Por David Boto-García y José Francisco Baños-Pino
¿Qué sucede con la economía de una región cuando desaparece una amenaza terrorista de larga duración? ¿Cuánto tarda en recuperarse la percepción de seguridad y qué impacto tiene esto sobre el sector turístico? En un trabajo reciente, publicado en Defence and Peace Economics, tratamos de dar una respuesta a estas preguntas evaluando los efectos del fin del terrorismo de ETA sobre la demanda turística en el País Vasco. Nuestros resultados muestran que el fin de la amenaza terrorista supuso una recuperación significativa y sostenida a lo largo del tiempo, tanto del turismo nacional como internacional, lo que, a su vez, generó importantes efectos positivos sobre el Valor Añadido Bruto de la región.
Los efectos económicos del terrorismo han sido abordados en este blog con anterioridad. Lidia Farré resumía aquí cómo los ataques terroristas perpetrados por radicales extremistas han afectado la integración de los inmigrantes musulmanes en EE.UU, basándose en el estudio de Gould y Klor (EJ, 2015). José Boscá y Javier Ferri nos contaban aquí los costes en términos de PIB que supuso el terrorismo de ETA para el País Vasco de acuerdo con los resultados de Abadie y Gardeazabal (AER, 2003). Nuestro estudio sigue esta línea, pero con una perspectiva distinta: no analizamos el daño infligido por la violencia, sino la capacidad de recuperación tras su desaparición. En particular, medimos el “dividendo de la paz” a través del turismo, un sector especialmente sensible a los riesgos percibidos.
Turismo, utilidad y percepción de riesgo
La elección de un destino turístico se puede modelizar desde una perspectiva microeconómica de acuerdo con un modelo de demanda de características à la Lancaster (1966): los individuos eligen destino maximizando su utilidad en función de sus preferencias sobre las características hedónicas de los destinos (clima, cultura, naturaleza, etc.), los precios y sus restricciones presupuestarias y de tiempo disponible. En línea con Becker y Rubinstein (2011), cuando en un destino se producen eventos violentos o existe conflictividad social, la utilidad percibida del consumo de bienes y servicios o la realización de actividades de ocio disminuye, y con ello su demanda turística. Ceteris paribus, la cobertura mediática de eventos que supongan un riesgo personal refuerza la aversión internacional a viajar a lugares en conflicto, un patrón que Besley et al. (2024) denominan el efecto “multiplicador mediático”.
En el caso del País Vasco, la actividad de ETA entre 1958 y 2011 convirtió a la región en un destino percibido como inseguro por los turistas nacionales e internacionales, como demuestran los trabajos de Enders y Sandler (1991) y Enders y Sandler (1992). En octubre de 2011, ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada. Aunque la disolución definitiva no se produjo hasta el año 2018, argumentamos que el fin de la actividad terrorista en 2011 supuso un shock positivo para el atractivo de la región vasca. El fin del terrorismo eliminó el riesgo percibido y la imagen de zona en conflicto que había mantenido la región desde los años 60. Como muestra la Figura 1 en base a los barómetros del CIS sobre los principales problemas para la ciudadanía española, ETA y su actividad terrorista dejó de ser percibido como un problema relevante para los españoles a partir del año 2011.
Figura 1. Evolución temporal de los principales problemas para la ciudadanía española (2002-2019)

Metodología: construyendo el contrafactual con el Método del Control Sintético
Para estimar el impacto causal del fin del terrorismo sobre la demanda turística, empleamos el Método de Control Sintético de Abadie y Gardeazabal (2003), que estima el efecto como la diferencia entre los valores observados post-2011 y los valores contrafactuales a partir de una “réplica sintética” del País Vasco. Este contrafactual se obtiene a partir de una combinación ponderada de la demanda turística en otras comunidades autónomas españolas que presentan patrones similares antes de 2011.
Se utilizan datos en frecuencia anual entre 2002 y 2019, tanto para turistas nacionales como internacionales alojados en hoteles. Las variables utilizadas para construir el control sintético incluyen el PIB per cápita, el índice de precios hoteleros y el índice de precios de bares y restaurantes, además de valores retardados de la variable dependiente.
