Facturando Bajo el Radar.

La evasión fiscal es una actividad intrínsecamente opaca y difícil de cuantificar con exactitud. Sin embargo, hay formas indirectas de observarla. Hoy voy a hablar de un artículo de Miguel Almunia y David Lopez-Rodriguez que analiza los esfuerzos de las empresas en España por evadir impuestos. David trabaja en el Banco de España, Miguel estudia en Berkeley y está actualmente en el mercado (el que quiera saber más sobre el mercado de trabajo de nuevos doctores puede mirar esta entrada de Jesús).

Para entender el trabajo hay que comenzar explicando que una parte de la agencia tributaria son las Unidades de Gestión de Grandes Empresas (UGGES). Las UGGES se establecieron en el año 1995 para hacer un seguimiento especializado a las empresas con facturación por encima de 1.000 millones de pesetas (aquí dejo un documento del tribunal de cuentas con información detallada sobre las UGGES). Con la introducción del Euro, el umbral se convirtió en el equivalente en Euros (6,010121 millones) y se ha mantenido constante hasta hoy. A día de hoy, las empresas por encima del umbral de 6 millones de euros no tienen un tipo impositivo diferente al resto, pero si se enfrentan a una mayor probabilidad de ser inspeccionadas. Además tienen que hacer declaraciones de IVA mensuales (en lugar de trimestrales) y unos pagos fraccionados un poco más altos en el Impuesto de Sociedades.

En el siguiente grafico se podemos ver la distribución de empresas en España según el tamaño de su facturación.

Como se puede ver, hay pico en la densidad de empresas justo por debajo de 6 millones y un valle justo por encima de 6 millones. En principio, uno pensaría que las características que determinan el tamaño óptimo de una empresa deberían generar una distribución continua, sin grandes saltos. Un salto como este puede ser explicado por el comportamiento estratégico de las empresas. Un grupo significativo de empresas trata de evitar las UGGES declarando una facturación justo por debajo de 6 millones. Esta respuesta indica que las empresas prefieren “ser pequeñas” desde un punto de vista de control fiscal.

Utilizar saltos en distribuciones es un método utilizado habitualmente para encontrar evidencia de comportamiento estratégico de empresas e individuos. Por ejemplo en el grafico se observa también otra anomalía en los 4.7 millones de euros que tiene que ver con uno de los criterios que obligan a auditar las cuentas. Luis Garicano está trabajando en un proyecto similar (que algún día saldrá en Nada es Gratis, ver en el NYTimes y en el Economist) con John Van Reenen y Claire Lelarge en el que estudian como las empresas Francesas adaptan su tamaño para esquivar la legislación laboral . Personalmente quiero agradecer a los legisladores el esfuerzo que hacen para proveernos de discontinuidades y facilitarnos el trabajo a los investigadores académicos, pero de verdad, no hace falta. Mucho mejor hacer las leyes bien que ya encontraremos métodos alternativos para escribir buenos artículos.

Volviendo al trabajo de Almunia y Lopez-Rodriguez, la siguiente pregunta relevante es en qué medida estas empresas deciden realmente tener ventas por debajo de 6 millones (esto es, dejan pasar algunas ventas para ser más opacas fiscalmente) o si lo que ocurre es que recurren a trucos contables o a ocultar su facturación para permanecer bajo el radar. Las implicaciones de una u otra explicación son importantes dado que es importante establecer si el comportamiento de las empresas tiene implicaciones reales más allá de la recaudación fiscal.

Para distinguir entre ambas hipótesis, Almunia y Lopez-Rodriguez estiman un modelo que explica los costes de producción de las empresas en la muestra. La idea es que los costes de producción deberían predecir las ventas reales de las empresas. Los resultados de esta estimación indican que la diferencia entre los gastos por las empresas justo por debajo y justo por encima de 6 millones es cercana a cero y no es estadísticamente significativa. Los autores interpretan este resultado como evidencia de que la manipulación es fundamentalmente contable y de que las empresas no distorsionan su producción real.

En un análisis complementario, analizan en que sectores es la anomalía en la distribución de empresas más acusada. La idea es que para ciertos sectores, por ejemplo restaurantes, el tamaño relativo de la empresa para llegar a 6 millones de facturación tiene que ser muy grande. En estos sectores, una empresa de ese tamaño es muy visible y lo tiene más complicado para ocultar sus ventas. El artículo confirma que en estos sectores la distorsión de la distribución es menor. Sin embargo, para otros sectores como el comercio mayorista, es fácil llegar a 6 millones de facturación siendo una empresa relativamente pequeña. En estos sectores los autores observan que la distorsión es mayor.

