Basilea III: lo bueno, lo feo y lo malo

Hace unos días estuve como cada año en el Simposio de la Asociación Española de Economía . Aunque es una conferencia puramente científica, en el último par de años el acto inaugural ha sido divulgativo. El año pasado hubo un panel sobre la crisis y este año Rafael Repullo hizo una presentación titulada “La nueva regulación bancaria: Una valoración crítica.” Como fue magnífica no me puedo resistir a resumirla para nuestros lectores. En dos líneas, y aprovechando el título de otra presentación reciente del mismo autor en la CECA, se puede decir que esta nueva regulación tiene aspectos buenos, feos y malos.

La primera parte de la presentación se dedicó a motivar por qué la regulación con requisitos de capital mínimos es necesaria, por ejemplo, para mitigar una toma de riesgos excesiva por parte de los bancos cuyos depósitos aseguramos entre todos. El conferenciante ha escrito mucho sobre el asunto (éste es un buen ejemplo) y Jesús también escribió una serie sobre regulación sistémica (I, II, III y IV) de la que repetiremos algunos argumentos, sobre todo de la tercera entrega, así que no me extenderé sobre esto. La parte de la charla en la que me quiero centrar es en una breve descripción de los sucesivos acuerdos del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea y sobre todo en la parte de valoración crítica que es lo más novedoso.

Las reglas de Basilea establecen que los activos bancarios tienen que ser un múltiplo no demasiado elevado del capital total. En Basilea I había una regla sencilla, los activos no pueden superar en 12,5 veces el capital. En otras palabras, el capital no puede ser menor del 8% de los activos, ponderados por riesgo. Y las ponderaciones eran sencillas: los riesgos soberanos no cuentan (ya veo la sonrisa de más de uno), los interbancarios solamente en una quinta parte, los préstamos hipotecarios la mitad (por sus garantías reales), todo lo demás cuenta al 100%.

En Basilea II se hizo más complicado el ajuste por riesgo de los activos. Los bancos tenían que usar modelos para medir la probabilidad de impago (Probability of Default, PD) y la pérdida en caso de impago (Loss Given Default o LGD). Esto es lo que se llama el IRB (Internal Ratings Based approach) porque se asigna cada crédito a un rating (como hacen las agencias) y según la categoría así cuentan para la ponderación de riesgo. El capital tiene que ser suficiente como para soportar las pérdidas con una probabilidad de al menos 99,9%. La crítica a Basilea II se puede resumir en una cita de, Richard Herring “La regulación del capital bancario en Basilea II fue un completo fracaso. El numerador no reflejaba la capacidad de una entidad de absorber pérdidas sin acabar siendo liquidada, el denominador no captaba los riesgos más importantes a los que los bancos estaban expuestos. Además, el mínimo se fijó demasiado bajo” (página 178, la negrita es mía).

Como respuesta a estas críticas, Basilea III impone: una definición más restrictiva de capital (respuesta a numerador), mayores ponderaciones para ciertos riesgos de mercado (respuesta a denominador) y mayores requisitos de capital básico, que suben del 2% al 4,5%, y de capital de nivel 1 que sube del 4% al 6% (respuesta a mínimo). Además se impone un colchón de conservación del capital (CCC), con un requisito adicional de capital básico del 2,5% y restricciones al pago de dividendos si se viola, más una ratio de apalancamiento (capital del nivel 1 sobre activos totales incluidos los de fuera de balance) del 3%. Finalmente se imponen requisitos adicionales a los bancos sistémicos.

Una vez hemos visto de qué van estas regulaciones, pasemos a la crítica.

Lo bueno

Las mayores ponderaciones para ciertos riesgos, los mayores requisitos de capital básico y los mayores requisitos para bancos sistémicos son todas ellas reformas muy deseables. El colchón de conservación del capital y la ratio de apalancamiento por su parte parecen buenas ideas para solucionar algunos problemas de la regulación anterior.

Lo feo

Un aspecto preocupante de esta regulación, heredado de Basilea II, es que el cálculo de las ponderaciones por riesgo de los activos se delega en los bancos. El instrumento de control es la supervisión del regulador de los modelos. La literatura económica de información asimétrica nos sugiere que incluso con reguladores perfectamente racionales y extremadamente competentes (como los nuestros), las posibilidades de manipulación de algo como esto son numerosas. Algo de evidencia, ciertamente circunstancial, pero significativa, es el siguiente gráfico de activos ponderados por riesgo en algunos de los bancos más grandes de la eurozona (los gráficos de bancos británicos o americanos son muy parecidos):

Lo llamativo de esta serie histórica es que con la crisis tan pavorosa que tenemos en la actualidad el ratio APR/A ha permanecido estable. Esto se puede explicar de muchas maneras: en parte se puede deber a una reasignación de carteras hacia activos menos arriesgados, por unos modelos que contengan un alisado cíclico de las probabilidades de fallidos, o por una “optimización” del capital regulatorio. Si yo (en este caso enfatizo que habla Cabrales, no Repullo) fuera el supervisor, este gráfico me haría saltar todas las alarmas y enviaría a un batallón de “quants” a ver qué pasa.

