Epi y Blas y los Equilibrios Auto-Confirmados

Como estamos en fechas de celebraciones, me adelanto un par de días en mi post del miércoles para poner algo más distendido pero que creo que clarifica algunas de las cosas que yo decía el otro día en mi post sobre Cohen. En particular, de pasada, me refería a los Self-Confirming Equilibria (¿Cómo lo traduzco? ¿Equilibrios Auto-Confirmados?). Esta idea, desarrollada por Drew Fudenberg y David Levine en un paper en Econometrica en 1993.

Los equilibrios auto-confirmados aparecen porque podemos estar en situaciones donde los agentes en un modelo predicen correctamente (o, menos estrictamente, de manera insesgada), los movimientos de otros agentes (o, en una extensión a Macro, de los procesos estocásticos) a pesar de tener un modelo equivocado del mundo (en el lenguaje de juegos, los agentes tienen creencias incorrectas acerca de lo que ocurriría en nodos del juego que no se alcanzan). O, de una manera más sencilla (aunque menos precisa), tenemos una idea de cómo funciona el mundo pero no hay nada en los datos que nos lleve a revisar nuestra opinión. Como además los datos están generados en parte por nuestro propio comportamiento, nos podemos encontrar en una situación curiosísima: hacemos algo porque creemos (incorrectamente) en ello, nuestras acciones inducen resultados que confirman nuestras ideas y por tanto nunca las revisamos.

Siempre me ha parecido que esta idea tiene implicaciones tremendas en docenas de situaciones sociales.

Mi ejemplo favorito de un equilibrio auto-confirmado viene de un episodio de Epi y Blas (si algo hemos aprendido de Barthes es la necesidad de estudiar la cultura pop 😉 ), que es más o menos así:

Blas: ¡Epi, todavía tienes un plátano en la oreja!
Epi: Sí, Blas, ya lo sé.
Blas: ¿Lo sabes? ¿Epi, por qué tienes un plátano en tu oreja?
Epi: Porque el plátano ahuyenta a los cocodrilos.
Blas: ¿Cocodrilos? ¡Pero si no no hay cocodrilos en Barrio Sesamo!
Epi: ¿Ves? ¡El plátano está funcionando!

El video, en inglés, aquí (es la segunda escena del video).

¡Feliz 2010 a todos!

Hay 6 comentarios
  • Jesús, como veo que sacas el tema aprovecho para comentarte una preocupación que tengo en relación a los modelos de self-confirming equilibria.
    No sé si es mi deformación profesional de economista "aplicado", pero este tipo de modelos me han parecido siempre bastante "acientíficos" en el sentido popperiano de que no son falsables. Es decir, como muy bien ilustra el ejemplo de Epi y Blas, me da la impresión de que la mayor parte de los comportamientos que observamos podríamos racionalizarlos a posteriori en términos de self-confirming equilibria.

  • Manuel:
    Entiendo perfectamente tu inquietud. Tres reflexiones:
    1) Desafortunadamente, en economía estamos plagados de resultados del estilo de los teoremas de Sonneschein-Mantel-Debreu y Boldrin-Montrucchio que resaltan como, sin mayores restricciones las preferencias, tecnología o creencias, todo (o casi todo) puede ocurrir. En ese sentido, y por analogía con los resultados anteriores, los equilibrios auto-confirmados son algo que hay que entender y, si uno quiere eliminarlos, ser explícitos sobre la estructura que tenemos que poner en el problema para disciplinar el ejercicio.
    2) Empíricamente, me parece bastante plausible pensar que mucha gente se comporta con creencias absurdas que les lleva a actuar de manera que nunca aprenden. Si yo firmemente creo que, por ejemplo, no me gusta el chocolate (quizás porque mis padres me convencieron de ello), nunca lo probaré y nunca actualizaré mi creencia. El que esto genere multiplicidad de equilibrios es inconveniente, pero algo que no podemos barrer debajo de la alfombra.
    3) La posición de Popper sobre la falseabilidad de las proposiciones empíricas como criterio científico es sorprendentemente (y yo creo que desafortunadamente) popular en economía, pero los filósofos nunca se la han tomado demasiado en serio porque está plagada de problemas. Si te interesan estas cosas, te recomiendo Two Dogmas of Empiricism, por W.V. Quine (quizás el filósofo americano más importante del siglo, aunque Saul Kripke, que es bien famoso entre la gente de teoría de juegos, se le acerca más y más cada día). El ensayo está recojido en la colección From A Logical Point of View: Nine Logico-Philosophical Essays.

