“Al mes, te reciclarás”: ¿Qué parados se forman durante la crisis?

En este blog ha surgido a menudo la preocupación por el reciclaje de nuestros parados, en especial, los procedentes de sectores que no volverán a tener el mismo tamaño después de esta crisis, por ejemplo la construcción. También por la formación necesaria para cambiar de modelo productivo en un país con un bagaje educativo aún relativamente pobre. 

¿Se están formando nuestros parados durante esta crisis? ¿Son muchos o pocos los que adquieren formación? ¿Existe una relación entre formación, duración del desempleo y percepción de prestaciones? ¿Se forman a los parados con mayores necesidades de cualificación? ¿Forman más a sus parados aquellas regiones con mayores tasas de paro? En la segunda parte de esta entrada, acudo a la EPA para intentar intuir alguna respuesta a estas preguntas.  Se trata de un simple análisis descriptivo. Estas cuestiones se merecerían algún estudio econométrico mucho más riguroso. Sólo quiero compartir con vosotros unas inquietudes sobre un tema de suma relevancia en estos momentos y que la reforma laboral ha pasado de largo.  

En la primera parte de esta entrada, explicaba los problemas con los que nos enfrentamos a la hora de evaluar la eficacia de la formación a los desempleados, la ocupacional. Ante todo, una falta de transparencia en la gestión de un sistema de formación público que puede hacer sospechar que los propios gestores tampoco confiaran demasiado en su eficacia. Por ejmplo, como mencionaba entonces, no encontrarán nada sobre formación desde principios del 2008 (y nada sobre formación continua, a empleados desde el 2006). La alternativa sigue siendo la EPA. Desde el año 1992, se hacen preguntas sobre la formación que se está adquiriendo (en las cuatro semanas previas a la entrevista). Faltaba más, las preguntas relativas a la formación también se han ido empobreciendo. Ya no disponemos de información sobre los objetivos o el lugar en el que se imparte la formación, y también se ha perdido riqueza en el contenido y campos formativos. Aún así, desde el año 2005, tenemos un período de cierta estabilidad de la muestra y de las preguntas que se realizan, lo que nos permite analizar la evolución de dos tipos de formación: la reglada (los ciclos educativos desde la primera hasta la educación universitaria) y la no reglada (destinada esencialmente a la inserción laboral).

Mucho ruido y pocas nueces

En el segundo trimestre de este año, un 17% de los parados estaba adquiriendo formación, un 6,5% en la formación reglada y un 11,1% en la no reglada. Son estas cifras elevadas? Basta comparar con los países de nuestro entorno. La Adult Education Survey realizó preguntas similares a la EPA para el año 2007, con una diferencia: el período para la adquisición de formación no reglada se amplió a 12 meses, en lugar de las últimas cuatro semanas. En el caso español, pasamos al 20% (en lugar de un 12% cuando se pregunta por las cuatro semanas).

¿Es mucho?¿Es poco? En el Gráfico 1, se puede observar que en Suecia, aproximadamente la mitad de los parados estaban adquiriendo formación no reglada, y cerca de un tercio formación reglada. Este es un extremo, pero aún así, nos situamos en el furgón de cola, justo por delante de los demás países mediterráneos. La comparación en cualquier caso es manca. Los países como Suecia, Holanda, Austria o Finlandia, con mayor formación no reglada a sus parados, también tienen menor necesidad de formarlos en temas básicos como la alfabetización digital o los idiomas.

También podemos observar cómo parece existir una relación positiva entre la proporción de parados e inactivos en formación, y que los parados se forman más que los inactivos, tanto en la formación no reglada como en la reglada (excepto en los países escandinavos), mostrando la compatibilidad de la búsqueda de empleo activa (que se le presume al parado por definición en estas encuestas) y de la formación.

(Otro dato básico. Antes del inicio de la crisis, la tasa de empleo Sueca era unos 8 pp superior a la nuestra. Más de la mitad de esta diferencia procedía del empleo en el sector educativo y formativo: la formación en sí, también genera empleo directo, probablemente bastante más qué las energías renovables).

Formación, paro y crisis

Podríamos presuponer que las tasas de formación aumentaran en períodos de crisis. Los motivos: las mayores necesidades de reciclaje por mayor intensidad de la crisis en sectores que no recuperarán su tamaño, o el aumento del período de duración del desempleo, por lo tanto, más tiempo para reciclarse. En España, el número de parados en la formación reglada y no reglada se ha multiplicado por dos, pero aún así esta cifra es menor que el aumento del número total de parados (x 2,67, entre los segundos trimestre del año 2007 y 2010). De esta forma, la tasa de formación cayó entre 2 pp (la no reglada) y 3 pp (la reglada)

 

Formación, percepción de prestaciones y duración del desempleo

 En el mismo Gráfico 2, podemos intuir la existencia de una relación entre la situación con los Servicios Públicos de Empleo (SPE) y el tipo de formación. Así, los parados que no tienen relación con los SPE, se forman en la reglada (sobre un 12%), por el contrario, sólo un 3% de los perceptores de prestaciones acuden a este sistema formativo. Cerca del 12% de los demandantes de empleo en el SPE están en proceso de formación no reglada, sin diferencias en media entre los perceptores y no perceptores.  Sin embargo, las tasas de formación máximas se alcanzan más tarde entre los primeros que entre los segundos: entre el año y el año y medio y entre los 6 y 11 meses, respectivamente. Estas diferencias podrían levantar la sospecha de que el cobro de prestaciones genera un retraso en el reciclaje (evidentemente, esta aseveración debería comprobarse con un estudio econométrico serio), pero a su vez también parecen ser poco notables.

