Ayer salió la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre. Por un lado, un cierto alivio por las buenas noticias: aumento de 151.400 ocupados, caída de 76.500 parados y caída leve de la tasa de paro, del 21.3% al 20.9%, situándose el número de parados en 4.83 millones. Por otro lado, mirando al pasado, la mejora es aún pequeña, y mirando al futuro, incierta.
Viendo algunos datos más detallados, es significativo que aún se estén destruyendo empleos en la construcción (63.700), aunque afortunadamente se crea empleo neto en la industria y los servicios. El empleo de los jóvenes de 20 a 29 años sigue cayendo (en 22.900). La tasa de temporalidad sube del 24.8% al 25.5%.
Si miramos hacia atrás, a la evolución interanual, la recuperación es aún débil: los ocupados siguen siendo 173.800 menos que hace un año (un 1% menos), los parados aún son 188.200 más y la tasa de paro es todavía casi 1 punto porcentual mayor. Esta es una forma sencilla de eliminar el componente estacional, aunque en este caso probablemente no sea muy acusado: los segundos trimestres suelen ser ligeramente mejores que la media anual del empleo, pero solo en un 0.1%. (La forma correcta y sencilla de verlo sería hacer un ajuste estacional con Tramo-Seats, el programa de Agustín Maravall, lo que el INE hace para la contabilidad nacional pero, por razones desconocidas, no para la EPA).
Si miramos hacia delante, las perspectivas no son muy halagüeñas. Por ejemplo, el indicador coincidente del ciclo económico europeo del CEPR, EuroCOIN, ha caído otra vez en julio, del 0.52% al 0.45%, y ya van dos meses seguidos. Este dato es coherente con una tasa de crecimiento anual del PIB de la Zona del euro ligeramente por debajo del 2%.
Y el indicador adelantado de la OCDE, que está diseñado para anticipar en unos 6 meses los puntos de inflexión de la actividad económica –en relación con la tendencia a largo plazo– augura una desaceleración en muchas de las principales economías de la OCDE: Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido; Canadá; Brasil, China e India; con dudas sobre Estados Unidos, Japón y Rusia. O sea, que ni la locomotora europea ni la mundial van a tirar mucho en el futuro cercano.
Y nuestras propias perspectivas no son mejores. El FMI prevé para España en 2011 un crecimiento del PIB del 0.8% y un nivel de empleo y una tasa de paro iguales a los de 2010. Tampoco hay buenas perspectivas a la vista de la evolución de nuestro indicador adelantado y el de la Zona del Euro:
Es decir, que hay una probabilidad no despreciable de que tengamos una recaída de la tasa de crecimiento del PIB (double dip) a partir del último trimestre del año. Sin embargo, la EPA del tercer trimestre será probablemente bastante buena, porque se espera una excelente temporada en el sector turístico. Esa EPA se hará pública el 28 de octubre próximo. Así que parece que hay razones económicas que ayudan a explicar el anuncio de hoy de la convocatoria anticipada de las elecciones generales para el próximo 20-N.
Pese a todo, buen mes de agosto a todos los lectores de NeG.
