El cambio climático y la política económica

Durante los últimos años, John Hassler (al que muchos de nuestros lectores recordarán como uno de los ponentes de la reciente conferencia de FEDEA sobre los límites constitucionales al gasto público y que realizó una magnífica presentación sobre la experiencia sueca de reformas estructurales) y Per Krusell han trabajado intensamente en la economía del calentamiento global, con una serie de artículos que he tenido recientemente el placer de leer con cuidado.

Hassler tiene hoy una interesantísima columna en Vox acerca de la valoración del cambio climático. La tesis principal de la misma, que comparto plenamente, es que los macroeconomistas no nos hemos implicado lo suficiente en este debate. Mientras los expertos sobre el clima (entre los que existe un consenso abrumador sobre el tema) pueden documentar los cambios observados y sus causas probables, estos suelen carecer de la formación adecuada para formular y evaluar políticas, en especial porque los efectos de equilibrio general de medidas como las primas a las energías renovables (uno de los mayores desaciertos de los anteriores gobiernos y que demuestran que jugar a ser el Suanzes del siglo XXI es una idea terrible), son más sutiles de lo que pudiese parecer.

Hassler extrae cuatro lecciones principales:

1) Las consecuencias de los impuestos que impongamos sobre la energía dependen crucialmente de la estructura de mercado. Esto es particularmente importante en el caso del petróleo pues el precio y el coste del productor marginal del mismo pueden ser muy diferentes.

2) La emisión de C02 es un ejemplo casi puro de externalidad global, pues independientemente de donde se emita, nos afecta a todos en el planeta.

3) No tiene ningún sentido discriminar en el coste de emisión del C02 entre distintos grupos o a la largo del tiempo, como hace ahora la Unión Europea.

4) Aunque existe un argumento para los subsidios a la innovación tecnológica en el sector de las renovables, la manera en la que esta se ha estructurado en la Unión Europea ha sido probablemente un despilfarro. En el caso de España mi visión personal es que la política de tarifas ha respondido más a los intereses particulares de ciertos grupos que a ningún criterio de racionalidad.

Animo a los lectores a que consulten la columna y las referencias en la misma. Como ya he anunciado varias veces en este blog, siempre tengo la intención de hablar en detalle sobre el cambio climático ya que me parece uno de los problemas a medio plazo más importantes que tenemos y que enfatiza de manera clara los problemas de gobernanza mundial a los que nos enfrentamos en un mundo multipolar y que necesitamos resolver. Tristemente, la crisis económica en España siempre se interpone y me obliga a atender temas de más candente actualidad. A ver si las cosas se tranquilizan y puedo volver a estos temas.

Finalmente una advertencia sobre la política de comentarios. En este blog los comentarios están moderados. Esto no es censura ya que la misma la hacen los poderes públicos (aquí lo dice bien claro la RAE); es una decisión editorial que garantiza la calidad de este foro. Al que no le guste tiene una simple alternativa: escribir en su propio blog lo que más le plazca. En el caso del calentamiento global existe una sub-cultura en la red que se irrita cuando se habla de este tema. No creo que nuestros lectores, inteligentes y bien informados, tengan el más mínimo interés en tratar con esta gente. Así que solo aprobaré los comentarios que entren en la discusión racional de política económica. Esa misma decisión la adopté con las discusiones sobre la reforma de las pensiones. Curiosamente el tipo de argumentación de los negadores y negados (que suelen venir de una lado del espectro político) y de los del cambio climático (que suelen venir del otro) es muy similar y mientras unos me acusan de “neoliberal salvaje”, los otros me llaman “progre de la LOGSE” (sí, sí, esto me lo decía uno en un comentario, lo cual es gracioso porque cuando se aprobó la LOGSE yo ya estaba en la universidad). Algo debemos estar haciendo bien en NeG cuando recibimos las iras de unos y de otros.

Hay 29 comentarios
  • Jesús:

    Señalas que “En el caso de España mi visión personal es que la política de tarifas ha respondido más a los intereses particulares de ciertos grupos que a ningún criterio de racionalidad.”