Lo malo

Algo muy llamativo de Basilea II es el colchón de conservación de capital, porque puede amplificar los ciclos económicos. Este colchón es del 0% cuando el gap del crédito agregado al sector privado sobre el PIB es menor al 2%. Entre esa cifra y el 10%, el colchón va subiendo linealmente hasta llegar al 2,5%, nivel al cual se estabiliza. El razonamiento del comité de Basilea para este requisito es que el gap es un buen predictor de crisis bancarias. Pero esta justificación parece un poco débil si el poder predictivo no es muy grande. Pero además en las fases recesivas va a haber menos capital por menores beneficios (o pérdidas) de manera natural, y las mayores exigencias de capital producen una contracción crediticia que puede agravar la recesión. La mejor manera de verlo es en un gráfico como éste:

Basilea III propone utilizar la discreción del supervisor y reducir el requisito de capital en fases recesivas incluso si el gap sigue siendo positivo. Sin embargo, lo esperable es que no se podría confiar en el supervisor. Si es del tipo “micro-prudencial” porque es siempre averso a reducir el capital. Y si es macro-prudencial porque le va a preocupar la señal negativa a los mercados. De manera que ambos harían demasiado poco y demasiado tarde.

La propuesta alternativa de Repullo, Saurina y Trucharte (2010) es calcular los requisitos de capital con probabilidades de impago sin ajustar por el ciclo y utilizar un multiplicador para los requisitos de capital basado en el crecimiento del PIB, mayor que 1 en las expansiones y menor que 1 en las recesiones. La justificación para estos ajustes es que no dependen de la discreción del regulador, que como decíamos puede tener buenos motivos para no usarla, y además sigue la tradición de los estabilizadores automáticos.

Otra cuestión importante es la nueva regulación sobre instituciones sistémicas. Para saber si una institución merece esta calificación se recurre a la suma de cinco indicadores con la misma ponderación: actividad en múltiples jurisdicciones, tamaño, interconexión, sustituibilidad y complejidad. Para tratar este problema se utiliza un mayor requisito de capital básico, separándolos en cuatro categorías a las que se requiere del 1,0% al 2,5% de los activos ponderados por riesgo. Aunque parece una propuesta razonable para reducir los riesgos asociados a las instituciones sistémicas, los requisitos adicionales de capital son relativamente modestos y basados en variables que como hemos expresado antes son potencialmente manipulables. Por otro lado la presencia de categorías discretas abre la puerta al arbitraje regulador, por lo que la vigilancia del supervisor será muy importante.

En resumen, esta nueva regulación tiene aspectos buenos y aspectos claramente mejorables. Para mi gusto lo más dudoso es la intervención de las propias entidades en la generación de números imprescindibles para aplicar la regulación. Igual no estaría de más recordar a los miembros del comité algunas cuestiones básicas de economía de la información.

Hay 22 comentarios
  • El racional del gap de conservación de capital es, es generar un ahorro con los beneficios de los años buenos para utilizarlo en los momentos no tan buenos -una copia de las provisiones anticiclicas del BdE-.

    Basilea III es básicamente mayores requerimientos de capital y de mayor calidad.

    Eso si, no olvidemos que esto nos va a pasar factura en forma de mayores costes financiero y mayores comisiones.

    • Dada la correlación negativa entre gap y crecimiento que muestra la figura, el colchón de conservación de capital obliga a acumular más capital, y por tanto a prestar menos, justo en los momentos peores del ciclo. Esto no se parece mucho a las provisiones anticíclicas. Pero igual no entendí el comentario.

      • Antonio, yo hablo de la teoría por la que se propuso la conservación del capital otra cosa es la práctica que como bien dices resulta contrario.

        De todas formas, como comentas queda a discreción del regulador, así que confiemos en su buen criterio.
        🙂

        • El problema al que se enfrenta el regulador me recuerda aquella anécdota de un amigo. Una vez un padre pidió a sus hijos algo de dinero prestado porque tenía un problema de liquidez puntual. Pero uno de los hijos, que conocía sus finanzas, le dijo: pero papá, si tienes una línea de crédito en el banco, ¿por qué no tiras de ella? A lo que el padre contesto: ¡sí, hombre, y que el banco se entere de que necesito dinero! Pues eso, que en el momento que el regulador permita saltarse la regla del colchón de capital, los mercados, que saben el acceso privilegiado que tiene a los libros de los bancos van a hacer una inferencia tremenda. Así que el regulador tenderá a evitar relajaciones de las reglas hasta que probablemente sea demasiado tarde.

