La retribución de los empleados públicos (por Guillem López i Casasnovas)

Volvemos a tener una interesante entrada de uno de nuestros invitados habituales: Guillem Lopez i Casasnovas, catedrático de la Universitat Pompeu Fabra.

Es de sentido común que un recorte de gasto se puede conseguir tan sólo por la vias de reducir los costes de suministro de los servicios o de bajar las prestaciones ofertadas. Para los empleados públicos que se conjuren, ante la dificultad del momento, para no reducir servicios, dada la fragilidad de los que más de dependen de ellos, no queda otra que disminuir costes unitarios. Y ello se consigue únicamente bajando salarios o aumentando la productividad. En servicios intensivos de mano de obra como la educación, la sanidad o los servicios sociales, ello implica trabajar más horas menos gente por el mismo salario, o aceptar una reducción salarial.

Este camino de ajuste equivale a una devaluación efectiva de la economía real, cuando la de la moneda ya no es posible. Todos lo debíamos de saber, cuando abrazamos el euro, que aquel mecanismo de falsear la competitividad por un tiempo lo íbamos a perder.

El que la reducción salarial amenace con huelgas hoy el deterioro de los servicios públicos, o de su calidad, es contradictorio con quienes se decían comprometidos en matener prestaciones sociales en favor de sus conciudadanos y en defensa de nuestro estado de bienstar. No se entiende que ello pueda estar asociado a un supuesto profesionalismo o a la ética del ‘servidor civil’. Más bien recuerda la estricta lógica corporativa, sindical o política. Las tres respuestas son legítimas pero deben andar por cauces diferentes a los de la afectación de los servicios: la de los colegios profesionales, la de la protección de los trabajadores sindicados o de los políticos partisanos que mantienen una ideología que no les permite compartir el reparto gubernamental de los costes de la crisis. Pero aquí nuestra voz, ni nuestro comportamiento como empleados públicos en cada uno de aquellos terrenos, no debiera de pesar más que lo que vale nuestro voto, expresado en democracia libremente en las urnas. Lo demás es sacar ventaja de la fuerza del conocimiento (educadores o profesionales sanitarios versus ciudadanos), de los hechos (la capacidad de parar un país) o de los compromisos partidarios (abducir a un enfermo es más fácil que a un discente!).

Hemos vivido como sociedad por encima de lo que nuestra capacidad de crear renta y riqueza podía dar de si. Y hemos construido un estado de bienestar más costoso de lo que al parecer los políticos elegidos están dispuestos a financiar exigiendo impuestos a los ciudadanos, o a lo que los propios usuarios están preparados a contribuir complementando pagos donde no lleguen los primeros. Los ajustes ya se están produciendo con toda su dureza en el sector privado, tanto en salarios como en cantidades (despidos). Su aporte al reajuste devaluatorio interno es dramático, al resultar de una media ponderada de entre los que pierden poco (que aún negocian colectivamente al alza) y los que lo pierden todo (quedan en paro). En el sector público el único ajuste posible es hoy el retributivo, ya que de momento no se afrontan expedientes de regulación de la ocupación. Trabajar para el sector público no es obligatorio y tiene otras compensaciones más allá de las estrictamente monetarias. Los docentes y los médicos lo sabemos bien: libertad de càtedra y un buen ejercicio clínico vital enriquecedor. Más estabilidad laboral es una prima que ya quisieran muchos para si.

Es comprensible que nadie quiera perder capacidad adquisitiva, e incluso que a uno le disgusten los recortes y prefiera más impuestos (empezando por los que haya de pagar uno mismo) a perder prestaciones. Esta valoraciones son particularmente válidas si las hacemos como ciudadanos, no como prestadores, con nuestra renta identificable con el gasto público y por tanto con los impuestos que han de pagar todos. No es sin embargo lógico no asumir que nuestro empleador está pasando unas duras dificultades, en casi banca rota, y no aceptar el ajuste como los demás ciudadanos, aunque dispongamos de alumnos o enfermos que poner en la pancarta para trasladar, políticamente, los problemas a alguien más. Es tiempo de responsabilidad y profesionalismo. Ya habrá tiempo para ver la otra cara del balance: se han bajado algunos impuestos, se sigue negando la virtualidad de subir algunas tasas, los recortes son a menudos poco discriminados y no siempre existe un relato sobre qué vida inteligente se vislumbra más allá de los recortes, todo ello políticamente, por supuesto. Pero será cuando votemos, y no cuando atendamos a nuestros usuarios, cuando deberemos hacer efectiva nuestra opinión.

Hay 46 comentarios
  • Para convencer a los empleados públicos de la necesidad de un recorte, lo primero que hace falta es ejemplo. No hablo de la retribución de los altos cargos, sino de los suntuosos gastos en publicidad institucional y licitaciones más que dudosas. Por ello, no sorprende que Metro de Madrid fracasase en aplicar el 5 % de bajada de salarios de empleados públicos a sus trabajadores (sólo se bajó el 1 %). Como dijeron los sindicatos, el gasto en publicidad institucional del metro es más o menos esa cantidad, y va a una empresa del ex-portavoz del gobierno Miguel Ángel Rodríguez.

    Algo así ocurre en Cataluña. Los recortes que se están aplicando no fueron anunciados antes de las elecciones. Además, antes de cualquier recorte en educación y sanidad, tendrían que cerrarse, por ejemplo, las televisiones autonómicas que no son imprescindibles.

