El Desarrollo Humano en 2010 según el nuevo índice de Naciones Unidas (II de II) de Antonio Villar

de Antonio Villar (Universidad Pablo de Olavide & Ivie)

Con motivo del 20 aniversario de la publicación del primer informe de desarrollo humano Naciones Unidas planteó un “concurso de ideas” para poner al día ese indicador y superar algunas de sus limitaciones más importantes. Véase la colección de “research papers 2010”  (en particular las contribuciones de Herrero, Martínez & Villar, por una parte, y de Alkire y Foster, por otra).

El nuevo IDH(2010) modifica sustancialmente su formulación en respuesta a cuatro de las cinco críticas resumidas antes. Por el momento mantiene la estructura de referencia asociando el desarrollo humano con los tres aspectos tradicionales: salud, educación y bienestar material.

Las nuevas variables

El diseño de las variables cambia. Si bien se mantiene la esperanzad de vida como forma de aproximar los logros en salud (se había propuesto el uso del “potencial de vida” en su lugar), cambia ligeramente la variable que mide la renta y, sobre todo, cambia la forma de medir los logros en educación.

En efecto,  para medir la educación el IDH(2010) utiliza la combinación de las dos siguientes variables: Años medios de educación de los adultos (el promedio de años de ecuación de los ciudadanos del país que tienen más de 25 años) y años esperados de educación de los niños (el número de años de estudios que se espera tenga un niño a la edad de comenzar su escolarización según los patrones vigentes de tasas de matriculación y permanencia). Estas variables dan una medida mucho más fina del capital humano de los distintos países y permiten una discriminación mayor de los logros alcanzados en educación.

Para medir la dimensión de renta se toma el Gasto Nacional Bruto per capita, en lugar del PIB per capita, medido en términos de paridad del poder adquisitivo, lo que permite computar las transferencias de los residentes en el extranjero y de los beneficios de las empresas nacionales radicadas en otros países. Se mantiene el uso de los logaritmos a la hora de aproximar el bienestar material.

Cada variable se normaliza para que tome valores entre 0 y 1.

La desigualdad

En esta edición se introduce por primera vez un nuevo índice de desarrollo humano que toma en cuenta la desigualdad. Se trata del IDHI, el índice de desarrollo humano ajustado por la desigualdad. Dicho ajuste se realiza mediante la reducción de los valores que representan los logros en cada una de las tres dimensiones seleccionadas por un índice de desigualdad (el índice de Atkinson correspondiente al valor 1 del parámetro de aversión a la desigualdad; véase el trabajo mencionado de Alkire y Foster para más detalles).

El informe estima una pérdida media debida a la desigualdad total del orden del 22 %, que va desde un 6 % en la República Checa a un 45 % en Mozambique. Un 40 % del total de países considerados en el estudio sufren pérdidas en el desarrollo debidas a la desigualdad que superan el 25 %. Dos observaciones a este respecto: Primera, los países son menores niveles de desarrollo suelen presentar mayores niveles de desigualdad multidimensional; Segunda, la desigualdad en educación y salud es mayor que la desigualdad en renta.

El método de agregación

 El IDH(2010) sustituye la media aritmética por la media geométrica como forma de agregar los indicadores que aproximan los logros en salud, educación y bienestar material (la media geométrica no es más que la raíz cúbica del producto de los tres índices parciales). De esta forma se consigue: (1) Impedir la perfecta sustituibilidad entre las tres dimensiones del desarrollo (lo que se traduce en que para alcanzar altos valores en el ranking hay que tener buenos datos en cada uno de los tres indicadores y no sólo en algunos); y (2) Evitar que el ranking que general el índice se vea alterado al cambiar la normalización de las variables.

Este nuevo criterio de agregación produce cambios importantes en los valores del índice. La media geométrica produce menores valores del indicador, tanto más cuanto más desiguales sean los logros de cada país en las distintas dimensiones. El impacto de esta nueva fórmula sobre el ranking global es moderado.

Comparabilidad intertemporal

 El IDH(2010) no sólo proporciona los datos del grado de desarrollo humano correspondiente a 2010 con la nueva metodología, sino que reconstruye la evolución experimentada desde 1980, lo que nos permite tener una visión de la dinámica seguida por los distintos países. Se trata sin duda de una de las grandes contribuciones de esta edición del informe.