Las implicaciones del artículo son que mayor control fiscal sobre las empresas por debajo de 6 millones de facturación, aumentaría la recaudación fiscal sin generar distorsiones en la producción, permitiendo reducir el déficit o la carga fiscal a los contribuyentes “honestos”. Los autores estiman que si las empresas declarasen sus ventas reales la recaudación fiscal aumentaria hasta 8.500 millones de euros, esto sin tener en cuenta que las empresas que ocultan facturación seguramente ocultan mas cosas . Además de la recaudación directa, existen efectos indirectos de aumentar el nivel de inpección sobre estas empresas. Cuanto más fiable sea la información fiscal sobre un contribuyente, más fácil es cruzar los datos y tener información sobre otro.

A la hora de interpretar los resultados, a mí, personalmente, se me ocurren dos hipótesis alternativas. i) Establecer un umbral estricto que determina una mayor intensidad de la inspección es una chapuza legislativa; una forma de facilitar a las empresas la evasión de impuestos. ii) En realidad, esto es una magnifica trampa para empresarios incautos. Al menos en el corto plazo. Los inspectores ordinarios de la agencia tributaria se deberían dedicar a machacar sin piedad a las empresas que declaran ventas justo por debajo de 6 millones mientras que los inspectores de la UGGES deberían dejar relativamente en paz a las empresas justo por encima de los 6 millones (que mejor señal de honestidad). A mí me gustaría que la hipótesis correcta fuese la ii). No me extrañaría que la realidad esté más cerca de la primera hipótesis, pero espero que, en este caso, al menos tomen nota en la agencia tributaria y aprovechen la oportunidad para pescar a unos cuantos.

Hay 14 comentarios
  • En primer lugar cabe decir que el límite que fija la consideración de gran empresa no es el importe neto de la cifra de negocios sino el volumen de operaciones que es una magnitud extracontable definida en el legislación del IVA (artículo 121 Ley 37/1992) que tienen definiciones parecidas pero no similares. Sin embargo, acostumabra a ser necesaria la manipulación contable y por lo tanto de la cifra de negocios para alterar el volumen de operaciones. Según mi experiencia, es el mayor peso de la carga administrativa que significa el paso a gran empresa la que incentiva la manipulación del volumen de operaciones. No tengo claro que la intensidad de las inspecciones sea un factor tan relevante, basta con realizar una división de las operaciones en personas jurídicas diferentes para evitar el umbral, no así el establecido en el IS para el régimen de PYMES que tiene en cuenta la vinculación y es superior a los 6 millones de euros. Las alteraciones del beneficio contable como punto de partida para la determinación de la base imponible del Impuesto de sociedades y con ello la reducción de la carga fiscal se producen a todos los niveles y normalmete mediante una alteración de sistema de liquidación, se comienza determinando la cuota que se desea pagar (o perdida a declarar) y se sube hasta la BI y el beneficio, produciendo las alteraraciones que sean necesarias con ese objetivo.

  • Espero que los investigadores tengan en cuenta un importante punto que no habéis mencionado y que me resulta relevante: ser objeto de una inspección supone grandes costes. El tiempo que se dedica a atender los requerimientos de una inspección son muuchas horas de costes laborales que no compensan el aumento de beneficios hasta una facturación notablemente superior al límite.

    Es decir, que la decisión estratégica de limitar la facturación por debajo de los 6M no necesariamente significa “opacidad fiscal” o ánimo de fraude.

  • Es tanta la casuística que quizás es más acertado preguntar directamente a los interesados para saber qué ocurre y por qué. Creo que es mejor que recurrir a métodos cuantitativos con pocos parámetros.
    Hay de todo.

    El mayor fabricante de Hardware que opera en España ha optado por ser una SL con administrador único. ¿Motivo? Nunca se sabrá pero coincidió con el anuncio de exigencias sobre la composición de sus consejos de administración.

    Las mayores cooperativas industriales españolas tenían hace ya 40 años un principio operativo de dividirse cuando sus empleados, gama de productos o facturación excedían de determinados parámetros. ¿Motivo? El coste incremental de la complejidad y la pérdida de agilidad que conlleva el tamaño.
    Por otro lado hace años que fue célebre una gran marca textil mediterránea cuyas unidades productivas (maquila doméstica, fundamentalmente) estaban muy fragmentadas. ¿Motivo? El fisco. Hoy se han deslocalizado totalmente. Podían fabricar o pagar impuestos. No las dos cosas al tiempo.

