El coste comercial de la separación, por Pankaj Ghemawat

Pankaj Gemawhat, Profesor de IESE,  ha escrito este artículo para La Vanguardia, aqui lo reproducimos por su interés.

El coste comercial de la separación

Europa observa preocupada la creciente tensión entre los separatistas flamencos y los valones en Bélgica, materializada en la ausencia de gobierno desde septiembre de 2010. Si bien es cierto que en la estructura federal belga las regiones gozan de una amplia autonomía, Flandes utiliza la fuga de capitales en forma de transferencias destinadas a paliar las diferencias económicas existentes entre norte y sur como principal argumento secesionista. Argumento recurrente también en el discurso nacionalista en Cataluña.

A propósito del nacimiento de Bélgica como una escisión de los Países Bajos en 1830, la historiadora Els Witte observa que la industria belga sufrió una grave crisis a causa de la pérdida de sus mercados principales. Como eco de estas palabras, en este artículo me propongo analizar el perfil comercial de Cataluña para mostrar cómo el levantamiento de una frontera entre España y Cataluña podría conllevar grandes reducciones en el comercio interregional, un coste con consecuencias macroeconómicas que debería incluirse en el análisis coste-beneficio de la separación.

A menudo oímos afirmaciones como que en la actualidad las fronteras han dejado de existir y que las distancias son de hecho irrelevantes. No obstante vivimos en un mundo en el que las distancias no son puramente geográficas sino que poseen un carácter más complejo. El ejemplo del comercio de bienes resulta paradigmático: el volumen de comercio de Cataluña con el resto de España es sólo ligeramente inferior que con el resto del mundo dada la mayor proximidad en la dimensión geográfica, cultural, administrativa y económica. (Ver mapa de las exportaciones de Cataluña.) El efecto frontera entre Cataluña y Francia, que mide la intensidad relativa del comercio interregional respecto al comercio internacional controlando por el PIB y la distancia, se ha reducido desde mediados de los años noventa a la mitad, pero parece haberse estancado cerca de veinte. Este sesgo implica que la integración económica no reduce del todo las barreras al comercio que supone una frontera -barreras que resultan incluso más difíciles de superar en sectores de servicios, más sensibles a la distancia-.

Si analizamos el comercio internacional a la vez que con el resto de comunidades de España apreciaremos hasta qué punto es importante la dimensión regional para la economía catalana. En el ranking de los doce primeros socios comerciales (por exportaciones) aparecen siete comunidades autónomas y cinco países, siendo Aragón el primer socio y Francia el segundo. Dividiendo estos flujos por el PIB de las áreas que reciben productos de Cataluña se observa que la intensidad de comercio con Aragón es entre cinco y seis veces la intensidad con el resto de España. Ampliando el espectro, el ratio asciende a veinte cuando comparamos la intensidad de comercio entre Cataluña con el resto de España respecto a con el resto de la UE.

Destino de las exportaciones de Cataluña en 2007

*Nota al pie: Los cálculos presentados en mi nuevo libro, World 3.0, muestran unos efectos incluso mayores dada la mayor amplitud del período usado (desde mediados de los años 90) en el que el comercio interregional supone una porción mayor de la balanza comercial.

 

 

 

 

Los datos de 2007, último año anterior a la crisis, revelan un déficit comercial (internacional) de 30 mil millones que queda prácticamente equilibrado cuando se añade un superávit en la balanza interregional de más de 20 mil millones. De hecho, sectores como el de procesamiento alimentario, que parece a priori un lastre para el comercio en Cataluña, adquiere gran relevancia (en términos de competitividad) cuando se añade el comercio regional dado su amplio superávit comercial con el resto de comunidades. Ejemplos como este revelan que Cataluña juega un importante papel como nudo de importación para España, importando del exterior para vender al resto del país.

En base a los datos mostrados acerca de la estrecha relación comercial existente entre Cataluña y España cabe preguntarse qué impacto produciría el levantamiento de una frontera entre ambas. El comercio bilateral entre la República Checa y Eslovaquia en los años posteriores al “Divorcio del Terciopelo”, en 1993, cayó un 75%. Basado en este y otros estudios Jeffrey Frankel, profesor de Harvard, concluye que estadísticamente dos empresas situadas a ambos lados de una frontera comercian entre un tercio y dos tercios de lo que lo harían si esa frontera no existiera. Si trasladamos estos cómputos al contexto de Cataluña en 2007, una reducción del comercio interregional a un tercio de su nivel actual provocaría una caída de la balanza comercial (total) de un -4% del PIB a un -13%, con una correspondiente caída del PIB mismo de hasta un…¡7%! *

A pesar de ser cálculos de carácter orientativo, sus magnitudes deberían tenerse en consideración y ser integradas en el debate sobre el futuro de Cataluña.

Hay 43 comentarios
  • por su interés? qué interés (académico) tiene? Alguien puede explicar los mecanismos bajo esta caída del comercio?

  • 7% de caída del PIB ceteris paribus. Pero evidentemente el resto de las cosas no quedan paribus.

    El superávit comercial de Cataluña con el resto de España tiene su correspondencia con un flujo de capital de Cataluña a España que a grandes rasgos se correspondería con los impuestos estatales pagados en Cataluña, menos las transferencias del Estado a la Generalitat, ayuntamientos y a los ciudadanos de Cataluña. Esos fondos se quedarían en Cataluña. Evidentemente la Generalitat tendría que proporcionar servicios que ahora proporciona el gobierno central.

    Si se produce una caída de dos tercios del comercio con España, premisa dudosa, no sería de un año para otro. El sector exportador catalán podría adaptarse y buscar mercados fuera de Cataluña o dirigir la producción más hacia el mercado interno.

    Además otras cosas podrían cambiar: presión fiscal, legislación del mercado laboral, salarios, precios, ….

  • Con todo el respeto del mundo, una estimación de los costes de la secesión basada en una “gravity equation” no tiene mucho sentido. Obviamente, dicha secesión generaría cambios mucho más profundos en economía catalana que una simple subida en los costes comerciales con el resto de España. Me creería más estimaciones basadas en datos de países que se han independizado últimamente. En este sentido, el ejemplo de Eslovaquia es más relevante. Quizás es verdad que el comercio de Eslovaquia con la Republica Checa disminuyó, pero ello no parece que influyese mucho en el crecimiento económico del país, que ha sido espectacular (y eso a pesar de que la separación se llevó a cabo con unos términos muy poco favorables para Eslovaquia). No me parece nada obvio que la gran entrada de inversión directa en el país hubiese ocurrido si algunas decisiones se hubiesen tomado en Praga en vez de en Bratislava.

  • Varios comentarios rápidos, Luis.
    En primer lugar los datos.

    No se ve la fuente y no concuerdan bien con lo que sabemos por otras fuentes, es decir que el 70% de la facturación de Cataluña es en el resto de España. Whatever that means.

    Estos datos me parecen muy bajos y, quizás, de fuente contaminada sobre todo si tenemos en cuenta que, salvo la cabaña porcina estabulada en la región (más de 9 millones de cabezas con intensísimo tráfico por fases de alimentación con Francia y Holanda) mucho del resto de lo alimentario se trata de fábricas no ubicadas en Cataluña, por ejemplo (Palencia), Aguilar de Campóo o El Espinar (Segovia), Málaga (Pasas y fruta tropical) etc. pero que consolidan en un Nif de Barcelona normalmente de una multinacional alimentaria (USA, UK y Holanda).

    Cómo y quién desenmaraña esta información en la España autonómica es muy importante porque las interpretaciones y los datos vienen muy sesgados.

    En segundo lugar las tendencias.
    Hace 25 años, mi sector de actividad (tecnología informática y telco) realizaba el 35% de sus ventas en Cataluña. Hoy no llega al 18%. El PIB de Cataluña por ahí debe de andar y lleva años bajando en proporción y mix.
    Otro sector que conozco muy bien y que antes era un 90% catalán (editorial y editorial printing and publisishing) ha caído allí a menos de la mitad estableciéndose, por ejemplo, en los parques industriales de la periferia de Madrid.