    Pero ¿Hay alguna política en el Reino de España que no responda a los intereses particulares de ciertos grupos en vez de intentar conseguir el máximo beneficio para todos? Yo sólo veo la política del estanco, cuyo sinuoso camino fue caricaturizado en La escopeta nacional de Berlanga. Se trata de conseguir tu chiringuito cuasimonopolístico y a vivir. Los demás al empleo basura.

  • Pues sí que me gustaría que escribiese profundamente sobre este tema. Máxime cuando estamos, según parece, a las puertas de una nueva regulación energética en España.

    Comparto con usted que en España algunas cosas se han hecho mal, como por ejemplo, el subsidio a la termosolar. Salvo dos o tres proyectos altamente innovadores que han sido desarrollados en nuestro país por empresas nacionales y que aseguran la operación bastantes horas al día solo empleando recurso solar, el resto ha sido “copiar y pegar” proyectos de 50 MW tipo aplicando el timo encubierto del apoyo mediante gas natural, ejecutados principalmente por ciertos grupos empresariales españoles. Estos últimos (el 90%), suponen una carga a la tarifa eléctrica.

    En la eólica la progresión ha sido tan óptima que la industria nacional es puntera y se puede asegurar que poco le falta para ser competitiva en igualdad de condiciones al resto de convencionales (en buenos emplazamientos…).

    La fotovoltaica, aunque se cometieron ciertos excesos iniciales (primas), estamos a punto de alcanzar la paridad (informe Bloomberg 2012) para dentro de 2 ó 3 años. Esta última, dada su disminución de precio de venta y la referida paridad con la convencional, permitirá el autoconsumo…

    Quiero decir que las renovables, bien gestionadas, suponen un incremento muy importante de la eficiencia del sistema eléctrico nacional.

    Pero todo esto debe hacerlo un Gobierno independiente y con la suficiente jerarquía como para no someterse a lobbys ni influencias externas, sino solo atendiendo al interés nacional y a los trabajos que ofrecen sus propios técnicos del Ministerio y de la CNE.

    Por lo demás, pues eso, esperar un artículo de vuestra parte referido a este tema, tan candente y prioritario para la modernización socioeconómica de nuestro querido país.

    Saludos desde Canarias.

  • Si puedo decir –por una vez, y sin que sirva de precedente– algo en favor de la Comisión Europea, las diferencias que se permiten en el precio (efectivo) de las emisiones de CO2 no son expresión de una discriminación permanente sino de una preocupación por el impacto a corto plazo en algunas industrias que usan más energía que la media. Por lo demás, no puedo estar más de acuerdo con la columna de Hassler: a medio o largo plazo todas las emisiones deben estar penalizadas con la misma intensidad.

  • En general existen varios ámbitos en los que la globalización promueve una carrera hacia el fondo (race to the bottom) en la que los gobiernos compiten por atraer empresas o capitales relajando todo tipo de regulaciones. Entiendo que éste es el problema de gobernanza al que aludes, pero me gustaría conocer tu opinión sobre soluciones que no requieran consenso; por ejemplo, gravar las importaciones por el CO2 incorporado y no gravado en origen, lo que cambia radicalmente el “juego”. Saludos

    • Esa alternativa es más interesante desde el punto de vista teórico que práctico. En teoría es lo que habría que hacer: porque perseguiría de manera efectiva el fin último de esta política y porque evitaría perjudicar a nuestras empresas en casa porque el gravamen afectaría también a empresas de terceros paises. Desgraciadamente, en el mundo real es imposible saber cuál es el contenido de CO2 de un producto. Considera la dificultad más evidente: se puede producir una misma mercancía a partir de procesos muy diferentes, a veces incluso dentro de una misma planta. Añade a eso un producto cuya cadena de valor está razonablemente fragmentada y te puedes ir haciendo una idea de la complejidad de la tarea.