  • Señor Casanovas: soy porofesor activo de enseñanza secundaria. no estoy en contra de los recortes porque supongan una merma de mis ingresos salariales. esto me perjudica a mi, pero no a mis alumnos, está claro. En todo caso, las cláusulas de descuelgue salarial, a veces contemplan la recuperación del poder adquisitivo cuando la situación empresarial mejore. ¿Cree que esto va a ocurrir en el sector público?
    Una precisión: tengo compañeros que no tienen plaza fija (interinos y susttutos). por qué ellos también han de pagar el “precio” del trabajo fijo? i
    Lo que sí perjudica a los alumnos es reducir el número de profesores (o no aumentarlo cuando tenemos 20.000 alumnos más, es lo mismo), porque eso hace que debamos preparar más clases, y tal vez de especialidades diferentes a las nuestras, que tengamos mayores ratios de alumnos / profesor mayores, y que podamos atender peor (o simplemente, no atender) a los alumnos con dificultades. eso sin contar la pérdida de formación en la enseñanza primaria con la reducción de la 6a hora (ahora le hablo como padre, no como profesional). A este paso, en el futuro puede quedar un poco menos de vida inteligente
    otra cosa es pensar que si se acabase con el fraude fiscal, y con una normativa fiscal muy favorable a ciertas rentas, tal vez el ajuste requerido sería menor. y no creo que eso sea la otra cara del balance. si a ello se añade la reducción de nuestros salarios, el aumento de carga lectiva, es comprensible que los sacrificos cuesten más de asumir

  • De acuerdo con Guillem. Por supuesto que es necesaria una racionalización radical de la estructura de lo público (en el tema de universidades, que es lo que conozco, tendría alguna que otra sugerencia). Por desgracia cualquier medida en ese sentido requiere tiempo para dar frutos, y tiempo es justo lo que menos sobra. Paralizar los servicios para protestar por sus recortes no me parece la actitud más responsable, y desde la perspectiva de los trabajadores del sector privado se puede ver como frívola, corporativista e insolidaria.
    Eso sí, dando ejemplo como sugiere Purgandus, que nos quiten la publicidad institucional (a ser posible para siempre).

  • “No es sin embargo lógico no asumir que nuestro empleador está pasando unas duras dificultades, en casi banca rota, y no aceptar el ajuste como los demás ciudadanos.”

    Me ha encantado esta frase y si fuera un político con necesidad de hacer recortes seguramente usaría algo parecido. Muchas gracias Guillem por el artículo.

    Saludos

  • P. ¿Hace falta profundizar en reformas estructurales?
    R. Ciertamente, hace falta en la liberalización de sectores de servicios y su adaptación a las directrices europeas. Por otra parte, hay que frenar la contratación de funcionarios, en el Gobierno central y en los autonómicos, e incluso dar marcha atrás. El peso en el PIB de la remuneración de los asalariados públicos es el 12% en España, mientras que en Alemania -país federal y descentralizado- es del 7,5%. Soy partidario de menos funcionarios en todos los niveles del Estado; pero mejor pagados para evitar la degradación de la función pública. (…)

    Esto era lo que contestaba Miguel Boyer en esta entrevista: http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Muchos/inmigrantes/algunos/espanoles/tendran/buscar/empleo/pais/elpepueco/20100711elpdmgrep_3/Tes

  • Es el cuento de siempre: el estado del bienestar ha estado por encima de nuestras posibilidades de generar riqueza. Lo siento, pero esto ya no cuela. Lo que ha estado por encima de sus posibilidades de generar riqueza han sido los beneficios del sistema financiero. Beneficios que no han revertido a la sociedad lo que debieran (ingeniería financiera para aprovechar los vacíos de regulación, fraude fiscal, paraísos fiscales…). Hasta que eso no se reforme en profundidad no deberíamos hablar de insostenibilidad del estado del bienestar. Ni mucho menos debemos hablar de rebajas de salarios, ya de por sí bajos en proporción a los beneficios del capital (acentuada esta diferencia en los últimos años de especulación no controlada y por la imposición dual generalizada).

    PD: de acuerdo con los comentarios de Purgandus y Albert.

    saludos

  • Sinceramente, me parece que este artículo no da el nivel suficiente para ser incluido en el blog. Se limita a citar dogmas de fe y mantras demagógicos como si fueran suficiente justificación a lo que representa un auténtico atraco y expolio al trabajo de profesionales cualificados.

    Podría ir desmontando una por una todas las “argumentaciones” del señor Guillem Lopez i Casasnovas, pero no quiero extenderme demasiado así que me centraré en tres puntos:

    a) Argumentar que el ajuste en el sector privado ya se ha producido sin aportar datos no me parece serio. Las cifras salariales que yo manejo no dicen eso, sino más bien lo contrario. En otro caso, me pregunto a qué tanta insistencia, por parte de otros analístas que sí aportan datos, en reformar el marco legal aplicable a los procesos de negociación colectiva si el mercado laboral ya se ha ajustado por sí mismo.

    b) Tampoco me parece serio comparar el sector público con el sector privado en pleno, y menos en una materia tan compleja como es la gestión de recursos humanos. Creo que sería más correcto comparar a los trabajadores por su nivel de cualificación, responsabilidad, o nivel de dificultad en los procesos de selección a la hora de acceder al puesto de trabajo.

    c) Apelar a la profesionalidad y responsabilidad de los empleados públicos con el objeto de convencerlos en orden a aceptar un recorte salarial me parece absurdo. Es increíble que se barajen razonamientos de este tipo en un blog que se titula, precisamente, “Nada es gratis”. ¿En serio estamos pidiéndole a profesionales altamente cualificados que trabajen gratis para pagar las deudas contraídas por otros? ¿Para eso vale la formación, la cualificación, el estudio, el esfuerzo y el sacrificio? ¿Para donarlo sin contrapartida a la madre Rusia?

  • para Emilio: el número de funcionarios en España, en conjunto, no es de los más altos de la UE. en Catalunya, donde yo trabajo, aún menos que en España.
    para J.C. Conesa: protestar porque indiscutiblemente los servicios públicos se van a degradar no es corporativista ni frívolo. a los trabajadores del sector privado también les va a perjudicar esos recortes, ya que tendrán menosservicios, y peor atención. de hecho, algunas de las protestas no sólo las han realizado los trabajadores, también los usuarios (aunque de estas se habla mucho menos). ¿todos los trabajadores del sector privado se resignan a los despidos y a las rebajas salariales por convicción, o algunas veces “el que se mueva no sale en la foto”?. me parece fatal ese intento de dividir entre funcionarios privilegiados que protestatn por un “quítame allá esas pajas”, y el resto de sociedad abnegada

  • “No es sin embargo lógico no asumir que nuestro empleador está pasando unas duras dificultades, en casi banca rota, y no aceptar el ajuste como los demás ciudadanos (…)”

    Lo siento, pero sigo sin ver esas dificultades y ajustes por ninguna parte: http://politica.elpais.com/politica/2011/10/01/actualidad/1317467716_166295.html

    Si hay dinero para esto, también lo hay para pagar a los profesionales altamente cualificados que lo gestionan en última instancia.

