Ángel Rojo: Un gran maestro

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Ayer falleció en Madrid una persona extraordinaria, Ángel Rojo. Era excepcional por muchas  razones y su desaparición supone una pérdida enorme. Es alguien que destacó en la política económica, la docencia y el fomento de la investigación científica. Sus logros son tantos y tan grandes que parecen el fruto de varias vidas.

En la Universidad, Rojo fue un catedrático de Economía de vanguardia. En los años 60 revolucionó los estudios de Economía en una Universidad completamente anticuada. Introdujo entre nosotros la Macroeconomía moderna y muchísimos estudiantes de toda España descubrimos, gracias a su manual Renta, Precios y Balanza de Pagos, la frontera del conocimiento económico del momento.

En la administración pública, empezó colaborando en la elaboración del Plan de Estabilización de 1959, que supuso la vuelta de España al seno de la economía mundial tras largos años de aislamiento. Después se hizo cargo del Servicio de Estudios del Banco de España, convirtiéndolo en el mejor centro de análisis de la economía española. En la segunda mitad de los años 70 diseñó y puso en práctica una política monetaria moderna, pues la que se practicaba hasta entonces no merecía tal nombre. Posteriormente fue Subgobernador y Gobernador del Banco de España, teniendo que gestionar situaciones tan difíciles como la reducción de la inflación en España desde finales de los años 70, la crisis bancaria de los años 80 o el cumplimiento de las condiciones de convergencia para la entrada de España en la Unión Monetaria Europea, institución en cuya gestación también participó. Dotó al Banco de España de autonomía, no solo formal sino también real, construyendo la gran reputación de la que esta institución disfrutó durante su mandato.

A finales de los años 90, anticipando los problemas que podrían sobrevenir por la inversión crediticia en el sector inmobiliario, supervisó el diseño de la regulación que exigió a las entidades financieras la elevación de su capital para garantizar su solvencia. Fue una medida que no se tomó en ningún otro país y que evitó que los bancos españoles tuvieran que ser rescatados al inicio de la crisis financiera iniciada en 2007 –a diferencia de lo sucedido en muchos otros países occidentales.

La brillantez intelectual de Rojo le llevó a ser maestro de varias generaciones de economistas, tanto dentro como fuera de la Universidad. Un notable grupo de sus discípulos le siguió de la Universidad al Servicio de Estudios del Banco de España y acabó conformando su equipo de colaboradores directos durante un largo periodo. En muchos otros ámbitos, el número de quienes se beneficiaron de su sabiduria es muy grande. Hace unos años, la Universidad Complutense publicó un libro en su honor, que acabó abarcando dos gruesos volúmenes de artículos escritos por excelentes profesionales, uno de Economía y otro de Historia Económica, campo cuyo desarrollo siempre apoyó desde el Banco de España.

Aunque se dedicó principalmente a la política económica, Ángel Rojo nunca perdió su interés por la economía académica, lo que le llevó a promover dos de las mejores instituciones de análisis económico que hay en España. Por un lado, creó el Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI), dedicado a la docencia y la investigación económicas, que tras 24 años de andadura, es una de las más prestigiosas de Europa en su campo. Por otro lado, promovió la creación de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA), que acaba de celebrar sus 25 años y que hoy desempeña un papel muy destacado en el debate de política económica en nuestro país.

Incluso después de su jubilación, Rojo lanzó una nueva iniciativa, el Programa de Ciencias Sociales de la Fundación Ramón Areces, desde el que estimuló el mecenazgo de la investigación con estrictos criterios de calidad y la divulgación económica. Gracias a esta última iniciativa y a la que había impulsado muchos años atrás, creando un programa de becas en el Banco de España, centenares de españoles pudimos cursar estudios de doctorado en las mejores universidades del mundo.

