Un pacto español para la competitividad

De Samuel Bentolila y Marcel Jansen

El viernes pasado los líderes europeos acordaron un Pacto por el euro. El acuerdo invita a los países miembros a presentar medidas para mejorar el vínculo entre los salarios y la productividad, pero suaviza las propuestas alemanas iniciales y solo menciona de forma neutra las cláusulas de indexación salarial. El Gobierno español ha adquirido un compromiso con el pacto europeo, que tendrá que hacer explícito el próximo 24 de marzo, y haría bien en involucrar en él a toda la sociedad con un pacto nacional.

Antes de entrar en cómo sería ese pacto nacional, vamos a ilustrar nuestra situación con los datos más recientes. Según el Ministerio de Trabajo, el aumento salarial pactado medio en los convenios registrados hasta febrero de 2011 es del 3.12% (siendo del 1.94% en los de empresa y del 3.24% en los de ámbito superior). Estas cifras seguramente se moderen en los próximos meses, como sugiere el Ministerio en una nota informativa, pero aun así merecen algunas reflexiones.

En primer lugar, se han vuelto a demostrar las grandes limitaciones del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva, que firmaron los agentes sociales en febrero de 2010. El acuerdo recomienda para 2011 una subida salarial entre el 1% y el 2%, un rango muy inferior al 3.12% registrado hasta la fecha. El problema parece estar en los convenios plurianuales con cláusulas de revisión automática con la inflación. Está por ver si la patronal y los sindicatos harán cumplir el acuerdo en el resto de los convenios.

En segundo lugar, las cláusulas de salvaguarda trasladan el aumento del precio del petróleo a los salarios, lo que es indeseable desde un punto de vista económico. Como el petróleo es un factor importado, este aumento supone una pérdida de renta nacional frente al resto del mundo, que empresas y trabajadores tienen que asumir. Responder elevando los salarios solo sirve para elevar los costes de producción de las empresas aún más, perjudicando así al empleo. Además, como aprendimos tras los shocks del petróleo de los años 70, esto sucedería sin que se mantuviera el poder adquisitivo de los salarios, pues lo único que se logra es desencadenar una espiral inflacionista de salarios y precios.

Los efectos negativos sobre el empleo de la indexación salarial son todavía mayores en el marco de la Unión Monetaria europea, pues la mayoría de los demás países miembros no practica la indexación automática, mientras que el resto suele utilizar en ella la inflación subyacente, que excluye las variaciones del precio de petróleo, por lo que la competitividad de nuestras empresas se deteriora en mayor medida.

Por ello, la reforma de la negociación colectiva, actualmente en discusión, debería contemplar la supresión de la indexación salarial automática o en su defecto su profunda modificación. Como mínimo, las cláusulas de revisión deberían ser simétricas (es decir, aplicarse también cuando la inflación esperada sea mayor que la observada) y utilizar un índice de precios más adecuado, como la inflación subyacente (o IPSEBENE). Además, para potenciar el vinculo entre los salarios y la productividad, la reforma debería apostar por la negociación colectiva de empresa, que hoy solo cubre al 7.5% de los trabajadores.

Pero en nuestra opinión estos cambios serían insuficientes. Lo que España realmente necesita es un pacto nacional, que nos permita recuperar competitividad con respecto al resto de Europa. A corto plazo, esto requiere cambios en la formación de precios y de salarios. La propuesta de Fedea para la reforma de la negociación colectiva, dada a conocer el martes pasado (ver vídeo y presentación), contiene varias propuestas concretas al respecto:

1. Adoptar un objetivo ambicioso de competitividad exterior, de forma que los costes laborales unitarios crezcan a un ritmo inferior al de los países más competitivos del área del euro, hasta cerrar la brecha de competitividad acumulada.

2. Crear un foro para la negociación tripartita entre el Gobierno, la patronal y los sindicatos, con el objetivo de firmar un acuerdo anual que establezca indicaciones sobre el crecimiento salarial compatible con el objetivo de competitividad, evitando desacuerdos como los de 2009.