  • … sin hablar de las medidas de liquidez, lo que se considera activo líquido, pasivo estables, y los efectos que pueda tener en los mercados monetarios que sólo la deuda pública se considere sin riesgo y totalmente líquida.

    La reforma contable seguro que también tendrá su impacto, principalmente en cuanto a las provisiones. La genérica ha terminado siendo un fracaso. Se impuso basada en que cubría pérdidas inherentes, ocultando el contenido anticíclico. Para evitar el arbitraje regulatorio se consideró en parte capital (reconociendo que no sólo cubría pérdidas esperadas sino también inesperadas). Este capital no es considerado como tal por la Autoridad Bancaria Europea. Supongo que se acuerda de cuando decíamos que era para pérdidas inherentes. En realidad absorvió una parte de las pérdidas, pero retrasó la reestructuración del sector y la salida de la crisis. Además de las dudas entre SIP, bancos, ley de cajas,…

    Si todo se sigue basando en la capacidad predictiva de los modelos, nada cambia.

    • Tienes razón, Repullo también habló en términos críticos de los requisitos de liquidez. Por escasamente justificada; por centrarse en liquidez de mercado y olvidar la “funding liquidity” o capacidad de endeudarse, que está relacionada con el capital; por la extraña creación de dos requisitos, uno de los cuales parece redundante; y por las distorsiones que puede causar como un exceso de demanda de deuda con distorsiones en la curva de tipos. Su propuesta alternativa habría sido que el riesgo de liquidez se podría haber afrontado mediante requisitos adicionales de capital.

  • Feliz año, Antonio.

    Gracias por esta interesante reflexión sobre Basilea III.
    Como se ve estamos tratando de reconstruir el juguete de forma engañosa que dice un libro reciente “This time it is different”, creo que de Rogoff y Reinhart o viceversa.

    Alguna de tus afirmaciones es grave como reflexión. Por ejemplo cuando mencionas la freudiana elección del gap entre PIB y ¡crédito privado! como predictor sísmico.
    O la decisión de que sea el propio regulado quien se regule como en las versiones precedentes.
    Todo suena bastante feo y muy a la defensiva. Para ratificar lo que ya es un lento pero incesante rumor en calles y plazas: No saben por dónde salir del pozo en el cual los propios gobiernos se han ido metiendo.
    En este “set-up” no es posible confiar más que por resignada y perentoria necesidad.

    Por otro lado ya es bastante público el efecto des-confianza en la capacidad de que un sistema financiero así concebido opere con cierta eficacia. Europa no es capaz de proporcionar confianza porque falla por la base.
    La gente ya no confía y deciden trágalas por la fuerza violentando normas, constituciones y consultas.
    Los países no pueden proyectar la fuerza militar de USA o China, su unidad de criterio y su conciencia nacional. Esto es un factor crucial para atraer capitales globales y se nota hasta en cosas como Kioto o la ausencia Europea del fuerte desarrollo de las nuevas generaciones de plantas nucleares.
    Suiza, sede de Basilea (N), está pidiendo a sus bancos llegar al 19% de core mientras a nosotros nos preparan de carnaza para un oligopolio que no teníamos: el bancario.

    Podemos irnos preparando porque los que aquí nos metieron no serán los que nos saquen.

    Un saludo.

    • Sí, a mí también me preocupa mucho, y lo he dicho en este blog en alguna ocasión, que en todo el proceso de reordenación de nuestro sistema bancario las cuestiones de defensa de la competencia parecen ausentes.

  • Si tuviera que describir la actuación en Europa respecto a la banca desde el comienzo de la crisis hasta el momento presente lo haría sobre dos ejes que me parecen al mismo tiempo lógicos y autodestructivos en el medio y largo plazo.

    El primero es mantener a flote un sistema bancario zombie con un poder regulatorio avasallador. El modelo con matices es estadounidense y ha sido bien descrito por Simon Johnson y James Kwak en su libro “13 Bankers”.

