De patatas y ciudades

Decían los de La Trinca que el hombre viene de la patata (ver aquí). No sé si me atrevería a ir tan lejos, pero lo que sí suscribo es que gran parte del crecimiento urbano de Europa se debe a la patata. En un excelente trabajo (ver aquí), Nathan Nunn y Nancy Qian, demuestran esto en todo detalle.

Empecemos echándole un vistazo a la evolución de la población total y urbana en Europa a lo largo del tiempo:

Tanto la población mundial total como su tasa de urbanización crecieron enormemente entre los años 100 y 1900, especialmente al final de este período. Demógrafos, economistas e historiadores, entre otros, han tratado de explicar esta aceleración. Sin embargo, hasta que se publicó el trabajo que discuto de Nunn y Qian, nadie se había planteado seriamente si un cultivo en concreto podía haber tenido un efecto causal en esta evolución.

La patata fue descubierta en America, más concretamente en lo que hoy en día es Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y el norte de Argentina. Las primeras patatas que se conocieron en Europa fueron las que aparecieron en Sevilla en el año 1573. De allí, fueron extendiéndose al resto del continente, por ejemplo, llegando a Italia en 1586, a Inglaterra en 1596, y a Alemania en 1601. La introducción de la patata revolucionó la nutrición europea puesto que este tubérculo tiene unas excelentes propiedades: proporciona más vitaminas y nutrientes que otros cultivos básicos, es mucho más fácil de cultivar (requiere menos tierra por caloría de nutrición, incluso teniendo en cuenta que necesitan más trabajo manual que otros cultivos), y, además, como explican los autores, no necesita el uso de barbecho.

Claro que determinar el efecto de la diseminación de la patata en el crecimiento urbano (y de la población en general) presenta problemas obvios. Por un lado, puede haber un tema de causalidad invertida: las regiones con mayor crecimiento urbano y/o de población pueden ser en realidad las que más demanden patatas para alimentar a más bocas y, por lo tanto, hayan favorecido más la adopción de la patata. Además, es bien posible que haya alguna otra variable (el progreso tecnológico, por ejemplo) que afecte a la vez el crecimiento de la población y el consumo de la patata.

Para solucionar estos problemas, los autores usan dos tipos de variación: la variación temporal en la adopción de la patata a distintos países del Viejo Mundo y la variación en la sección cruzada en la idoneidad de la tierra para cultivar patatas. Usando estas dos fuentes de variación, el estudio usa una técnica muy parecida a la bien conocida diferencias en diferencias (ver aquí); es decir, compara los niveles de población y urbanización en los países europeos con mejor tierra para cultivar patatas con aquellos con peor tierra, antes y después de que las primeras patatas llegasen a Sevilla. El siguiente mapa muestra la idoneidad del suelo a nivel mundial para cultivar patatas (colores más oscuros indican mejor suelo para cultivar patatas). Claramente, Europa parece tener el tipo de suelo ideal para cultivar patatas, pero existen bastantes diferencias entre países (España, por ejemplo, no parece un sitio ideal…).

El principal resultado de este interesantísimo trabajo es el siguiente: las regiones del Viejo Mundo con tierra más idónea para cultivar patatas experimentaron mayores crecimientos en su población y en su urbanización después de la introducción de las patatas. Esto es así incluso cuando se tienen en cuenta un gran número de otros posibles factores que pueden explicar el crecimiento de población y de las ciudades: el origen legal del país, la identidad del país colonizador, el predominio de enfermedades, las distancia a la costa, la tradición de legislación romana, el predominio del protestantismo, el hecho de que el país comerciaba en el Atlántico y el volumen de exportación de esclavos. Los siguientes gráficos muestran este efecto claramente a lo largo del tiempo:

Un segundo resultado del estudio es que, incluso dentro de cada país, las regiones con mejor tierra para cultivar patatas vieron cómo sus poblaciones (total y urbana) crecieron más. Para quedarnos con un numero en la cabeza: la patata fue responsable de un 25-26% del aumento de la población total y entre un 27 y un 34% del aumento de la urbanización. Usando otra fuente de datos, Nunn y Qian también muestran que en los pueblos adecuados para cultivar patatas los soldados franceses eran aproximadamente 3,8 centímetros más altos.