3. Crear una agencia independiente que recolecte datos y elabore predicciones fiables sobre la inflación, la productividad y los costes laborales unitarios.

Estas propuestas están en línea con el Pacto por el euro, que dice que “en cada país se evaluarán los costes laborales unitarios respecto a la economía en su conjunto y respecto a cada sector principal”. Nuestra propuesta recomienda encargar esta labor a una agencia que se labre una reputación de independencia y de calidad en sus predicciones. Tanto la Comisión Europea como el Banco Central Europeo van a prestar especial atención a los costes laborales unitarios, por lo que contar con la agencia propuesta elevaría la solvencia interior y exterior de nuestra propia vigilancia en este punto. La experiencia de otros países muestra que esta estrategia suele producir muy buenos resultados.

Sin embargo, la moderación salarial no puede ser el único objetivo. El pacto para la competitividad debe incluir reformas para fomentar la competencia en muchos sectores, sobre todo en los protegidos de la competencia internacional. Así, se debería acelerar la transposición de la directiva europea de servicios y dotar de más independencia a la Comisión Nacional de la Competencia. El capítulo dedicado a España (ignoremos el toro) en el reciente Informe sobre la economía europea 2011 del Grupo Europeo de Asesoría Económica (EEAG) patrocinado por CESifo (Munich) apunta que fomentar la competencia sería especialmente beneficioso en sectores como la energía y la venta al por menor.

El próximo compromiso español con el Pacto por el euro es una oportunidad para alcanzar consensos sobre la necesidad de ganar competitividad, a través de la moderación de los márgenes empresariales y los salarios (es decir, una “devaluación interna”, ya que es inviable la externa). Es necesario actuar en todos los frentes posibles, profundizando en aquellas reformas estructurales que aún no ha hecho la economía española. Este proceso requiere sacrificios por parte de todos. Pero se trata de sacrificios que representan un compromiso de solidaridad con el grupo de trabajadores más desprotegido en España, que son nuestros 4.696.600 parados, y de la posibilidad de lograr un horizonte de mayor bienestar social.

Hay 25 comentarios
  • Profesor Bentolila, en su post afirma que habría que dotar de más independencia a la Comisión Nacional de la Competencia. ¿Cuáles son las razones por las que considera que su indepedencia no es suficiente? ¿cómo la mejoraría?

    Gracias por su post.

    • Jan,

      En general, en relación con todas las comisiones reguladoras públicas, creo que es deseable minimizar la interferencia política. Este objetivo es difícil de lograr, pero los procedimientos formales pueden ayudar. En este sentido, creo que sería conveniente que ni el presidente ni los vocales hubieran tenido cargos políticos previos. También creo que sería deseable que estos cargos no fueran renovables, quizá extendiendo su mandato a seis en vez de los actuales cinco años.

  • Compartiendo la mayor, hay que mejorar la competitividad. Me resultan menos evidentes los detalles. Efectivamente la competitividad depende de los costes internos pero también de los externos a la empresa. Aunque se señala, poco se dice de reformas estructurales que afecten, por ejemplo a: trabas administrativas, acceso a la financiación, regulación del mercado de trabajo, coste de la energía, eficiencia del sector público, reforma del estado del bienestar y otros temas de los que tanto se habla en este blog y que debe incorporar el pacto por la competitividad.

    La contención de salarios y márgenes ha sido muy desigual por la dualidad que existe tanto en el mercado de trabajo como en las empresas. Desde mi punto de vista se están produciendo algunos ajustes tan profundos que están derivando en un retroceso importante de la renta disponible de algunos grupos y por lo tanto una debilidad innecesaria de la demanda interna que perjudica la recuperación.

    Hay que corregir los mecanismos de contención de precios y márgenes en los colectivos en los que no han funcionado como mecanismo corrector pero son necesarios niveles de salarios y márgenes que permitan la retención de talento y la creación de iniciativas empresariales productivas.

    Es, en definitiva, una cuestión de nivel y las medias ocultan la dispersión en la distribución.

    Gracias por el post.