  • Fran y Jesús,
    Parece una pretensión nacionalista limitar la falta de racionalidad de las políticas públicas al Reino de España. Yo postulo que es algo tan global como el calentamiento pero que no debemos calentarnos por la globalidad de las políticas irracionales.
    Por supuesto no tiene ningún sentido discutir la formulación de políticas públicas en regímenes no-democráticos ya que por definición todo lo que un gobierno no-democrático haga responde a intereses de grupos minoritarios (sabemos que son minoritarios porque no aceptan elecciones debidamente reguladas).
    Lo anterior es muy importante porque si se quiere analizar la provisión de bienes públicos globales (como lo han hecho Todd Sandler, Elinor Ostrom, y tantos otros economistas) no se pueden ignorar las dificultades intrínsecas de generar y mantener un órgano político global democrático. La única salida parece un acuerdo global de ámbito muy bien definido de acción, con instrumentos perfectamente delimitados y con un órgano muy limitado en su poder discrecional, y que además sea transparente y responsable. Espero pronto sacarme la lotería para financiar mi investigación sobre el. Stay tuned.

    Jesús, no sabía quién era Juan Antonio Suanzes pero luego de leer su biografía me quedé con la impresión que el personaje correcto para tu referencia era el Che Guevara, primer ministro de industria y comercio del régimen castrista, y de cuya actuación como ministro poco se ha querido hablar a pesar de sus grandes y fracasados planes para la transformación radical de la economía cubana.

  • Alguien tuvo el buen sentido de cambiar lo de “Global Warming” y sustituirlo por algo más evidente “Climate Change”. No hay dos días iguales y el cambio es la esencia .

    Este es un tema polémico y susceptible de muy lucrativas manipulaciones como hemos visto en España en nuestras facturas. Desde ellas salen los beneficios garantizados a los inversores en “verde”.
    Otra de las manipulaciones la cita Jesús en su punto 3 (no discriminar en el coste de emisión entre grupos).
    ¿Por qué? Pues muy sencillo, la principal fuente de CO2 –gas de la vida, no lo olvidemos– son nuestros propios procesos biológicos y los del ganado. A su lado los combustibles fósiles son un factor importante pero bastante menor. Y en procesos biológicos digestivos cuenta el número de seres vivos. Europa nada puede con el 7% de la población mundial y bajando.

    Además, salvo en occidente que grava pesadamente el consumo de derivados, una gran parte del resto del mundo tiene precios limpios de polvo y paja o incluso subvencionados. Venezuela a 8 céntimos el litro y otros los producen a partir de procesos biológicos desde hace décadas, Brasil. Por no hablar de la contradicción de gravar el transporte de proximidad y no gravar el aéreo o el marítimo por lo que sea.

    Es un asunto en el que vale la pena profundizar. Por eso me gustaría aportar la posición del Gobierno chino en Copenhague 2010 por la portavoz de uno de sus ministerios. La economista Monan.
    Hace un buen resumen de los principales problemas.

    http://www.chinadaily.com.cn/thinktank/2009-12/22/content_9211364.htm

    PD. He comprobado el enlace. Si no funcionase puedo enviar el texto (manuoquendo@yahoo.es)

  • Gracias, Jesús, por traer de nuevo a colación el problema del cambio climático

    Es especialmente importante porque hace no mucho escuchábamos

    “Exigen que esos recursos se destinen a causas tan científicamente cuestionables en su viabilidad como ser capaces de mantener la temperatura del Planeta Tierra dentro de un centenar de años y resolver un problema que quizá, o quizá no, tengan nuestros tataranietos”

    ¿Recordáis el autor?

  • Jesus, parece logico que el debate este centrado actualmente sobre problemas mas acuciantes. Sin embargo, creo que es hora de que los economistas entren a elaborar analisis y tomar partido, antes de que sea demasiado tarde.
    Tranquilos…se volvera a “calentar” el debate en el 2013 con el nuevo informe del IPCC.

