La innovación, los hombres que miran fijamente a las cabras y los nudos de Aumann

Los hombres que miran fijamente a las cabras es un libro de Jon Ronson que después se ha convertido en una película protagonizada por George Clooney. Libro y película tratan de un programa del ejército americano en el que se estudió la posibilidad de utilizar los poderes paranormales con objetivos militares. En particular, el título hace referencia a que el programa evaluó una técnica para matar cabras mirándolas fijamente (usaron cabras porque pensaban que era un animal con el que resultaba muy difícil empatizar). Es posible que más de un lector piense que este disparate es la prueba definitiva de que los americanos están locos y que necesitamos urgentemente un contrapoder global. Yo no estoy de acuerdo. Cuando me enteré del argumento, pensé que esto prueba por qué los americanos son los líderes mundiales en investigación.

Para innovar hay que probar muchas cosas. Algunas pueden parecer muy locas. Y las tasas de éxito son bajas. Di Masi, por ejemplo, estima que las tasas de éxito en los ensayos clínicos de medicamentos oscilan entre el 7 y el 20 por ciento. Y esto no cuenta los centenares de pruebas que se han hecho antes de llegar a una convicción suficiente como para realizar dichos ensayos clínicos.

Otro ejemplo muy curioso aparece en la entrevista que Sergiu Hart le hizo a Robert Aumann y que se publicó en Macroeconomic Dynamics. La tesis de Aumann trataba de teoría de nudos. En particular resolvió un problema complejo sobre la aesfericidad de los mismos. El problema le interesó porque era la respuesta a una pregunta natural y simple de formular, la prueba era profunda y difícil, y era absolutamente inútil, la más pura de las matemáticas. Cincuenta años más tarde, Aumann recibió una llamada de su nieto Yakov, que estaba estudiando segundo de medicina y quería que su abuelo le explicara unos problemas en teoría de nudos. Su profesor de genética se lo estaba explicando y era evidente que no tenía mucha idea. Aumann se quedó patidifuso. ¿Cómo era posible que una rama tan pura de las matemáticas se enseñara en segundo de medicina? La razón es que algunas veces el DNA de las células se “anuda” y dependiendo de las características del nudo, esto puede dar lugar a un cáncer, así que hay que entender los.nudos

Este tipo de ejemplos demuestra que la innovación avanza por caminos sorprendentes y que si queremos innovar nos tenemos que arriesgar de vez en cuando a que se nos quede cara de tontos. El ejército americano se gastó 20 millones de dólares en el programa de estudios paranormales. El chocolate del loro en el contexto del presupuesto total de defensa americano, pero aún así una cantidad nada despreciable. Y pasados unos años sin resultados, el programa se suspendió. En innovación y ciencia se debe proceder igual. No es bueno que algún gestor iluminado nos señale el camino por el que tenemos que avanzar. La financiación a la ciencia debe dejar espacio a ideas raras, alguna de ellas muy raras. Y darles tiempo para florecer. Eventualmente quedará claro que no se puede matar a las cabras mirándolas fijamente (aunque el experimentador bien puede morir de aburrimiento), pero si la aesfericidad de los nudos puede curar el cáncer, seguramente valió la pena la inversión.

Hay 2 comentarios
  • “El ejército americano se gastó 20 millones de dólares en el programa de estudios paranormales” … “Y pasados unos años sin resultados, el programa se suspendió. En innovación y ciencia se debe proceder igual.”

    Hombre… quiero pensar que el autor de esta entrada utiliza este ejemplo para dar fuerza a la idea principal de la entrada, con la que yo estoy de acuerdo y que se sintetiza bien en el 2º párrafo.
    Pero de ahí a considerar que gastarse 20 millones de dólares en un programa de estudios paranormales y suspenderlo después de “unos años sin resultados” es la manera como se hace ciencia, pues en fin… Una cosa es “avanzar a hombros de gigantes”, como dijo Newton, y otra hacerlo a hombros de payasos.
    El autor dice que para él eso no demuestra “que los americanos están locos”, y sí demuestra “por qué son líderes mundiales en investigación”. Sinceramente, para mi ése chusco ejemplo no demuestra ni una cosa ni la otra… si algo demuestra, es que los militares, en USA y en todo el mundo, tienen muy poca idea de cómo se hace ciencia…

    Un saludo.

    • Una parte de retórica hay, claro. No puedo estar seguro de que 20 millones no sea demasiado, ni si es mejor esperar varios años sin resultados o varios meses para cancelar un proyecto. Y sin embargo creo que hay que quitarse el sombrero ante el que se atrevió a poner su reputación en juego por algo así. Insisto, hacer ciencia, en el ejército o en cualquier otro sitio, consiste en inventar teorías que a menudo parecerán completamente disparatadas y luego comprobar empíricamente si son correctas o no. Algunas teorías son más plausibles que otras a la luz de nuestro conocimiento actual, y pasamos más tiempo examinándolas. Pero las revoluciones científicas ocurren cuando algunos se atreven a pensar cosas muy raras. Si alguien le hubiera dicho a nuestros tatarabuelos que íbamos a tener un rayo de energía concentrada que destruía máquinas volantes más pesadas que el aire, le habrían mandado a un manicomio.

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