Aún así, los máximos se alcanzan bastante por encima de los 100 días, y por otra parte, para todas las situaciones la tasa de formación pasa a ser decreciente a partir de entonces, lo que podría tener tres explicaciones: los que pasan del año o año y medio, que son cada vez más, no han recibido formación, la formación no les ha servido para nada, o simplemente se han ido desenganchando progresivamente del reciclaje. En cualquier caso, cualquiera de las tres explicaciones es preocupante.

¿Formación no reglada para universitarios?

Otra preocupación más: las tasas de formación por niveles educativos.  En el Gráfico 4, se muestra cómo los parados con educación superior tienen una tasa de formación no reglada que llega a ser de 4 o más veces la de los parados con menor nivel educativo. Más que reciclaje, probablemente se trate de especialización o cobertura de algún déficit formativo (por ejemplo, en idiomas). En cualquier caso, las diferencias por niveles educativos son realmente importantes. Menos de un 5% de los parados con educación de nivel muy bajo se está formando en la educación reglada (cerca de un 2% si perciben prestaciones) y sólo un 6% en la formación no reglada. Muy probablemente, de lo que más necesitan es de formación reglada para cubrir los déficit educativos que llevan arrastrando, pero aún así, también nos hemos de plantear hasta que punto los escasos recursos destinados a la oferta formación ocupacional, y a la no reglada en general, van realmente orientada hacia las necesidades más perentorias de nuestra economía. Así lo expusimos en nuestra Propuesta para la Reactivación Laboral: si los recursos son escasos, y lo son, mejor centrarse en los trabajadores menos cualificados.

El Gráfico 5, muestra la evolución de la tasa de formación no reglada para los parados por edades, antes y después de la crisis. Primero, no observamos cambios entre los menos educados. Existe una relación negativa con la edad, pero es muy ligera, ni los más jóvenes ni los de más edad parecen beneficiarse de este tipo de formación. En segundo lugar, resulta curioso que la relación negativa sea tan intensa para los parados de educación superior, ¿tan deficitaria es nuestra universidad y formación profesional de grado superior, que ha de ser completada por más de una cuarta parte de nuestros  jóvenes parados con formación no reglada? Aún así, se puede observar una buena noticia. Con la crisis,  al menos ha aumentado la tasa de formación o reciclaje entre los parados de educación superior en edades avanzadas.

A mayor tasa de paro menor tasa de formación

Finalmente, en el Gráfico 6, con datos de Comunidades Autónomas para del segundo trimestre de 2010, se muestran las tasas de paro y las tasas de formación reglada y no reglada. Parece existir una relación negativa negativa entre ambas variables, y más intensa en el caso de la formación no reglada. Las tasas de formación de regiones como el País Vasco o Navarra son el doble que en Canarias y Andalucía que, a su vez, doblan a las primeras en tasas de paro. ¿A qué se deben estas diferencias? ¿Simple efecto composición (una mayor proporción de parados inmigrantes o de menor nivel educativo, con menor propensión a la formación)? ¿Más recursos por parado? ¿Una gestión distinta de las políticas de empleo, o una diferente eficacia de la formación ocupacional? Si así fuera, el aumento de las disparidades en tasas de paro, se mantendría durante un largo tiempo.

En definitiva, creo que la medida incorporada a la reforma laboral de recortar el período de paro para aceptar una oferta de formación ha levantado demasiada polvareda. Si nuestros gestores siguen creyendo (y así lo deberían hacer en mi opinión), que la formación ocupacional puede ser un instrumento potente para salir de esta crisis con buen pie, mejor no esconder el polvo debajo de la alfombra. Habrá probablemente que inyectar más recursos al sistema y sobre todo replantear los colectivos que se han de priorizar. Pero antes, más transparencia, please. Liberen los datos y evaluemos el sistema, intentemos mejorar su gestión.

Hay 5 comentarios
  • Muy interesante, pero pienso que no debemos buscar comparaciones y menos en los países escandinavos.
    No es lo mismo reciclar a cien mil que a dos millones, tampoco hacerlo a tipos predispuestos que a inmigrantes de una docena de países distintos, que la mayoría apenas saben cien palabras en castellano.
    Otra cosa es el tipo. Me cuentan que las aulas están llenas de sudamericanos, que los españolitos llegan tarde y pasan. Eso es lo que me dicen, que, de ser cierto, rompe la estadística o quizá es que hay tantos que en los números no se nota, que se presentan pero se esfuerzan más en esquivar que en aprender lo que para ellos es obvio.

    ” Faltaba más, las preguntas relativas a la formación también se han ido empobreciendo”
    Tal vez es que empieza a predominar la desesperanza

  • Pingback: Anónimo
  • Muy interesante el artículo. La que suscribe es gestora del SPE y, por tanto, preocupada por la falta de transparencia y la recurrencia en “maquillar los datos”. Totalmente de acuerdo en que se necesita reforzar la formación a todos los niveles, reforzar y reformar la formación profesional para el empleo y replantear SERIAMENTE los colectivos prioritarios, porque tal como estamos gestionando, estamos condenados irremediablemente al fracaso. Yo no tengo demasiadas esperanzas, porque se oculta la realidad y ni políticamente ni técnicamente se realizan esfuerzos “por coger el toro por los cuernos” ¡Ojalá me equivoque!.

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