¡Al suelo, que vienen los nuestros!

¡Al suelo, que vienen los nuestros!

Según su declaración en el Congreso, algo así debió pensar el presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) cuando supo de la moción que el Grupo Popular en el Senado había presentado en contra de la regulación que la CNMC ha propuesto para la fibra óptica en España. Esta regulación obligará a Telefónica a compartir su infraestructura de fibra óptica a otros operadores en todo el país excepto en nueve municipios, donde los competidores deberán construir su propia red.

La moción del Grupo Popular se hacía eco de la respuesta de Telefónica a esta regulación y que alertaba de que ralentizaría su inversión en fibra óptica generando 30 mil empleos menos. Es por ello que el Grupo Popular exigía una rectificación por parte de la CNMC. Sin embargo, esta moción ha sido vista por todas las partes como una intromisión en las funciones del regulador del mercado y se ha acusado al Grupo Popular de actuar en beneficio de Telefónica, según algunos, para compensar a la empresa por su ayuda en el reemplazo del presidente de Indra (ver esta entrada de Rodrigo Tena en Hay Derecho al respecto de este tema). Como resultado, el Grupo Popular se vio obligado a retirar la moción, según anunciaron de manera momentánea.

La regulación que propone la CNMC no es estrafalaria sino más bien consistente con la postura de la Comisión Europea y de la extinta Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) en este tema. En muchos municipios es improbable que a corto plazo haya más de una empresa dispuesta a invertir en fibra óptica dado que recuperar esos costes puede ser complicado en un contexto de competencia. Así, la clave de la regulación será el precio de acceso que se regulará para la empresa que haya invertido en esa infraestructura. Si es demasiado bajo los precios que pagan los consumidores por el acceso por fibra óptica serán bajos pero también lo serán los incentivos a la inversión y por tanto tardarán más tiempo en recibir sus servicios. Por supuesto, podemos discutir si la lista de municipios en los que no se regula el acceso a competidores es demasiado pequeña (o demasiado grande) pero eso implicaría valorar datos que desconozco. En todo caso, estamos hablando de diferencias en los detalles del diseño y no de la estrategia en sí.

Si nos atenemos al contenido de la moción del Grupo Popular lo preocupante es que demuestra una grave falta de comprensión acerca de cómo debe funcionar una economía de mercado. Como he discutido repetidas veces en este blog (por ejemplo, aquí), existe abundante evidencia de que los reguladores independientes promueven la inversión y aumentan la eficiencia en los mercados. Interferir en su trabajo es junto con la reducción de competencias que también ha practicado este gobierno (uno de los últimos ejemplos es la ley de metrología que, por la puerta de atrás, transfiere al Ministerio de Industria competencias de la CNMC en la fijación de peajes en el mercado eléctrico) dos de las peores amenazas a la buena regulación de estos mercados. Reducen la credibilidad de la institución y con ello la seguridad jurídica necesaria para que las empresas puedan llevar a cabo sus inversiones.

He criticado repetidamente el diseño institucional de la CNMC por ser un ocurrencia que presenta contradicciones y que es contrario a lo que observamos en los países con mejores prácticas. Desde el punto de vista de la regulación, la CNMC debe velar por el correcto funcionamiento de los mercados que supervisa, proporcionando los incentivos adecuados a la inversión, a la vez que se inducen los precios más bajos y la mejor calidad posible. Desde el punto de vista de la competencia, la CNMC debe perseguir aquellas prácticas que reducen los incentivos de las empresas a competir en el mercado. Y no, tal y como discutí cuando hablé de las contribuciones de Jean Tirole a la economía, la competencia es la solución a la mayoría de los problemas pero no a todos, en especial cuando hablamos de mercados como las telecomunicaciones o la energía.

Aunque el diseño también ha dado lugar a dudas sobre la capacidad para realizar su labor de manera independiente (el ejemplo más reciente es el de los votos particulares que Francisco Marcos discutió hace unos días aquí) hay que reconocer el esfuerzo que se está llevando a cabo desde la CNMC en esa dirección. En todo caso, entre las funciones de esta institución no está la de garantizar 30 mil empleos más o menos en la construcción de una infraestructura. Sin embargo, indirectamente una buena regulación puede ser mucho más eficaz a la hora de crear puestos de trabajo, si permite aumentar la eficiencia de las empresas que hacen uso de los servicios regulados, mejorando así su competitividad, algo que España necesita urgentemente. Este mismo argumento se podría aplicar a otros ámbitos como en el caso del mercado energético, con ejemplos como el que discutí cuando hablé de la subasta de interrumpibilidad, o de los servicios profesionales.