Resultados: más turismo, más renta
Las Figuras 2 y 3 muestran gráficamente la evolución de la demanda turística nacional e internacional en el País Vasco observada y sintética en el periodo de estudio. La diferencia entre la línea de trazo continuo y la línea punteada refleja el efecto causal del fin del terrorismo. El País Vasco sintético se construye como una media ponderada de Cataluña, Navarra, Madrid y Galicia para la demanda interna y de Galicia, Madrid y Navarra para la demanda internacional. Como se puede apreciar, existe un elevado solapamiento entre los valores observados y sintéticos antes de 2011, sugiriendo que el País Vasco sintético es un buen contrafactual del turismo que cabría esperar si ETA hubiese continuado en activo.
Nuestras estimaciones señalan que el País Vasco experimentó un aumento promedio anual de 89.000 turistas nacionales (5,6%) y 108.000 internacionales (11,5%) tras el fin de ETA respecto a la demanda esperada en caso de que ETA hubiese continuado con su actividad terrorista. El incremento en demanda fue más inmediato entre los turistas nacionales, probablemente por mayor familiaridad y confianza en el cede definitivo de la violencia. En cambio, el turismo internacional reaccionó de forma más progresiva, reflejando una recuperación más lenta de la imagen del destino en el exterior.
Figura 2. Turistas nacionales observados (línea continua) y contrafactuales (línea discontinua) en el País Vasco
Figura 3. Turistas internacionales observados (línea continua) y contrafactuales (línea discontinua) en el País Vasco
Realizamos varias pruebas de robustez a nuestro análisis mediante la inclusión de otras variables como predictoras (inversión bruta, número de hoteles, renta disponible de los hogares), la exclusión de Navarra del grupo de control, posibles efectos sustitución entre regiones, diversas pruebas de placebo o el uso de otras metodologías como series temporales interrumpidas o el método de control de regresión de Hsiao et al. (2012). En todos los casos, los resultados son consistentes.
A partir de nuestras estimaciones, realizamos un cálculo de los efectos directos, indirectos y totales sobre el Valor Añadido Bruto (VAB) de la región a través de un análisis input-output. Básicamente, multiplicamos el incremento de demanda estimado por el gasto promedio de cada grupo y con ello estimamos el impulso que este shock positivo de demanda genera sobre todos los sectores de la economía vasca de acuerdo con las tablas input-output de la región.
La Figura 4 presenta los valores de los efectos directos, indirectos y totales en miles de euros. Los flujos de turistas hoteleros adicionales generaron una media de 74 millones de euros anuales en VAB, de los cuales un 73% corresponde al gasto de turistas internacionales. El impacto fue especialmente notable en el comercio, transporte y hostelería, pero también se propagó indirectamente a sectores como agricultura, telecomunicaciones y construcción.
Figura 4. Evolución temporal de los efectos directos, indirectos y totales del fin del terrorismo sobre el VAB del País Vasco generados por el incremento en la demanda turística (en miles de euros)
Conclusión: el dividendo económico de la paz
Nuestro estudio ofrece evidencia empírica de que el fin de una amenaza terrorista en una región estigmatizada por la violencia no solo mejora la calidad de vida y la seguridad ciudadana, sino que también genera retornos económicos positivos. El fin de ETA supuso un importante impulso para el sector turístico en el País Vasco, que se tradujo en relevantes incrementos en su Valor Añadido Bruto en el periodo 2011-2019. Aunque algunos estudios previos sostienen que las áreas expuestas durante mucho tiempo a conflictos tienen dificultades para mejorar su imagen internacional, nuestro análisis sugiere en cambio un rápido proceso de recuperación tras la eliminación de la amenaza terrorista. En este sentido, el dividendo económico de la paz observado en el País Vasco puede ser útil para anticipar lo que sucedería en otras regiones que hoy enfrentan conflictos internos o procesos de posconflicto en caso de que éstos desapareciesen.