    • Juan,

      Estoy de acuerdo en que propuestas concretas por parte del Gobierno para mejorar la eficiencia del sector público supondrían una aportación muy útil al pacto de competitividad (y se deberían sumar las comunidades autónomas). El Pacto por el euro dice:

      “medidas para mejorar el entorno empresarial, sobre todo para las PYME, en particular
      mediante la supresión de trámites burocráticos y la mejora del marco reglamentario (por
      ejemplo la legislación sobre quiebra o el código de comercio).”

      Dado que en el ranking de Doing Business del Banco Mundial España aparece en el lugar 49, creo que nos deberíamos sentir aludidos.

  • Jorge:

    El video es genial!!!!!!!!!!

    Lo peor, es como la vida misma

  • Espléndido el vídeo
    Lo curioso es que en caso de ganar, los ministerios de cultura y de exteriores le financiarán el premio.

    Con un gobierno que da tumbos, incluso cuando actúa sin que se aprecien, y que ha perdido la credibilidad hasta entre sus afiliados; con un sistema financiero compuesto de usureros mafiosos; con una Europa que espera sentada que pase el vendaval; con una economía que se mantiene a base de un parcheo anacrónico, que solo sirve para aumentar la sangría y para intentar salvar el sillón de algunos; con el consumo cayendo sin parar (hasta en el pan se nota); con una política energética que ni ellos mismos se la creen; con unos sindicatos que no representan a nadie y que tienen menos credibilidad que el Gadafi; con una oposición con menos credibilidad que los sindicatos y con un discurso trasnochado y repetitivo de lo que nos ha llevado a la ruina…
    Me pregunto si en esa tesitura, alguien cree que el ciudadano de a pie va a firmar algo semejante.

  • Un poco más en serio, el EEAG report 2011 del CESifo dedica un capítulo a España (aquí en pdf). En mi modesta opinión, y aunque no estoy de acuerdo con todo lo que dice, es de lo mejor que se ha hecho fuera de España sobre el país. Supongo que ahí se ve la mano de Xavier Vives. Por cierto, una de las referencias bibliográficas es una entrada de NeG de Luis.

    • Jorge Durán,

      Estoy de acuerdo en que el capítulo del informe del CESifo que mencionamos en la entrada está muy bien. Pero creo que el mérito se debe a Gilles Saint-Paul, quien sabe mucho del mercado de trabajo español.

  • Pau,
    El pacto propuesto aquí es una manera ordenada de recuperar competitividad en el plazo más breve posible y con actuaciones en todos los frentes. Pero que no te hagas ilusiones. El rechazo al pacto no implicaría una situación mejor para los trabajadores. La situación desastrosa en el mercado laboral provocará una moderación salarial durante mucho tiempo. Lo único que pedimos es hacer lo rápido y con mejoras de la competitividad en muchos ámbitos para evitar que los trabajadores son los únicos perjudicados. La experiencia en otros países con cambios similares en la negociación colectiva ha sido muy positiva. En Holanda el Pacto de Wassenaar goza de una muy buena reputación incluso entre los leaderes sindicales. Aunque en la práctica implicó una congelación de los salarios reales durante casi una década! Por último, con una estrategia eficiente para moderar el crecimiento de los salarios y mejorar su vinculo con la productividad, podemos evitar (por una vez) que los cambios nos vienen impuestos desde Bruselas o Berlín.

  • Un colega me envía este mensaje, que me parece muy interesante:

    Samuel,

    (1) La CNC es mucho más independiente que antaño cuando el servicio de defensa de la competencia era un departamento del ministerio de economía. Ahora entiendo que funciona de manera independiente (dejando aparte el tema de quien escoge al presidente, etc que tu mencionas). De hecho creo que su financiación no viene de las arcas del estado.
    (2) No se muy bien como funciona en otros sitios, pero si recuerdo que cuando se hizo el whitepaper para la reforma de la defensa de la competencia, la idea era que nos pareciéramos mucho a los demás países. Quiero pensar que a los buenos 😉
    (3) Muchas de las actuaciones de la CNC han sido bastante incomodas para el gobierno. En los últimos años se han dedicado a hacer informes por cuenta propia sobre ámbitos de la economía donde hacía falta introducir competencia. Por ejemplo, se hizo uno sobre las sociedades de gestión de derechos que levantó muchas ampollas. Ahí básicamente decían que el ministerio de cultura estaba capturado por los artistas… Otro que también tuvo bastante repercusión fue en 2008 sobre la falta de competencia en los carburantes. Precisamente en El País de hoy hablan de que la CNC ha vuelto a hacer un informe diciendo que han pasado tres años y el gobierno no ha adoptado ninguna de sus recomendaciones (que por otro lado parecen de cajón, por cierto).