Por último, no está claro que no se vayan a crear estos 30 mil empleos. Primero, estos datos son proporcionados por la misma empresa que se siente perjudicada por la regulación y, por tanto, podrían sobrestimar el verdadero impacto de la misma. Es además sorprendente que Telefónica anuncie que va a reducir su inversión incluso en aquellos municipios donde no se le obliga a compartir la infraestructura. Segundo, aún si nos creemos esa cifra, los empleos serían en su mayor parte temporales, asociados a la construcción de la infraestructura y, por tanto, se destruirían cuando la obra terminase. Posponer la inversión implica, por tanto, posponer la creación de estos puestos de trabajo, no dejar de crearlos. Y ese es quizás el problema: los empleos son los mismos pero no es lo mismo crearlos en año electoral que más adelante. Como hemos visto en muchos otros casos, tomar decisiones con estos criterios de corto plazo puede dar réditos electorales, pero condena al país o bien a una falta de competencia en el futuro o a hacer cambios sobrevenidos en su regulación para introducir esa competencia, generando inseguridad jurídica. Para evitar tentaciones electoralistas necesitamos reguladores independientes.

Hay 18 comentarios
  • Buenos días:
    Dice usted que “la clave de la regulación será el precio de acceso que se regulará para la empresa que haya invertido en esa infraestructura.”
    ¿Cómo se fija ese precio de acceso?
    Un saludo

    • Basilio,
      Existe una larga literatura sobre como dar acceso a este tipo de infraestructuras. Una referencia clásica es Laffont y Tirole (2000) “Competition in Telecommunications”, MIT Press.

  • Es muy difícil invertir en una red de fibra nueva y muy cara, para luego estar obligado a cederla “casi gratis” a tus competidores, que no han puesto un duro en el proyecto, ni tienen costes de mantenimiento de red, ni financieros, ni ningún otro y se limitan a competir “deslealmente” sin invertir.
    En el pasado, cuando Telefónica salía de ser un monopolio estatal y los cables de cobre los habíamos pagado entre todos, era entendible esta queja de los competidores, que no podían acceder a una red cautiva, que era necesario liberar, para competir.
    En estos momentos, donde cada uno instala la red de fibra que quiere e invierte con su dinero donde y como quiere, esta obligación de compartir, no parece tan necesaria. Yo más bien creo que los grandes competidores de Telefónica (Vodafone por ejemplo) están muy interesados en dañar a toda costa las cuentas de Telefónica en España (donde obtiene una buena parte de sus beneficios) para evitar que puedan competir dignamente y con fuertes inversiones en otros países (véase la desinversión que hace Telefónica en el Reino Unido, por falta de garantías para competir con éxito contra los nuevos gigantes que se van a formarse allí)
    En fin, competencia si, pero juicio y criterio para tomar las decisiones adecuadas que más conviene a los consumidores y al país, también.

    • Retor,
      Como digo en mi entrada, la clave está en escoger la tasa de acceso apropiada. Esta tasa se debe fijar ANTES de que la inversión se lleve a cabo. Así, si el regulador pretende que se ceda la fibra óptica “casi gratis”, como tu planteas, la empresa no querrá invertir y eso evitará que aparezca ningún tipo de competencia desleal, que se aproveche de la inversión ya realizada. La clave, por supuesto, es que esta tasa de acceso sea creíble y la empresa pueda estar segura de que ningún gobierno la va a cambiar en el futuro por motivos electoralistas (algo que hemos visto a menudo en España, por ejemplo, en el caso de la energía). Es ahí donde un regulador independiente ayuda. Proporciona la credibilidad y la seguridad jurídica necesaria para que la empresa (o empresas) quiera invertir.
      En cuanto a las teorías conspiratorias/nacionalismo económico que mencionas, la verdad es que no veo demasiada evidencia al respecto.