  • Buenas tardes Sr. Casasnovas:
    Esperaba algo más de su entrada, dada su dilatada trayectoria en relación con la sanidad y su financiación. Supongo que después de recomendar en múltiples artículos el método capitativo como solución al problema de financiación del sistema, ha visto la luz y que no solo es un problema de ingresos sino también de gasto.
    Desde luego, en una entrada breve, como exigen las circunstancias, no se le puede exigir más que abrir un debate. Pero, en mi modesta opinión, debería apostar por una reforma de la sanidad que modifique la situación actual del SNS basado en:
    • hospitales de agudos para atender crónicos,
    • un completo dominio de la sanidad por parte de los proveedores que por ejemplo, regalan sus equipos siempre y cuando se utilicen sus consumibles,
    • una baja dedicación del personal sanitario a labores asistenciales…
    De verdad cree que basta con una rebaja de los salarios, ya ocurrió en muchas CCAA hace un año y el sistema sigue tardando un año en pagar facturas. Es necesaria una reforma estructural, rebajar sueldos es pan para hoy (por cierto, rebajará los de funcionarios o los de personal laboral, los centros públicos o los concertados, el personal facultativo o todo el personal, …).
    Esperaba que en este tema expusieran más argumentos que las generalidades de rigor.
    Por cierto, si puedo sugerirle un tema para una entrada: que le parece la actuación de la banca española desde su privilegiada visión como consejero del Banco de España http://ca.wikipedia.org/wiki/Guillem_L%C3%B3pez_Casasnovas.
    Un cordial saludo

  • Wiredlata,

    “Argumentar que el ajuste en el sector privado ya se ha producido sin aportar datos no me parece serio”. ¿Te parece poco ajuste casi 5 millones de parados?

    “Sigo sin ver esas dificultades … por ninguna parte”. Que Dios te conserve la vista.

  • si un marciano llegara a la tierra, algunas cosas que le llamarían la atención de España serían muchas de las cosas que se estudian en este blog: lo alto del paro y lo mal que funciona el mercado de trabajo, pero también le llamaría la atención nuestro sistema sanitario, que obtiene resultados casi inmejorables en términos comparados, y además no sale mucho más barato que el de nuestros vecinos (especialmente si incluimos a EEUU en la comparación). Pero nada, nosotros decididos a cargárnoslo para poder tener dinero para poder salvar la CAM.

  • Es un problema de riesgo moral. Igual que los bancos deberían saber que el Estado no les rescatará cuando sus apuestas salgan más, los gobiernos deberían saber que los empleados públicos no salvarán al Estado cuando sus apuestas salgan mal.

  • Lo siento, pero esta entrada me parece que no se corresponde con el enfoque que nos tiene acostumbrados el blog. Puede ser adecuada para la sección de opinión de un periódico pero no para este foro. En cualquier revista científica se rechazan los artículos, no solamente por su falta de calidad, sino porque no se ajustan a la filosofía de la misma. Para mi este es el caso.

  • lo que dice wiredlata en su punto a) es cierto. no entiendo cómo se puede argumentar en un mismo blog que nuestro mercado laboral adolece de rigidez en los salarios, y al mismo tiempo, exhortarnos a los funcionarios públicos a aceptar las rebajas de sueldo porque en el sector privado ya lo han hecho

  • salarios públicos o servicios sociales es una cuestión de preferencias con las que podemos estar o no de acuerdo, y somos libres de enriquecer el debate público con nuestra protesta. ¿O insinua que su propuesta de recorte del gasto público es una verdad suprema que debemos aceptar sin más? A muchos de nosotros nos gusta analizar varias alternativas antes de tomar tales decisiones. Y por favor, dejé ya la cantinela del “vivimos por encima de nuestras posibilidades y ahora tenemos que ajustarnos el cinturón” Recuerde que muchos en este país fueron siempre pobres, y no llegaron a disfrutar de la pecaminosa bonanza que ahora atormenta que destruirnos a todos.

  • Totalmente de acuerdo salvo en algunos aspectos:
    1) se sigue utilizando erroneamente la expresión funcionarios. En la Administración trabajan diversos colectivos sujetos a diferente régimen jurídico y la estabilidad en el empleo solo la tienen asegurada quienes han superado unas oposiciones y han conseguido plaza. O sea, los funcionariuos de carrera. Los demás empleados públicos están expuestos al despìdo, por cuanto se le contrató con carácter temporal ,para sustituciones o como laborales. Por tanto, si una empresa pública ha de despedir por ser insostenible su coste salarial , ha de hacerse y no utilizar técnicas de enfrentamiento entre colectivos como optar entre rebaja salarial para mantener a todos o echar a gente. La Administración no está sobredimensionada en salarios, sino en efectivos. Sobre todo en empresas públicas donde , hasta ahora, no se ha demostrado una mejora de la eficiencia y han sido un pesado lastre económico engullendo miles de millones.
    2) No se tiene en cuenta las consecuencias que sobre el consumo y el crecimiento económico tiene la bajada salarial sitemática e indiscriminada. Es precisa una política de sostenimiento de rentas para saliar de la crisis incentivando la confianza y el consumo y esto no se consigue con amenazas de rebaja salarial permanente sobre las clases medias, como los funcionarios. Es un camino erróneo. Esto no es EEUU, ni Noruega

  • Gracias a todos por loa comentarios. Incluso a quien no le ha gustado mi entrada amablemente facilitada por Antonio. Me sumo a la necesidad de predicar con el ejemplo de austeridad y la necesidad de repartir los costes de la crisis, pero la valoracion politica ha de expresarse en urnas y no en asustar al usuario. Con todas las EROs y el paro que tenemos, negar que el sector privado padece un duro ajuste, no me parece que requiera mas detalle. Afortunadamente hoy veo ya respuestas de medicos que dicen que no van a seguir jugando con la angustia de pacientes. En mi universidad tampoco conozco profes que digan que como resultado de recortes vayan a preparar menos las clases o a escaquearse del trabajo cotidiano. La dificultad de la situacion requiere profesionalismo. Acepto que wiredlata no piense como yo, pero no algunos adjetivos que se le escapan.