    Es decir, no se habla de lo que es un secreto a voces: las políticas nacionalistas exacerbadas y determinadas leyes inconcebibles en un estado moderno y respetuoso han expulsado una gran parte de la actividad desde hace al menos 25 años.

    A lo largo de mi vida he abierto en Cataluña una fábrica (de ordenadores personales) y la he cerrado unos años después. Igual con una editora distribuidora en este caso trasladando parte a Viseu, Portugal, (el norte de Portugal desde Lisboa es la región con más población y densidad de la península y crece en % mientras otras caen).
    La imprenta en la que se terminan haciendo la mayor parte de nuestros libros está cerca de Alcorcón y todos son catalanes o gente que llevaba allí décadas y se han venido.

    Por último: La historia.
    Decía Gellner que el primer requisito del nacionalismo es una fuerte dosis de Amnesia– pero el despegue económico de Cataluña se produce a partir de la –para algunos oprobiosa– extensión de las leyes de Castilla mucho más liberales a pesar de los esfuerzos reales desde Carlos I por dinamitarlas.

    Por dar un dato, en 1350 la población de Cataluña no había superado las 450,000 almas en los mil años desde la invasión alana del 409ad (unos 5 o 6 millones en Castilla) pero lo peor es que entre aquella fecha y el censo de 1497, –ciento cincuenta años desde 1350–, arrojaba una población de 278,000 habitantes y la joya, Barcelona, había caído a los 20,000 (Suárez, 1984, 383).

    Sólo cuando, siglos más tarde, la corona traslada el avituallamiento de los tercios y le las posesiones Italianas (Nápoles y Sicilia fundamentalmente) se recupera la población de Cataluña alcanzando los 800,000 cincuenta años tras el (¿infame?) Decreto de Nueva Planta (1716). Es decir, en cincuenta años tras el decreto dobla su población estancada durante 1350 años, su economía y la industria de sus habitantes (los textiles de reconocida calidad y las platerías) . En ese momento comienza el despegue.

    Un saludo y Dios coja confesado al autor, Sr. Ghemawat, si se piensa que la historia que hoy se subvenciona y publica sobre las comunidades nacionalistas tiene algo que ver con la realidad. Puede bucear en la excelente biblioteca del Iese de cuando lo dirigía el comandante Ferrando y si no pedirme referencias, que tengo unas cuantas del siglo XIX y XX, nacionales y extranjeras, de cuando se podía hacer historia sin herir sensibilidades ni necesitar de Amnesias.
    La historia económica de la antigüedad debiera ser obligatoria porque enseña muchas cosas que sale muy caro ignorar.
    Buenas tardes

  • Pol

    Toda la razon. Utilizar ecuaciones de gravedad para esto me parece un ejemplo de libro de texto de la critica de Lucas…….

  • Muy interesante el post y sus conclusiones que, a estas alturas, debían ser obvias

    Como comenta Manu, Cataluña pasó por fases históricas muy diferentes respecto al resto del país, así en la Edad Media, cuando el comercio Mediterráneo era el más próspero del mundo, Cataluña era la zona más próspera del país, y, de alguna manera, en el reparto estratégico de las zonas de influencia el Reino de Aragon, y el particular Cataluña, salía beneficiada respecto a Castilla, cuyo comercio Atlántico tardó en despegar

    Claro, este “monopolio” de hecho de la costa mediterránea dejó de ser tan beneficioso por la empresa, puramente castellana, del descubrimiento y conquista de América, donde estaba vetado el acceso a los territorios y comerciantes integrantes del Reino de Aragón, por la misma razón que con anterioridad les estaba vetado a los castellanos el comercio mediterráneo
    Es verdaderamente penoso escuchar la retaíla de quejas del nacionalismo catalán por como Castilla vetó cualquier posibilidad de que Cataluña pudiese extender su comercio, su lengua y su cultura a Latinoamérica en el tiempo de la conquista de América, pero es la amnesia de los que llevaba ocurriendo siglos antes en el Mediterráneo

    España, en realidad no era ni se comportaba plenamente como una nación hasta el Decreto de Nueva Planta, donde, por fin, al establecerse la igualdad de los territorios, desaparecieron los vetos regionales al comercio con América, y ahí Cataluña empezó a crecer y a prosperar, una vez terminadas las barreras interiores de los Habsburgo, que el nacionalismo quiere volver a implantar

    Luego de este cambio, tras el Decreto de Nueva Planta, la postura de Cataluña con respecto a España cambió de forma radical, ¿o acaso no fue más feroz la resistencia en Cataluña a la invasión napoleónica, en nombre de “España”, que en muchas parte de Castilla?¿El sitio de Lérida o las batallas del Bruch y muchas otras son un invento de la Brunete Mediática e Historicista o sucedieron realmente?
    ¿Cuando la guerra con Norteamérica en 1898, de dónde fueron más voluntarios a luchar por la “españolidad” de Cuba, de Castilla o de Cataluña? (los nacionalistas catalanes perderían la apuesta conmigo)

    La separación de España y Cataluña sería, sobretodo un desastre para Cataluña, como lo está siendo para los propios catalanes de clase baja la política educativa lingüistica de la Generalitat, algo que tienen muy claro los políticos “progresistas” o “nacionalistas” que tienen a sus hijos en colegios privados con muchas más horas de clases en castellano que las que impone la “inmersió” para los colegios públicos. O por ejemplo las escuelas de negocios de Barcelona, donde, hasta hace muy poco, no había ni un sólo master que fuese en catalán, se puede escoger entre el castellano e inglés (dudo que esto haya cambiado), dejando claro dónde están las oportunidades de negocio y la importancia del lenguaje “vehicular” comercial y de negocios para empresas de cierta entidad

  • Interesantísima discusión en comentarios, donde se pueden apreciar perlas como:
    – ilustrativas comparaciones de la población catalana antes y después de la peste negra.
    – que la Corona de Aragón, para beneficio de Cataluña, impedía a los castellanos comerciar en el Mediterraneo.

  • Con todo el respeto para el autor, que seguro sabe mucho más que yo de economia, este articulo es un poco sensacionalista y bordea la “historia ficción” del tipo que hubiera pasado si Hitler hubiese ganado la guerra.

    Las consecuencias de una separación, por su caracter intrinsicamente politico, superarian con mucho lo que se pudiera calcular en un modelo económico simple y estático.

    Para empezar habría que contar con las consecuencias politicas de la secesión de Cataluña en terminos de la Unión Europea, no está claro si tendría que re-aplicar para entrada o si todos los tratados se aplicarian de inmediato.

    Aparte de esto:

    * Habría que preveer un más que probable boicot de productos catalanes por parte del resto de España, es de esperar que el comercio exterior con España, y por tanto el PIB, cayeran mucho más.

    * Cataluña tendría que hacer muchas cosas que antes hacia España (como Defensa) que no se pueden calcular simplemente mirando a los impuestos que revertirian en Cataluña. El factor clave son las economias de escala que se alcanzan en muchos de esos servicios públicos al ser ofrecidos por un Estado más grande. Si en terminos europeos ya era (y sigue siendo) estúpida la duplicación de algunos entes, imaginemos crear más de esas estructuras (Embajadas por ejemplo).

    * España pasaría a hacerle la competencia a Cataluña en sectores que antes se consideraban “nacionales” y que ahora se han quedado en una mayor parte en el exterior, esto sería especialmente relevante para algunas lineas estrategicas de I+D.