    • Retor,

      tu entrada contiene muchas inexactitudes. Por tratar de aclarar algunas:
      “es muy difícil invertir en una red para luego estar obligado a cederla”: pues ocurre todo el rato!. Se llama “negocios regulados” y así llega a tu casa la electricidad o el gas (o, en el límite, como funcionan las autopistas de peaje y el transporte ferroviario de mercancías). Ese sistema tiene sentido cuando el coste de duplicar la infraestructura no compensa el beneficio económico de la competencia.

      Como organizar los negocios “regulados” tiene muchos problemas pero, uno de ellos no es, que el inversor no obtenga una razonable rentabilidad de su inversión (son retos más interesantes, por ejemplo: a) como dar al propietario de la red incentivos adecuados para reducir sus costes operativos o b) como proteger al inversor del “riesgo regulatorio”)

      Respecto a la competición en el Reino Unido, no vas a encontrar en Europa un lugar donde los mercados sean más competitivos. Y esa es, probablemente, la razón por la que Telefónica se va de ese mercado. Los mercados competitivos a quien benefician es a los consumidores, no a las empresas y sus accionistas.

      En contra de lo que afirmas la expansión de las monopolios estatales (sea Telefónica o las eléctricas) se financió con los retornos que esos monopolios les permitían obtener en España (y de hecho, una preocupación constante del regulador es asegurar que el retorno que las empresas obtienen por su inversión en redes se reinvierte en la mejora de esas redes).

  • Gerard
    Gracias por tu respuesta.
    En relación al tema del artículo, la prueba del nueve la tienes en Jazztel, que ha pegado un pelotazo sin poner un duro en crear infraestructura (aprovechando la de Telefónica)
    Eso sólo puede hacerse con precios de transferencia ridículos. Yo creo que Telefónica no quiere que le vuelva a pasar lo mismo (otros se quedan con el margen que proporciona una infraestructura de calidad)
    En cuanto a tu comentario de teoría conspiratoria/nacionalista, no creo que sea acertado. Es muy común en grandes empresas competir con precios muy agresivos en el mercado de origen de otra empresa para drenar sus márgenes y evitar sus ataques en otros mercados más sensibles (sucede constantemente)

    • En absoluto el caso del adsl/jazztel es comparable a la fibra; Telefonica era el único con acceso de cobre a todos los hogares, y es por ello que la regulación tenía sentido. En el caso de acceso por fibra, todos los competidores pueden construir su red en igualdad, carece en mi forma de ver sentido el obligar a Telefonica a invertir en crear una red para cederla a un precio a determinar. El efecto es obvio, Telefonica invertirá el minimo a fin de no hacer el juego a su competencia…y de igual forma Orange y Vodafone minimizaran su despliegue, acomodandose a lo que Telefonica haga.¿Donde está el beneficio al usuario??
      Creo que tendría sentido establecer compromisos de despliegue a todos los operadores, a fin que la banda ancha llegue a todas partes, y no solo a las grandes ciudades, favoreciendo en todo caso compartición de despliegues para minimizar esos costes…

  • Pregunto desde el desconocimiento, ¿por qué aquí no se hace como con el tren? Es decir, el equivalente a un ADIF que ponga la fibra y las empresas de comunicaciones que contraten el uso.

      • En Australia se está construyendo la NBN, con financiación pública y mayormente con el tendido de fibra realizado por Telstra (el antiguo monopolio). Por ahora ya van con mucho retraso y sobrecostes, con unos problemas de gestión tremendos, y con un cambio de diseño considerable que introdujo el gobierno tras las elecciones del 2013: la red iba a ser fiber-to-the-premises, y ahora será fiber-to-the-node para rebajar unos costes (Las malas lenguas dicen que es un regalo para NewsCorp, puesto que con FTTN la televisión por satélite mantiene una posición más favorable en el mercado contra Netflix y similares ofertas.) Las presentaciones de Simon Hackett, que ahora está en el consejo de NBN co. no tienen desperdicio.

        Australia es un país muy extenso y con comunidades mucho más alejadas que nada que haya en España (la NBN tiene un componente de satélite bastante considerable), en el que a pesar de los problemas de construir una red tan grande (30.000 millones de presupuesto) no veo otra solución. En comparación, en España hay población más que suficiente como para que la intervención del Estado a parte de introducir una buena regulación sea innecesaria.