Para los que tuvimos la suerte de tratarle, hablar con Ángel Rojo era un placer y un reto. Era muy inteligente y de mente rápida. Otros de sus rasgos sobresalientes eran su absoluta integridad, su austeridad y su cortesía con todos. Tenía una cultura extraordinaria, que le gustaba compartir. Somos muchos los que descubrimos a Proust gracias a él. No es extraño que llegara a ser miembro de la Real Academia Española, donde ingresó con el que recuerdo como magnífico discurso sobre “La sociedad madrileña en Galdós”, o a ser vicepresidente de la Fundación de Amigos del Museo del Prado.

En suma, Ángel Rojo trabajó toda su vida para elevar el bienestar económico y social en España, dedicándose en cuerpo y alma al servicio público y dedicando su inteligencia y su tesón para mejorar nuestras instituciones, nuestra docencia y nuestra investigación. Somos muchos los que tenemos una enorme deuda de gratitud con él. En un libro de celebración de los 25 años de FEDEA que se presentará el mes próximo, Julio Segura dice de él: “ha sido la persona fundamental en mi vida académica. Si Ángel no hubiera existido, yo no estaría donde estoy, no solo en la CNMV sino tampoco en la universidad.” Yo puedo decir lo mismo. Todos le echaremos mucho de menos.

Hay 30 comentarios
  • Una gran pérdida. Pero su trayectoria demuestra que poner a individuos con talento y dispuestos a esforzarse al frente de la cosa pública es la mejor garantía para el auténtico progreso económico y social. Ojalá lo hiciéramos más a menudo.

  • Como dice Antonio, una gran pérdida. Todavía conservo mi copia de Renta, Precios y Balanza de Pagos, que leí de principio a fin cuando era estudiante en la Complutense iniciando mi andadura en esto de la economía. Creo que todos los que formamos parte de Fedea y de nuestros amigos del CEMFI somos un poco hijos de su visión completamente moderna y generosa. España necesita de muchos servidores como él.

  • Un gran maestro de la macroeconomía y una persona fundamental en las decisiones más sensatas y acertadas de política económica que se han tomado en nuestro país en estos años tan complicados. Aunque se notará la falta del profesor Rojo, afortunadamente nos ha dejado una gran escuela.

  • No tengo muy claro si mi voz tiene sitio en este post, así que si no lo estimáis correcto os ruego que lo borréis.

    Debido a mi edad (tengo 25 años) todo lo que sé sobre Luis Angel Rojo lo sé a través de terceras personas o de lecturas de o sobre él. No obstante, la imagen más o menos distorsionada que tengo de él es la de un modelo a seguir tanto a nivel vital como profesional.

    A nivel profesional no creo que haya mucho que añadir a lo que ha dicho Samuel: la idea de saber combinar una trayectoria académica brillante con contribuciones decisivas al éxito de la política económica de un país es algo que uno no puede sino envidiar. Es complicado exagerar la importancia que tuvieron, no solo para nuestra prosperidad, sino de hecho para nuestra consolidación como democracia y modernización como país, cosas como el plan de estabilización, el hecho de que nuestro país fuera uno de los primeros en aplicar el inflation targetting, y las demás cosas que menciona Samuel. Me gusta pensar la gente como Rojo o Fuentes Quintana son a nuestro país lo que Samuelson, Solow o Tobin fueron al suyo: gente que creía que lo que hacían en su vida académica efectivamente tenía una relación directa con el mundo y estaban dispuestos, no solo a devolver a la sociedad lo que habían recibido de ella, sino también de jugarse su reputación en ideas prácticas y a asumir la responsabilidad que les correspondía para con su tiempo en tanto que intelectuales.

    A nivel vital, tengo una gran admiración personal hacia la gente que formaba parte de las élites administrativas de nuestro país que estuvieron en puestos de responsabilidad en momentos clave, como la transición, y supieron innovar o adaptar las mejores ideas a un país como el nuestro que en aquél momento era poco más que un "emergente". Gente como Joan Sardá, Enrique Fuente o Luis Angel Rojo son un modelo para toda la gente que pensamos que ser funcionario debe ser por encima de todo servir al interés general.