    Al pasar de 6 millones de facturación la Agencia Tributaria es frecuentemente lo menos importante porque la inmensa mayoría de las PYMes pierden dinero.
    Con lo que te encuentras es con más gastos (en gente, tiempo y dinero).
    Por ejemplo la obligación de auditoría externa (una pasta porque las contabilidades están externalizadas)
    ¿Perdiendo dinero vas a aumentar el ritmo?
    Ya tenemos más de 100,000 páginas de legislación económica en los BOE’s autonómicos. ¿Quién puede pagar abogados para establecerse en diversas autonomías?
    Nada es Gratis. Todo cuesta algo.

    Saludos

  • Tres de tres en los comentarios que apuntan a que los mayores costes administrativos (y no solo las inspecciones) pueden determinar que las empresas se “escondan” por debajo de los 6 millones de facturación. Si este es el caso, habría que revisar a la baja la estimación de la recaudación perdida.

    Aun así, la evidencia sigue siendo preocupante. En NEG hemos visto en más de una entrada que las empresas españolas no son muy diferentes en términos de productividad a empresas de tamaño similar en otros países de la OCDE. Nuestra baja productividad es más bien un problema de la distribución del tamaño de las empresas (demasiadas empresas pequeñas y poco productivas). Si ponemos obstáculos administrativos o impositivos que inducen a las empresas a preferir ser pequeñas, el coste puede ser altísimo.

  • Hola soy un inspector, al que Miguel y David tuvieron la cortesía de consultar algún aspecto del trabajo y, en mi opinión, la conclusión obvia del trabajo de Miguel y David es que algunas empresas “huyen” del control fiscal y reaccionan ante la percepción de una mayor probabilidad de ser inspeccionadas. Efectivamente, puede haber otros factores, pero si mal no recuerdo, el comportamiento descrito era absolutamente generalizado. Por ejemplo, el comportamiento de las empresas con pérdidas, que no se ven afectadas por el pago fraccionado era el mismo, tendencia a no cruzar el umbral. En cuanto al IVA, las empresas exportadoras presentan mensualmente declaraciones de IVA y también prefieren no cruzar el umbral; lo mismo sucede con las empresas que se apuntan voluntariamente al régimen de devoluciones mensuales en la actualidad. Lo único que había en común era el cambio de adscripción, y en consecuencia, que la empresa creía que tenía más posibilidades de ser inspeccionada.

    Parece claro que la percepción de aumento de la probabilidad de ser inspeccionado es un factor clave en un correcto cumplimiento de las obligaciones fiscales. En este sentido, que España sea uno de los países que menos invierte en Administración Fiscal de la OCDE, como se explica aquí http://www.inspectoresdehacienda.org/images/stories/pdf/congresos/congreso2012/congreso2012_ponenciafranciscodelatorre.pdf
    es una razón obvia del aumento del fraude fiscal y de la caída recaudatoria que se ha producido en la crisis económica. Es una conclusión de sentido común, pero está muy bien que esté avalada por datos empíricos concluyentes.
    Saludos.

  • Vicente,

    Agradeceré referencias a análisis detallados del costo del sistema impositivo y de los beneficios y costos de los 10 programas de gasto público más grandes (como % de los ingresos fiscales).

  • Quasimontoro,
    No tengo esa información. El analisis coste beneficio de las politicas públicas en España a nivel oficial deja bastante que desear. Es posible que algún lector de NEG pueda echarte una mano.

  • Gracias a todos por vuestros comentarios y por vuestro interés en nuestra investigación!

    En relación al tema de los costes administrativos: es un aspecto que puede requerir un análisis adicional pero creemos que la evidencia empírica indica que el factor clave que explica el comportamiento diferencial de las empresas en este umbral de facturación es la evasión fiscal. Por ejemplo, las empresas que estamos analizando, en su gran mayoría, tienen sus cuentas auditadas y no presentan declaraciones abreviadas del Impuesto de Sociedades. Es decir, ya soportan unos costes de cumplimiento de obligaciones tributarias y contables significativos antes de alcanzar el umbral de control tributario (e.g. sistematización e informatización de la contabilidad, facturación, asesores fiscales, auditores). La evidencia muestra que las empresas que crecen no responden al umbral de auditoría de 4.7M (teniendo en cuenta que cumplan otro de los requisitos necesarios para ser auditadas) en el que estos costes “saltan” ¿Por qué deberían hacerlo por esta causa en el umbral de 6M que implica unos costes administrativos objetivamente menores?

    Por otro lado, si estos costes administrativos existieran las empresas que cruzan el umbral deberían mostrar unos mayores costes/gastos de funcionamiento que las que no lo hacen (o al cruzar este umbral las empresas deberían pagar los “costes fijos” de estar en las UGGEs ). La evidencia no muestra que exista este salto en los costes reportados de las empresas en el umbral de control tributario.