  • Yo estoy de acuerdo con Guillem y con Juan Carlos. Hay que aceptar que nos bajen el sueldo y por responsabilidad, sentido del deber y patriotismo, como buen soldado no protestar. Es más, estoy tan de acuerdo con esto que creo que sería urgentísimo poner en marcha la iniciativa: “un año sin sueldo por España”. Los empleados públicos que creamos que es tan urgente este sacrificio, firmaríamos un manifiesto en el que nos comprometeríamos a renunciar durante un año a nuestra retribución. Estoy seguro de que hay tanta gente convencida de eso de la devaluación interior que las peticiones para firmar nos lloverían. Otra posibilidad es bajarle el sueldo sólo a los malos profesores o a los malos médicos que es algo que me parece mucho más razonable que la ironía anterior que espero que me perdonen los aludidos. Eso sí, a ver cuanto tiempo tardamos en ponernos de acuerdo sobre qué revistas valen y cuales no.

  • Totalmente de acuerdo con wiredlata y Juanjo: esta entrada no merece estar en este blog, es política, demagógica y superficial. El señor Guillem López pretende vendernos que los necesarios ajustes en el gasto público han de hacerse necesariamente a costa de la sanidad, educación y servicios sociales, y que no tenemos derecho a protestar ya que para eso ya están las urnas.
    Vamos hombre! Creo que la sociedad está bastante concienciada para aceptar recortes, pero si son justos! Tal como están formulados en estos momentos, no lo son en absoluto. Lo que se pretende en última instancia es la privatización de la sanidad y la educación (como reconoce abiertamente y sin ruborizarse lo más mínimo la gerente del ICO catalán). Como bien dice Juanjo, esta entrada merece estar en la sección de opinión de un periódico, no en este blog.

  • aceptamos que si la legislación laboral establece indemnizacions, el empresario no contrata, porque no le resulta suficientemente rentable. aceptamos que si elevamos ciertos impuestos, habrá fuga de capitales, porque no al capital no sale a cuenta (gana demasiado poco en comparación con lo que ganaría eb otros países).
    y pedimos a los trabajadores públicos que por responsabilidad, acepten una merma de sus ingresos y trabajar más, por el bien del país.

    el problema de fondo es que el capitalismo en algunos ámbitos, para algunos colectivos, no funciona por altruismo, y eso lo damos por natural, pero en otros casos, sí pedimos generosidad

    me parece inaceptable que de a entender que quien proteste contra los recortes sea poco porfesional

  • He de decir que el artículo de Guillem se parece a los del The Economist. Parece proclamar una cosa y si lo lees con cuidado es uno de los diagnósticos más demoledores que se pueden leer en círculos próximos a la ortodoxia. Podría consumir las 350 palabras citando partes de su texto que firmaría Husson. Todo menos la resignación.

    El siguiente paso debiera ser racional, el campo natural de una disciplina que se sabe destinada a ser ciencia.

    ¿Qué ha pasado para que el déficit al que aspiramos para el 2015 sea 4 veces el presupuesto total de España de hace menos de 40 años (unos 6000 millones de euros)?

    Simplemente pensando en eso aparecen cinco o seis soluciones de libro y, que uno sepa, en aquella España se estaba bastante mejor que la mayoría de la gente en esta. De entrada el billete de metro de Madrid costaba una pela, igual que el tranvía de mi cole seis años antes y la mejor ternera 140 pts el kg. Este sistema de ahora no resiste que la gente tenga memoria.

    Mi primer sueldo data de aquel año, 90 euros al mes, un alquiler de 36 (piso que hoy se alquila por 1300 euros al mes al lado del Retiro ), mi mujer estudiaba, no tenía que trabajar y ahorrábamos un poquito. No había ni un 6% de paro.

    Eso sí, mi primer trabajo fue un fin de semana haciendo un inventario físico en una fábrica de centrales telefónicas que durante la semana no podía parar.
    Al lado del euro la peseta era una fortaleza para preservar valor simplemente comparando poder adquisitivo.

    Saludos

  • En efecto, la educación y la sanidad necesitan mano de obra intensiva, como los segadores gallegos en la Castilla del XX. Con alguna pequeña diferencia:
    1) Tienen que ser de alta calificación profesional (licenciados, como poco)
    2) No pueden taylorizarse. Por mucha bobada de, por ejemplo, pizarras digitales o receta electrónica, el trabajo de esta gente no puede hacerse en cadena. Un médico tiene que ver al paciente y un profe al alumno.
    3) Las vías que dice Guillem López :
    “Las tres respuestas son legítimas pero deben andar por cauces diferentes a los de la afectación de los servicios: la de los colegios profesionales, la de la protección de los trabajadores sindicados o de los políticos partisanos que mantienen una ideología que no les permite compartir el reparto gubernamental de los costes de la crisis”
    no existen en España;
    los colegios profesionales no pintan nada, excepto para fijar unos orientativos “precios mínimos”.
    La protección “sindical” es ignorar todo sobre el mundo del trabajo en los funcionarios públicos: contra lo que dice la extrema derecha de Esperanza Aguirre son débiles, tienen poca representatividad y ni pueden ni lo hacen más que defender unas vagas líneas de defensa de algunos fracciones de sus muy pocos afiliados.
    Lo de los políticos partisanos es muy bonito, pero simplemente ignora cómo funciona la política en España. No tienen ni técnicos.
    y 4) No se ha dado cuenta de que la gran ola de indignación no es tanto contra la administración (que casi siempre con torpeza brutal) que baja sueldos. Nadie ha rechistado por las no subidas (con inflación baja, eso sí, pero no subida es bajada, como hizo Rajoy) y la bajada de sueldos. No, es más allá de la simpleza de comparar algunos servicios que por racionalidad técnica beben ser públicos , con empresas privadas.
    La cosa no es:
    “únicamente bajando salarios o aumentando la productividad”
    ya que no son empresas. Y la derecha económica y pseudoliberal no lo entiende: Ya se han bajado salarios y hay un consenso en aceptarlo. No hubo ni quejas rituales ante las bajadas de sueldos.
    La productividad se puede aumentar poco, si a un profesor, como Guillem López, le pones a dar 30 horas de clases, no aumentas la productividad, jodes a López.
    Y esa es la queja: el desmantelamiento de lo público, nada de productividades. Esto no es cuestión del capital, es cuestión de la política.
    Y a ver si me explican estos liberales de pacotilla cómo es una empresa (por ejemplo el ministerio de Educación) y cuál es su fuente de plusvalía y quién es su dueño y luego que lo comparen con una ferretería o una universidad.