  • Hay una (penosa) tradición española de la chapuza y el “todo da igual”. Afortunadamente también hay otra de la seriedad, los argumentos sólidos y el trabajo bien hecho; la tradición de Luis Ángel Rojo y otros como él de cuya labor e influencia nos beneficiamos todos. Mi más sincero agradecimiento al profesor Rojo por su notable contribución a elevar nuestro bienestar económico y social. Descanse en paz el gran maestro de economistas y fabricante de instituciones.

  • No tuve la suerte de ser alumno suyo, pero sí de conocer de primera mano muchas de sus obras. En mi primer curso de macroeconomía, me encontré con su libro "Renta, precios y balanza de pagos" y un artículo que publicó en Papeles de Economía Española en 1981 titulado "Desempleo y factores reales", que tuvo un impacto muy considerable entre los principales economistas laborales españoles de la época, entonces todavía en una etapa incipiente de la Economía Laboral en nuestro país. No solo influyó de manera decisiva en la carrera profesional de sus alumnos, sino también sobre la de muchos otros que no tuvieron la suerte de serlo. Ha sido, sin ninguna duda, el principal responsable de la modernización de la profesión de economista y de la formulación rigurosa de políticas económicas en España. Descanse en paz.

  • Al igual que Cives, también os pido que borréis este escrito si no lo consideráis pertinente, pues yo también conozco a Luis Ángel Rojo únicamente por lo que he leido sobre él.

    Sin embargo, lo que sé de él ha llegado a impresionarme. Cuando uno ocupa un alto cargo en una institución importante de un país, y ha obtenido un estatus profesional y personal elevado, lo más fácil, y lo más habitual, es situarse en una zona de confort y disfrutar las mieles del éxito, sin tomar decisiones arriesgadas que puedan amenazar dicho estatus. Hay que tener mucho coraje, y una poderosa confianza en tus conocimientos y tus responsabilidades, para salirse de la zona de confort e ir contracorriente. Es lo que hizo Rojo cuando potenció la supervisión sobre la banca y estableció provisiones contracíclicas en contra de la opinión de banqueros y de alguna institución financiera de renombre, en un momento en que tales mecanismos parecían una precaución innecesaria, y que tras el estallido de la crisis fueron puestos como ejemplo de regulación bancaria por tantos otros.

    Él no sabía "lo que iba a pasar", pero sabía "lo que podía pasar" y las medidas que había que tomar, desde la posición que ocupaba, para evitarlo o al menos minimizar las consecuencias.

    Creo que es un ejemplo de lo que España necesita en sus instituciones, ahora que andamos todos debatiendo sobre la mediocridad de los representantes de la cosa pública.

  • Que recuerdos aquellos de la Universidad, dando clases el Sr. Rojo en un aula abarrotada, y donde tenías que esperar media hora antes para tener sitio...era el único Catedrático que daba clases( los demas los conocías el dia del examen final), y muchas veces le traía un coche oficial porque venía de darle clases a Adolfo Suarez...el cual intentó muchas veces que fuese ministro, pero él valoraba mas que nada su libertad e independencia.....y sus famosos cigarrillos Nobel ( era capaz de fumarse mas de 15 cigarrillos en una clase que duraba una hora)
    Bendito maestro !!! gracias por sus enseñanzas tanto en el terreno educativo como personal.
    CHAPEAU, PROFESOR,
    EL PROFESOR ROJO HA MUERTO !!! VIVA EL PROFESOR !!!