    Finalmente, los argumentos dados por Francisco de la Torre, que es el que realmente sabe de fraude fiscal en España, también apuntan en esta línea. En conclusión, sería la mayor probabilidad de detección, real o percibida, la que provoca que las empresas intenten huir del control fiscal.

    Saludos!

    Nota: No estamos diciendo que los costes administrativos asociados al cumplimiento de las obligaciones tributarias sean bajos, sino que pasar a formar parte de las UGGEs no supone un coste adicional significativo en términos relativos.

  • Sinceramente, David, atribuir al deseo de la evasión fiscal el deseo de estar lejos de los requerimientos administrativos de las numerosas autoridades impositivas y recaudadoras con las que nos bendice esta forma de estado es, creo, incurrir en juicio de valor arriesgado e injusto.

    He vivido años con equipos inspectores dentro de la empresa.
    Inspectores que cuando venían trabajaban directamente en nuestros sistemas, desde ñlas pantallas, sin restricción algunay con consultas frecuentes a los administrativos, empleados y directivos.
    El jefe del equipo inspector, buen amigo años más tarde, ha sido luego diputado y luego senador. Inspecciones limpias y sin deuda levantada. Muchísimas discusiones conceptuales, eso sí.

    Pero, señores, este coste adicional no lo soporta ninguna empresa que no sea un cuasimonopolio local o una gran multinacional con beneficios y los recursos de un ministerio.

    A ver si nos damos cuenta de que el estado y su fiscalidad es el primer coste de cualquier empresa, –producto o servicio– y, por cierto, el único factor de coste que sigue aumentando su aparatosa ineficacia mientras pretende que el resto adelgacemos y seamos “competitivos”.

    Se agradecería que al menos se eviten los juicios morales y que, si se hacen, se hagan en casos concretos probados. No sobre indicios que esconden una realidad muy dura y la evidencia de que el propio estado es el quien expulsa a la actividad productiva. No sólo por motivos impostitivos. Que también.

    Saludos

    • el máximo interés es la supervivencia de la empresa y las familias que de ella viven….no es un tema de codicia o de irresponsabilidad …es pura supervivencia contra la economía desleal y diferentes normas laborales globales

  • Me parece un estudio muy interesante. Pero no deja de ser algo de bastante lógica. Me explico. Desde siempre las empresas han intentado ser grandes en cuanto a beneficios pero no parecerlo en la medida en la que esto supone una mayor declaración de cara a hacienda. Lógicamente porque ello conlleva unas responsabilidades fiscales que minimizará sus beneficios. Por ejemplo, las empresas preferirían siempre declarar pérdidas para evitar pagar los impuestos derivados de las ganancias, mientras en realidad tengan beneficios.
    Por tanto, opino que este pico que podemos ver en el gráfico no es más que otra muestra del intento de las empresas de eludir sus responsabilidades mostrandose diferentes a lo que realmente son.

    Saludos

  • Amigos la expresión machacar me parece impropia y rebosa prejuicios sobre los empresarios que ahora mismo tienen evidentes más problemas para subsistir y en verdad no están para ocultar porque poco hay para ocultar con la que está cayendo. Por otro lado mejor que inspeccionar seria implantar un eficaz sistema de facturación electrónica obligatorio para todos . Si la Administración conoce las facturas de antemano por vía electrónica, difícilmente se le escapara fraude alguno.

  • Buenas noches, sin entrar en consideraciones sobre justicia fiscal, burocracia… Lo que resulta del trabajo de Miguel y David es una explicación del comportamiento de unos agentes económicos, las empresas. Por ejemplo, en esos años, el límite entre “gran empresa” y pyme en el artículo 108 de la ley del impuesto de sociedades estaba en 8 millones de euros. Esto suponía pagar menos impuestos. Sin embargo, no hay una acumulación de empresas justo por debajo de los 8 millones de euros. Es decir, es más importante la posibilidad de ser inspeccionado que la certeza de un ahorro fiscal. Esto no lo digo yo, sino el comportamiento estadístico de las empresas.
    Los políticos deberían replantearse algunos debates, huyendo de medidas puramente nominales de aumentos o bajadas de impuestos y primando la efectividad. La potencia sin control no sirve de nada.
    Por cierto, en respuesta a un comentario anterior, las sociedades matrices americanas pueden importar pérdidas, y beneficios de las filiales españolas, sólo si la filial es una SL, no sí es una SA. En esas condiciones, es frecuente la trasnformación cuando la filial empieza a tener pérdidas. Es una cuestión de fiscalidad americania, que se denomina “check the box”.

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