Los datos muestran un importante progreso en los niveles de desarrollo durante el periodo considerado, con mejoras sustantivas en los niveles de salud, educación y renta. Casi todos los países muestran progresos generalizados, aunque con muy distintos grados. La media del índice de desarrollo ha crecido un 18 % desde 1990 (un 41 % desde 1970). Sólo la República Democrática de Congo, Zambia y Zimbabwe tienen hoy peores indicadores que en 1970).

En todo caso se aprecia que los países pobres se han acercado a los países ricos. Los peores resultados se observan en general en el África subsahariana mientras que los países que han experimentado mayores crecimientos en el índice de desarrollo incluyen las nuevas potencias asiáticas, China, Indonesia y Corea del Sur, pero también otros países como Nepal, Omán o Túnez.

El desarrollo humano en España  

El nuevo índice de desarrollo humano de 2010 sitúa a España en el puesto número 20 de los 169 países considerados, lo que supone una pérdida de cinco puesto con respecto a 2009. Es importante entender, no obstante, que este cambio no puede interpretarse como que España “ha bajado cinco puestos” en el último año, porque los cambios en el ranking reflejan tanto cambios en los datos básicos de nuestro país como, sobre todo, en la fórmula de cálculo. Más acertado sería decir que, en realidad, España no estaba en un lugar tan destacado como aparecía en los años anteriores.

Como se puede observar en el resumen en el que se describe la situación de España, nos encontramos dentro del grupo de los países más desarrollados, si bien con valores inferiores a la media de este grupo de países. La siguiente tabla describe la evolución del IDH en España (con la metodología de 2010) y de sus componentes.

Tabla 1: La evolución del desarrollo humano en España

Esperanza de vida al nacer Años esperados de escolarización Años medios de estudios Gasto Nacional Bruto p.c. HDI
1980 75,1 12,6 5,0 16.962 0,680
1985 76,2 13,2 5,5 17.683 0,704
1990 77,0 14,3 5,6 21.841 0,729
1995 778,0 15,7 7,7 23.280 0,789
2000 79,2 15,9 9,1 27.778 0,828
2005 80,3 16,0 9,8 30.089 0,848
2010 81,3 16,4 10,4 29.661 0,863

Entre 1980 y 2010 el índice de desarrollo español ha crecido un 27 %  (en torno a 0,8 % anual acumulativo), lo que supone haber pasado de un 90 % del valor medio del IDH para la OCDE en 1980 a un  98 % en 2010. Más concretamente, a lo largo de este periodo hemos superado a Italia y nos hemos acercado a los valores de Francia., que son países de nuestro entorno  con similar tamaño y grado de desarrollo.

La siguiente tabla ilustra la composición de los índices de estos tres países en 2010. Observemos que los logros en salud en España son claramente superiores a la media de la OCDE mientras que el bienestar material se sitúa bastante por debajo de la media. Las variables educativas indican que estamos por debajo de la media en los años de estudios pero que ya superamos el valor de la OCDE en años esperados de escolarización.

 

Tabla 2: España y su entorno en 2010

Esperanza de vida al nacer Años esperados de escolarización Años medios de estudios Gasto Nacional Bruto p.c. HDI Ranking
España 81,3 16,4 10,4 29.661 0,863 20
Italia 81,4 16,3 9,7 29.619 0,854 23
Francia 81,6 16,1 10,4 34.341 0,872 14
OCDE 80,3 15,9 11,4 37.077 0,879 -

El siguiente gráfico resume la evolución experimentada por este indicador entre 1980 y 2010, para estos países.

 

 

Si tomamos en cuenta el índice de desarrollo humano deflactado por la desigualdad observamos que España pierde un 10 % de su valor debido a este hecho, mientras que Italia pierde un 12 % y Francia un 7 %.

Comentarios finales

El Informe 2010 de Naciones Unidas sobre el desarrollo humano contiene muchas novedades que suponen mejoras sustantivas en la aproximación de la evaluación del desarrollo. He comentado aquellas novedades relativas al Índice de Desarrollo Humano, pero hay más (toda la información puede obtenerse aquí). Se ha actualizado también la forma de medir el desarrollo de género y se ha diseñado un nuevo indicador multidimensional de pobreza. Muchas de estas mejoras venían siendo reclamadas por distintos estudiosos desde hace años. De hecho ya se habían empezado a elaborar indicadores alternativos.