    “13 Bankers: The Wall Street Takeover and the Next Financial Meltdown.”

    http://www.amazon.com/13-Bankers-Takeover-Financial-Meltdown/dp/0307379051

    “Simon Johnson fue el primero en señalar que estamos en una crisis de la economía política. El analisis pone en enfasis el hermanamiento de Washington y Wall Street-un cruce entre la edad dorada y una república bananera”.
    Niall Ferguson, Professor of History at Harvard University, Niall Ferguson, profesor de Historia en la Universidad de Harvard, y autor de ” La Ascensión de Dinero”.

    http://articulosclaves.blogspot.com/2010/04/13-bankers.html

    El segundo se articula de una manera más o menos consciente sobre la estrategia de “matar de hambre a la bestia”. Estoy expectante ante los resultados que va a traer este experimento único, no conozco precedentes. En cualquier caso mentiría si digo que no imagino los resultados previsibles.

    “Los chicos de la quiebra”.
    PAUL KRUGMAN 28/02/2010.

    http://www.elpais.com/articulo/economia/global/chicos/quiebra/elpepueconeg/20100228elpnegeco_2/Tes

  • Veo algunas cosas un tanto obscuras.

    En primer lugar, aunque esto sea una objeción un poco de “tikis-mikis”, molesta un poco que 13 tíos de Basilea –el Comité se llama de los diez, pero creo son trece- que nadie sabe cómo han sido elegidos, se pongan a regular cosas que afectan a las políticas económicas, a las instituciones financieras de todo el mundo…y hasta tu hipoteca.

    En segundo lugar, se observa una contradicción, muy común entre los “arquitectos” de la UE, que es poner las fuerzas del mercado (la disciplina de mercado de forma directa o a través de los modelos de riesgo de los propios bancos), en las que creen fielmente, junto con la actividad reguladora, cuya mera existencia es una prueba de que dichos mercados no funcionan siempre de forma eficiente y sus fallos pueden afectar a mucha mas gente de la directamente involucrada. Es sabido que una regulación eficiente exige que el dominio de los reguladores sea el mismo que el de los mercados.

    Tercero, dada la enorme similitud de los modelos utilizados por las entidades bancarias (pueden diferir en algunos detalles, pero los principios analíticos, los datos históricos con los que se contrastan y la información de mercado a la que son sensibles es la misma) ¿No es esto un incentivo al comportamiento “borreguil”, tan importante hace poco tiempo y que conduce a situaciones de falta de liquidez y alta volatilidad? ¿No es aquí donde debería esmerarse la supervisión?.

    Saludos

    PS. ¿Las compañías de seguros también se incluyen en esta normativa?. En principio, ante situaciones iguales deberían tener tratamientos iguales…

    • Quizá lo entienda mal, pero el comité de Basilea no regula, hace recomendaciones, y luego los gobiernos u otras instituciones supranacionales que sí tienen poder regulador deciden si siguen las recomendaciones. Así que los 13 tíos tienen el poder que queramos darles. Y sobre los modelos, para lo que sirven es para determinar la ponderación de los riesgos. El comportamiento borreguil tiene consecuencias menos serias que en el del “trading”. Pero lo llamativo, como se ve en el gráfico, es la ausencia de “borreguismo” en lo que debería haberlo. En época de crisis la volatilidad aumenta mucho. ¿Cómo es posible que no se haya movido la ratio de los activos ponderados por riesgo para nadie?

  • Yo lo que infiero del gráfico principal es que en épocas en las que el riesgo ha aumentado muchísimo (la tasa de morosidad puede ser un sencillo indicador supongo) los bancos se las han apañado para mantener la ratio constante… y eso es sorprendente cuánto menos… ¿a quién han traspasado ese riesgo? Un saludo y enhorabuena por tus posts, Antonio.

    • Es la pregunta del millón, ¿dónde está ese riesgo? Por cierto que el Economist se preguntaba esto cuando hablaban de la titulización del riesgo hipotecario americano años antes de que estallara su burbuja. Y ya ves como acabó aquello.

  • Entiendo que para el comité de Basilea habrá sido interesante observar las diferencias de evolución del colchón de conservación de capital y el gap de crédito sobre PIB, considerando la deuda agregada de ‘familias, empresas y gobiernos’ entre países como España, Alemania y Reino Unido.

    ¿Conoces algún documento donde se investigue este asunto?

    Por otro lado, dado que en estos países se están tomando dos caminos diferentes para salir de la crisis, quizás sea interesante diferenciar en unos años la calidad de la predicción de este indicador en economías keynesianas vs neo-clásicas.

  • El problema es que a veces es muy dudosa la existencia del batallón de quants. En la supervisión interesa mucho más el aspecto formal externo, regulación contable, que un intento honesto de generar un modelo de riesgo. Aunque cabe ¿la disculpa? de que a veces estos datos no los tienen ni los supervisados.

  • Buenas noches:

    Basilea III= amortización de mi basura de preferentes= lotería de Navidad.

    Un saludo cordial y feliz 2012.

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