    Os dejo un par de articulos mas de tema cientifico sobre el estado de la cuestion:
    http://www.americanthinker.com/2012/02/climate_deniers_are_giving_us_skeptics_a_bad_name.html

    http://www.nybooks.com/articles/archives/2012/mar/22/why-global-warming-skeptics-are-wrong/?pagination=false

    Que los disfruteis.
    Luis

    (y perdon por las tildes… I can’t write correctly with this keyboard)

  • Un tema apasionante el que ha traido Jesús.

    Al tiempo que leemos y analizamos este asunto de tan enorme complejidad, de naturaleza global, que une un mercado virtual de gigantescas dimensiones y ramificaciones monetarias y geopolíticas de primera magnitud, me atrevería a sugerir otro estrechamente relacionado: La arquitectura del sistema de generación de neo-renovables.
    Un tema que siempre corre el peligro de desaparecer de la agenda y sin embargo es el más importante si se trata, realmente, de reducción de emisiones procedentes de hidrocarburos fósiles.

    Me refiero al concepto de “smart grid” o red inteligente de generación distribuida.
    Al igual que con las viejas redes de Telco la red eléctrica continental europea es esencialmente centralizada y jerárquica. Toda la producción se vierte en red y un gestor decide precios, origen y destino de consumo, etc.
    En este momento se está diseñando el equivalente de Internet en Generación y distribución eléctrica. Recordemos que esta energía pierde más de un 50% de su producción en transporte y por ello se ha ido –en las anteriores tecnologías de generación– a grandes concentraciones de escala en producción, algo que no es posible en una sociedad de generación distribuida (en cada casa, cada vehículo, etc)
    Esta red tiene el inmenso potencial de que el productor consuma o almacene para ello directamente (por ejemplo en forma de H y O ó en baterías y sin pasar por la red) y, si así lo desea y existe demanda, suministrar a la red.
    El proceso pasaría a otorgar gran autonomía personal y un evidente ahorro fiscal, operativo y de transporte con alguna pérdida de escala por unidad. En vez de cien o mil centros de producción por país serían millones.
    Las implicaciones de uno u otro modelo son dramáticas y merecen un lugar en la agenda renovable. Imaginemos que Europa elige seguir el modelo centralista y USA el distribuido. Pensemos en los impactos en coste energético y dinamismo social de uno u otro sistema.
    Buenas noches

  • Felicidades por el interesante post. Sólo un comentario en referencia al link del artículo de Jose Mota de hace dos días (http://elcomentario.tv/reggio/el-precio-de-la-incompetencia-de-jesus-mota-en-el-pais/09/03/2012/); menciona que el precio de la electricidad en España es de los más altos de la UE27. Pues no del todo. En el Segmento Doméstico bajo (hasta 3.500 kWh/año) Ireland, Italy, Netherlands, Belgium, Germany y Denmark pagan más; en el medio (hasta 7.500 kWh/a) Belgium, Cyprus, Netherlands, Germany, Denmark, Italy pagan más. En el segmento industrial, aún es mayor la diferencia. Las pymes (unos 2 GWh/a) de Ireland, Slovakia, Germany, Italy, Cyprus y Malta pagan más.Y los muy grandes consumidores (20 GWh/a) de Belgium, Netherlands, Hungary, Czech Republic, Denmark, Lithuania, Germany, Slovakia, Italy, Cyprus y Malta pagan más (datos de noviembre de 2011, tax included, del Europe’s Energy Portal). Luego faltaría compararnos con su PIB y valorar si la energía que reciben pongamos en Bulgaria tiene la misma calidad que en España. Piense que la punta de consumo es de unos 45 GW y que hay instalados más de 90 GW (más o menos el 30% renovables, gran hidroeléctrica aparte). O sea que apagones, pocos.