    • Eso venía a decir yo. Porque me resulta un poco absurdo eso de que cada empresa monte su red: algo que se me antoja ineficiente (poner y mantener tres cables es más caro que uno) y encima poco efectivo (porque acabarás teniendo tres cables en zonas rentables como Madrid o Barcelona y ninguno en poblaciones más pequeñas).

    • Aunque pueda parecer rar0, ADIF es de hecho propietario de la mayor red de fibra de España (16.000 km) y constituye la interconexión nacional de todas las redes urbanas de fibra. Esta red que discurre paralela a la vía, ADIF la utiliza para sus sistemas de señalización y seguridad y el exceso de capacidad lo vende (es un negocio muy rentable y que ayuda a que ADIF AV no consolide en CN) . Telefónica solo proporciona la fibra y el acceso desde esta red hasta el domicilio (en Madrid pe. las cercanías son un gran anillo de red de fibra ). Esto es algo que en su momento me sorprendió bastantante pero tiene bastante sentido.

  • Lo más preocupante es sin duda…esos favores devidos y esa intromisión en la gestión de empresas. Tanto hablar de iniciativa empresarial y las virtudes casí evangelicas de lo privado. Y en cuanto te das la vuelta aparecen los ramalazos intervencionistas más indecentes, los que se justifican en el olor de las nubes.
    Panda de hipocritas. Al menos los que defienden las empresas públicas, su utilidad, su justificación antes los huecos que el sector privado no cubre, hacen lo que piensan….si también con desviaciones, pero lo que piensan. Y hasta nos sonrojamos Ajenamente los que aceptamos que muchos servicios deben ser un mix. Parte negocio privado y parte servicio público, para tener verdadera competencia. Ojo, que NO un mixto Publico(coste)/Privado(beneficio) ante tanta hipocresia interesada….Alguien sabe: ¿Donde cotiza la verguenza y la decencia de todos estos?….que ahora tiene que estar baratisima, voy a comprar por si alguna vez sube.

  • ¿Por qué no se ha obligado a Telecable a compartir su red con las demás operadoras, siendo como es la única empresa que tiene red de fibra óptica en el Principado de Asturias? Hay cosas que no se entienden.
    Saludos.

    • Creo recordar que Telecable usaba una red bastante peculiar diferente de las grandes cableras y que su despliegue se hizo en ciudades grandes como Gijón usando la red de conducciones subterráneas del ayuntamiento, no recuerdo si alcantarillado, agua, gas, saneamientos o una combinación. De este modo se evitaban zanjas por las calles pero probablemente unas topologías complicadas.
      Por otra parte habría que ver las condiciones del concurso original, los sitios donde podría llegar a ser dominante y el plazo concedido y posiblemente prorrogado porque cubrir una provincia con núcleos rurales dispersos en porcentajes altos es condición frecuente al adjudicatario, pero lo haría inviable para un “incumbent” como Telecable que ya tenía que competir con Telefónica quitándole los clientes uno a uno lentamente, si además debe ceder red a terceros como Jazztel y otros que surgieron como setas sin construir una red propia ni terminar lo poco que empezaban.

      Hoy se ha olvidado pero cuando los grandes concursos para tender red de cable a finales de los 90 Telefónica también fue adjudicataria en todas las demarcaciones y luego no hizo la inversión de red ofertada. Propuso usar su red antigua con mejoras y los accesos del bucle de abonado con el viejo par trenzado (cobre) usando ADSL para dar TV e Internet. Se le aceptó.

      Saludos

  • Partimos de un supuesto distorsionado. Telefónica partía de unas infrestructuras de cable, que el estado puso en venta, y miles de accionistas compraron. Aqui empieza lo demencial y es obligar a los nuevos propietarios a vender por encima de un precio su servicios, mientras que fijaba un precio muy inferior para terceros. Es como si alguien vende su bar, y le obligan al nuevo propietario a vender las cañas a 2 euros, mientras que si viene alguien de parte del antiguo propietario se la tiene que dejar a 50 centimos, permitiendo a este que lo revenda a precio libre. Con ello, el nuevo propietario paga la luz, a los empleados, los impuestos,…cobra a los clientes. Si van directos, a 2 euros la caña, si vienen diciendo que vienen de parte del antiguo propietario, a 1,5, y de esos le tiene que dar al antiguo propietraio 1 euro. Demencial

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