  • Fui alumno de Rojo (así era para nosotros: Rojo) en la Complutense durante el curso 69-70 del siglo pasado. Conservo con cariño y convenientemente supersubrayados sus Apuntes de Teoría III, con los que aprendimos los economistas de mi generación los fundamentos del dinero, de las teorías monetarias neoclásica y –sobre todo- de la keynesiana. Recuerdo nuestras masivas asistencias (estudiantes inexpertos sin comprender del todo lo que explicaba ayudándose del encerado) a sus conferencias explicativas de la devaluación que se iba a producir. Luego, a lo largo de mi vida profesional, he podido valorar lo que significaron sus valiosas enseñanzas en nuestra formación, además de poder apreciar su inmensa aportación a la sociedad española desde el Banco de España. Ha muerto uno de nuestros grandes maestros. Descanse en paz.

  • En su persona se resumían las cualidades inherentes a la humildad y la sabiduría, en conjunción con el equilibrio que adorna a los seres humanos, que ponen por encima de sus intereses personales, el bien común. Hasta siempre, profesor.

  • Sin duda una gran perdida que, afortunadamente, deja tras de si una contribución de valor incalculable.

    Aunque lo conocí sólo tangencialmente, me sorprendió gratamente su presencia en todas las sesiones de las reuniones cientificas del Programa Ciencias Sociales de la Fundación Ramón Areces a las que asistí entre 2002 y 2005, que fueron muchas, y dada mi especialización, alejadas de la macroeconomía.

    Sergi

  • Me sumo a los elogios a la obra del profesor Rojo en todas las facetas de su vida profesional como servidor público, que siempre parecerán pocos.

  • Tengo suficientes años como para haber sido alumno de LAR y haber aprendido macro en unos apuntes de "Teoría III", donde aún no aparecían las famosas IS/LM. Después hice unos cursillos de doctorado, donde ya utilizaba una primera versión de lo que sería su famoso manual "Renta, Precios y Balanza de Pagos".
    Debo decir que sus clases eran absolutamente geniales, de las pocas que estaban llenas a rebosar (habia que estar media hora antes para tener buen sitio) y donde, además de economía, habia sentido del humor y referencias literarias. Personalmente creo que junto con Fuentes Quintana y Paulino Garagorri marcaban la diferencia entre la enseñanza "bachiller" y la universitaria. Un verdadero intelectual.
    Descanse en paz.

  • Con mi agradecimiento por sus enseñanzas y su apoyo en mi andadura por las instituciones internacionales. Siempre sacó el tiempo para escribirme unas letras.
    Descanse en paz.

  • Muchos son los méritos que se atribuyen a Luis Ángel Rojo y todos son merecidos, pero no se suele destacar su impulso a la función estadística del Banco de España. Bajo su dirección, y en el marco del cultivo de la excelencia que supo imbuir en sus colaboradores durante su largo período como director del Servicio de Estudios, logró recuperar una tradición perdida tras la guerra civil. La buena consideración que hoy merecen las estadísticas monetarias, financieras y de balanza de pagos españolas cuenta también entre los activos de quien con su ejemplo fue siempre un estimulo para quienes tuvimos la suerte de trabajar bajo su dirección.