¿Desde un punto de vista conceptual, por qué iba la patata a aumentar la población total y la urbana? Por dos motivos muy sencillos. Miremos primero porque la adopción de la patata aumento la población urbana. La clave es entender que la patata supuso, en realidad, una mejora tecnológica en el sector agrícola. Por lo tanto, dado que la demanda de patatas era en esa época muy inelástica, un aumento en la productividad al producirlas supuso un desplazamiento de la oferta de patatas a la derecha y una gran caída de su precio. Eso hizo que muchos trabajadores se pasaran del sector agrícola al industrial, y puesto que las ciudades eran donde se producían los bienes industriales, eso aumentó la población urbana. Par entender por qué la patata hizo que aumentara la población total, hay que pensar en un modelo Maltusiano. Como hemos explicado en otras ocasiones en este blog (ver aquí), en esta fase del desarrollo económico de un país, aumentos en la productividad se traducen en aumentos en la natalidad, y, por tanto, en aumentos de la población. En principio esta mayor natalidad elimina todas las ganancias de la mejora tecnológica. Sin embargo, en la fase post-Maltusiana (que se calcula que empezó en el siglo XIX y principios del XX, el período donde termina este trabajo) los aumentos en la natalidad son más pequeños y no eliminan todas las ganancias de la mejora tecnológica, con lo cual la riqueza per cápita del país aumenta. Es decir, en esta última fase es posible que las economías crezcan haciéndolo a la vez su población total.

Tal vez una lección que podamos sacar de esta historia sobre patatas y ciudades es que cada vez hay más evidencia académica de algo que parece trivial pero que a menudo no es fácil demostrar: la historia tiene un enorme peso en las circunstancias económicas y sociales de nuestras sociedades. Eventos que acontecieron hace cientos o miles de años tienen aún un fuerte impacto hoy en día. Esto no implica que las políticas para, por ejemplo, modificar los procesos de urbanización o crecimiento de la población, sean inútiles. Lo que sí es importante es entender que el efecto de estas políticas viene fuertemente ligado a eventos históricos. Una segunda lección de este trabajo es que la productividad agrícola (y los niveles de nutrición asociados a ella) ha sido y sigue siendo un factor clave para entender la evolución de la población en zonas del mundo en desarrollo, sobre todo en países del África sub-Sahariana.

Hay 17 comentarios
  • David, muchas gracias por revisar una investigación seria e importante. El artículo fue publicado más de 8 años atrás y lo desconocía. Interesante la larga lista de investigaciones sobre la importancia económica de la papa cuyo origen parece estar más en partes de Perú. Décadas atrás conocí expertos en papas pero no economistas agropecuarios especializados en papas. Cuando vaya por Osorno lo hablaré con un viejo amigo, economista especializado en historia agropecuaria del sur de Chile , y su esposa alemana, especializada en tecnología de la papa.

    • Gracias, Enrique. Ya me cuentas que te dice tu amigo y así me entero un poco más del impacto que tuvo la patata.

  • Buenos días,

    Muy interesante el artículo, y que puede explicar en parte el declive de España a partir del siglo XVIII o, alternativamente, el crecimiento y mejora de los países centroeuropeos.

    No soy economista, sino ingeniero agrónomo, pero yo incluiría junto a la patata también el maíz y el girasol. Tres cultivos que llegaron de América.

    En el caso de la patata, también fue un cultivo base en el crecimiento de los EE.UU., una vez recibieron emigrantes del viejo mundo y se quedasen con la mitad de México. Necesitaban alimentar a mucha más gente y productos como la patata y el maíz proporcionaban una base alimenticia fuerte. Como curiosidad, fue a partir de ese momento cuando un escarabajo llamado del Colorado (de la zona del mismo nombre) se conviertió en la plaga del escarabajo de la patata a escala global.

    Otra curiosidad importante histórica fue la extensa emigración de irlandeses a los EE.UU. debido a que un ligero incremento de la temperatura extendió una enfermedad fúngica sobre el cultivo de la patata, que era la base alimenticia de los irlandeses, diezmando la población de la isla.

    • Gracias, Pablo. ¿Tienes alguna buena referencia sobre la crisis de la patata en Irlanda? Siempre me ha interesado mucho ese tema.

      • Hace años leí un buen libro de un periodista inglés sobre 6 cultivos que cambiaron la historia de la humanidad, pero no recuerdo su título. En cualquir caso, a partir de la página de la Wikipedia sobre la hambruna en Irlanda quizás puedas encontrar artículos más concretos y profundos:

        https://en.wikipedia.org/wiki/Great_Famine_(Ireland)

        Un saludo

  • Gracias por el interesante articulo David!