    http://www.elpais.com/articulo/economia/espanoles/pagan/1600/millones/gasolina/falta/competencia/elpepueco/20110315elpepieco_4/Tes

    Así que mi impresión es que aunque hay muchas cosas que no funcionan en la CNC (por ejemplo, el excesivo poder de los abogados sobre los economistas) el problema de la injerencia política parece algo más de segundo orden.

  • marcel, en España los salarios reales no es que hayan estado congelados, es que se han reducido!! Un técnico cualificado ganaba en los años 80 300.000 pesetas, y ahora 2400€. Un 33% de subida más o menos. ¿Cual ha sido la subida del coste de la vida? Incluyendo la vivienda, claro. Sinceramente, en la dinámica actual de España, un pacto nacional es cuando menos utópico. ¡Si según el presidente ni somos ya nación! Cada cual barrera para su casa y tachará al resto de insolidarios. Para pactar hay que renunciar a cosas para ganar otras más importantes, y eso no tiene visos de que pueda ocurrir aquí y ahora.

  • No sé que decirte Marcel, vista la situación y conocidos los personajes, no sé si sería mejor que nos gobernaran ellos, aunque a miles de kilómetros de distancia.
    De peor no iríamos y de mejor no lo sabemos.
    Eso es como la canción de Ovidi Montllor, en la que los jerifaltes llamaban a la defensa a porque venían los extraterrestres, y a la población no le importaba demasiado porque igual sería mejor gobernada.

    Por un lado y como bien dices, nuestro querido sistema liberal suele poner las cosas en su sitio y los salarios no serán una excepción. Pretender regularlo desde este gobierno, esos sindicatos y esta oposición es imposible; aparte que atenta contra la base misma del sistema: la libertad de negociación. Y es que no se puede ser liberal para unas cosas, como eliminar las cargas fiscales; y regulador para otras, como fastidiar al personal.
    Si regulamos los salarios en base a la productividad, tampoco estaría mal del todo. Quizá nos llevaríamos una sorpresa y algunos tendrían que reducir el reparto de beneficios. Pero todos sabemos que eso es harto difícil, y los que mejor: los interlocutores de ambos bandos.
    Yo, ahora mismo te propongo consultarlo a los empresarios que más trabajadores tienen. Probablemente te dirán que ahora no es el momento, que quizá más adelante, cuando la crisis remita. Y lo más gracioso es que nadie sabe cuándo remitirá y cómo lo hará, por tanto… tampoco si este día llegará.

    Por lo que quería llamar la atención en mi comentario, es que a partir de ahora y tal como van las cosas, que sindicatos, gobierno y empresarios se pongan de acuerdo para rebajar los salarios, solo puede llevar a la burla y a garrotazos, algo que tampoco encontraría mal.
    Creo que ahora toca otra cosa, pero no sé cuál.

  • Pau:

    Yo respetaría la plena autonomía negociadora de los interlocutores con una sola condición: el cambio del actual sistema de negociación colectiva con eficacia general automática por un sistema de eficacia limitado como en el resto de Europa, es decir “opt-in” con extensión administrativa. Con la eficacia general automática, todos los convenios tienen el rango de ley. En estas circunstancias veo necesario que el gobierno pueda intervenir en el proceso de negociación, máxime cuando los salarios (reales) no dejan de crecer en epocas de crisis. Además, incluso con eficacia limitada soy partidario de mediación por parte del gobierno. Es una buena garantía para obtener subidas salariales compatibles con los objetivos macroeconómicos y en la situación actual esta mediación ayudaría a la necesaria moderación de los salarios.

