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La Reforma Electoral en la Comunidad de Madrid: Una Valoración Rápida

Los lectores más habituales de este blog quizás recuerden que, durante la primavera pasada, escribí una larga serie sobre los sistemas electorales. Los lectores más recientes de este blog (que son muchos pues llevamos un par de meses de gran subida de audiencia) quizás quieran mirar esta entrada mía en la que resumí los principales conclusiones de esa serie (y donde pueden encontrar los links a todas las entradas en detalle).

Por ello no debería sorprender que hoy quiera analizar, si bien brevemente, la reforma electoral que el PP ha presentado para la Comunidad de Madrid. La idea, según este documento del PP y este artículo de El País, donde también se ve el mapa de las circunscripciones propuestas, es comenzar a elegir un tercio de los actuales diputados (43 de 129) en circunscripciones unipersonales mientras que el resto se continuarían eligiendo por lista.

La primera reacción ante esta noticia es de moderado interés por dos motivos. Primero porque este sistema, cercano pero no igual al alemán, tiene muchas similitudes con el sistema que hemos defendido en este foro (esta entrada para mucho más detalle): mantiene un buen porcentaje de proporcionalidad mientras asegura cierta relación entre un porcentaje de los diputados y sus constituyentes. Segundo, porque es un experimento nuevo que, de ser aprobado, nos daría las primeras circunscripciones unipersonales en España desde la época de la restauración (con las pequeñas excepciones de Ceuta y Melilla para el Congreso y varias islas para el Senado). Siempre me ha parecido que uno de las grandes ventajas de un sistema político descentralizado es que permite la experimentación local y que nuestro sistema autonómico ha pecado de intentar repetir el mismo modelo en 17 ocasiones distintas sin dar entrada a estas ideas nuevas.

A la vez, algunos detalles de la propuesta, como la configuración de las circunscripciones, no me parecen acertados y, dada la oposición del PSOE a la reforma, más un brindis al sol que un buen uso del tiempo.

El tema de las circunscripciones es siempre clave en cualquier sistema mayoritario. Como explico aquí, un diseño adecuado de las mismas puede asegurar a un partido una hegemonía que no tiene en la realidad. Por ello, y para evitar problemas de polarización (que se dan al crear distritos “excesivamente seguros”) y manipulación, las circunscripciones tendrían que ser diseñadas por un comité de expertos independientes (como en la nueva reforma en California). Y mi sentido común me dice que, si estas quieren mantener la igualdad de población y la neutralidad representativa, se parecerán bastante poquito a las limpias y homogéneas circunscripciones del mapa presentado (que, por otra parte, presentan grandes diferencias en población, desde 29.000 a más de 200.000 votantes).

La oposición del PSOE y de IU es, por otra parte obvia. Pensemos en los efectos de esta reforma electoral. Como siempre, la primera advertencia: todo análisis electoral debe tener en cuenta que los votos, los candidatos y los programas electorales son endógenos al sistema electoral. O, de manera más sencilla, que si cambiamos las reglas, la gente se comportará de manera distinta. Esto es algo muy simple de entender pero que, lamentablemente, se le escapa a buena parte de nuestros políticos, periodistas y (lo siento por nuestros amigos abogados) juristas.

Con esta precaución, y solo como primer paso, uno puede pensar que ocurriría si la gente votase básicamente igual con el nuevo sistema que con el antiguo. Pues muy sencillo: que dada la hegemonía del PP en la Comunidad de Madrid (que obtuvo en Mayo de 2011, el 51.73% de los votos), lo más probable es que se llevase las 43 circunscripciones unipersonales (o al menos 39-40). Esto no sería inusual en sitios con sistemas similares. En Rhode Island, en la asamblea del estado (también elegida de manera mayoritaria unipersonal), hay 65 demócratas y solo 10 republicanos.

Si los otros 86 diputados se distribuyen de manera análoga a la situación actual (lista única, regla D'Hondt), el PP se llevaría otros 48 diputados de la lista, lo que le colocaría con unos 88-91 diputados en total, bien por delante de los 72 que tiene ahora.

Los grandes perjudicados serían los otros tres partidos, pero en especial IU y UPyD, ya que la probabilidad de que estos, por si solos, ganen una circunscripción unipersonal, es casi cero.

Este cambio del sistema se podría hacer más equitativo si, por ejemplo, en la lista proporcional se compensase de alguna manera a los partidos minoritarios que no obtienen (muchos) mandatos directos. Esto es lo que parece implicar el documento del PP cuando dice "la segunda urna --que se compensa con el resultado de la primera--" aunque la redacción es poco clara (si la compensación es completa, como parece deducirse de la tabla al final del documento, uno se puede preguntar entonces que para qué sirve todo esto si nos quedamos igual en el reparto final de escaños, en todo caso la compensación completa también tiene problemas, pero eso lo dejo para otro rato). El cambio de D’Hondt a proporcional puro, en cambio, no tendría casi ningún efecto, pues con 86 diputados ambos sistemas dan casi siempre los mismos resultados (diputado arriba/abajo).

