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V.O.S.

El viernes fui con mis hijos a ver la última película de Harry Potter. Aprovechando que es verano, y entrar en Madrid no es un suplicio, nos fuimos a verla en versión original. Porque solamente se puede ver una película en versión original en Madrid, comunidad autónoma con seis millones de habitantes, en dos o tres cines del centro de la capital. Harry Potter en concreto se exhibe en 40 salas, solamente en dos de ellas en versión original. En el cine al que fui no deben ir niños normalmente, porque en una película para mayores de 7 años los anuncios de antes de la película nos regalaron varios desnudos frontales completos. Y el negocio no tenía pinta de ir muy bien. Las paredes necesitaban una mano de pintura, y las butacas eran exactamente como las recordaba de la última vez que fui a ese cine, hace unos veinticinco años.

La experiencia me resultó algo triste, porque un país que ya vive en buena medida del turismo, y que como decía ayer Luis en su post tiene posibilidades de convertirse en la Florida de Europa necesita proveer servicios de alto valor añadido. Y éste es uno de ellos. Que además está relacionado con una población bien educada y suficientemente plurilingüe. Lo cual es, a su vez, necesario para que los jubilados extranjeros adinerados estén a gusto en el país. Y, aunque quizá sorprenda a alguno, fomentar el cine y la televisión en versión original puede ayudar a convertirnos en una potencia mundial en biotecnología.

No, no estoy de broma. Augusto Rupérez, Arturo Bris y Albert Banal han escrito un artículo recientemente en el que muestran que los países en los que la televisión emite los programas en versión original tiene una proporción de exportaciones de alta tecnología sobre el total que es media desviación típica por encima de los que doblan los programas. La versión original también aumenta las fusiones trasnacionales, el número de estudiantes que van al extranjero a realizar sus estudios y la inversión extranjera directa de los Estados Unidos. Aunque la causalidad no está completamente probada, el efecto sobrevive a la inclusión de un buen número de variables explicativas.

Los autores también examinan las causas del doblaje. Tener una lengua con muchos hablantes (más que ser un país grande en sí), o una dictadura en los años 30 son los factores explicativos más importantes. De manera que una víctima más que sale de las fosas comunes de nuestro pasado resulta ser las exportaciones de productos tecnológicos. La buena noticia es que el canal Disney se puede ver en inglés. Mi hija ya habla con el acento sureño de Miley Cyrus (también conocida como Hannah Montana) y quiere ir a estudiar a LA.