    * Algo relacionado con las economias de escala es algo de lo que tradicionalmente Cataluña (y cualquier otra region) se ha beneficiado especialmente y es la presencia a nivel internacional. Esto tiene un reflejo en terminos prácticos a la hora de negociar tratados, hacer lobby ante organismos internacionales, ganar disputas comerciales o colocar a personas afines en puestos de responsabilidad, algo que no nos engañemos tiene su efecto en el comercio.

    A mi personalmente me repugnan las fronteras y he de reconocer una inclinación natural a criticarlas. Sería mucho más interesante un articulo sobre los beneficios de una mayor integracion Europea (con la cual tal vez no estariamos en este embrollo griego) y los beneficios de eliminar nuestras provincianas fronteras (mentales tambien).

  • Alguna precisión al justo comentario de Morenawer.

    Tienes razón.
    Efectivamente el texto de Suárez (Historia social y económica de la Edad Media Europea, 1984 Espasa) ofrece el dato del censo de 1497 que refleja un descenso de la población cercano al cuarenta por ciento sin embargo hemos de recordar que dicho censo ocurre nada más y nada menos que 150 Años tras el peor brote de peste bubónica, el de 1348.
    Por lo que pueda valer porque para entonces toda la península se había recuperado a pesar de las expulsiones de judíos y moriscos y hacía muy poco de la rendición de Granada y del descubrimiento de las Indias occidentales.

    Es por eso que cuando se cita el efecto positivo del Decreto de Nueva planta de 1716 se habla de que cincuenta años después la población de Cataluña había alcanzado el doble (unos 800,000) de los que tenía antes del decreto (unos 380,000) ya recuperado y olvidado el bache de la epidemia.

    Excluyendo los años de la terrible peste el hecho es que la población de esa región nunca sobrepasó los 400 ó 450,000 en más de mil trescientos años, desde la invasión que marca el inicio de la “catalanización” de la provincia romana de Tarraco en 409 AD hasta el decreto de nueva planta.

    Vale notar que como consecuencia de aquel decreto se trasladaron a Tarragona y Barcelona los servicios logísticos del imperio que antes tenían su base en Valencia que se vio empobrecida gravemente por dicha decisión.

    Igualmente se acomete la reconstrucción y mejora del puerto de Tarragona por el capitán de la armada Lasquetty que luego sería Virrey en Indias y descubridor de la costa occidental de América (isla con su nombre, 2000 kms al norte de Vancouver que es una hermosura) y bautizo del cabo de San Ramón ya en Alaska cerca del borde de las Aleutianas.

    La verdad es que no entiende uno cómo nos emperramos en la historia “menor” teniendo una “mayor” tan interesante.
    A ver si va a ser por eso que así estamos.

    Saludos

  • Demos por buena, a efectos dialécticos, la estimación del 7% de caída del PIB (aunque al utilizar como referencia la independencia de Bélgica, del año 1830, o incluso la separación de República Checa y Eslovaquia, en el año 1993, se omite tener en cuenta la existencia del mercado común de la Unión Europea). En cualquier caso, si asumimos que el déficit fiscal del Estado central con la Generalitat de Catalunya (diferencia entre los impuestos que se pagan en Catalunya y los gastos y transferencias que se reciben) es del 9% del PIB anual (utilizando el criterio del flujo monetario), sigue siendo una decisión óptima en términos de Pareto la opinión independentista; esto es, en términos hipotéticos, con la contribución que actualmente se realiza en concepto de solidaridad con el resto de España se podría compensar a quienes se hubieran visto perjudicados por la independencia.

    En cuanto a la crítica de Lucas, añadir solo un ejemplo; durante la campaña de boicot al cava catalán el descenso de las ventas al resto de España se vio compensado con un aumento de las exportaciones, por lo que el efecto global fue escaso. Es lo que tiene hacer predicciones “ceteris paribus”…

  • Quería hacer alguna puntualización…

    La cifra de población de 1497 debe situarse en su contexto: no sólo el efecto de la Peste Negra (que fue general en todos los territorios, pero probablemente afectaría más a territorios con mayores vinculaciones comerciales con el Mediterráneo, como Cataluña), sino que además Cataluña había sufrido una devastadora Guerra Civil entre 1462 y 1472 (probablemente en efectos relativos más devastadora que la Guerra Civil Castellana); además de las Guerras Remences; así que la baja cifra de población de 1497 puede entenderse bastante bien.

    Por otro lado, es cierto que la coyuntura económica y demográfica de Cataluña (y también de otros territorios) tiene divergencias durante la Edad Moderna respecto a la línea general de España, en parte debido al acceso o no acceso a América, pero también a la presencia hasta la Guerra de Sucesión de Fueros (e instituciones, que siendo arcaicas, limitaban el poder real) en la Corona de Aragón, a diferencia de la mayor parte de Castilla desde las Guerras Comuneras (aunque la pérdida de libertades de Castilla ya empieza bastante antes).

    Finalmente, cierto que el Decreto de Nueva Planta facilitó el desarrollo económico (algo que la historiografía nacionalista obvia), pero no lo facilitó por aplicar en realidad leyes de Castilla, sino por aplicar de nuevas que acababan con muchas instituciones del Antiguo Régimen que limitaban el desarrollo económico, pero esto es algo que ya había quedado bastante marcado con el resultado de las contiendas internas de Cataluña en el s. XV y la Sentencia Arbitral de Guadalupe, donde se puso la base para que en Cataluña el número y el poder de la nobleza quedaran seriamente comprometidos en el medio y largo plazo, a diferencia de la mayor parte de España; y la evidencia es que los países donde antes desaparecieron las instituciones del Antiguo Régimen pudieron desarollarse mucho más.

    PD: acerca de la denominación de Reino de Aragón. Creo que es más apropiado, para no llevar a confusión, hablar de Corona de Aragón. El Reino de Aragón corresponde al Aragón Moderno, mientras que la Corona corresponde además a Cataluña, Valencia y Baleares. De hecho, la Corona tenía una estructura federal (estaba en su génesis…), formada por 4 territorios, el Reino de Aragón, el Reino de Valencia, el Principado de Cataluña y el Reino de Mallorca, aunque este último no siempre estaba al mismo nivel que los otros, como prueba el hecho que no participó del Compromiso de Caspe.

  • José Vicente Rodríguez Mora presentó en la clausura de los Encuentros de Economía Aplicada, a principios de este mes, un interesante modelo basado en la simulación de la conducta y la competitividad de las empresas y su relación con un concepto generalizado de distancia que incluía aspectos políticos, culturales, etc.
    Sus resultados mostraban que, para un amplio rango de distancias generalizadas, la secesión suponía para Cataluña un coste superior al ahorro derivado de las actuales transferencias fiscales al resto del país.
    Desafortunadamente no he encontrado un enlace al documento. Quizás alguien podría aportarlo, era muy interesante.
    Otra cosa. Al final de su intervención manifestó, coincidiendo en gran medida con lo que Jesús ha señalado con anterioridad en alguna ocasión, que con independencia de lo que frecuentemente se dice los determinantes del independentismo son más de carácter político o incluso sentimental que económicos.

  • En respuesta a la pregunta de Manu Oquendo sobre la fuente de los datos, un enlace que aparece en el texto de La Vanguardia deja entrever que estos datos provienen de un proyecto llamado C-intereg de la Universidad Autónoma de Madrid. Este proyecto intenta estimar el comercio interregional español a partir de una serie de indicadores. Dejo el enlace en el cual se puede encontrar la metodología y también descargar los datos. Yo he utilizado alguna vez estos datos en clase.

    En cuanto a la tesis principal del artículo, concuerdo con muchas de las críticas del tipo “crítica de Lucas” que se le han hecho. No me parece que los cálculos sean demasiado útiles para pensar en los efectos sobre el crecimiento de una hipotética independencia de Cataluña.