    Pero es que, además, ESPAÑA IMPORTA EL 80% DE SU ENERGIA PRIMARIA, en un país que desde los 90 es un modelo económico fundamentado en la baja productividad (transportistas y albañiles) y que ignora el tren si no es para llevar pasajeros a Madrid en trayectos absurdos de 600 km que son más eficientes en avión. ¿Como quieren pagar menos? Que se quejen de las renovables. Una cosa es que sean caras y que en algunas de les haya ido la mano. Cierto. Pero otra es que no generan inflación y equilibran la balanza comercial. Sí o sí. ¡Ah! y lo del cambio climático, claro.

    • Dos cosas aclaratorias sobre tus datos:
      El incluir los impuestos no aclara sino que enturbia los rankings. Que haya IVA diferente no tiene nada que aportar sobre la comparativa de precios que interesa aquí. Tienes esos rankings más completos y fiables en Eurostat.
      Por la pinta del listado, tus datos son del 2007 (aunque no lo dices). Las cosas han cambiado mucho (a peor para los precios españoles) en los últimos 5 años. Según datos de Eurostat, excluyendo el IVA, en 2011 solo nos gana Malta y Chipre, lo cual no es un consuelo, dado que tienen que producirse la electricidad como buenamente pueden.
      El excelente artículo que enlazas , que recomiendo encarecidamente, es de Jesús Mota (José Mota se dedica a otras cosas).
      Gracias por traer el tema y a ver si lo importante se impone sobre lo urgente.

      • Perdón, veo que los datos que aportas son del 2011, con lo que la distorsión del IVA es más relevante de lo que creía. El ranking que apuntas coincide más o menos con los datos de Eurostat sin IVA del 2007.

  • Entrando por un lado que en tu artículo es secundario, me gustaría preguntar si consideras que sería interesante una política de subasta, pero no diaria como en el sistema actual de “pool”, sino más bien una subasta de los nuevos centros de producción eléctrica, como se hace por ejemplo en Brasil. En este país, por lo que tengo entendido se decide que es necesario incrementar la generación en X megawatios y entonces se abre un concurso por esos MW y las empresas interesadas ofertan con la tecnología que consideran oportuna tantos MW a tal precio.

    Por otro lado, bajo el sistema que acabo de proponer posiblemente no se instalaría tanto gas, pero con total seguridad no se instalaría ninguna energía renovable distinta de la eólica (y 15 años antes esta tampoco se habría instalado). Teniendo en cuenta cuestiones de economías de escala ¿Hay algo, según tu punto de vista, que pueda hacer el gobierno para potenciar que se desarrollen unas determinadas tecnologías, las renovables?

  • Buenos días:
    Intento esquematizar el problema desde mi punto de vista:
    – La actividad económica produce externalidades.
    – Estas externalidades no son asumidas por las empresas.
    El mercado se ha mostrado incapaz de incorporar el precio de estas externalidades al precio de los artículos que se consumen. Por tanto, debería hacerlo el Estado vía impuestos. Para ello podría hacerse un baremo de la huella que deja el CO2 en todo tipo de productos y grabar todos los productos con un impuesto de “externalidad ecológica”. Aquellos productos con menos externalidades pueden ver reducido su coste por este hecho.
    Problema: el mercado es global y las soluciones son locales pero si desde la vieja Europa se impusiera este impuesto siempre cabría incorporar una compensación a las importaciones que se hagan de terceros países por su “huella ecológica”.
    Sé que es un planteamiento bastante simplista pero a ver si alguien con más capacidad se anima a dar una propuesta más completa que es lo que he echado de menos en los comentarios a este interesante post.
    Un saludo

    • Hola, Ant.

      También es verdad que las instituciones que menos asumen las externalidades que generan son las propias de nuestra forma de estado. Los ejemplos, dramáticos, darían para llenar bibliotecas.
      Es más, el propio proceso legislativo y regulador es una fábrica atroz y sorprendente de externalidades. Y si no ¿qué es esta crisis más que una externalidad de dimensiones estelares?

      Me explico, es axiomático –y verificable cada día– que la acción del legislador apunta prioritariamente a optimizar los intereses electorales de quien controla el proceso legislativo. Me voy a saltar ejemplos por conocidos, deprimentes y cotidianos.