    Fer:
    Según la Encuesta de Estructura Salarial, el salario real por hora trabajada de los asalariados con ESO o menos habría aumentado en media un 13,5% entre 1995 y 2006. Este resultado se obtiene cuando controlamos por sexo, antigüedad, tipo de contrato, tamaño de empresa, sector, región. Lo que ha caido es el premio a la cualificación dado que el salario real para los asalariados con educación superior, sólo aumentó un 6% en ese mismo período. Todo esto lo explican muy bien Florentino Felgueroso (que me envió esta información), Luis Garicano y Sergi Jimenez en un post aquí (nadaesgratis.es/?p=8144) y más en detalle aquí (www.fedea.es/pub/papers/2010/dt2010-19.pdf).

    La caída del “skill premium” tiene muchas explicaciones. Uno de los candidatos es la negociación colectiva. Según los resultados de un estudio de Samuel y otros dos autores (BdE, working paper 0015), la cobertura de la negociación colectiva tiende a comprimir las diferencias salariales entre distintas categorias de trabajadores, mientras que la negociación al nivel de empresa hace lo contrario. Por lo tanto, dado qua la importancia de los convenios de empresa ha disminuido en los últimos años, la negociación colectiva puede haber contribuido a la caída en el skill premium. Las implicaciones para el vinculo entre salarios y productividad son obvias.

  • Me gustaría hacer algunos comentarios a detalles mencionados por varios colegas, Pau, Marcel, Fer, etc

    1. Productividad.
    En la inmensa mayoría de los trabajos no parece que pueda ser medida de modo objetivo y justo (es decir, ajustada a la contribución individual y sin que se usen criterios de valoración subjetiva personalizada) . Los sistemas de evaluación permanente de resultados son mixtos (objetivos en los pocos parámetros posibles y subjetivos en el resto) Incluso en la hipótesis de que los sindicatos estuviesen dispuestos a aceptar el principio de llevarlo a nivel personal.
    Si la medición se reduce a dividir datos agregados entre un número dado de empleados –y si tenemos en cuenta la cantidad de procesos críticos de las cadenas de valor que hoy día se llevan a cabo “outsourced” o por ETT’s– la cuestión deviene rocambolesca y lo preocupante sería entender en qué piensan de verdad aquellas instituciones que lo traen sobre la mesa.

    2. “Commodity-zation” o Banalización (e.g. reducción del premium por cualificación).
    Es un fenómeno masivo, muy poco estudiado, es global y está íntimamente ligado a las TIC´s.
    La banalización y la consiguiente redundancia y reducción del valor del conocimiento en de todo tipo de trabajos es similar pero más extensa y profunda que los efectos del maquinismo en la revolución industrial o del taylorismo.
    Los estudios universitarios actuales con menor base generalista y altamente especializados en alguna técnica acentúan el problema porque el conocimiento especializado es el que antes se automatiza y es reemplazado por bases de conocimiento automatizadas. Esto pasa todos los días, desde credit scoring a diagnósticos complejos y procesos de gestión.
    De hecho son las habilidades manuales críticas las que siguen estando más en “valor” mientras el cliente sea capaz de percibirlas. (Cocina, cirugías estéticas, mecanizaciones de bajo volumen, mantenimiento de software mission critical, etc).

    3. Educación y su valor.
    Mucha gente se queda absorta cuando nuestros políticos hablan de lo importante que es la educación formal. Sí que es importante, pero de ello no se sigue que nuestro sistema productivo real la necesite.
    El sujeto de la “Necesidad” no es en absoluto el sistema productivo porque globalmente el recurso siempre existe y es facilísimo traerlo o llevarle el trabajo a más bajo coste.
    Más bien los que sentimos la “necesidad” somos las personas y nuestras ideas sobre nosotros mismos, las familias, las distintas agrupaciones sociales de geometría variable, las “naciones” simbólicas de todo tipo, etc.

    Es decir, cosas que nuestro sistema económico realmente no necesita. Más bien le resultan un obstáculo.