  • Yo no exageraría, Manuel. El modelo también predice que si aparece un cocodrilo Epi se sacará el plátano de la oreja. Para mí la forma correcta de interpretar el concepto es que algunos fenómenos pueden mantenerse un tiempo a pesar de estar basados en creencias erróneas, porque esas creencias justamente hacen improbable que se "tiente a la suerte". Pero, quizá por fortuna, la realidad produce sorpresas cada cierto tiempo que acaban con las creencias erróneas. Pongamos un ejemplo. Las naciones avanzadas imponen un protocolo de seguridad muy costoso en los aeropuertos (en dinero y, sobre todo, en tiempo de la gente) para impedir actos de terror masivos. En realidad el protocolo es inútil. Pero los potenciales terroristas, a la vista del despliegue, se quedan en su casa. O sea, un equilibrio auto-confirmado, pero no secuencial porque se basa en creencias erróneas fuera del equilibrio. Todo bien, hasta que un día, llega un descreído a la profesión del terror (técnicamente es un jugador fuera de equilibrio), se salta los controles con facilidad y pone en evidencia la "ropa nueva del emperador". Dicho de otra manera, mi hipótesis es que un equilibrio secuencial durará más que uno auto-confirmado que no lo sea, y éste, a su vez, más que una situación que no sea de equilibrio. No es una falsabilidad absoluta, pero para un trabajador empírico serio no me parece que esto sea un grave problema. La falsabilidad absoluta solamente se encuentra en los (malos) libros de filosofía.

  • Os agradezco mucho Jesús y Antonio las explicaciones. Entiendo y me parece lógica la hipótesis de Antonio de que un equilibrio secuencial durará más que uno auto-confirmado que no lo sea, y éste, a su vez, más que una situación que no sea de equilibrio.
    Sin embargo, sigo siendo escéptico en cuanto a la posibilidad de detectar empíricamente la existencia de equilibrios auto-confirmados, principalmente por la dificultad de observar empíricamente las creencias de cada agente. Continuando con el ejemplo de los aeropuertos, el hecho de que no hayamos observado intentos de atentado en el pasado podría deberse a que los terroristas pensaban erróneamente que las medidas de seguridad eran útiles o a que los terroristas sabían que eran útiles y desconocían como podían saltárselas. Tanto si se produce algún atentado como si no se produce, seguiremos sin poder saber cual de las dos teorías es la correcta. De hecho, ni siquiera a la luz de lo que ha ocurrido estos días es posible discernir entre las dos hipótesis (¿han aprendido los terroristas a saltarse los controles o quizás los controles eran inútiles? ).
    En cualquier caso, no niego que este tipo de teorías puedan explicar muchos de los fenómenos que observamos. El problema es que como económetra no sé como contrastarlas dado que no observo las creencias de la gente, observo únicamente (y a duras penas) sus acciones.
    Volviendo al punto (3) de Jesús, en mi caso mis conocimientos de Filosofía de la Ciencia se limitan a la habitual secuencia Popper-Kuhn-Lakatos (excluyo con vuestro permiso a Feyerabend), más un poquito de Mario Bunge, así que te agradezco mucho la referencia.
    Es un tema del que sé muy poco, pero quizás la gran influencia que ha tenido y tiene Popper sobre los economistas tenga en parte que ver con nuestros complejos y con nuestros afanes por establecer unos principios metodológicos sólidos que den cierto carácter científico a la disciplina. Me imagino que en otras disciplinas con menos complejos quizás sea más fácil considerar otras teorías de ciencia menos estrictas (y quien sabe si también más realistas).

  • La econometría de los modelos con equilibrios múltiples es fascinante. Algún día deberíamos de hablar de ella:)
    La triada Popper-Kuhn-Lakatos, que nos tuvimos que tragar en las clases de metodología de la carrera. Pues no tengo yo muy claro porqué tiene tanto éxito entre nosotros. Parte debe de ser porque es una historia muy bonita, a la tesis-antitesis-sintesis. Parte es que Popper era bastante cercano a muchos economistas en la LSE y eso le hizo tener mucho impacto.
    Un libro de texto standard es Philosophy of Science: A Contemporary Introduction de Alex Rosenberg. Un poco más avanzado, A Companion to the Philosophy of Science editado por W.H. Newton-Smith.

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