevando a cabo en Gaza es lucrativo para muchas empresas. Para evaluar esta afirmación los siguientes gráficos recogen la cotización de empresas israelíes en la bolsa de Tel Aviv, clasificadas por sectores económicos. Para poner estos datos en contexto se incluyen datos de índices o empresas comparables en Estados Unidos y otros puntos del planeta. Todos estos datos se han obtenido del portal investing.com que los tiene en abierto.

El siguiente gráfico presenta datos diarios de la evolución del índice Tel Aviv 35 (el equivalente a nuestro Ibex 35) junto con índices bursátiles de Estados Unidos (Dow Jones Industrial Average), Europa (Euro Stoxx 50), Japón (Nikkei 225) y Reino Unido (FTSE 100). Todas las series se han normalizado a 100 el 6 de octubre de 2023, un día antes de los atentados de Hamás. El gráfico muestra como el índice Tel Aviv 35 ha tenido un rendimiento significativamente superior comparado con los otros índices.

Como vemos en el gráfico, desde octubre de 2023, la rentabilidad de invertir en empresas israelíes ha sido muy superior que invertir en otras zonas geográficas, duplicando o casi triplicando la rentabilidad de otros índices bursátiles. Entre octubre de 2023 y agosto de 2025 el TA35 se ha revalorizado una media de un 31 por ciento anual, un crecimiento mucho mayor que el de los índices de Estados Unidos (18 por ciento), Europa (16 por ciento), Japón (18 por ciento) o Reino Unido (12 por ciento).

En este sentido, la evolución del índice Tel Aviv 35 se ha visto marcada por dos puntos de inflexión. Aunque en los primeros días tras el atentado del 7 de octubre de 2023 la bolsa israelita tuvo rendimientos negativos, esta tendencia rápidamente cambió a finales de octubre, tras el comienzo de la invasión a gran escala de Gaza por parte del ejército israelí. El segundo punto de inflexión, que aceleró el crecimiento del índice, ocurrió en el último trimestre de 2024. Durante ese año quedó patente que Israel dominaba el conflicto en la región. Justo ese verano Israel había matado a los líderes de Hamás, Mohammed Deif, el 13 de julio, y Ismail Haniyeh, el 31 de julio, así como al líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, el 28 de septiembre. El 17 y 18 de septiembre explotaron decenas de busca-personas y walkie-talkies matando a supuestos milicianos palestinos. Asimismo, los ataques de Irán a Israel en esas fechas con misiles balísticos fueron repelidos sin causar daños significativos. Para algunos analistas, estas acciones supusieron un giro geopolítico en la región indicando que Israel volvía a dominar su seguridad restaurando la confianza de los inversores en el país.

A partir de estos antecedentes para la reflexión, dejamos para mañana el análisis riguroso de la rentabilidad del genocidio en Gaza, así como algunas de las conclusiones que hemos querido extraer.

* Agradezco los comentarios de Pablo Aguiar Molina, Gabriel Pérez Quirós y los editores de Nada es Gratis a una versión anterior de este artículo.

Hay 7 comentarios
  • Como encrucijada entre filosofía y economía, me ha asaltado la siguiente reflexión a raíz de la presente entrada.

    Desde que la moral de los escolásticos fue relegada de la praxis económica, hasta señalar algunos autores que la economía queda al margen del pecado (o libre de él), se ha inoculado en el ideario libertario cierta inmunidad a la responsabilidad moral de ciertos actos o actividades económicas.
    Este espacio de amoralidad legitimadora de toda fuente de lucro, en el que el mal no solo no está mal visto, sino que se cuenta como una herramienta valiosa para triunfar en la carrera de la competitividad, avala un mundo de desalmados. Así cualquier escrúpulo es visto como un signo de debilidad, de tibieza imperdonable.
    Esta dinámica perversa no tiene coto, y la consecuencia de la banalización del mal es la permisividad y la tolerancia hacía lo intolerable desde un punto de vista humanista.

    Feliz vuelta de vacaciones, un saludo.

  • Al margen de cuestiones claramente rechazables, como señalar con nombres específicos a compañías españolas, la siguiente afirmación es factualmente incorrecta:

    "Sobre este caso, es curiosa la posición de la Unión Europea. Mientras su Servicio Europeo de Acción Exterior emitía un informe concluyendo que esta infraestructura favorecía la expansión de los asentamientos en territorio ocupado, el Banco Europeo de Inversiones contribuía con 250 millones de euros a su financiación".

    El propio link redirige a un proyecto para la construcción de un tranvía en Tel Aviv (no en Jerusalén), entre dos puntos que se encuentran en territorio internacionalmente reconocido como israelí (como se puede consultar fácilmente a través de Google Maps). Obviamente nadie puede ponerse a comprobar la veracidad de cada afirmación porque sería agotador, pero la credibilidad general del artículo se ve comprometida.

    • Gracias Venancio por tu comentario. Respondo a tus dos afirmaciones.
      Por un lado, no entiendo que señalar a una empresa por su nombre sea un problema cuando es española y que no lo sea si es de otro país. La exposición pública de una actividad inmoral no debería de entender de nacionalidades. Yo, sinceramente, preferiría que las empresas españolas se comporten cumpliendo estrictamente los más estrictos códigos éticos tanto dentro como fuera de España. Y, si no lo hacen, es importante que se sepa.
      En segundo lugar, tienes razón. El BEI ha financiado la línea de Tel Aviv y no la de Jerusalem. Ha sido error mio al escribir esta parte al confundir el nombre de la línea y unas noticias que se mezclaban estos nombres. Me he dado cuenta al leer tu comentario y hablaré con los editores para cambiarr esa parte de la entrada. Pido sinceras disculpas por ello a lectores y editores. Es por casos como este, precisamente, la razón de incluir un enlace para, básicamente, cada afirmación de la entrada, para que se pueda comprobar. Aunque, para algunos, sea agotador comprobarlo todo, quiero dejar claro las fuentes de donde he sacado la información y estar sujeto a crítica y hacer las rectificaciones que hagan falta.
      Entiendo que alguien que se cruce con ese error y deje de leer el resto de la entrada, ponga en duda la veracidad de la misma. Creo que no hay más errores pero si los hay espero que salgan a la luz, como has hecho tú. Sin embargo, también sé que el mensaje de la entrada sigue vigente. Hay empresas involucradas en este genocidio que no solo no están siendo penalizadas sino que proporcionan enormes rentabilidades a sus inversores. Ningún error en la entrada puede oscurecer esta realidad.

    • No puedo por menos que decir que tu comentario, Venancio: "Obviamente nadie puede ponerse a comprobar la veracidad de cada afirmación porque sería agotador, pero la credibilidad general del artículo se ve comprometida"; me parece, como poco desproporcionado.

      Nada está escrito en piedra. Y esto no es una biblia. Se escribe en el blog para que se lea, y se mejore. Si posible, y para quien le importe, en tiempo real.

  • Dada mi confusión respecto a la supuesta financiación por parte del BEI de la extensión del tranvía de Jerusalén, he modificado esa frase de la entrada para corregir ese error. Os pido disculpas por este fallo.

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