Menorca y el nuevo modelo económico.

Hola queridos lectores y camaradas—acabo de volver de dos maravillosas semanas de vacaciones familiares en Menorca. Casi todo buenas noticias: preciosas y tranquilas playas, el agua más limpia que había visto en España (podías ver con claridad el fondo desde arriba a 6-10 metros de distancia), buenos restaurantes, bonitas ciudades… las vacaciones ideales con niños.

La reflexión que surge es inevitable (y un punto muy querido de Javier D-G, de cuyo super-Honda-Civic  de dos colores disfruté en la isla): cualquiera que sea el modelo futuro de la economía española, se tendrá que basar en el activo más importante que tenemos (que no, que no son las universidades): la geografía- el clima, el entorno, el mar…

Hace falta, primero, dejarse de demagogia- es bastante improbable que consigamos ser una potencia mundial en biotecnología (aunque conseguiremos crear buenas empresas) pero no es imposible que España pueda ser un destino de alta calidad para los Europeos que se retiren y los que quieran descansar. Segundo, hace falta trabajar para aumentar los servicios de alto valor añadido que se pueden proveer: clínicas privadas de alta calidad, para lo que hace falta facilitar la formación, pública y privada de médicos y personal sanitario (que ahora sufre unas barreras de entrada inexplicables); comunidades tranquilas y seguras (para lo que hace falta reforzar la lucha contra el crimen, y reformar la justicia para que las sentencias se produzcan con rapidez y eficacia) etc;  y, tercero, y lo más importante, recuperar los litorales destrozados del mediterráneo a base de expropiar y demoler todas aquellas construcciones hechas de forma corrupta. Incluso en Menorca, en las playas más preciosas, se ven verdaderas monstruosidades que sólo se pueden explicar en clave de corrupción. Y ante la corrupción, demolición. La demolición es, de paso, una buena forma de acabar con el descomunal exceso de oferte inmobiliaria que se ha producido en nuestro país.

En resumen: sol, playa y ladrillos, si, pero con mucho más valor añadido.

Hay 1 comentarios
  • Vivo en el centro de Barcelona, seguro que Madrid no será distinto. Observo todos los días como miles de turistas vienen a visitar mi ciudad, con su cámara colgando, su mochilita a la espalda… Y observo a los carteristas, trileros, mafiosos de la venta callejera y demás perlas (por no hablar de los abusos de algunos establecimientos legales), que actúan con descaro e impunidad. Al final vamos a tener que decidir: si queremos vivir de las gacelas, no podemos dejarlas a merced de los leones. Hay, en cambio, quien legitimamente opina que la masificación de turistas está destrozando la ciudad. Bueno, pues habrá formas mejores de disuadirles de su obstinación en visitarnos, digo yo. Estoy al 100% con Luis: menos palabras grandilocuentes sobre el “cambio de modelo productivo” y más hacer bien lo que podemos y sabemos hacer.

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