  • Supongo que este es uno de los temas en los que difícilmente puede haber un acuerdo porque existen problemas tanto conceptuales como metodológicos como de medida. A mi personalmente lo que me parece más asombroso es la afirmación de Pol Antrás “No me parece nada obvio que la gran entrada de inversión directa en el país hubiese ocurrido si algunas decisiones se hubiesen tomado en Praga en vez de en Bratislava” porque, también con todo el respeto del mundo, solo puedo entenderla a través de un “efecto demostración” del tipo los eslovacos eran “diferentes, más listos, superiores” que, personalmente, me parece bastante peligroso.
    Por lo demás esa es una cuestión que los catalanes tendrán que evaluar en un referéndum de independencia junto a cuestiones mas prosaicas. Realmente el tema me interesa bien poco.
    Desde luego para mí tiene bastante más interés que, mientras llega ese momento, como alguien señaló anteriormente en el blog (el calor me ofusca para buscar quién fue, sorry) los catalanes, vascos, mallorquines, etc, jueguen en dos ligas mientras el resto lo hacemos en una sola.

  • @Manu

    “La verdad es que no entiende uno cómo nos emperramos en la historia “menor” teniendo una “mayor” tan interesante.”

    Yo intento no emperrarme en la historia “menor”, pero me ha sorprendido la elección del dato que has dado. ¿Por qué no el crecimiento demográfico en los sigos XII-XIV? Es evidente que las naciones y las regiones, por infinitas causas, tienen épocas de auge y épocas de decadencia. Por mil razones.

    Yo personalmente considero que Cataluña está en decadencia absoluta y relativa (por ejemplo respecto a la CAM, que es la comparación habitual). Pero más allá de política nacionalista, monolinguismo o gasto en embajadas regionales, creo que hay dos tendencias globales que afectan a Cataluña con mayor incidencia (por ejemplo, respecto a Madrid:
    1) Declive general de la industria occidental. El peso de la industria en el PIB catalán se ha reducido casi a la mitad desde 1975. Igual que el de la CAM. Pero con el doble de volumen inicial y final, doblando las consecuencias absolutas de tal declive.
    2) Auge de los sectores post-monopolísticos, oligopolísticos y cercanos al poder (electricidad, telecomunicaciones, finanzas, construcción de infrastructuras, etc). [Un tema que tratas habitualmente en tus comentarios y que me parece de la mayor relevancia]

    El tercer pivote de este análisis podrían ser las comunidades forales, sobretodo el País Vasco, que pese a tener una posición económica de partida similar a la catalana, han tenido un rendimiento mejor (por ejemplo, en PIB/capita 1980-2010) que Cataluña, y parecido al de la CAM. Este tercer pivote podría rebatir mi idea de la “decadencia catalana” debida a los dos factores globales arriba presentados, o dar mayor fuerza a los argumentos respecto al control de los tributos y la problemática de las balanzas fiscales.

    Frente a esta tendencia, creo que hay dos posibilidades.
    1) Reducir el ámbito político mediante la “independencia nacional”, y beneficiarse de las rentas chiringuiteras de monopolios, dedazos, efecto sede, etc. Es decir, un suicidio.
    2) Revertir la decadencia industrial innovando y sobretodo exportando.

    Tal vez porque soy ingeniero, pero creo que la salvación de una región excéntrica como Cataluña en el contexto globalizado pasa únicamente por la industria (por muchos Museos Dalí, Gaudís y Priorats que tengamos). Y actualmente, más que nunca, industria equivale a exportación (como bien saben chinos, alemanes, y, creo que para su desgracia, norteamericanos).

    En cuanto a la tesis inicial del articulo, es decir el efecto de la independencia en el comercio exterior (o devenido exterior), creo que el factor clave es la permanencia o no en el mercado común, y todo otro factor es “despreciable”, sobretodo a medio y largo plazo. Sobre esta permanencia hay argumentos para todos los gustos (legales, diplomáticos, estrategicos, etc), pero yo tiendo a pensar que una Cataluña independiente nacería fuera de la UE y el derecho de veto de más de uno y de dos estados miembros, nos dejaría fuera bastante tiempo :D:D.

    Así, el análisis del articulo inicial creo que es en gran parte irrelevante, puesto que las características políticas y diplomáticas de la independencia creo que tendrían un efecto mucho mayor que las comentadas.

  • @ Morenawer por alusiones

    La apuesta castellana por el comercio mediterráneo es de Alfonso X El Sabio, que concede franquicias y estatutos especiales a Cartagena y Alicante (sí en 1271 Alicante es castellana), que hacen florecer el comercio castellano en el mediterráneo, particularmente con las Baleares, aún no integradas en la Corona de Aragón hasta, como sabes, el reinado de Pedro IV El Ceremonioso
    Bien pues el comercio y la prosperidad de los puertos de Murcia acaban con la ocupación de ese territorio por parte de Jaime II en 1296. y tras la sentencia de Torrellas en 1304 el antiguo Reino de Murcia quedó dividido y todas las tierras al norte del Segura pasaron a la Corona de Aragon, incluido el puerto de Alicante, faltó poco para que Cartagena también pasara a formar parte de ese reino
    El siglo XIV es desolador para Murcia y para el comercio castellano en el Mediterráneo que había perdido su base principal y los problemas castellano de ese tiempo impedían recuperar el territorio perdido, no es hasta Pedro I El Cruel donde se inicia de nuevo el intento de reflotar el comercio de esa parte
    Durante la “Guerra de los dos Pedros” (Pedro I de Castilla y Pedro IV de Aragón) los aragoneses (catalanes) atacaron repetidas veces Cartagena sin conseguir tomarla, y la posterior respuesta de Pedro I atacando el puerto de Barcelona en 1359
    Todo esto acabó con la muerte de Pedro I por Enrique de Trastámara apoyado por los aragoneses, que a cambio, entre otras muchas cosas, obtuvieron el fin del comercio del puerto de Cartagena

    Esto son sólo algunos ejemplos, pues en esa época no existía el libre comercio ni nada que se le pareciese, todos los mercados que una ciudad o reino quisiese tener se conseguían con la fuerza de las armas, y es por ello que el la Corona de Aragón ( y más específicamente Barcelona) estuvo en guerras continuas con Génova, Venecia y en combates de corso y escaramuzas continuas con los castellanos, al igual que Castilla tenía que batirse el cobre a fondo en el Atlántico contra los ingleses, bretones, portugueses, flamencos, etc…
    Todo esto era lo natural en esa época, lo erróneo es interpretar desde la óptica actual algo que era la norma en esa época, y con la conquista de América las bases de partida fueron similares

  • @Monedero

    “A mi personalmente lo que me parece más asombroso es la afirmación de Pol Antrás “No me parece nada obvio que la gran entrada de inversión directa en el país hubiese ocurrido si algunas decisiones se hubiesen tomado en Praga en vez de en Bratislava” porque, también con todo el respeto del mundo, solo puedo entenderla a través de un “efecto demostración” del tipo los eslovacos eran “diferentes, más listos, superiores” que, personalmente, me parece bastante peligroso.”

    Creo que te equivocas absolutamente en tu interpretación de las palabras de Pol Antrás, pero ya lo comentará él mismo.

  • Airbender enumeraba los posibles costes a la independencia de Catalunya, algunos de ellos tendrían sentido en el pasado (defensa o política exterior), pero lo tienen menos en el siglo XXI y dentro de la Unión Europea: desaparece el coste de acuñar moneda, de mantener un ejército, de tener embajadas, y de mantener la casa real, por poner algunos ejemplos. Diseñar un estado desde cero te permite prescindir de elementos ineficientes que se vienen arrastrando desde el pasado (cosas de la path dependence).