  • Sobre bases de independencia y rigor, FEDEA se ha convertido en un obligado referente en la época de necesarias reformas estructurales que vivimos, generando con ello un evidente beneficio social. Ojalá en el futuro la sociedad española pueda contar con más instituciones de similar naturaleza y capacidad. A lo largo de los años, muchas personas han hecho posible que FEDEA ocupe una posición tan relevante en el debate económico en España. Pero especialmente decisivo fue el empeño que pusieron en su creación Mariano Rubio y Angel Rojo, entonces Gobernador y Director del Servicio de Estudios del Banco de España, respectivamente. En un entorno poco proclive a la generosa puesta en común de ideas y al debate sobre la actuación política en el ámbito económico, Angel Rojo y Mariano Rubio concibieron la necesidad de que España contara con una institución privada dedicada al análisis económico riguroso, proporcionando elementos para la continua modernización y el progreso de nuestro entorno económico. En su concepción inicial, también proyectaron la formación de profesionales que pudieran incorporarse bien a tareas de investigación y docencia, o a tareas profesionales en distintos ámbitos de la Administración del Estado o de instituciones privadas. Dotar a los sectores público y privado españoles de un centro de generación de análisis y de formación de capital humano del máximo nivel en el ámbito de la Economía fue una visión que hace treinta años parecía un puro sueño pero que hoy, el tándem FEDEA – CEMFI cumplen a la perfección.
    Por sus características personales, su trayectoria profesional y por la situación del momento, fue Angel Rojo quien desde el Comité Científico de FEDEA mantuvo ya desde los inicios un estrecho contacto con el equipo de investigadores, con algunos de los cuales tenía las relaciones de amistad que como profesor concedía a muchos de sus alumnos.
    Fue en esa época y, especialmente, en el período como Director de FEDEA cuando mantuve una relación más estrecha con Angel Rojo, dispuesto a apoyar las iniciativas que se le propusieran desde FEDEA, siempre que estuviesen rigurosamente fundamentadas, y siempre exigiendo tal fundamentación. Bastaba una exposición oral para que el profesor Rojo valorase perfectamente la viabilidad y el alcance de un proyecto de investigación, en ocasiones apuntando con lucidez cuestiones que a quienes habíamos pasado un tiempo preparando la propuesta nos habían pasado desapercibidas.
    Dice mucho de su talante que aceptase que algunos de los temas elegidos por investigadores de FEDEA en sus inicios fuesen aspectos técnicos de la puesta en práctica de la política monetaria desde el Banco de España, en un periodo en el que el control monetario era objeto de seguimiento continuo por analistas y medios de comunicación, y que incluso promoviese encuentros a dos bandas para debatir sobre los distintos puntos de vista.
    Volví a coincidir con Ángel Rojo cuando, tras su retiro en el Banco de España, acudió al Departamento de Economía Cuantitativa de la Universidad Complutense a retomar sus obligaciones docentes, que habían sido interrumpidas por una estúpida decisión administrativa. Por mucho que conociese ya al profesor Rojo, en mi condición de Director del Departamento en aquél momento, me impresionó su capacidad y su disposición a asumir sin duda alguna su tarea docente con un impecable cumplimiento de sus obligaciones. Especialmente, porque las condiciones estructurales y la asignación docente desmerecían bastante de quien se acercaba a poner en común con los alumnos su dilatada e impagable experiencia al frente del Banco de España y su labor en las instituciones monetarias europeas durante el proceso de creación del área monetaria europea y de la incorporación de España a la misma. Su reacción cuando le ofrecí rotuladores de colores y le expliqué que no existían pizarras de tiza, mientras le acompañaba al aula el primer día de su regreso, queda en mi recuerdo.
    Aún tuve otra oportunidad de compartir y debatir ideas e iniciativas con Angel Rojo hasta hace pocas semanas, en el Consejo de Ciencias Sociales de la Fundación Areces. Nuevamente aquí, su asesoramiento sobre los programas de becas de estudios en el extranjero y de ayudas a la investigación en España, así como sobre la organización de ciclos de conferencias y reuniones científicas, ha sido decisivo.
    Hace ahora un año acudió a la Academia de Ciencias Morales y Políticas a impartir su intervención en el turno anual de las sesiones del Pleno de los martes. No estaba en buenas condiciones físicas, pero su esfuerzo por impartir su conocimiento sobre la génesis de la actual crisis financiera y económica fue admirable. El martes 24 de mayo de 2011, el Pleno estaba reunido cuando el Presidente del Academia comunicó la triste noticia del fallecimiento del profesor Rojo. No hace falta tener mucha más información para comprender en toda su magnitud por qué tantos economistas hoy sentimos en España que su huella será imborrable.

  • Gracias Profesor,

    Por sus enseñanzas y por su inspiración. Por el privilegio de escuchar sus clases y sus conferencias. Por su aprecio y ayuda. Por lo que ha hecho por la economía y la sociedad españolas.

    La gran tristeza que nos causa su marcha se mitiga por la inmensa riqueza de las evocaciones que suscita su ejemplo a quienes le hemos conocido y admirado.