    Saludos

  • Marcel:

    ¿Podrías repasar los datos y contestar a lo siguiente? Si la construcción se hubiera comportado igual que la media del resto de los sectores, ¿Cómo habría sido la evolución de los salarios en las dos categorías salariales que mencionas? A lo mejor me equivoco, pero tengo la intuición de que por ahí van los tiros…

  • Manu:
    El vinculo entre salarios y productividad mejoraría mucho si España eliminaría la indexación automática de los salarios y si fomenta la negociación al nivel de la empresa. Nuestras propuestas van en esta dirección. Ligar los salarios a la productividad individual es un asunto distinto, por lo menos para mi. Solo tiene sentido si tenemos buenos indicadores de la productividad individual y aun así puede tener desventajas. Los salarios serían más volatiles y podrían depender de cambios transitorios en los resultados de la empresa. En muchos casos es preferible que la empresa absorba estas fluctuaciones en sus resultados en cambio de un salario algo menor.

    FER:
    A ver si Floren tiene la respuesta a tu pregunta.

  • Hola, Marcel.

    Claro que mejorará. La Productividad –definida como ventas, EBITDA o PAT por empleado de plantilla– mejora siempre que se disminuya el dividendo y tenemos recorrido para disminuirlo mucho. Hasta 200 o 300 dólares al mes imagínate lo que puede disminuir y de paso ayudar a que las automovilísticas (nuestra única base industrial de cierta entidad) no se deslocalicen. ¿Imaginas lo que sucedería si siguiesen haciéndolo a buen ritmo?

    En serio, creo que de los que estamos aquí soy, por edad y circunstancias, el que más tiempo ha trabajado por cuenta ajena en entornos con despido libre y sin indexación. Comprendo de primera mano las dinámicas que ese entorno genera y no tengo el menor problema con ellas. Me ha tocado la parte buena.

    Pero creo que en Europa continental esto no se entiende del mismo modo. Porque no hay experiencia y porque en esta coyuntura se están dando palos de ciego asustado porque nadie se atreve a hacer un diagnóstico que toque, de verdad, las cosas que son importantes para de los administradores y gestores del sistema.

    No es cuestión de verlo sobre una hoja en blanco es cuestión de vivirlo y ver qué sucede en muy pocos años en términos de apertura del abanico de rentas y del crecimiento de la exclusión social. Estas cosas son, en parte no deleznable, fruto de esos entornos en los cuales, para ser coherentes deben suprimirse las redes de seguridad pagadas por los afortunados que trabajan. Pronto se “descubrirá” que las redes de seguridad tampoco son “sostenibles” para poder ser competitivos.
    Es decir, como dice Garrison, una vez terminado el Keynes del “corto plazo” por falta de crédito y teniendo que pagar cuarenta años de juerga no nos queda más remedio que lo de siempre, volvernos a casa y recordar la fe de nuestros padres neoclásicos.
    Imposible discrepar.

    Un cordialísmo saludo

  • Manu:
    Vuelvo a repetir. Hay que quitar la indexación AUTOMATICA. En tiempos normales los salarios reales deberían crecer al mismo ritmo que la productividad. La implicación es que los asalariados recibirán compensación por la subida de los precios y el aumento de la productividad. Pero en el corto plazo es importante tener salarios reales más flexibles. La indexación no permite que estos pueden bajar (para los afortunados que no están obligados de cambiar trabajo) ni siquiera ahora con 20% de paro. De hecho, España es el país con los salarios reales más rígidos de la UME junto con Bélgica, otro país con indexación de los salarios. Pero ellos la hacen en base de la inflación subyacente y no como aquí con el IPC.
    Por último, dudo que el sistema español sea mejor para los trabajadores que los sistemas de otros países europeos que no permiten la indexación automática. La indexación automática genera más inertia en la tasa de inflación y esto a lo largo perjudia la competitividad y el empleo dentro de una unión monetaria.
    Me gustaría poder ofrecer otras recetas. Pero en el corto plazo no veo otra opción que un ajuste en los precios y salarios (la dolorosa devaluación interna). Digo más, el verdadero riesgo de exclusión social es el paro de larga duración y no el ajuste de salarios y precios que se está pidiendo a España.