  • Estimado Sr. Guillem.

    Hay una afirmación que hace que me chirría bastante y creo que es importante para comprender ciertas reacciones:

    “Este camino de ajuste equivale a una devaluación efectiva de la economía real, cuando la de la moneda ya no es posible. Todos lo debíamos de saber, cuando abrazamos el euro, que aquel mecanismo de falsear la competitividad por un tiempo lo íbamos a perder.”

    La expresión “todos lo debíamos de saber” supongo que se refiere a sus compañeros en su ámbito de trabajo (o en elConsejo del BdE).

    En el mundo real la inmensa mayoría de los españoles no tuvo, no podía tener, los datos necesarios. Lo que se vendió, y es fácil encontrarlo en cualquier hemeroteca, es que esto iba a ser Jauja (más o menos).

    La asimetría en la información produce que los perjudicados se consideren víctimas de una estafa. No queda más remedio que atenerse a las consecuencias.

    Apéndice: para que mi afirmación de lo que se vendió no quede en el vacío adjunto un enlace a una página de ABC del 3-05-1998 con las opiniones de UGT, Círculo de empresarios, Fuentes Quintana, presidente de la Bolsa de Madrid, presidente de la CECA, de Repsol y del portavoz adjunto popular en el Congreso Ramón Aguirre.

    http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1998/05/03/057.html

    La lista completa, anuncios de TV incluidos, sería interminable.

  • Creo que esta entrada adolece de profundidad y carece de la habitual solidez argumental del blog. Se analiza un problema complejo con ideas y lugares comunes y apelando al conformismo (“no os quejéis, que otros están peor”) como forma de solucionar los problemas del país.
    Los empleados públicos de España sufrieron en 2010 un recorte salarial no anunciado por el Gobierno en su programa electoral ni previsto en la LGPE del año en cuestión. Creo que la reacción mayoritaria (fracaso estrepitoso de la huelga convocada al efecto) pone de manifiesto el compromiso de los funcionarios y resto de empleados públicos con la situación de emergencia del país (otra cosa es que nos guste que nos bajen el sueldo, pero si toca apretarse el cinturón lo haremos -ya lo hemos hecho- sin rechistar).
    Dicho esto, lo que los funcionarios y demás empleados públicos no estamos dispuestos a aceptar es que esta medida de excepción no haya venido acompañada de un propósito de reforma de tantas y tantas cosas por todos conocidas que permitirían un mejor funcionamiento de la Admón y los servicios públicos. Por citar algunos a modo de lluvia de ideas: mejora de la recaudación y lucha contra el fraude fiscal, racionalización de estructuras pseudoadministrativas, despolitización y profesionalización de los escalones superiores de la función pública, dignificación de la labor de los profesionales de los servicios públicos básicos (sanidad, educación, seguridad), etc. Un recorte salarial acompañado de algunas de estas reformas hubiera producido, no me cabe la menor duda, un suspiro de alivio generalizado. Pero si nos quedamos sólo en la tijera no cabe esperar una reacción positiva.

  • Señor Casanovas: el problema es que aquí la gente se expresa cuando vota, pero luego los políticos no respetan sus programas. La gente no votó los recortes de CiU en Cataluña ni de Esperanza en Madrid. Puedes estar de acuerdo o decirme en qué parte del programa de Aguirre se citan los recortes en educación y la eliminación de interinos. Como de esto no se habló en campaña, la gente no tiene más remedio que recurrir a la huelga para defenderse de estas medidas tan poco democráticas.

  • “Hemos vivido como sociedad por encima de lo que nuestra capacidad de crear renta y riqueza podía dar de si.” ¿Quién es el nosotros de “hemos vivido”? No es toda “la sociedad”, ni mucho menos. Y la resistencia en las huelgas es a desmantelar el (más bien moderado) estado del bienestar que hemos pagado (esta vez, sí, todos) en lugar de desmantelar las causas –estafas– económicas de la incapacidad de crear riqueza. ¿Qué han hecho los economistas para prever esto?

  • Sí. sí Tenéis razón Es una opinión. Pensé que podía tener interés en el blog (lo siento Antonio). Pero espero que aceptéis que pueda ser una opinión informada. De hecho antes de publicarla en El Periódico la filtré entre colegas académicos de la Economía de la Salud y sus comentarios me llevaron a pensar que podía ser útil abrir su discusión en NeG. Que llevo ya muchos años analizando desde la Economía la política sanitaria basada en la evidencia, y dada la deriva que tomaban las respuestas a los recortes en el terreno de la educación y la sanidad, y como los medios en etapa electoral hacían resonar lo que algunas pancartas infundían en cuanto a miedo y angustia a enfermos y pacientes (Javier R esto es lo que veía corporativo contar los recortes), pensé que convenía recuperar la idea del profesionalismo en los servicios públicos.
    Tenéis razón los que identificáis reformas pendientes y bolsas de ineficiencia (yo podría hacer la lista más larga que la que insinúa incluso DG), o cuando Joe apunta a que no todas las CC.AA. son iguales. También Rosa, como ciudadana, que dice que ella no ha votado lo que está haciendo quien manda y a quien supongo ella sí votó. Pero otra cosa es el compromiso del empleado público que debe a mi entender tomar la restricción presupuestaria como dada siempre que tenga la legitimidad democrática, sin anteponer intereses o ideología. Creo que sé que ello es difícil. Llevo años formando en gestión pública a postgraduados procedentes de disciplinas diversas, no sólo económicas, y compruebo que es complicado separar objetivos (políticos, que nos son dados) de los instrumentos (contra el despilfarro, que nos obligan a nosotros mismos -y no a otros- a ser eficientes, a impulso de la ética profesional). Bueno Siento haber defraudado a los que esperaban datos, links y referencias cruzadas en un tema como este, ya que nunca lo preví en este formato por el trabajazo que me hubiera supuesto. Pero prometo que si vuelvo a entrar en el blog no os lo pondré fácil a los que con postura tomada queráis descalificarme por ello.

  • Guillem, gracias por tu comentario. Tu artículo se ha prestado a la opinión, algo que me parece bien. Yo opino aquí como ciudadana, sin ningún dato cuantitativo que me soporte. ¿Quizás este foro no sea el adecuado, pues? ¿Es sólo técnico? Quizás los anfitriones lo puedan aclarar. En todo caso, estoy segura de que a pesar del tono encendido no está en el ánimo de nadie la descalificación. Así pues, gracias otra vez.