    Por otro lado, ser un microestado tiene sus ventajas: los estados pequeños tienden a ser economías más abiertas al comercio internacional, con una mayor capacidad para especializarse en aquellos sectores en los que tienen ventajas competitivas:

    http://isites.harvard.edu/icb/icb.do?keyword=k74756&pageid=icb.page414660

    Sobre cuál sería el status de una Catalunya independiente en la UE, aún no contando con precedentes, la regla general en derecho internacional es que un estado de reciente independencia puede suceder en los tratados internacionales que se encontraban en vogor en su territorio en la fecha de sucesión, previa declaración unilateral por parte del nuevo estado independiente (artículo 17 de la Convención de Viena sobre sucesión de estados).

  • Hola a todos

    Hoy hemos comenzado una politica de 350 palabras como limite de los comentarios (mirad el siguiente post). He aprobado un par de ellos que se pasan por aquello de que es el primer dia, pero en el futuro la regla se aplicara mas estrictamente.

    Gracias a todos

  • Hombre DFC, pero una cosa son las limitaciones regionales al comercio dentro de la propia monarquía hispánica (es decir, una decisión política, comprensible en el contexto, pero política) y otra , creo que incomparable, la competición militar-comercial entre reinos rivales. Entendí por donde ibas en tu primer post y por eso lo resalté, creo que de forma legítima.

    @Jesús Fernández-Villaverde: Podríais añadir un contador de palabras en el cuadro de réplica. Un ejemplo es el de la Vanguardia. De todas formas, ojo, porque la gente empezará a encabezar sus posts con 1/3, 2/3, etc :p.

  • No he elegido el dato, estimat Enric, es el que usan numerosos libros de texto sobre economía medieval y moderna. Un relativo estancamiento poblacional y penuria económica generalizada desde la conquista de la provincia de Tarraco el 409 o 410 hasta 50 años después del decreto de nueva planta
    Son todos textos escritos y consultables como el citado de Suárez, otros curiosísimos como el de Marimón Madurell de 1955 sobre “Los seguros de vida de esclavos en Barcelona 1453-1523”), algunos extranjeros (Pirenne o Oliveira-Martins) antes de que la historia de todo tipo comenzase a ser escrita por entidades con “bias” nacionalista o independentista. Todos ellos al analizar nuestra evolución coinciden en destacar el hecho de cómo el apoyo del poder central (por agradecimiento o por apaciguar) explica la actual estructura industrial y la distribución de riqueza regional en España (y en otros países, claro)

    En general creo que si tuviésemos más fresca la historia nos iría mucho mejor.

    Bona nit.

  • ¿Cómo puede ser que no se tenga en cuenta el déficit fiscal interregional? Por no hablar de las políticas centralistas del gobierno español en tema de infraestructuras (véase AVE, carreteras, gestión de aeropuertos, corredor del Mediterráneo…) o la absurda legislación laboral española. Son puntos clave del crecimiento económico. Habría que hablar de cómo Catalunya puede ser lo que es a pesar de haber pertenecido a España todo este tiempo. El día que Catalunya abra sus alas y eche a volar, los españoles serán quién más la echen de menos.

  • Aunque soy catalá de “pura cepa” de 47 años, me he convertido a lo que llamais independentismo recientemente, más o menos desde que tenía unos 40 y ha sido de una forma escalonada.
    He leído con atención vuestros comentarios y más que una valoración económica del impacto de la separación, parece más bien una clase de historia que cada uno moldea a su antojo y según sus intereses personales.
    Os informo que en Cataluña la creencia de que la “independencia es necesaria” es transversal, como ejemplo tengo una amiga “merengue” a matar”, socialista hasta la médula y con la que hablo en castellano y que está convencida de la necesidad de que seamos independientes.
    Siempre que hablo con alguien que no quiere que Cataluña se gobierne por si misma y que sea responsable de sus propios actos, le pido que me de un solo motivo por el que valga la pena continuar perterneciendo a España, y que decir que en los comentarios que habeis hecho, no he encontrado ni uno de solo.
    Cuando hablais de que Cataluña saldría perdiendo, realmente sería al revés, España pasaría de tener un déficit del 20% (más o menos como Grecia) mientras que Cataluña tendría unas cuentas saneadas.
    Lo del boicot a los productos catalanes (con el beneplácito del gobierno español y los medios de comunicación), fue paradójico, en un primer momento se perdieron muchas ventas y obligó a salir fuera de España a vender la producción, consiguieron aumentar las exportaciones de forma espectacular y al cabo de un tiempo también se recuperó el mercado nacional (lógico, o consumías productos de baja calidad o pagabas un precio muy superior por productos similares).
    De verdad, me gustaría que alguien mediera un solo motivo para continuar en España, de momento los que he leido y oido me alejan cada vez más.

  • Francamente, Monedero, interpretar un comentario sobre la politica economica de un pais con la inteligencia de sus habitantes es buscarle tres pies al gato.

  • Pues tengo que decir que un servidor siempre ha sido muy contrario a cualquier deriva nacionalista. El nacionalismo durante gran parte de mi vida no me ha parecido bueno por muy bien que nos haga “sentir” en algunos momentos cantando el eusko gudariak o llorar descubriendo que Maitetxu se nos murió llorando. Mi abuela, donostiarra, ya me avisaba de que los catalanes contaban hasta cuando bailaban, como los escoceses. Luego descubrí que no siempre.

    Es acientífico, mítico, tiende a la falsedad, es contrario a las leyes de Mendel (especialmente la segunda), nos obliga a ser injustos y a veces criminales con otros seres humanos y, en España, con certeza, se basa en graves falsedades históricas, lingüísticas y hasta genéticas (hoy perfectamente documentables).
    Es un fenómeno en el cual mi familia está bastante bien sufrida y con una biblioteca que incluye, entre una casa y otra, casi todo lo serio que sobre el asunto existe comenzando por los volúmenes de Josef Stalin que ha sido el más intenso (e ignorado) tratadista del tema en su esfuerzo por integrar la teoría de la “nación” (revolución francesa) con el marxismo “científico” de modo que la Unión Soviética fuese gestionable como la síntesis histórica de la lucha de clases y de los “pueblos”. Bildu en plan global, vamos.

    Dicho lo cual y al estudiar esta crisis desde una perspectiva amplia todos podemos constatar que ha surgido otra vía de escape mítica: El “buenismo globalista-estatista” que nos va integrando a trompicones en entidades supranacionales que terminan teniendo más (y peor) poder que cualquiera de las originarias legitimidades.

    Este fenómeno comienzo a verlo como un “problemón del copón” y por simple acto reflejo he comenzado a replantearme si el nacionalismo (el amor por lo cercano y propio, no más. Sin obligar a que un niño de Murcia con sangre de Marruecos y Bulgaria tenga que sentirse “vasco-vasco” como por casa dicen las casheras) no tiene más prioridad, valor y eficacia económica práctica que esta vía de escape “globalista-buenista” que se han buscado los gobiernos para evitar rendir cuentas de su desgobierno.

    Buenos días

  • Hola,

    Soy lector habitual de este blog y debo decir que esta entrada me ha decepcionado un poco.
    Mientras no pongas las fuentes de donde salen todos estos datos del comercio entre Catalunya y el resto de España, sinceramente, pongo este artículo en cuarentena.
    De todas maneras, gracias, porque este artículo me ha empujado a informarme sobre el tema, ya que tengo ganas de contrastar la información.

    Saludos.

  • Creo que la teoría estándar de gravedad no está del todo preparada para responder a esas preguntas. En primer lugar, porque el coeficiente de la distancia no mide los “trade costs”, sino la relación entre los costes con los países cercanos y los costes con los países lejanos. Como el coeficiente de la distancia se introduce linealmente, el “border effect” no hace más que capturar efectos no lineales de la distancia.

    Es decir, un caos muy difícil de interpretar: si los “trade costs” caen comparativamente más para las distancias largas que para las cortas, es probable que gran parte de este efecto lo absorba la dummie de frontera común… ¡subiendo! (porque captura variaciones relativas).

    Por otra parte, se trata de una teoría (al menos, la aplicación estándar) estática.

