Incentivos y Crisis Financiera: El problema de institutiones “Too Big To Fail”

La discusión sobre los problemas de incentivos en el sector financiero  se ha centrado en el problema de la forma en que traders y ejecutivos son remunerados. Este problema existe, sin duda, y es serio. La remuneración de estos agentes en demasiados casos tiene un componente a corto plazo excesivo (el bonus de final de año), que hace que para los agentes en los mercados financieros, tomar riesgos excesivos sea muy atractivo: hago una apuesta  arriesgada, si sale cara, gano yo. Si sale cruz, pierdes tú (ya que yo no arriesgo mi dinero).  En el peor de los casos, me despiden, y empiezo un nuevo fondo de inversión o en un nuevo banco.

Efectivamente, estos problemas existen, y han exacerbado muchos aspectos de la crisis. Pero el problema fundamental de incentivos no ha sido este. El verdadero problema de incentivos ahora, y agravado por la crisis en el futuro, es el que sufren los acreedores de las instituciones financieras, los tenedores de deuda.

El conflicto se deriva de la seguridad excesiva que los gobiernos ofrecen a las instituciones “too big to fail”-aquellas instituciones financieras cuya caída corre el riesgo de dañar al sistema en su totalidad, arrastrando a otras instituciones a través de efectos de contagio reales (debidos a la interdependencia entre entidades financieras) y psicológicos. Si el acreedor sabe que la institución va  a ser rescatada con seguridad por un gobierno en caso de crisis, estará demasiado dispuesto a prestar a esta institución. El precio del riesgo será por tanto demasiado bajo, y el endeudamiento de las instituciones financieras excesivo.

Este problema, que existía ya antes de la crisis, se ha agravado con esta. Hace unos años parecía difícil, pero no imposible, que una entidad financiera importante desapareciera. Ahora, tras Lehman, esto es imposible: los gobiernos han decidido que el riesgo sistémico es excesivo e intolerable. Por tanto, los acreedores de entidades desde BofA o Citigroup a Deutsche Bank de UBS a  RBS o Caja Madrid, Santander o BBVA tienen casi completa certeza de que sus préstamos no tienen riesgo, y tienen así poco incentivo a cuidar a quien le prestan su dinero.

¿Cuál es la solución? Claramente, no se trata de volver a una situación donde entidades “sistémicas” pueden ir a la suspensión  de pagos tradicional. Tampoco la idea del “living will” o “testamento “, que es la que ahora mismo domina en los programas de reforma,  parece viable. Esta idea requiere que la propia entidad financiera haga muy sencilla su desparación. Un ejecutivo que quiera incrementar la probabilidad de rescate lo tiene sencillo, simplemente elaborando testamentos imposibles de implementar o insuficientemente claro. El testamento no parece compatible con los incentivos de los que los elaboran.

Lo que si es posible es que los reguladores se compromentan a que los rescates futuros tengan un reparto de los costes más razonable, que haga a los tenedores de deuda sufrir parte del coste.  El que los costes de los rescates recaigan, como hasta ahora, sobre los contribuyentes, y los beneficios sobre acreedores y accionistas es injusto moralmente: el capitalismo consiste en que los agentes tomen los riesgos y se beneficien de las potenciales ganancias, si, pero también de que sufran los posibles costes. El sistema que estamos instaurando post Lehman es, en palabras de un senador americano, “capitalismo para pobres, socialismo para ricos.”  Pero, aún peor, este sistema es ineficiente económicamente ya que la protección total de los acreedores de “too big to fail institutions” empeora los incentivos del mercado para monitorear las instituciones financieras, lo que disminuye la solvencia del sistema en su conjunto. En futuros rescates es necesario asegurar que los deudores sufren un recorte (o “haircut”) en el valor de lo que se les adeuda- justicia y eficiencia, ambas, requieren que esto suceda.

Hay 3 comentarios
  • Luis:
    Tu antiguo compañero, Luigi Zingales, ha defendido a menudo la conversion obligatoria de deuda en activos propios bajo unos supuestos predeterminados. Lo que yo siempre he pensado es que se podría indiciar el porcentaje de conversión obligatoria al tamaño del banco. Esto parece una solución relativamente limpia y sencilla de resolver la externalidad causada por el riesgo sistemico sin precluir las posibles ganancias de eficiencia provenientes de los rendimientos crecientes de escala.

  • También deberíamos replantearnos las garantías de los depósitos y toparlas o reducir sus cuantías. Al fin y al cabo, los primeros prestamistas de los bancos son sus depositantes.

  • No estoy tan seguro sobre limitar o eliminar las garantias sobre depositos. Me parece que agravaria los problemas de “too big to fail”. Sin seguros de depositos, ante alguna mala noticia sobre el sistema bancario, los depositantes moverian sus depositos hacia instituciones que tienen una garantia implicita del estado: las instituciones “too big to fail” . Un poco de evidencia anecdotica sobre esto: 1. En Argentina en los meses anteriores a crisis bancarias en el 2000 o los 90s los depositantes movian sus depositos a bancos publicos o bancos con capital extranjero. En el primer caso esperando que el gobierno salve los bancos con dinero de los contribuyentes, en el segundo caso con la idea que los bancos extranjeros utlicen dinero de las casas matrices para frenar una caida de depositos. 2. En Estados Unidos, cada vez que se debatio aumentar el monto del seguro de depositos, las posiciones estaban claras: los grandes bancos estaban en contra y los bancos mas pequeños (community banks) a favor.

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