  • La verdad es que a me ha gustado el post de Guillem López, lo cierto es que no soy empleado del sector público, pero supongo que como ciudadano que paga religiosamente sus impuestos me puedo considerar “accionista”. Estoy de acuerdo con Guillem en que alguna de las reacciones de los empleados públicos es un tanto desproporcionada y que el resto de los ciudadanos también vemos mermada nuestra capacidad adquisitiva y nuestros privilegios a causa de una situación que no hemos provocado directamente. No me han gustado los recortes en educación ni en sanidad y no me gustan los gestores que tenemos, además aunque podamos cambiarlos cada 4 años mediante votos, las alternativas no suelen ser convincentes (sobre cómo hacer que tengamos mejores gestores hay buenos post en este blog). Tampoco me gusta que me hagan “accionista forzoso” de la CAM pero no me extenderé sobre ello porque también hay post interesantes en este sitio.

    Dicho est, creo que hay oportunidades de mejora en el sector público que todos conocemos y especialmente quienes trabajan en él. La productividad suele ser baja – suele aumentar cuando se privatiza alguno de sus servicios – y en los criterios de atención al “cliente” suelen primar los intereses de los trabajadores sobre los de los usuarios. Algunos ejemplos: hay muchas actividades relacionadas con la administración que un ciudadano sólo puede realizar por la mañana y debe ausentarse de su trabajo para poder hacerlos, mis hijos (primaria) acuden a un colegio público (posiblemente podría pagar uno privado pero en mi comunidad la educación pública es buena y soy defensor de la misma) pero para poder estar con uno de sus profesores hay que hacerlo antes de las 16 horas, el centro de salud asignado sólo tiene determinados servicios en horario de mañana… en fin creo que todos conocemos estas limitaciones. Todo esto sólo es para afirmar que no hay que desaprovechar la crisis para mejorar la competitividad de nuestros servicios públicos, que la alternativa no es siempre la privatización – dar por sentando que el gestor público es siempre peor que el privado es simplemente ideología y en esta crisis hay ejemplos de malos gestores públicos y privados – y que si no mejora su productividad el ajuste final será “a la griega” y eso será peor para los empleados públicos y para el resto de ciudadanos.

  • Estoy sorprendido con la cantidad de gente que quiere expulsar a Guillem López del blog, porque ha osado presentar un artículo de opinión sin cuadros estadísticos, que en este caso eran absolutamente innecesarios porque todos sabemos de qué estamos hablando. En realidad, lo que ha sucedido es que quien no está de acuerdo con su opinión lo ha aprovechado para decir que “adolece de profundidad” (en todo caso, debería adolecer de falta de profundidad), que “no da el nivel suficiente”… en lugar de rebatir sus ideas con argumentos. Yo creo que han sido algunos de estos comentarios los que no han estado a la altura del blog.

    Estoy básicamente de acuerdo con el contenido: el empleador de los funcionarios, que no es otro que el conjunto de la ciudadanía, no tiene dinero y tiene dificultades para financiarse. En Cataluña, por ejemplo, el Parlament, con más o menos acierto, aprobó un presupuesto muy restrictivo. Esto lleva a que en el Institut Català de la Salut ahora se pida una reducción de sueldo para poder ajustarse al presupuesto, ya que todos los recortes anteriores han sido insuficientes. Si no se hace así, un día de diciembre no habrá dinero para pagar nada. Ante esta situación es inmoral que los trabajadores del sector sanitario pongan a los pacientes en las pancartas.

  • aureliano: soy de los comentaristas que supongo que no han dado la talla, o que no han estado a la altura. pero creo que sí que he expuesto argumentos
    que nos rebajen el sueldo no tiene por qué influir en los pacientes o alumnos, pero algunas otras medidas de ajuste, sí que les van a perjudicar, sea cual sea nuestro grado de profesionalidad
    otra cosa: las protestas contra los ajustes no las han protagonizado solamente profesionales, tembién pacientes y usuarios afectados
    en catalunya no entiendo por qué se ha elimando el impuesto de sucesiones, primero el tripartito, y luego CiU. no era un impuesto que pagase básicamente la clase media, y permitía obtener ingresos, y a lo mejor limitar el ajuste. el arguemnto era que mucha gente no pagaba ese impuesto, que lo eludía, y en lugar de reforzar la vigilancia y el control, se elimina!.
    en España no entiendo por qué no se lucha más contra el fraude fiscal, o por qué la legislación no es más estricta y no permite ciertas artimañas para que grandes fortunas no tributen, o tributen muy poco. eso también podría haber supuesto unos mayores ingresos, y menos necesidad de recortar
    ¿por qué se aceptan esos comportamientos insolidarios, y se adapta la legislación a ellos, y pocos meses después pedimos a los funcionarios una gran dosis de altruismo?
    sobre la reducción salarial en el sector privado, si realmente ha sido tan evidente, creo que se debería dar a conocer, lo digo porque la ortodoxia económica (por ejemplo, este blog), y la mayoría de medios de comunicación dicen lo contrario, y precisamente se discute una reforma laboral para reforzar la flexibilidad salarial al a baja
    yo no puedo criticar la entrada del profesor Casasnovas porque no haya incluido links ni enlaces ni datos

  • Señor Guillem, una cosa es tener postura tomada y otra que esta postura sea inamovible. La mía no lo es en absoluto pero para cambiarla POR SUPUESTO que necesito datos, lo demás son opiniones vacias de las cuales vamos ya sobrados. Lo que más valoro de este blog es que me hace reconsiderar y cambiar mis opiniones muy a menudo, pero con datos y con análisis algo más profundos que el de su entrada.
    Como le decía, intento apoyar mis ideas en datos objetivos. Quizás esté mal informado, seguramente lo esté mucho más que usted, pero si estos datos son correctos: http://bit.ly/o6KvWV , a mí no me parece justa la manera de plantear los recortes.

  • Estimado Sr. Guillem:

    He vuelto a releer su artículo tras su nuevo comentario y quiero decir un par de cosas.

    Los artículos de opinión me parecen importantes, en el fondo una buena parte (no los he leído todos) de los artículos de Nada es Gratis lo son, y no tengo nada en contra. Sí es conveniente que sean razonables y razonados, y el suyo lo es.

