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¿Es rentable la FP dual?

Por Samuel Bentolila, Antonio Cabrales y Marcel Jansen

Los jóvenes son uno de los grupos más maltratados en España. Entre otros, sufren tres problemas relacionados entre sí: un sistema educativo mediocre, malas condiciones laborales y grandes dificultades para acceder a una vivienda. La formación profesional (FP) dual es una prometedora vía de mejora, a caballo entre la educación y el empleo. En un trabajo reciente analizamos el impacto causal de graduarse en FP dual utilizando datos de las tres primeras cohortes desde su implantación en la Comunidad de Madrid. Nuestro grupo de referencia lo forman quienes se graduaron en los mismos años y ciclos en la modalidad tradicional o presencial. Aviso de spoiler: el efecto es positivo sobre el empleo y los salarios.

La FP dual en Europa Central

La mala situación laboral de los jóvenes en España es estructural. Antes de la pandemia, en 1983-2019, la tasa media de paro juvenil (15-24 años) fue un abrumador 35% y los salarios eran muy bajos. Los jóvenes también sufren unas tasas de temporalidad y de tiempo parcial involuntarias muy altas. Además, estos problemas han ido a peor (ver esta entrada).

Por el contrario, durante ese periodo, la tasa de paro juvenil en Alemania fue del 9%, es decir, 1.3 veces la tasa de los adultos de edad intermedia (25-54 años), frente a 2.3 veces en España. Otros países centroeuropeos, como Austria o Suiza, comparten con Alemania tasas de paro juvenil muy bajas, un fuerte peso de las manufacturas y tener un sistema de FP dual. En estos países, la FP dual se caracteriza porque los estudiantes pasan más tiempo formándose en una empresa (la mitad o más) y menos tiempo en el centro educativo que en la FP presencial.

La FP dual en la Comunidad de Madrid

España introdujo la FP dual en 2012, por recomendación de la Comisión Europea. En un trabajo reciente, estimamos el impacto de esta reforma sobre los resultados laborales de los graduados entre 2014 y 2016 en FP dual de grado superior en la Comunidad de Madrid, comparándolos con los graduados en presencial en los mismos ciclos formativos y años.

A priori no está claro si a los estudiantes de FP dual les debería ir mejor o peor. Por un lado, adquieren habilidades útiles en un medio empresarial real y tienen mayor probabilidad de ser contratados por su empresa de prácticas. Por otro, al pasar menos tiempo en el centro educativo, su formación es menos transversal y las habilidades adquiridas podrían ser muy específicas de la empresa de prácticas. Averiguar qué efecto domina debe dilucidarse analizando los datos.

En Madrid, de los dos cursos que duran los estudios, los estudiantes de FP dual hacen prácticas en la empresa duran la mitad del tiempo y, en los años que analizamos, cobraban 300 euros al mes. Por el contrario, en la FP presencial pasan unos tres meses en la empresa, sin remuneración.

En el trabajo comparamos los resultados laborales en los dos años posteriores a la graduación, que es el máximo periodo disponible para las tres cohortes. En los años de observación, 2014-2018, en todos los ciclos ofrecidos en la modalidad dual –salvo dos– sus graduados trabajaron más días (equivalentes a jornada completa) que los de la presencial, como se observa en este gráfico:

No obstante, este mejor resultado podría deberse a que los estudiantes, los centros, los profesores o las empresas de prácticas fueran mejores, en algún sentido, en la dual. Por tanto, es necesario estimar un efecto causal de la FP dual, depurado de posibles diferencias de calidad.

Empezando por los estudiantes, hacemos la comparación teniendo en cuenta el sexo, la edad, la nacionalidad, dónde estudiaron la ESO, etc. Pero aún puede haber características no observadas que podrían afectar tanto a la decisión de estudiar en la dual como a los resultados laborales, sesgando los resultados a favor de la FP dual.

No obstante, al principio la FP dual solo se ofrecía en pocos centros, por lo que para muchos de los estudiantes cursar la dual suponía viajar más tiempo. Así, la diferencia entre el tiempo de desplazamiento desde el domicilio al centro más cercano con un ciclo dual y al centro más cercano con oferta presencial es una medida del coste diferencial de estudiar en la dual. Aprovechamos el impacto de esta diferencia sobre la decisión de cursar la dual para limpiarla de características no observadas de los estudiantes (en jerga: es una variable instrumental). El impacto de esta variable resulta ser grande: un aumento de 20 minutos en la diferencia de tiempos de desplazamiento reduce la probabilidad de estudiar en la dual en 22 puntos porcentuales.

Empleando esta estrategia encontramos que era más probable que las empresas de prácticas contratasen a los graduados de dual durante su primer año en el mercado (22 puntos porcentuales más). Y durante los dos primeros años, los graduados de FP dual trabajaron unos tres meses más que los de FP presencial (un 30% más) y ganaron unos 4.900 euros más, en poder de compra de 2016 (un 41%). Son efectos muy considerables; sin embargo, no encontramos un impacto en la calidad del empleo. Es decir, los graduados de la FP dual no lograron al menos un contrato indefinido o un contrato a tiempo completo con mayor probabilidad que sus pares de la modalidad presencial.

Entre los mecanismos que podrían generar estas diferencias, podemos descartar que se deban a que los centros que empezaron a ofrecer ciclos duales ya tuvieran mejores resultados anteriormente. Sí observamos que las empresas que participan en dual son mejores, en el sentido de que son más grandes e invierten más. Sin embargo, tras tener en cuenta las características de las empresas, sigue habiendo una ventaja para la FP dual.

En este trabajo analizamos los impactos a corto plazo. Aunque la contratación por la empresa de prácticas solo explica una parte de los mejores resultados de los graduados de la FP dual, queda la duda de si el impacto es duradero. Su ventaja podría deberse a la adquisición de habilidades no cognitivas durante las prácticas en la empresa, produciéndose una convergencia a medida que los graduados de la FP presencial van acumulando experiencia. Tampoco sabemos si el estar observando solo un periodo de expansión económica amplía o reduce las diferencias entre modalidades de FP. Estos asuntos están en nuestra agenda futura de investigación.

El futuro de la FP dual

La implantación de la FP dual ha sido lenta. Tras diez años, solo supone aún alrededor del 6% de los estudiantes a nivel nacional. Sin embargo, el año pasado, la Ley Orgánica 3/2022 estableció que, progresivamente, toda la FP tendrá carácter dual. La ley distingue entre la FP General (pasando entre 25% y el 35% del tiempo en la empresa) y la FP Intensiva (más del 35%).

Nuestros resultados sugieren que esta podría ser una buena reforma. Sin embargo, llevarla a cabo requerirá contar con más empresas que quieran tener estudiantes de FP en prácticas. Y las pequeñas y medianas empresas son más reacias, por el mayor coste relativo que les supone que a las grandes, tanto por la remuneración de los estudiantes como por la necesidad de asignarles un tutor.

Para que el despliegue de la ley sea un éxito, seguramente habrá que invertir más en la FP. En los últimos años, no han conseguido plaza en centros públicos de FP miles de solicitantes, que han acudido a centros privados o se han quedado sin poder estudiar. Por ello, convendría aumentar el profesorado, su remuneración y la financiación de los centros públicos, también para poder mantener sus instalaciones al día. Esperemos que la dotación presupuestaria sea acorde con los ambiciosos objetivos de la reforma.