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NeG Visual y Básico: La caída salarial en perspectiva

640px-Labor-Pearce-Highsmith-detail-1A muchos empleados españoles nos han bajado el sueldo desde 2009 y a bastantes nos lo han bajado más de una vez (el "nos" no es retórico). Y los demás años nos hemos dado con un canto en los dientes porque "solo" nos lo congelaban. Congelación ilusoria, pues entre 2009 y 2013 los precios siguieron subiendo. Quienes teníamos un buen sueldo hemos podido capear el temporal, pero los que partían de sueldos bajos --que además han tenido las mayores caídas durante la crisis-- se han visto forzados a recortar en bienes de primera necesidad. Y los que se quedaron parados y luego han vuelto a encontrar empleo han tenido que aceptar salarios mucho más bajos que los que tenían antes. ¿Qué nos espera, ahora que la situación está mejorando?

Se acaba de publicar el último informe del Fondo Monetario Internacional sobre España. Pese a los prejuicios que podamos tener sobre el FMI (y yo los tengo), créanme que el informe es un excelente diagnóstico de la situación actual de la economía española. Sus 35 páginas (algunas más incluyendo gráficos y cuadros complementarios) explican muy bien por qué, pese a que hemos empezado a salir del agujero, tardaremos bastante tiempo en recuperar niveles aceptables de bienestar. Y ello con riesgos de recaída no despreciables; por ejemplo, la recuperación de la economía de la zona del euro no está consolidada. Algo muy distinto del triunfalismo reinante en algunos lugares patrios.

También hay un segundo documento sobre asuntos particulares. Por ejemplo, ¿cuál es la tasa de crecimiento sostenible de la economía española? Su respuesta: alrededor de un magro 1%. O ¿elevaría el empleo una reducción de las contribuciones a la seguridad social combinada con una subida del IVA (ver la entrada de Kenn Chua y Josep Pijoan-Mas de ayer)? Su respuesta: una reducción de cotizaciones equivalente al 1% del PIB y una subida correspondiente del IVA, acompañadas por un subsidio durante dos años para los hogares más pobres, aumentaría el empleo entre el 0.5% y el 1.5%. No entraré hoy en las recomendaciones de política económica del informe (algunas de ellas muy polémicas), que en ocasiones se han discutido en NeG. Como en todo estudio de carácter técnico, sus resultados y recomendaciones son discutibles --por no hablar de sus previsiones--, pero creo que son análisis que vale la pena tener en cuenta.

¿Y qué tiene que ver todo esto con la parrafada inicial? Vamos a ello. El siguiente gráfico muestra ­la variación del salario medio real (es decir, restada la tasa de inflación) en el sector privado (eje vertical, año 2000=100) y la tasa de paro de 2000 a 2013, en España y en la media de la zona del euro:

Wages-U_SP

Vemos cómo entre 2000 y 2007 en el sector privado español hubo un aumento salarial real similar al de la zona del euro y se consiguió reducir la tasa de paro más que en la media de los países del euro. Pero entre 2007 y 2009, en plena recesión y con la tasa de paro más que doblándose, nuestro salario real medio subió bastante más que la media, unos cinco puntos porcentuales (frente a unos dos puntos en la zona del euro). Esto es lo contrario de lo que debería haber sucedido (véase el caso inglés).

Así en 2013, tras cuatro años de penosos recortes, el salario real medio está aún por encima del nivel de 2007, pero con una tasa de paro muchísimo mayor. Una tasa de paro por encima de la estructural tiende a tirar de los salarios para abajo (aunque no sé cuánto es esta tasa, imagino que no es del 26%). ¿Moraleja? La moderación salarial estará aquí durante mucho tiempo, ya sea en forma de recortes de los salarios nominales (es decir, en euros) ya sea mediante aumentos de los salarios nominales por debajo de la tasa de inflación. Esta es una previsión, no un análisis de su conveniencia, pues hay costes y beneficios (como ya discutí aquí hace un año).

Además, las tasas de paro de los menos cualificados son altísimas. Los que solo completaron la educación primaria tienen una (espeluznante) tasa de paro del 39%, los que acabaron la ESO del 34%, los que acabaron el bachillerato del 25% y los que cuentan con estudios superiores del 15%. ¿Moraleja? Aunque la prima salarial por educación venía cayendo durante la expansión, estas disparidades probablemente hagan que se recupere, o sea más desigualdad.

¿Debemos conformarnos? No, esta perspectiva pone de relieve la importancia de medidas de reforma estructural que eleven nuestra tasa de crecimiento potencial (en NeG se ha escrito a menudo sobre ellas). También son necesarias, como mencionábamos Marcel y yo en un artículo de hace un par de días (y en esto coincidimos con el FMI), políticas activas de empleo y políticas fiscales sobre el trabajo que ayuden a reducir la tasa de paro y la desigualdad.