    El enriquecerlos con notas a pie de página o referencias (argumentos de autoridad) no me parece imprescindible en todos los casos. No dudo que no le costaría excesivo esfuerzo hacerlo.

    Sí que es cierto que como una llamada a la ética y la responsabilidad del servidor público las referencias tendrían que ser a Aristóteles, Savater y cía.

    También es cierto que cuando se pide ética y responsabilidad con una casta política como la que padecemos uno se arriesga al efecto boomerang.

    En cualquier caso su toque de atención me parece muy bien, sólo con despensa (economía) y escuela (educación) no vamos a ir a ninguna parte, como ya descubrió Joaquín Costa hace más de cien años.

  • Guillem
    Yo soy uno de los colegas de economía de la salud a los que aludías. Ya te di mi opinión hace unos días.

    Ahora te doy otra diferente.

    En modo alguno estoy de acuerdo con que tu texto no debiera haber aparecido en NeG. Frente a otros artículos que utilizan referencias para reforzar argumentos o sugerir el debate, en otras ocasiones se publican columnas de periódico en la que ello obviamente no es posible, como es el caso. Dos fórmulas aceptables pero distintas en forma. Si el objetivo de NeG era generar debate, el editor al elegir tu artículo ha dado en el clavo.

    Volviendo al asunto, sí estoy muy de acuerdo en que los empleados públicos, funcionarios o no, debemos medir con mucha atención nuestras formas de protesta. Los usuarios finales (alumnos, pacientes, ciudadanos) no pueden ser los perjudicados. En este sentido, la performance que realizaron los profesores de secundaria de la Comunidad de Madrid ayer en la Puerta del Sol captará simpatías y reforzará sus demandas más que cualquier huelga que cerrara los institutos una semana.

  • Hay cuestiones que nunca he podido averiguar cómo por ejemplo, el número de empleados públicos que cotizan en la base más alta de la seguridad social o bien el salario medio de licenciados en España y su comparación con los del sector público. Creo que nos llevaríamos sorpresas y seguramente, daría al gobierno margen para una reducción o congelación.

  • Yo también creo que a pesar de no ir acompañado de un aparato de citas el post está bien porque suscita un debate interesante.

    Hay algunas ideas en el post que creo que son muy discutibles. Por ejemplo la idea de que el comportamiento de los empleados públicos debe ser distinto de los empleados “no públicos” respecto de los recortes.
    No se que argumento puede sostener esta idea. Parece que el único aportado es que los funcionarios tienen el trabajo asegurado. Eso en España, y por dos meses, que en Grecia hay 30.000 que van a ser despedidos.

    La otra idea subyacente es que el “usuario” no es culpable de lo que le pase al funcionario. Creo que exactamente igual que el espectador en una huelga de cines, y nadie le reprocha en principio al personal de los cines que hagan huelga. Quizás la diferencia está en que el cine es prescindible y la sanidad no.

    Respecto de esta última idea, el usuario sí es responsable, aunque limitadamente, porque es el que teoricamente es responsable por acción u omisión de los gestores de la cosa publica. En todo caso no es el funcionario.

    Yo soy funcionario, hago mi trabajo, hago mas de lo que mi puesto requiere, me formo por mi cuenta. Y quiero que me respeten el sueldo.
    Puedo entender que si no hay dinero malamente me van a pagar, tonto no soy. Pero se van a dar 21.000 millones a las cajas, es decir, se van a regalar 3.486.000.000.000 (tres billones y medio) de pesetas. Frente a esto cualquier argumento de recorte son ganas de cabrear al personal.

    Resumiendo, lo de la ética está muy bien, pero la cuerda rompe siempre por la parte mas floja. Zapatero nos bajó el sueldo porque puede, igual que los controladores paralizaron los aeropuertos porque pueden. Claro que, nada es gratis .

  • “La dificultad de la situacion requiere profesionalismo”, según Vd. Sr. López i Casasnovas, pero antes de mayo/2010 (5% de media de recorte de los sueldos públicos, alrededor de un 10 % para los titulados superiores) ya venían los sueldos congelados en términos reales de varios años a esta parte. A eso añadimos una congelación en términos monetarios para 2011, es decir un nuevo descenso en términos reales de aproximadamente un 3 % / 4 % dada la inflación vigente, y las perspectivas son más de lo mismo: más pérdida de poder adquisitivo para el próximo año, suma y sigue. En estas circunstancias apelar al profesionalismo es poco profesional: los empleados públicos no trabajamos por amor al arte. Nada es gratis, tampoco nuestro trabajo. Si nuestras retribuciones sufren estos retrocesos, nadie puede dudar que la disponibilidad para el trabajo, la calidad del servicio, las ganas de tirrar del carro, se ven seriamente afectados… apretaremos los dientes y seguiremos en el tajo con la mayor profesionalidad, como siempre, si nos dejan, pero nos lo ponen difícil.
    Y todo ésto sin mencionar el trato que se da a algunos de los costes comparativos de la Administración: sueldos y gastos de la política, p.ej.

  • Más sobre recortes.

    Lo que propone el señor Guillem López es bien recortes en los servicios ofertados, bien recortes en los salarios. Respecto de los recortes en los salarios ya he expresado mi total diconformidad con la manera en que están propuestos. Respecto de los recortes en los servicios ofertados: las listas de espera para cirugía oncológica son de hasta 3 meses, repito 3 meses! no sé si el sr. Guillem López entiende la gravedad de este dato, pero los cirujanos oncológicos en el Hospital de Bellvitge sí lo entienden y han propuesto operar gratis, repito gratis! Sin embargo no pueden porque no hay medios!

    Como decía el sr. Felipe González hace unos días: “Que corten por donde quieran, por las diputaciones provinciales, que agrupen los ayuntamientos… Hagamos los recortes que haya que hacer para salir de la crisis pero no toquemos la Educación, la investigación, ni la Salud, por favor.”

  • Es lógico que haya recortes salariales para los funcionarios, es más, yo creo están
    asumidos sólo falta saber cuánto será esta vez pero hay que tener en cuenta que esos
    recortes es muy posible que afecten tambien a trabajadores que trabajan para la administración como contratas, conciertos sanitarios y educativos, que en algunos
    casos reciben su salario directamente de la administración. Es decir, que afectarán a más
    gente de la que se suele pensar.