Queda claro pues porque, en primera aproximación, PSOE e IU se oponen al tema. Dos cosas curiosas, sin embargo. Una, Rubalcaba ha defendido en público que el sistema alemán le gusta (aquí), con lo cual existe una cierta tensión entre lo que defiende el (todavía) líder del PSOE y lo que defiende su federación madrileña. La otra, claro, es la de UPyD, que en este caso está entra la espada y la pared, ya que saldría incluso más perjudicada que IU. Me explico.

UPyD ha convertido la reforma electoral en una de sus banderas y el oponerse a esta reforma puede resultar paradójico para sus potenciales votantes. Pero, con los votos actuales en Madrid, no ganarían nunca ni uno de los distritos. IU, por el contrario, siempre podría repartirse las circunscripciones unipersonales con el PSOE (como hacen en Francia socialistas y comunistas en la segunda vuelta o como, implícitamente hace en Cataluña para el Senado) y llevarse alguna, sobre todo si en el medio plazo la hegemonía del PP en Madrid se erosiona. UPyD, en cambio, no tiene ningún aliado natural y le pasaría como los liberales en Alemania, que raramente se llevan ninguno mandato directo. Uno de mis mejores amigos, alemán él, siempre vota liberal en la lista proporcional, su verdadera preferencia, y cristiano-demócrata en el sistema directo, pues incluso en Hesse, cuna del liberalismo germano, el FPD poco tiene que hacer en los votos directos.

Pasemos ahora al segundo punto: ¿Qué tipos de cambios de comportamiento se verían? Esto es mucho más difícil de analizar, sobre todo si no tenemos claro la compensación exacta entre la primera y segunda urna. Mis ejemplos anteriores de Alemania y Francia (y la experiencia de EE.UU., donde un buen candidato "tira" del resto de candidatos del partido) me sugieren que, incluso con compensación completa, habría una concentración de voto (que en todo caso, sospecho que sería menor) a favor del PP por un lado y una concentración del voto en una más que probable división de circunscripciones entre PSOE e IU por el otro. Los que se quedarían como convidados de piedra: UPyD y terceros partidos, como Equo.

(nota: esto asume que UPyD o Equo no encuentran a alguien tan carismático que logran una mayoría en una circunscripción solo por el candidato. Esto, a parte de que no ocurre casi nunca, va contra lo que sabemos de la ideología, que es muy poderosa incluso para determinar qué Pizza le gusta a uno, y en todo caso podría ser una o dos personas a lo sumo).

Finalmente, señalar que me gustaría ver la reacción de muchos de los defensores en la sociedad civil de la reforma electoral. La Comunidad de Madrid, paradójicamente, tiene un sistema electoral que se parece mucho al que a menudo se defiende: lista única (todos los votos cuentan igual) y proporcional (como decía antes, con 129 diputados, D’Hondt y proporcional puro son lo mismo). Le falta las listas abiertas (pero, ¿quién conoce a ningún diputado autonómico en Madrid más allá del primero de la lista?, con lo cual, como ocurre en casi todos los países con este sistema, al final la lista abierta es irrelevante) y existe un mínimo de entrada del 5% (pero sin el mismo, la asamblea se convertiría en un patio de vecinos). Al movernos a un sistema parcialmente mayoritario veríamos muchas más “injusticias” (lo pongro entre comillas porque a mi no me parecen injusticias, pero eso lo dejamos para otro día) en las que partidos con muchos votos obtendrían pocos diputados. Y es que muchos de los objetivos de los que defienden la reforma electoral (como eliminar las “injusticias” en la asignación de escaños y conseguir una relación más directa entre elegidos y electores) son simplemente incompatibles en la práctica (incluso con contorsiones como la compensación completa entre las dos urnas).

En todo caso, si no se reforma de alguna manera más coherente que con esta propuesta, el sistema electoral en Madrid, la comunidad camina hacia un problema. Con 129 escaños (y subiendo por el crecimiento de la población) y distrito único, Madrid se hará ingobernable en cuanto el PP pierda 5-10% de los votos. Basicamente el argumento es que, con un sistema que es en la practica proporcional puro, la evidencia de muchos países y regiones con situaciones similares, sugiere que en cuanto el PSOE se haga más competitivo en Madrid (lo que ocurrirá tarde o temprano), tendremos alta inestabilidad y parálisis legislativa. Imaginémonos una asamblea con 62 diputados del PP, 42 del PSOE, 13 de UPyD y 12 de IU. Con esta distribución (o similar) de escaños, no veo muy factible, por motivos de diferencia ideológica, una coalición PP-UPyD ni una PSOE-IU-UPyD y entonces a ver quién forma gobierno o saca unos presupuestos adelante. Pero bueno, dejemos eso para otro día.

En resumen. Mi opinión ya la he dicho: la propuesta tiene elementos interesantes, pero hay muchas cosas que no termino de ver (en especial el diseño de las circunscripciones y el tema de la compensación entre urnas) y total, como con alta probabilidad no va a ser aprobada, mejor nos dedicamos a preocuparnos del presupuesto autonómico, que más falta hace.