      Esto garantiza un “bias” de intereses en cada decisión y que primarán siempre los efectos políticos sobre los reales que, como en tantas externalidades, aparecen a medio y largo plazo y por ello serán “problema de otros”.

      De esto tendríamos que ser muy conscientes porque actuamos como si el Estado fuese Dios y no errase en sus actos. Cada día padecemos los efectos de su incapacidad estructural de gestionar atendiendo, en primer lugar, a esa entelequia del “bien común”.
      Ya nos gustaría pero, de modo instintivo, al perder la idea de Dios la buscamos en el Estado. Craso error. Si somos ateos hay que serlo en todas las esferas y no sacralizar nuestras propias instituciones. Eso es narcisismo y estulticia.

      Este es el motivo por el cual Europa no consigue que el resto del mundo acepte lo del CO2, porque lo ven como un arma comercial oportunista, un nuevo arancel. La verdad no importa tanto cuando la percepción es terca.

      Por otra parte el proceso de financiación pública y privada nos priva en buena medida de la credibilidad de base que antiguamente tenían los intelectuales independientes. Los Galileos y los Copérnicos de la historia. Hay que recuperar equilibrios al menos para poder elegir el objeto de estudio y análisis.

      Saludos

      • Abundando en las tesis de Manu:
        En cuanto a la tasa por emisiones de CO2 del transporte aéreo aquí una noticia.
        http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/21/actualidad/1329842154_486949.html
        Según el estudio Previsión Global del Mercado (Global Market Forecast), de AIRBUS Por regiones, en los próximos 20 años, Asia-Pacífico representará aproximadamente el 34% de la demanda, seguido de Europa (22%) y Norteamérica (22%). En cuanto al tráfico de pasajeros, Asia-Pacífico tendrá la mayor cuota de mercado con un 33 por ciento, seguido de Europa (23%) y Norteamérica (20%).
        Así que donde más se contamina, no se paga, y se penaliza a unas en detrimento de otras, siendo como decís las consecuencias globales.

  • Para los interesados en el cambio climático desde una perspectiva económica, puede ser útil una nueva revista (“Review of Environment, Energy and Economics”) que acaba de salir gracias a la Fondazione ENI-Enrico Mattei. Está disponible aquí:

    http://re3.feem.it/getpage.aspx?id=409

  • La falta de involucración de los economistas en el estudio del cambio climático viene en buena medida por la dificultad de los modelos estándar de equilibrio general para tratar aspectos cruciales del problema como la no linealidad derivada de los aspectos geográficos.
    Desde el Global Climate Forum, por ejemplo, se están desarrollando herramientas, como la familia de modelos Lagom que tratan de dar una respuesta más realista integrando equipos multidisciplinarios de matemáticos, físicos, ingenieros de software, sociólogos… .y también economistas.
    http://www.globalclimateforum.org/index.php?id=lagom

  • Gracias Jesus por la entrada y por el enlace.

    Con respecto al tema de renovables, aunque efectivamente la variación en las primas sugiere despilfarro (¿pq instalar en España termoeléctrica solar si la prima es tres veces mas que la de la eólica?), Hassler solo parece considerar el aprovechamiento de las externalidades de aprendizaje como factor que podría justificar esta variación. Sin embargo, existen factores de coste que hacen que sea económicamente racional que exista variación en las primas entre tecnologías:
    – Las diferencias en necesidad de capacidad de respaldo (plantas que deben estar listas para producir cuando la renovable no puede): por ejemplo la termosolar es más predecible y gestionable (puede responder a instrucciones para aumentar y reducir su producción) por lo que tiene un menor coste de respaldo
    – Los costes de transporte: por ejemplo, la fotovoltaica puede situarse en los tejados de las ciudades al lado de la demanda con lo que se ahorran costes significativos de transporte.