El enfoque metodológico adoptado finalmente por Naciones Unidas ya había sido aplicado en España en un estudio del Ivie para Bancaja. En él se realiza una comparación entre el índice tradicional de desarrollo humano con uno de tipo multiplicativo en el que se incorpora la desigualdad en renta (sin logaritmos) y se modifican tanto la variable educativa (tomando como referencia la población con educación no obligatoria) como la variable de salud (para la que se toma el “potencial de vida”). Se estudia la evolución habida en España, sus Comunidades Autónomas y sus provincias durante los últimos 30 años. El estudio refleja la diferente capacidad de discriminación de los indicadores comparados.

El estudio de Naciones Unidas sobre el Desarrollo Humano para 2010 también incluye una serie de tareas a futuro. Entre ellas ir incorporando nuevas dimensiones a la noción de desarrollo (muy en especial las relacionadas con la sostenibilidad), refinando las variables de referencia, las fuentes estadísticas y abriendo la discusión sobre la inón de aspectos cualitativos.

Hay 5 comentarios
  • El IDH me parece un indicador excelente para mirar "más allá del PIB", teniendo en cuenta, que no es más que otro indicador, subjetivo a la hora de elegir los componentes. Sin embargo, creo que es bueno tener otro indicador "mainstream" para complementar la visión que da el PIBpc.

    Es una pena, sin embargo, que haya que usar valores sobre distribución de renta tan desactualizados. Por ejemplo, por lo que he visto aquí: http://hdrstats.undp.org/en/countries/profiles/ESP.html , el valor del índice de Gini para España es del año 2000. Me parece extraño publicar el IDH 2010 con un valor del índice de desigualdad del año 2000, por lo que creo que los valores del IDHI hay que leerlos con especial prudencia. Creo que las cosas han cambiado bastante desde el año 2000.

    Otra cosa que me ha impactado es leer, en la Tabla 1, que el GNB pc en España haya diminuido entre 2005 y 2010. Tremendo, bajo mi punto de vista. Creo que el caso del PIBpc no es así, ni muchísimo menos. ¿Por qué esta disparidad?

  • Lo mejor de introducir aspectos distributivos es que se toman en cuenta explícitamente por primera vez en este tipo de indicador. Ahora bien, los datos usados presentan bastantes problemas (en particular se miden sobre variables distintas de las que se usan para medir los valores medios y eso es conceptualmente bastante discutible). Tal vez es el precio de tener datos comparables para todos los países (nosotros habíamos propuesto hacer un índice adicional específico para los países de la OCDE para los que hay datos más ricos y actualizados).
    En el caso de la renta (gasto de las familias) la desigualdad ha venido creciendo en España desde 2003, cambiando una tendencia prolongada de reducción.

  • Muchas gracias por tu respuesta, Antonio. ¿Dónde hay datos de distribución de renta en España actualizados? Todo lo más que conozco son los datos sobre la distribución del IRPF, pero eso no creo que sea un buen indicador, ¿no?

  • Buenos días.

    El proceso de diseminación de lo evidente avanza a pasos agigantados. Ya está en titulares que ratifican lo que se sabe desde hace diez o quince años y algunos anunciaron en los cincuenta y sesenta. (Hoy toca ver en titulares de ABC las proyecciones de Goldman's para nosotros)
    Todos en occidente (nichos aparte) nos enfrentamos a pasar económica y socialmente a un segundo o tercer plano y se plantea el lógico problema de los gobiernos ¿cómo gestionar esos ochocientos o mil millones de personas que sabrán que mañana va a ser peor que ayer para varias generaciones?.
    No es un problema nuevo y alguunos economistas españoles lo vaticinaron al menos desde el año 98 (Ver "Pleno empleo" de M. Escudero, pags 50-55, 1998. Espasa) . Ya está en titulares. Es decir, existe oficialmente.
    Una de las formas de gestionar a esa opinión sorprendida --y cabreada porque se sospecha estafada-- es modificar las métricas.

    Si las métricas en vigor (PIB per cápita, renta disponible, ahorro per cápita, deuda eterna per cápita, parados por cabeza, fracasado escolar por household, etc.) nos anuncian algo indeseable, la solución es cambiar lo que se medimos.

    Cambiemos pues y midamos, por ejemplo, la felicidad relativa o absoluta per cápita. "Y que nos lo pida la ONU, que hagan algo".

    La profesión de economista, en occidente, va a tener que repensarse a si misma y volver a transitar un poco más por la incorrección política y un poco menos por los caminos trillados que hasta aquí nos han traido.

    Podemos.

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