  • Efectivamente, Marcel, retirar la indexación es una forma de eliminar frenos al ajuste de costes salariales que se va a tener que producir. A mi me viene bien y lo vengo haciendo con una parte de mis costes salariales desde hace dos años y medio. No es gratis porque la gente reacciona y no trabaja del mismo modo. Cuando te das cuenta del coste oculto de estas medidas se queda uno en la duda de si un acuerdo no sería a veces mejor que una imposición.
    Como te decía, tras unas décadas formando parte del personal directivo con base USA de multinacionales de ese país créeme que me sé perfectamente el sistema de despido libre y esquemas de compensación que dependen exclusivamente de resultados específicos. Trimestre a trimestre lo he practicado con buenos resultados.

    Hoy, como dueño de tres pequeñas empresas, se supone que agradeceré bastante un cambio de cultura que me evite subir los sueldos cada enero simplemente porque ha subido la vida y los salarios reales tienen que bajar. Keynes en el preámbulo de su librito dice que es difícil que la gente acepte que trabaja por un salario decreciente a causa de su gobierno pero… times are changing. Menos es nada.

    El caso es que mi competitividad no me la marcan, de forma relevante o siquiera perceptible, los sueldos de mis empleados fijos. La verdad es que si no fuera por ellos esto habría cerrado mucho antes de esta crisis.
    El problema que de verdad me afecta es que tengo un socio que no me causa más que problemas y que se lleva, trimestre a trimestre, el 65% de los cash flows que mis empleados y yo producimos. Nada más y nada menos, el 65%.
    Y este socio no figura entre los accionistas del registro mercantil y su coste real sigue subiendo.
    Ese socio sí que pesa en nuestra competitividad y de ése no hablamos, no se dice nada. Callamos y buscamos lo “posible”.
    Efectivamente parece mejor concentrarse el lo “posible”, en la gente que curra y mueve todo, en el 20 o el 25%del cash flow. El caso es que esta asignación de prioridades no hay MBA que la sostenga. Es difícil de explicar si antes no decimos claramente que el problema verdadero es insoluble.
    Pues bien, cuando eso esté en marcha seguiremos teniendo el problemón de una maraña de costes públicos que son el 35% (en media) más altos que los de USA, Japón y si los comparo con China, India, todos los emergentes me salgo de la tabla.
    Ese es nuestro grave problema. Con el otro se puede vivir.
    Ayer pasé tres horas con un par de europarlamentarios centroeuropeos y su staff. Eran como seis personas encantadoras más la ayuda local. En un hotel de cinco estrellas de la Castellana.
    Hacia la media hora nos dimos cuenta de que no son reales, viven en Babia, fingiendo que no pasa nada y que esto con cuatro ajustes de tuercas se acaba. No se han enterado, dear Marcel. Y ya va siendo hora de que alguien se lo diga. Es todo un espectáculo ver sus caras de disgusto incrédulo cuando se les enseña la realidad de cerca.
    Mientras tanto, de acuerdo, si eliminamos la indexación se mejora algo. Y algo es mejor que nada.
    Saludos

  • Muy interesante el artículo y los comentarios

    Respecto a la intrínseca “insostenibilidad” del sistema de “welfare state”, en mi opinión personal, creo que no es cierta, al menos no lo ha sido por del orden de 50 años, si ubicamos su comienzo en el New-Deal, o 100 años si consideramos sus inicios con Bismarck

    Lo que está claro es que ese sistema requiere, para su sostenimiento, de una base productiva sólida, que es la que, en general, se ha perdido en los últimos 30 años de “outsourcing” furibundo. Habrá países (como Alemania) donde este modelo no estará en crisis, salvo que se suban al carro deslocalizador del resto de los países. Este comentario es, en general, para los países desarrollados, el caso de España tiene agravantes muy serios