    Descanse en paz

  • Don Angel siempre será una referencia obligada para una generación de economistas, no como investigador sino como gran divulgador (tan necesarios como los primeros) y un hombre afable con gran sentido común. Muchos de los que nos fuimos fuera, no lo hubieramos hecho sin sus consejos y su ayuda. Tímido hasta la médula, se desenvolvía con cariño y un gran sentido del humor en las distancias cortas. Su gran ídolo: Woody Allen, de quien seguro verá en su nueva vida su entrañable Midnight in Paris.

    Solo una paradoja en su inmenso quehacer que nunca llegué a entender: su aparente desprecio por aquellos que intentaban mejorar desde dentro el triste panorama de la universidad española. Vivió unos años complicados en la misma aunque, sin duda, supo formar y rodearse de buenos colegas. Sin embargo, en mi modesta opinión, no pudo o no quiso implicarse, como solo él podia, para apoyar a aquellos que buscaban una convergencia plena de modos de proceder con laquellas universidades a las que admiramos y con las que estamos obligados a equipararnos en un mundo donde el capital humano es santo y seña de progreso.

  • Hasta los de provincias, que no fuimos directamente sus discípulos, disfrutamos de sus enseñanzas. a Valencia nos envió como profesores viajeros (Madrid-Valencia) a discípulos suyos y aprendimos Macro con sus apuntes de Teoría III y con Renta Nacional, Nivel de Precios y Balanza de Pagos. Sólo a veces venía a darnos alguna conferencia, pero siempre le recordaré.

  • Allá por el curso 1967-68 aprobé por parciales en Junio la Teoría III, con gran júbilo y disfrute de sus celebérrimos apuntes de clase, embrión de su inigualable obra posterior "Renta, precios y balanza de pagos". Pero tenía pendiente Castañeda, es decir, Teoría Económica II. Hasta el añosiguiente no pude aprobar tanta teoría marginalista junta (hoy incluso tengo su obra de cabecera y le tengo también gran aprecio) y el profesor Rojo me dijo que no podía guardarme el aprobado por la normativa de cierre de asignaturas y que debía presentarme nuevamente a exámen final. Entre ambos exámenes distaban pocos días y tuve que repasar nuevamente los apuntes de la TIII. Me di un atracón a estudiar, acompañado de un complejo llamado Glutaneurina B6 Forte, para ganar fuerzas y vencer varias noches de escaso sueño. Recuerdo, que poco antes de la mitad del exámen, y de haberme visto una sola vez en la vida, cuando fui a pedirle que me guardase la nota anterior, se acercó a mi, hojeó lo que yo hasta ese momento había escrito y con un gesto entre aprobatorio y compasivo, que no olvidaré en mi vida, me dijo, puede irse ud a dormir, está aprobado. En ese momento supe que había pasado el rubicón de la carrera y que muy mal se tenían que dar las cosas para no llegar a licenciarme.
    Otrosí por el profesor, fue aquella conferencia que dictó en la facultad de la Universitaria con motivo de la devaluación de 1967, de la que él mismo fue su principal mentor, con el aula donde él mismo impartía clase, llena hasta la bandera, con todos sus alumnos, los de todos los cursos y un buen número de altísimos funcionarios, empresarios y políticos que fueron a escuchar su lección magistral de aquella tarde. Todo el mundo tomando e, incluso, ya debía haber magnetófonos, grabando sus palabras.
    Su discípulo, Julio Segura, me examinó de Licenciatura, que superé con una nota media de 7,5.
    Alguna vez coincidimos en la cafetería del comienzo de la calle Ferraz, donde concurría para tomar el aperitivo con sus grandes amigos Manuel Varela y algún otro colega del BdE.
    Ahora que rememoro estas vivencias, las lágrimas quieren posarse en el teclado sobre el que escribo, por la pena de saber que ya no sigue ahí y que ya no vamos a poder disfrutar de ninguna obra suya más, aunque el tesoro que nos legó sea inmenso. Cuánta bonhomía, cuánta sabiduría y cuánta llaneza se escondían detrás de su timidez. Descanse en paz.