  • Me han comentado que la fuente suelen ser las declaraciones de IVA clasificadas por NIF de origen/destino.
    Su utilidad es razonablemente cuestionable a los efectos de evaluar la situación antes y después de independizarse. Un planteamiento que en el caso español es autodestructivo pero que “pone” a los que más lo sufrirían.
    Unilever o General Foods o las graneleras de galletas de soja y piensos (los viejos silos del puerto de Barcelona o de Lisboa) cambiarían de residencia fiscal al menor signo de problemas con quien autoriza importaciones, exportaciones y subvenciones agrícolas.

    ¿Alguien se ha preguntado por qué si nuestra importación de cereales viene de América se llevó la descarga fundamentalmente a Barcelona? Curioso ¿no?
    El efecto en el País Vasco sería aún mayor: simplemente con la deslocalización de cuatro compañías: BBVA, CAF, Gamesa e Iberdrola. Es decir, el regreso presupuestario a hace 80 años (esto le gustaba a XabierArzallus, “se lo pedía el cuerpo” y te lo decía encantado, en privado naturalmente)
    Basta mirar los números más el hecho de que –vía un cupo mal aplicado por debilidad de gobiernos minoritarios– cada contribuyente vasco es hoy subvencionado por el resto (incluyendo pensiones) del orden de casi 2000 euros año.

    El debate balanza fiscal me parece irreal para calentar a gente con escasa visibilidad de cómo se vende y quien compra.
    Tomen el P& L de Iberdrola o del BBVA, sumen y resten luego de los presupuestos locales. En el caso de CAF (Material ferroviario) puesta allí por el Rey Alfonso a petición del Marqués de Urquijo cuando hubo que fabricar el material de nuestros trenes (¿el primero en Mataró?) y recordemos el ínfimo detallito de Alshtom en Cataluña hace unos días. Reduciendo plantilla ya en ERE a la mitad porque se acaban las “compensaciones” del contrato del AVE.
    Pongamos los pies en la tierra y amémonos mucho porque somos muy poquita cosa y más durante las riuás.

    Un abrazo a tots

  • @Manu Oquedo:

    Lamento tener tan escasa visibilidad de cómo se vende y quien compra, pero el debate fiscal no tiene nada que ver con comprar y vender, sino en cómo se reparten los ingresos del Estado en concepto de impuestos. Cierto que desde algunos sectores se ha venido a sostener que el déficit fiscal vendría a compensar el superávit de la balanza comercial. Espero que no sea esa la lectura que se haga. Se trata de un argumento sencillamente absurdo; la situación de la balanza comercial responde a transacciones comerciales voluntarias, en las cuales se intercambia un bien o servicio a cambio de un precio, y que reportan un excedente para el productor y el consumidor, mientras que la balanza fiscal responde a exacciones obligatorias, impuestas por el estado, en las que unos son perceptores netos (y ganan) y otros son contribuyentes netos (y pierden). Así que claro que deben computarse como un beneficio en caso de independencia los ingresos de ahora se tranfieren al Estado y que no revierten en Catalunya (déficit fiscal).

  • Tres cosas (y me temo que me pasaré de las 350 palabras: agradezco de antemano a los editores su comprensión)

    1. El propio profesor Ghemawat publicó un artículo mucho mejor, a mi entender, sobre el mismo tema en el Financial Times (“The ties that bind Catalonia”, 17 de junio de 2011).

    http://www.ft.com/cms/s/0/f7428174-96de-11e0-aed7-00144feab49a.html#axzz1QTXK1J2S

    2. El día 23 de junio el mismo Financial Times publicó la siguiente carta al editor “Too bleak vision of Catalan secession” (de la que somos autores Modest Guinjoan y yo mismo), en la que comentamos algunos aspectos del artículo de Ghemawat.

    http://www.ft.com/intl/cms/s/0/8c9e9360-9d16-11e0-997d-00144feabdc0.html#axzz1QTXK1J2S

    3. La carta publicada en el FT es un resumen de otro texto algo más largo que también escribimos Modest Guinjoan y yo mismo), “Independence would not be so harmful after all” y que me permito transcribir para quien le pueda interesar

    Professor Pankaj Ghemawat presents a rather bleak vision of what might happen to the Catalan economy after a secession from Spain (“The ties that bind Catalonia”, June 16th, 2011). A 7 per cent reduction of GDP is not a minor bruise after all. Nevertheless, he is not giving the whole picture because, although he mentions Catalonia’s net fiscal transfers to the rest of Spain, he fails to provide the most relevant detail about them: they stand somewhere between 8,7 and 9,8 per cent of Catalan GDP (these are the latest estimates for 2005, coming from the Spanish and the Catalan government respectively). Apart from this first consideration, we would like to make three different additional points that might show a rather less pessimistic picture of the economy of an independent Catalonia.

    First, Professor Ghemawat makes the hypothesis that secession would cause a two thirds drop in trade intensity between Catalonia and the rest of Spain. This figure is based, as far as we know, on results coming from research on the effects of independence on post-colonial trade. However, the data used in this research comes mainly from the dismantling of European colonial empires throughout the XXth century and the dissolution of the Soviet Union in 1991. It is hard to draw any parallels between the economic, political, and social landscape in Catalonia today and that of African and Asian colonies fifty or sixty years ago or former Soviet republics in the 90’s, so this figure risks being a misrepresentation of the true reduction in trade intensity and should be taken with great caution.

    Second, our own research on the economic consequences of secession focuses on the impact of a hypothetical trade boycott in the Spanish markets against Catalan products (and vice versa). We argue that this would be the main potential cause of a reduction of trade between Catalonia and the rest of Spain. Our conclusions indicate that the level of boycott needed to cause a drop of GDP close to 7 per cent is much higher than what could be reasonably expected, given previous similar episodes of boycotts due to political reasons both in Catalonia and elsewhere.

    Third, and most important, the potential negative consequences of the reduction of Catalonia’s trade with Spain on Catalan GDP should be considered at worst an upper bound of what would occur if the Catalan economy were so inflexible that did not allow for any degree of trade diversion after the secession (by the way, this point is also applicable to our own research). Any reasonable macroeconomic model will tell you that output is determined in the medium run by factors such as the availability of labour, human and physical capital and public infrastructures, innovation potential of firms, entrepreneurial spirit, etc. Thus, it seems much more important for a secessionist country to make sure these growth factors will continue in place, rather than keeping the commercial ties with its former partners. Given the relationship between some of these factors and the level of public expenditures (e.g. public infrastructures and human capital), there is little doubt that the elimination of a net fiscal transfer to the rest of Spain of more or less 9 per cent of GDP would increase not only Catalonia’s income in the short run, but its growth prospects in the medium run.

    Xavier Cuadras-Morató and Modest Guinjoan are Associate Professor and Lecturer at Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) and authors of the book “Sense Espanya. Balanç econòmic de la independència”, 2011 (Ed. Pòrtic).

  • Estoy completamente de acuerdo con quienes expresan su escepticismo al ver esos números. No creo que la cosa se pueda reducir a un aumento de las barreras al comercio que ni siquiera tiene por qué darse. El efecto frontera en las ecuaciones de gravedad no recoge una simple barrera administrativa sino otras muchas cosas de momento no se dan entre Cataluña y el resto de España, ni tendrían por qué darse después de una eventual secesión.

    Por lo demás, el ejemplo de Eslovaquia puede ser engañoso porque la independencia —con caida o no del comercio con República Checa— vino en un periodo especial de despegue económico. Si hubieran recibido o no tanta inversión siendo parte de Checoslovaquia es más política ficción que otra cosa.

    A mi em sembla que lo que ocurra con Cataluña y el resto de España después de una eventual secesión de la primera dependerá de quién y cómo gobierne en cada uno de los nuevos paises. A priori dudo que se pueda decir nada sobre si será mejor o peor. Eso sólo el tiempo lo diría.

