La chulería y los resultados de PISA

Esta semana, uno de los seminarios en el departamento lo daba Xiaojian Zhao quien nos contó un artículo con Roberta Dessi sobre autoestima, vergüenza y motivación personal. Para introducirnos al artículo, Xiaojian nos presentó brevemente una literatura psicológica que yo no conocía y que documenta variaciones muy significativas entre países en términos de percepciones de uno mismo (pueden ver aquí un metanálisis de este tipo de estudios). Las preguntas típicas de los cuestionarios correspondientes son algo así como: “¿Se ve usted mejor que los demás en…?”

El porcentaje de europeos o norteamericanos que piensan ser mejor que la mayoría de sus compatriotas en una variedad de atributos es mucho mayor que en el este de Asia. Pero dentro de los grandes grupos de naciones también hay variaciones importantes. Para los curiosos, España está cerca de los diez primeros del mundo en este “índice de chulería”. En España los ciudadanos tienden a pensar que ellos son los mejores y su país es “el sitio del mundo donde mejor se vive”, con evidencia a favor o sin ella. Lo cual hace más fácil entender que los gobernantes nieguen crisis que existen o hiperbolicen los buenos tiempos cuando se dan.

Esto es algo más que una curiosidad etnográfica. La percepción de uno mismo como alguien por encima de la media parece relajar el estímulo al esfuerzo. Esto es lo que hace el problema interesante para los economistas. En el seminario pregunté cómo andaban los escandinavos en esos índices. El ponente no se acordaba, pero por lo que he encontrado los escandinavos parecen mas orientales que occidentales en esa dimensión. Aquí hay un estudio que lo muestra.

Imagino que ya saben a dónde voy. Mi conjetura viendo los resultados es que los países con menor “autoestima”, tenían mejores resultados en exámenes estandarizados (orientales y escandinavos son “modestos” y también encabezan los resultados de PISA). Al fin y al cabo, por mucho talento que uno tenga, si falta esfuerzo es difícil ser el primero de la clase. Una breve búsqueda me ha llevado a un artículo donde se muestra que, efectivamente, valores más bajos en los índices de “self enhancement,” como lo llaman los psicólogos, están relacionados con nejores resultados en PISA. Se puede consultar aquí. Vamos, que un poco de modestia y un mucho de esfuerzo por parte de todos sería útil para mejorar nuestros niveles educativos. Por eso me molesta la actitud de los responsables que le echan la culpa de los malos resultados en educación a los inmigrantes, o a la falta de recursos. Si hay una cosa clara en la investigación reciente es que los “recursos” o los inmigrantes tienen una importancia menor en estos resultados. En cambio, la exigencia a todos los niveles es crucial.

Algún lector se preguntará cómo es posible que países avanzados, y por tanto exitosos, como los Estados Unidos, tengan unos resultados académicos tan pobres. La explicación de Dessi y Zhao es que la autoestima elevada tiene también algunos rasgos adaptativos, como dirían los biólogos evolutivos. Para dedicarse a actividades innovadoras, de resultados inciertos, es importante tener fe en uno mismo. Justificada o no, esa fe ayuda a poner en marcha nuevas aventuras, o proyectos empresariales, que pueden llegar a transformar el mundo. Pero claro, esto quiere decir que si te falla la modestia necesaria para fomentar la persistencia, más vale que te lo pongan fácil para emprender proyectos innovadores. Aunque seguramente lo mejor sería que tuviéramos las dos cosas: facilidad de comenzar proyectos innovadores para los “chulitos” y exigencia académica para los humildes.

Hay 8 comentarios
  • Lo que nos preguntamos, algún lector, es si el sistema educativo es tan malo que no tiene nada que ver con la chulería. O sea, que son ganas de buscar pies al gato…

    • Con algo tendrá que ver, digo yo. Y a nadie se le escapa que además de “el sistema” los alumnos y sus padres tienen alguna responsabilidad. Lo que estos estudios descubren es que un exceso de confianza en uno mismo puede llevar a una falta de esfuerzo que acaba en fracaso. Si acaso alguien me podría decir que para descubrir eso no hace falta un sesudo estudio.

  • Problema muy grave el que revelan estos estudios. Tocar temas evolutivos sobre chulería en España, le pone los pelos de punta a uno. Pienso que la falta de un sistema educativo que premie el esfuerzo es lo que da lugar a esto. Y no voy a hacer apología por el aumento del gasto en educación (ya en España se encuentra en niveles elevados) sino en mejoras cualitativas de la enseñanza.

    • Adri, el sistema educativo no premia el esfuerzo en España. Pero no estoy seguro de que lo haga en Japón o Finlandia. Para mí, parte del problema está en el mercado laboral. En USA donde los resultados medios son tan malos como en España sí que hay una minoría muy significativa que hace esfuerzos brutales en primaria y secundaria. Lo hacen porque de ello depende ser admitidos en las universidades de Princeton o Harvard (o Berkeley o Minnesota, por poner dos públicas). Y esto importa, a su vez, porque de ello depende que les contrate McKinsey o Accenture. Obviamente esto es un equilibrio, así que es posible que nuestras empresas no distingan contratando porque las escuelas y universidades no hacen un esfuerzo de sañalización suficiente. Pero como mínimo sugiere que el problema hay que atacarlo en varios sitios a la vez.

  • Ya, ¿pero no es echar balones fuera, Antonio, hablar de la actitud chulesca de algunos y no hablar de la deficiencia del marco institucional (leyes, etc.) que lo rige?

  • Señor Sordi, como le digo a Adri, el marco institucional tiene mucho que ver. Pero también estoy convencido de que un mero cambio de leyes no va a dar la vuelta a los resultados. Creo que en términos de leyes, hemos tenido suficientes en los últimos cuarenta años para aburrir al abogado más atento. Por más que me duela, creo que no hay soluciones fáciles que podamos vender a los políticos. Entre otras cosas porque ellos van a mirar primero lo que piensan los votantes, y si no hay consenso, no van a dar un paso adelante.

  • Yo no me resigno, y no deseo que los demás lo hagan. Pero no quiero hacerme ilusiones sobre la existencia de un “quick fix”. Ojalá estuviera equivocado, por otra parte. Y gracias por el piropo.

Los comentarios están cerrados.