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Fundadores y Sucesores

Hace dos semanas estuve en la reunión de los ASSA (Allied Social Science Associations), la convención anual de la que ya habló Jesús el año pasado y que reúne a una parte importante de los economistas académicos. Andaba yo de hotel en hotel cuando me encontré en el ascensor con Francisco Pérez-Gonzalez, profesor de la Universidad de Stanford. Lo primero que hizo fue felicitarme por el impacto del blog, lo cual me alegró mucho. Cada vez llega NEG a los rincones más insospechados. Francisco es uno de los investigadores que con mas cuidado han tratado los temas relacionados con la empresa familiar, el valor de los emprendedores y de los gestores de las empresas. Dado el interés que estos temas generan entre los lectores de Nada es Gratis, le agradezco a Francisco la felicitación comentando dos de sus trabajos (aunque ya se me adelantó Juan Santaló hablando sobre el valor de los CEOs).

¿Podemos valorar el talento de un emprendedor? ¿Hay un momento óptimo para ceder el control familiar de una empresa a gestores profesionales? ¿Son los sucesores de los grandes emprendedores buenos gestores? Son preguntas casi tan viejas como la empresa privada y aunque no tengamos respuestas completas, investigaciones recientes aportan algo de luz que va más allá de las simples anécdotas.

Francisco Pérez-González muestra que cuando una empresa familiar en los Estados Unidos nombra como director general a un profesional externo su valor en bolsa aumenta entre un 1% y un 4%. Sin embargo, si el sucesor es un miembro de la familia el valor se mantiene aproximadamente constante. Es un resultado interesante, que nos da una idea de la magnitud del coste de la sucesión. Aun así hay que ser prudente al interpretarlo. En primer lugar, porque el momento de la sucesión no es necesariamente aleatorio. El rol del emprendedor es obviamente crucial a la hora de fundar la empresa, pero es menor para empresas maduras. En segundo lugar, porque es razonable pensar que la decisión de quien sucede al emprendedor se toma con cuidado, teniendo en cuenta las necesidades de la empresa y las capacidades del sucesor. Es por tanto una decisión endógena a la situación de la empresa y a las características de los sucesores; no es obvio que los dos grupos de empresas sean totalmente comparables.

El resultado verdaderamente interesante seria ver como cambiaría el valor de las empresas si aleatoriamente designásemos como sucesor a un miembro de la familia o un profesional externo. Esto, por motivos obvios es un experimento inviable y excesivamente costoso. Sin embargo el propio Francisco Pérez junto a Morten Bennedsen, Kasper Nielsen y Daniel Wolfenzon utiliza en otro artículo datos daneses y un método indirecto para responder a esta pregunta. Para ello miran el efecto en el valor de una empresa de que el primogénito del fundador sea varón. Éste es un suceso totalmente aleatorio que incrementa la probabilidad de una sucesión familiar en aproximadamente un 9.6%. El estudio calcula que si el primogénito de un emprendedor es varón, la empresa pierde en la siguiente sucesión del director general aproximadamente un 1.2% de sus beneficios cada año respecto a empresas en las que la primogénita es mujer. Combinando ambos resultados (la probabilidad de un primogénito varón y su efecto medio) y corrigiendo por otros factores, calculan que el impacto de una sucesión familiar impuesta a la empresa a modo de experimento aleatorio supondría aproximadamente una perdida del 12% anual de beneficios. Esta seria la perdida de valor (respecto a una gestión externa) si los primogénitos heredasen siempre las empresas. Las sucesiones efectivas (para aclararnos, las endógenas y no aleatorias) entre miembros familiares solo tienen un efecto negativo del 1.4% en los datos daneses.

¿Como hay que interpretar estos resultados? La diferencia entre el 12% (equivalente a una sucesión aleatoria) y el 1.4% (sucesiones reales) mide el buen hacer de los fundadores a la hora de elegir selectivamente su sucesor en función de las necesidades de la empresa y de las capacidades de la familia. Al mismo tiempo, la decisión de los fundadores no es perfecta, y el 1.4% mide el efecto de un exceso de sucesiones familiares. Aunque es difícil analizar cada sucesión familiar individualmente sí podemos concluir que, en media, las sucesiones familiares son demasiado frecuentes.