  • Alguien de quien aprendimos, aprendemos y seguiremos aprendiendo mucho

  • Cuando Rojo sacó la oposición de Catedrático de Teoria III tuve la fortuna de poder asistir a las sesiones públicas de exposición y trinca en competencia con los otros aspirantes.Era estudiante y de la exposición me enteré de lo que me enteré pero creo no haber vivido mayor excitación intelectual que oyendo al maestro criticar a los adversarios.¡Que estilo,qué conocimiento y qué sentido del humor!Era evidente hasta para mi la autoridad y el estilo de Rojo.
    La Teoria III que él me explicóycómo nos explicó Keynes me convirtió de por vida en un "macro" siendo como soy desde los 25 años un pequeño empresario.
    Por dios hagamos algo para que personas como él sean los modelos sociales.

  • Ademas del hombre publico cuya memoria estas paginas justamente celebran, Luis Angel Rojo fue para muchos de nosotros una fuente de energia, inspiracion y firmeza intelectual. Su ejemplo y su influencia fue, para mi, uno de los regalos mas preciosos que nadie me haya hecho en mi vida.

    Gracias, profesor. Jamas le olvidaremos

  • Me sumo al sentimiento del Prof. Herce.
    "La gran tristeza que nos causa su marcha se mitiga por la inmensa riqueza de las evocaciones que suscita su ejemplo a quienes le hemos conocido y admirado".

    Un privilegio haber conocido al Profesor.

    Descanse en Paz.

  • Me sumo al sentimiento del Prof. Herce.
    “La gran tristeza que nos causa su marcha se mitiga por la inmensa riqueza de las evocaciones que suscita su ejemplo a quienes le hemos conocido y admirado”.

    Un privilegio haber conocido al Profesor.

    Descanse en Paz.

  • Conocí al profesor Rojo como periodista, que es lo que soy, y me acuerdo de ruedas de prensa en que siempre combinó su rigor académico con un sentido innato de lo que necesitaba España. En la fiesta de la Almudena de 2004, fui a entrevistarle a su casa y allí tuvimos una larga conversación, de la que dí cuenta en La Vanguardia. Hubo algunas cosas que no mencioné como, por ejemplo, su experiencia como banquero central. Cuando le pregunté sobre esta cuestión, me respondió "¿Sabe usted? La vida de un banquero central es la más aburrida que quepa imaginar, pero laverdad es que en estos últimos años han sido muy, pero que muy entretenida". Le pregunté sobre Greenspan, a quien conoció personalmente. "Es una persona encantadora, muy educada, muy simpática". Le gustaba, aun cuando no estuviera al 100% de acuerdo. Seguimos hablando, comentó su distancia con Aznar, a quien juzgó en su última etapa en el Gobierno "excesivamente dominante, muy cargante".Hablamos de muchas cosas, declinaba la tarde, hizo referencia a una de sus grandes frustraciones: " yo pensaba que la mejora de la economía iba a tener una mayor repercusión sobre la forma de ser de los españoles,en su estilo de vida,en su cultura". Hablamos de los problemas de los españoles a la hora de saber lo que valía un euro, problema que aún persiste. Poco antes de despedirnos, sonó el teléfono. Se levantó. Estuvo hablando un rato. "Ha muerto Eugenio Domingo Solans" , el primer miembro del Banco de España en el BCE, me dijo sombrío. "Qué lastima", añadió. Y su aire siempre triste se agudizó. Qué combinación de inteligencia y melancolía,pensé. Un eterno insatisfecho a causa de su autoexigencia, quñé dura España. Pese a todo, salí reconfortado del encuentro, no sólo por la magnitud del personaje, sino por la luz última que transmitía. Gobernador, no te olvideramos.

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