    Sin embargo creo que la explicación es un poco incompleta. Si la patata es un factor explicativo fundamental y este es un cultivo milenario en America. ¿Por que no creció la población sudamericana y su urbanización ni remotamente cerca de los niveles europeos durante milenios comparado con lo que creció la población europea tras su introducción en unos pocos siglos?

    • Guido, mi explicación seria que América estaba aún en la era Malthusiana, donde cualquier progreso tecnológico (como puede interpretarse la introducción de la patata) se tradujo en aumentos TEMPORALES de población que luego se convertirían en periodos de hambrunas (debido al exceso de población). Pero me parece una pregunta excelente y que merece ser estudiada en más detalle.

  • Hola David,
    Gracias por la entrada. Sería muy interesante hacer una acerca del trabajo de Kelly (2019) que cuestiona la robustez de la mayoría de estos long-term persistence papers (incluido el que acabas de discutir) debido a la correlación espacial.
    Saludos

  • Gracias por este interesante artículo, David.
    James C. Scott en su “The art of not being governed” (2009) dedica una cuantas páginas al cultivo de la patata y otros tubérculos como el boniato. En el libro, Scott expone cómo diversas sociedades sin estado del sureste asiático intentan ser absorbidas por los estados que se crean, establecen y expanden en los territorios donde éstas han vivido históricamente. Y estas sociedades no estatales para evitar ser incluídas en la legalidad de esos estados ajenos a ellas (es decir, para evitar pagar tasas, ser censadas o tener que asumir ciertas religiones y/o culturas oficiales, entre otras cosas) huyen a las periferias de esos estados, por lo general zonas montañosas de más difícil acceso. Y es allí donde algunas de ellas encuentran el cultivo de la patata y otros tubérculos como uno de los mejores para su subsistencia y supervivencia dentro de su necesidad de no ser localizadas fácilmente por esos estados.
    Es ciertamente otra forma de haberse empleado el cultivo de lanpatata y es a la vez paradójico que en este caso lo que fomentó es la supervivencia y reproductibilidad de sociedades no urbanas.

    Un saludo!

  • Nunn es muy aficionado a estudiar este tipo de efectos a largo plazo. Recuerdo haber leído un trabajo curioso relacionando la desastrosa situación económica actual en África con el comercio de esclavos. A mí no deja de parecerme un tanto sorprendente la persistencia de estos efectos siglos después, pero doctores tiene la Iglesia.

    Una pregunta sobre su entrada. Si la patata se introdujo en Europa a principios del siglo XVI, ¿porqué el crecimiento de la población no despunta hasta el siglo XVIII?

    • Parejo, creo que la respuesta es parecida a la que le di a Guido (ver más arriba). Una mejora de la tecnología como supuso la introducción de la patata solo afecta positivamente al crecimiento sostenido de la población una vez se ha superado la era Maltusiana, cosa que no paso hasta siglos después de su introducción en Europa.

  • ¿Cómo sabemos intuitivamente, verbalmente y metodológicamente, de las tres formas, de todos los acontecimientos del pasado, cuáles tienen aún efectos hoy y cuáles no? Cuando se elige uno de ellos (tal colonización, la introducción de tal cultivo…) ¿Hemos de suponer que en el instante inmediato anterior todo estaba “limpio”, no había otros shocks persistiendo, y era una especie de modelo en reposo? ¿No había pasado nada reseñable o duradero antes, todo se subsumía en ese estado? Yo tengo muchas dudas metodológicas y conceptuales a esto y similares (la cultura actual depende de los aperos de labranza de exactamente hace x siglos, pero no de los anteriores o posteriores) ¿Quiere esto decir que los efectos de los cambios son discretos (no continuos) y que son pocos (entiendo que cuantos más hubiera, más se diluirla el efecto de cada uno)? ¿No son esto supuestos a priori sujetos a cuestionamiento? Me resulta todo muy confuso y poco verosímil.

  • Insu, entiendo tu crítica a esta literatura. Si te fijas en el trabajo de Nunn y Qian son muy cuidadosos a la hora de controlar por muchisímos otros factores, precisamente para poder llegar a una conclusión robusta. Es difícil responder a tu pregunta en más detalle. Cada trabajo es distinto, en mi opinión. Te puedo remitir a la enorme literatura (que además está creciendo rápidamente) que estudia la persistencia. Piensa en otra variable que podría explicar los patrones que encuentran. Si derrota a la patata, debería poder comprobarse empíricamente y refutar que sus resultados son espúreos. No digo que no sea posible, pero creo que, en este estudio en concreto, te va a resultar muy difícil.

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