    Este debate, me parece a mi, es mucho más político y sentimental —no necesariamente en el buen sentido de la palabra— que económico.

  • Pol, en primer lugar gracias por la respuesta.

    Bueno, cosas peores se vieron, a fin de cuentas fue un profesor de economía el que propuso la consideración de los niños como bienes de consumo o utilizar los países del tercer mundo como vertedero de los desechos industriales porque a fin de cuentas la vida vale menos en esos países.

    Pero ya en serio, te agradecería me explicaras como podemos interpretar tu última frase “No me parece nada obvio que la gran entrada de inversión directa en el país hubiese ocurrido si algunas decisiones se hubiesen tomado en Praga en vez de en Bratislava” sino es en el sentido de que los eslovacos poseen algún tipo de atributos de los que carecen los checos.

  • Sobre Eslovaquia, entiendo que es difícil distinguir el efecto “crecimiento tras la salida del comunismo” (1989) del efecto “los burócratas eslovacos deciden” (1992). Eslovaquia era la parte rural y pobre de Checoslovaquia. Quizá más que “eliminar” a los burócratas checos ayudara a la inversión extranjera el bajo salario relativo de una región Europea muy céntrica. Dos observaciones casuales:

    1. Una parte de las empresas extranjeras se situaron el parte agrícola y cercana a Bratislava -Citroen en Trnava, Samsung en Galanta, Sony en Nitra. Se puede especular que estas zonas agrícolas tenían salarios relativamente más bajos que los del resto de (Checo)-Eslovaquia.

    2. Galánta-Nyitra son zonas de cierta presencia húngara. Si el factor decisivo es la “nacionalidad del burócrata”, se me hace difícil pensar que los nuevos patriotas eslovacos (Meciar/Fico) estuvieran deseosos de invertir en zonas de votantes húngaros.
    En cq caso, muy interesante la discusión.

  • @Jorge Duran, bravo has dado en el clavo…. yo despues de vivir 7 anyos en Barcelona y tener ya a rebosar mi cubo sobre esta historia es lo que determine…..

    Como se ve las cifras suben y bajan, lo que demuestra lo cientifico del asunto.. 😉 (perdon no pude evitarlo)… El problema de la independencia de Catalonia es de los catalanes… evidentemente un microcosmos de paises que circularemos como satelites entorno a los dos grandes paises europeos es lo mejor para la construccion de Europa.

    Creo que el hecho de la “construccion nacional” como uno de los pilares de los problemas del pais es un error, un gran error…. igual que focalizarse en la legislacion laboral o la educacion, elementos a correguir evidentemente pero no es el gran problema.

    Pero yo persevero que como una bola de acero que rueda en circulos cada vez mas cortos entorno al agujero central un dia caigamos que si a este sistema lo llaman Capitalista no es por nada…. pero que decir, estos post tienen como no un gran reclamo…

  • Andreu,

    una posible razón en favor de la continuidad de Cataluña dentro de España es que personalmente creo que la España de las autonomías, plenamente integrada en Europa, refleja mucho mejor la realidad diversa de nuestro país y defiende mejor los derechos individuales de todos sus ciudadanos que las pretensiones de dividirla en zonas que sólo son homogéneas en la imaginación de los nacionalistas. Lo español está impregnado de lo catalán, lo vasco, lo andaluz…y viceversa, la cultura catalana y la vasca están tan impregnadas de lo español como las demás. Lo contrario es no querer ver la realidad de nuestros pueblos y ciudades. Y si es cuestión de dinero eso siempre puede discutirse. Personalmente creo que poner ciertos límites a la solidaridad interregional no es una mala idea. ¿Por qué tiene que ganar lo mismo un médico en Pamplona que en Cáceres?

  • Pués está claro, pierde Cataluña y España y gana Francia y UK, bueno ahora sería China la beneficiada…

  • Ojalá nuestros corazones tuviesen la humildad del papel para aceptar números y nuestras almas la versatilidad del número para acoplarnos a los deseos del prójimo.

    La “solidaridad fiscal” se tambalea cuando vemos que Agbar vive de muchos ayuntamientos de España o que la Caixa se vendría abajo con la retirada de los privilegios (para muchos injustos) de las tres joyas de su balance.
    Por otra parte… ¿Por qué es tan alta la rigidez y tan baja la movilidad en nuestro territorio en el que convive un 30% de funcionarios (Extremadura) con un 11% (Cataluña)? ¿Por qué?

    El artículo, en el fondo, nos plantea otras cosas además de los costes hipotéticos de una independencia también hipotética.
    ¿No os parece que estamos olvidando que lo que ha saltado por los aires en esta crisis son muchos de los conceptos surgidos del gran cambalache/salto adelante de la Revolución Francesa?
    El de Nación capaz de transmutar el ideal de ciudadanos libres y soberanos en “pueblo” elegido para que de este modo hacer Absoluto el Poder del estado.
    ¿Pueden estos conceptos (Nación, Poder Absoluto, Ciudadano inerme y “Pueblo” perenne) sobrevivir tal cual los idearon en el siglo XVIII?
    ¿No parece más bien que son ideas agonizantes y que lo que viene es un mundo de ciudadanos más libres, con capacidad y responsabilidad real, estados de menor poder y “contratos sociales” de verdad, explícitos, renovados frecuentemente entre cada individuo y su estado?
    ¿No es palmario que el “instrumento” “estado o nación sacralizado” ha demostrado –por activa y por pasiva– que hoy ya es incapaz de dar prosperidad real y sostenible?

    Vendrán estados o naciones limitados en sus poderes, con libertad individual real (capacidad de elegir), fiscalidad pactada con cada contribuyente y más eficientes en la creación de prosperidad a largo. Menos free riders vendiendo sus votos.
    Se opondrán los que siguen en el Brumario o en Thermidor, nuestros compradores de votos o nuestros queridos nacionalistas. Pero son el pasado.
    ¿Suena ingenuo? Pues está en las calles del mundo si se pega el oído al suelo.
    Es bueno que “todos soñemos”.
    Saludos

  • Otro artículo que explica medias verdades para meter miedo.

    Ninguno de los ejemplos aportados sirve para nada, porque ninguno de esos ejemplos ocurrió en el contexto de una unión monetaria como la UE.

    Respecto a los historiadores aventajados perdonavidas, como el de la perla de “leyes más liberales de Castilla”, os podréis creer vuestras propias mentiras, pero a los catalanes no nos convencéis. La independencia es un camino irreversible, acostumbraos a tener un nuevo vecino.

  • Los académicos que siguen de cerca la UE seguro que están al tanto de diversos estudios de al menos unos 30 años de antigüedad que simulaban los repartos de poder en el continente en diversas hipótesis de organización territorial.

    Uno de los estudios analizaba las dinámicas de representatividad y poder que resultarían de la gestión política en torno a 15 o 16 países o en torno a unas 170 Regiones.

    La conclusión del trabajo es la que ya ha mencionado alguien: Que si se iba a un modelo de regiones aumentaría más todavía el poder de Francia y Alemania (dos países muy centralistas y centralizados en lo importante a pesar de las apariencias y de las leyendas urbanas sobre federalismo que usa aquí nuestra aviesa progresía con los Lander).
    Es lógico, si se recuerda que ambos países son naciones muy recientes y tienen en su memoria el “coste” de estar fragmentados.
    Esta memoria es lo que nos falta a nosotros y por eso tonteamos con cosas que gente con más memoria ignora por negativas.
    El caso es que Portugal, que sí tiene larga experiencia de estar solo siendo pequeño, tiene ya casi el 45% de la población favorable a una unión con España.
    Pero bueno, a nosotros nos llegan los sarampiones en la vejez como nación.
    Un saludo

    PD. Las naciones no dependen de un acto fundacional formal, son espontáneas y reconocidas por todo el mundo antes de serlo oficialmente estados y a veces son múltiples, somos de diversos “nacimientos” Raices, Troncos y Ramas. Este es el caso de Hispania, de España y se está intentando romper por “aristocracias” autóctonas que han medrado del cuerpo común pero ahora creen que tienen más que ganar solos.