    En el caso de España hemos vivido una de las burbujas inmobiliarias más grandes de la historia (en términos relativos a la población y su nivel de riqueza), combinado con una inmigración de record, y originado por un sistema político clientelar/profesionalizado con su maridaje a los oligopolios bancarios y de mercados cautivos (gas, electricidad, TIC, etc…). Una mezcla explosiva que ha llevado a este país al borde del abismo (quizás ya hemos dado el “gran paso adelante”)

    España tiene un salario medio bruto anual por debajo del 34% de la UE-25, una tasa de temporalidad en el empleo (en 2007) del orden de 34%, es el país donde han bajado más los salarios reales en toda la OCDE (salvo Japón) en el período 1997-2007 (en pleno “boom” económico) y que continua esa marcha imparable

    Pienso que hay otros problemas, muy serios, como se comenta, que hay que abordar y que no son precisamente el de las condiciones “principescas” de los asalariados españoles (sector privado) ni los de la inviabilidad del “welfare state” en sí

  • Por dar un poco la tabarra, creo que le dais demasiada importancia a los salarios (y a la influencia de los sindicatos en los salarios). Las manufacturas, que son los sectores más expuestos al comercio internacional, no parecen tener muchos problemas de “competitividad” a la vista de cómo se comporta nuestra cuota de mercado internacional, y sin embargo es donde los sindicatos tienen más poder. ¿No será que el problema está en otra parte?

    Shimer se las arregla para conseguir que los salarios no bajen (y el empleo no suba) en un modelito con fricciones (aquí en pdf). Y sin sindicatos.

  • DFC:

    Una pequeña corrección. Según los datos de la OCDE es salario real medio no ha disminuido pero si es verdad que su crecimiento ha sido casi nulo en el periodo 1996 – 2006 (Employment Outlook 2007). Pero en el caso de España el salario real medio es un indicador muy malo. La falta de crecimiento en el salario real medio es en parte el fruto de la llegada de muchos immigrantes con niveles educativos relativamente bajos. Para datos sobre el crecimiento de los salarios reales para distintos colectivos de trabajadores te refiero a un comentario anterior.

  • Jorge:

    Gracias por el enlace. Para los lectores que no lo saben, Robert Shimer es el “rising star” de la literatura sobre modelos de búsqueda. Su artículo demuestra como la rigidez de los salarios reales puede explicar una recuperación sin creación de empleo, como la que están viviendo los Estados Unidos actualmente. El mensaje básico es similar al nuestro: Ahí como aquí deberían caer los salarios reales para fomentar la creación de empleo.

    Además, es importante resaltar que Shimer es bastante agnóstico sobre el origen de la rigidez salarial; en un mercado con fricciones las empresas y los trabajadores negocian sobre los salarios y la solución no es única. De hecho, bajo ciertos supuestos es posible generar un equilibrio con salarios flexibles y otro con salarios rígidos.

    Personalmente no estoy muy convencido del segundo resultado. El resultado de salarios rígidos para los “insiders” es razonable, pero no es fácil explicar porque los salarios no bajan para las nuevas contrataciones. De hecho, dos artículos recientes, uno de Manovskii and Hagedorn y otro de Van Rens y otros sugieren que los salarios de los recién contratados en los EE.UU. son igual de pro-cíclicos que la productividad.

    En cierto sentido, no es sorprendente porque en los EE.UU. la negociación colectiva juega un papel menor en el sector privado. Por lo tanto, durante recesiones habrá muchos desempleados que están dispuestos a aceptar un salario menor para facilitar su salido del paro. Aquí, al contrario, tenemos un sistema de negociación colectiva al nivel intermedio con muy poca coordinación. Además, debido a la dualidad de la protección del empleo, los sindicatos han tardado mucho en aceptar la moderación salarial porque la mayoría de sus afiliados se sentían muy protegidos por los altos costes de despido. Por lo menos en los sectores poco expuestos a la competencia internacional.

    Nuestras propuestas para la moderación salarial van dirigido especialmente a estos sectores. En los sectores/empresas expuestos a la competencia internacional, las subidas salariales suelen ser más moderadas, porque la competencia disciplina a todo el mundo, incluido a los representantes de los trabajadores.

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