    En cuanto a los recortes en educación, también se veían venir y también estaban asumidos. En el caso de Madrid, lo que no se explican ni profesores ni padres y creo que es lo que les ha hecho saltar más que las 20 horas (aumento de productividad como han dicho en otro comentario) es que paralelamente se den desgravaciones por escolarización en centros privados por un montante estimado superior al ahorro obtenido por los recortes.

    Se puede argumentar que al estar escolarizados en centros privados esos chicos no generan gasto a la administración y que por eso se compensa, pero… justamente ahora que falta dinero es cuando menos, intempestivo y poco estético

  • Por cierto, lo que es verdaderamente una muestra de auténtico profesionalismo es no trabajar cuando no se dan las condiciones necesarias para hacerlo con garantías de que el resultado sea el adecuado. Si en las condiciones impuestas en el sector público por las autoridades en materia de educación y de sanidad: reducción de recursos presupuestarios, personales y materiales, despidos de personal interino, asignación ineficiente de resursos (profesores de ciencias para dar música o gimnasia, p.ej.) es imposible garantizar dar las clases o efectuar los servicios médicos con un mínimos de calidad, lo obligado desde el punto de vista de la responsabilidad profesional es no asumir un trabajo cuyo resultado no alcanza los estándares. De esta manera, hacer huelga, ante unos recortes impuestos directamente por la autoridad política (en Educación/Madrid mediante una Instrucción de Servicio de obligado cumplimiento), es la mayor muestra de profesionalismo.

  • Me parece muy oportuno el debate y más al leer los comentarios de aquellos que no quieren que se debata sobre este tema. Creo que toda medida destinada a contribuir a la austeridad pública merece ser discutida. Evidentemente, el argumento es sencillo y no necesita de gráficos, referencias a trabajos académicos o modelos: La “empresa” no tiene dinero, ¿de dónde recortamos gastos?

    Al apelar a la profesionalidad y responsabilidad del trabajador público, el profesor L-i-C cae en su propia crítica. ¿Acaso el trabajador público es más profesional y responsable que el privado? A la vista está que no. Ni más ni menos. He trabajado tres cuartos de mi carrera laboral en el sector público y hay gente profesional y gente no profesional, gente que está allí por vocación de servicio público y gente que está allí porque necesita un trabajo. Como en cualquier sitio. Y a ningún trabajador, ni del sector público ni del sector privado, le gusta que le bajen el salario. Naturaleza humana. El funcionario no está hecho de otra pasta.

    La caja está vacía. Recortemos gastos. Cualquier propuesta es bienvenida. Por muy simple que sea.

  • Tres ideas clarificadoras de cierre por mi parte

    Dado que la reacción profesional es siempre (naturalmente) más corporativa, de la situación que vivimos me preocupa la ciudadana, más manipulable. En este sentido, mejor hablar de ajustes que de recortes, de reordenación interna asistencial de servicios en el territorio (menos permeable a la opinión pública y más relevante en términos de costes reales) que hablar de quirófanos y listas de espera (nunca aquí las noticias pueden ser buenas) o de cerrar determinadas horas algunos centros de salud (el sentido de desprotección que generan hace que la salsa sea más cara que el pescado)

    Me parece prioritario para dar solvencia al SNS que les políticos se aclaren, si quieren orientar nuestro sistema a la inglesa (catalogo estricto y no copagos) o a la holandesa (prestaciones más generosas pero con copagos)

    Sobre la propuesta fiscal de Rubalcaba para allegar más recursos considero que elevar el impuesto sobre el tabaco debiera de tener como resultado que no recaudase nada, no que continuáramos financiando cosas y cositas atracando al pobre (por adicto) fumador que suele ser un fumador pobre (en renta).

  • A lo mejor no estoy captando la fina ironía del primer párrafo, pero tengo la sensación de que se busca un premio de doublespeak (http://en.wikipedia.org/wiki/Doublespeak)

    “Reordenación interna asistencial de servicios en el territorio”. Realmente impresionante. No hay nada como una buena jerga para ocultar las cosas

    ¿Algún idea para sustituir el término repago?

  • Un par de cositas:

    1.- Empleados públicos hay muchos, y de muchas clases, y con muchos salarios y retribuciones diferentes. Uno de los principales problemas es que hay una hiperinflación de trabajadores públicos de baja cualificación, pero cuya masa salarial agregada pesa mucho; este fenómeno está directamente relacionado con la idea del empleo público como remuneración partidista (es más fácil y reditúa más políticamente contratar a 100 administrativos que a 10 técnicos superiores con dos idiomas). Por otra parte las remuneraciones varían muchísimo entre las diferentes administraciones para los mismos puestos (hasta 6:1). Y todo esto hablando de funcionarios de carrera.

    2.- La idea de base es que los funcionarios de carrera deben hacer un mayor esfuerzo ya que tienen el puesto garantizado. Esto tiene dos problemas: a) si el salario deja de ser remunerador (y esto ocurre YA), el puesto (que, por cierto, y si es de oposición, y si es de uno de los grandes cuerpos de la administración, cuesta mucho obtener en oposición pública) deja de ser atractivo. Vamos, que no compensa el esfuerzo para tan poco salario. Eso, digo, está ocurriendo ya. Sólo compensa cuando el esfuerzo es tan pequeño, o nulo, que el cociente salario/esfuerzo es siempre grande porque esfuerzo->0. Lo que decía antes de los puestos de baja y media cualificación. Por otra parte, la garantía de estabilidad no es un complemento salarial, sino una exigencia política; es lo que evita masivos despidos y contrataciones con los cambios de gobierno (que es lo que se producía inveteradamente hasta mediados de siglo XX). En los tiempos de bonanza, el argumento para no subir salarios es el mismo: ya que tienen el puesto garantizado, quejarse está de más.

    Resumiendo: sobran muchos funcionarios y empleados públicos, pero faltan muchísimos más. El problema es que no podemos dar sueldos competitivos para pagar la cualificación de los que faltan, y sin embargo sí podemos generar millones de pequeños puestos de trabajo sin apenas funciones ni responsabilidades que fungen como dádivas pre- o post- electorales, sin ajustarse para nada a las necesidades efectivas de las administraciones.

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