    “Historia verdadera de la conquista de nueva España” del soldado Bernal Díaz del Castillo muestra que hace quinientos años con reinos diversos y geografías muy variadas, los “españoles” se reconocían por tales y así se llamaban entre ellos fueran de Figueres, de Guetaria, de la Baiona galaica o de Ayamonte. La amnesia que algunos muestran es tan excesiva que parece interesada.

    Saludos

  • Obviando razones sentimentales y siendo prácticos de verdad (es decir, buscando la mejor alternativa objetivamente posible) la opción buena para Cataluña (y para cualquier otro pedazo estatal que quiera cambiar de aires) no es la independencia, sino la anexión por Alemania. Siempre que sea en modo incorporación de pleno derecho, tipo Land oriental, y no como colonia (y me temo que esto último es más bien lo que tienen en mente los simpáticos comentarios que salen de vez en cuando en el Bild que proponen comprar Mallorca o un surtido de islas griegas como solución a problemas presupuestarios).

    Por lo demás, un intento de separar una población en clases distintas basándose en atributos más o menos arbitrarios (geografía, idioma, bandera, cromosomas, equipo de fútbol) se topará con un problema típico de minería de datos: cualquier algoritmo de clustering aplicado a clases no fácilmente separables genera particiones ruidosas, llenas de outliers por todas partes. La imagen que me viene a la cabeza no es la de Checoslovaquia, sino la partición de la India. Por supuesto sólo como mera asociación de ideas, no estoy sugiriendo que fuera a pasar algo ni remotamente parecido, no estamos en 1947 ni las sociedades son las mismas de allí. Pero precisamente recuerdo aquella famosa cita de Gandhi, cuando se le preguntó qué opinaba de la civilización occidental, y respondió que le parecería una buena idea.

  • En este debate hay una elección de principio. Ese “nosotros” que se separa de los otros y sobre el que se basa el sguiente paso: “Si no me sale a cuenta, no juego”. Por supuesto, siempre podemos trazar un perímetro en donde a alguien no le salga a cuenta jugar. ¿Por qué esa pregunta no se hace entre el Vall d’Aran y el Baix Llobregat, la comarca más rica y la más pobre del Principat?.(Bueno, en el Valle de Aran, sí se la hacen, ahora caigo: (http://www.youtube.com/watch?v=CeDQxFNlgX8) En todo caso, a la espera de leer el libro citado más arriba, la literatura que defiende las ventajas de la independencia es de pésima calidad. Lo ha mostrado convincentemente Javier Asensio en un excelente repaso a la mima publicado en Revista de libros: Beneficios económicos (sin costes) de la independencia de Cataluña. ¡Muchas gracias por vuestro blog!

  • Me alegra observar el interés y debate que ha generado mi artículo publicado en La Vanguardia. Quisiera en primer lugar agradecer a Rolf Campos que clarificara el problema de la fuente para el comercio entre Comunidades Autónomas (y ofrecer el link a la base c-intereg), dado que ésta había quedado fuera del post. Gracias también al profesor Cuadras Morató por ofrecer el link a mi artículo en el FT sobre el mismo tema (http://www.ft.com/cms/s/0/f7428174-96de-11e0-aed7-00144feab49a.html#axzz1QTXK1J2S) y a la respuesta que él y el profesor Guinjoan publicaron también en FT.

    A continuación quisiera adjuntar mi réplica a su respuesta (FT, 28 Junio), seguida de algunas reflexiones surgidas a partir de las ideas expresadas en este foro:

    “En “Too bleak vision of Catalan secession” (FT, 23 Junio), Xavier Cuadras Morató y Modest Guinjoan afirman que los efectos negativos sobre el comercio de Cataluña de una separación de España serían inferiores de lo que yo señalé en mi artículo “The ties that bind Catalonia” (FT, 17 Junio). Su argumento principal parece ser que mis estimaciones de un recorte de dos tercios en los flujos comerciales entre ambos territorios es demasiado elevado dado que se basan en las experiencias de disolución de imperios. Me gustaría añadir al artículo original que un efecto frontera “puro” de dos tercios como el que estima Jeffrey Frankel no depende del origen histórico de una frontera concreta. E intentaría ser cauto en relación al “Divorcio del Terciopelo” entre las repúblicas Checa y Eslovaca, donde el comercio se redujo rápidamente incluso más de dos tercios a pesar de los esfuerzos considerables por parte de las autoridades de ambos países para preservar el comercio. La separación de Cataluña de España no sería, en mi opinión, tan amistosa

    Acerca del déficit fiscal con España, podría jugar al toma y daca con los profesores Cuadras Morató y Guinjoan y citar fuentes alternativas que estiman datos inferiores a los que ellos ofrecen (por ejemplo, los cálculos de Alfons Garcia Martínez). Sin embrago, tengo una duda más amplia sobre su argumentación, relacionada con el hecho de que los economistas tienden por regla general a recomendar la resolución de conflictos distribucionales –como el rechazo que genera el déficit fiscal en Cataluña- a través de la negociación antes que recurrir a una situación Pareto inferior (en este caso, reducción del comercio). Que dos economistas del mundo académico prefieran una situación Pareto inferior a una Pareto superior en este caso particular sugiere que o bien nos encontramos dentro de una estratagema de negociación –o bien que los conflictos reales de este conflicto son de naturaleza cultural y política, no económica.”

    Algunos participantes en el foro han expresado la idea de que mientras Cataluña permaneciera después de su independencia en el seno de la UE y la Eurozona, la frontera entre Cataluña y España no debería tener un efecto negativo significativo en el comercio entre ellas. Sugiero que se observen y se tomen en consideración los efectos frontera que se siguen observando entre los estados miembro en Europa. Alemania tiene los efectos frontera más bajos de la Unión, y aún así los Lander alemanes siguen comerciando tres veces más entre ellos que con cualquier otro estado miembro después de ajustar por los efectos del tamaño económico y distancia (fuente: Matthias Helble, “Combining International Trade and Intra-national Transport Flows,” working paper 13/2006, Graduate Institute of International Studies, Geneva). Es interesante observar que el efecto frontera estimado para Alemania (3x) es consistente con la reducción de dos tercios que usé en mis cálculos para con Cataluña. Sin embargo, las estimaciones para el caso de España (y Cataluña en particular) son significativamente mayores que para el caso alemán. Para más información sobre este tema ver el artículo que escribí junto a Carlos Llano y Francisco Requena, “Rethinking Regional Competitiveness: Catalonia’s International and Interregional Trade, 1995-2006”, accesible en http://www.iese.edu/research/pdfs/DI-0802-E.pdf. )

    En un marco más general, también se ha criticado la relevancia que puede tener un análisis a través de modelos de gravedad en el análisis de la secesión. A esto quisiera simplemente responder que estos modelos suponen como mínimo un punto de partida
    coherente sobre el cual construir estimaciones más refinadas. Creo que éstos pueden resultar más útiles que las plausibles suposiciones ofrecidas por Cuadras-Morató y Guinjoan. Dado que uno de los descubrimientos más interesantes en las útlimas décadas en el campo del comercio internacional es que las fronteras políticas tienen unos efectos ecónomicos mucho más amplios de lo que la teoría predecía, probablemente tiene sentido a priori intentar incorporar estos resultados en los debates económicos de la secesión. Hacerlo tiene ciertamente más sentido que invocar la crítica de Lucas para decir que todo esto es impredecible, mientras se propone un cambio radical sin ningún análisis previo que lo sustente: el propósito de Lucas era conservador, no radical.

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