    Dicho esto, creo que aun considerando estos factores quedaría un aparente despilfarro por explicar. En mi opinión habría atribuirlo por una parte a los intereses particulares que señalas, pero también a un intento, más o menos afortunado, de política industrial. Me gustaría pensar, sobre todo en el caso de España, que pesa más lo segundo, que puede ser equivocado pero es legítimo, que lo primero (pero me temo que es más un deseo que una convicción).

  • Un acertado retrato el que hoy nos trae Don Jesús, un ruego le hago para que tenga presente que el clima cambia, en efecto, pero que ahora lo hace mucho mas deprisa de lo registrado y que la causa parece estar; primos aparte; en el calentamiento de la atmósfera, a partir de ahí cualquier sistema que aporte calor al aire o aumente la proporción de CO2 presente, nos dirige hacia peor, creo en mi modesta opinión, que produciendo y almacenando el hidrógeno obtenido a través de la hidrólisis de agua mediante la electricidad generada por placas solares ya podríamos estar en la senda adecuada para mantener un modo de vida acorde con el nivel de uso actual en transportes y necesidades eléctricas. Visite, sí le parece bien, el siguiente enlace: http://www.hidrogenoaragon.org/

  • En mi opinión las medidas que se han tomado con respecto al cambio climático han pasado por alto algo que, por elemental que parezca, suele ser olvidado: evaluar los costes de oportunidad.
    Cada “x” años, sobre todo coincidiendo con periodos de bonanza económica (quizás porque no haya otras preocupaciones más a corto plazo) aparecen teorías catastrofistas (la más famosa quizás sea la de Malthus), que a se basan en razones objetivas pero que también muy a menudo olvidan que el ser humano es muy inteligente y muy adaptable para sobrevivir.
    Si se evaluase el hecho de invertir en medidas que eviten el cambio climático habría que tener en cuenta lo que se deja de obtener por el hecho de enfocar recursos ahí y no en otro proyecto de inversión.
    Sería un campo interesante para investigar (y a ser posible estimar aproximadamente y cuantificar) los problemas que acarrearía dentro de “x” años no tomar ahora ninguna medida, los beneficios sociales futuros que se extraerán de las actuales inversiones, y sobre todo si sería posible tomar medidas dentro de “x” años y a qué precio.

  • Y a pesar de todo resulta inevitable pensar que la cosa no debe ser tan urgente por la ausencia de dos tipos de medidas perfectamente posibles.

    1- Invertir prioridades y multiplicar por cien o mil veces la inversión en Carbon-Sink technologies. Esto apenas interesa y curiosamente son las petroleras las que lo están haciendo.
    2. Regresar con fuerza a las tecnologías de transporte eléctricas que son perfectamente operadivas desde hace más de 100 años y hoy están muy mejoradas por la adición del ciclo del hidrógeno de fuentes no fósiles. Funcionales y en marcha hasta para generación en pequeños municipios (en Long Island, por ejemplo)
    Aquí viajamos muchos y tomamos taxis, let’s listen to our friendly driver: ¿Qué país lleva años vendiéndonos Híbridos en exclusiva? Japón. El resto no ha querido mover un dedo.

    Algo no encaja.

  • Magnífico blog que acabo de descubrir y, sobre todo, magnífico artículo el tuyo Jesús.

    Pero, más allá de la necesidad que planteas, de una mayor implicación de la política económica en la búsqueda de soluciones viables que ayuden a paliar los graves problemas que en un futuro, más menos lejano, va a provocar el calentamiento global, lo que realmente me sigue sorprendiendo es la persistencia de esa “sub-cultura”, como muy acertadamente la denominas, de negadores del cambio climático.

    Porque, aunque algo había visto y oído por ahí, esa gente había suscitado en mí el mismo interés que los creacionistas o los ufólogos. Personajes que para mí se mueven en la marginalidad más absoluta , entremezclados con conspiranoicos e iluminados.

    No comprendo cómo alguien puede poner en duda la evidencia. ¿Con qué argumentos y, sobre todo, con qué pretensiones?

    ¿Hay que preocuparse por ellos?

    No lo creo, mejor olvidarlos.

    Un saludo.

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