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Radar COVID, 4 millones de euros de los que aprender

Por Beatriz G. López-Valcárcel, Jaime Pinilla Domínguez

La transformación digital es uno de los ejes del NGEU, y del plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia en España. La digitalización de la sanidad puede ser un legado positivo a largo plazo de la COVID-19. España ha sido el país de la UE con mayor uso de consultas remotas en atención primaria (en marzo de 2021, más del 70% de la población había tenido alguna, frente al 38% del conjunto de la UE). Es también el país de la Unión con mayor tasa de certificados COVID emitidos.

Pero en estos tiempos, la digitalización brilla tanto que puede llegar a deslumbrar. La Comisión Europea señala la falta de evidencia sobre lo que funciona y lo que no funciona en la sanidad digital, y reclama la necesidad de mirar más allá de la emergencia pandémica para evaluar los reajustes necesarios de las tecnologías digitales, evitando las consecuencias adversas no intencionadas de su uso. La evaluación sistemática de la digitalización y de las tecnologías digitales en el sector sanitario y la adaptación metodológica son tareas pendientes(ver aquí).

El Radar COVID es un buen ejemplo del que aprender. Tras una prueba piloto en La Gomera en verano de 2020, cuyos resultados se publicaron en Nature Communications, se puso en marcha esa aplicación para móviles, que debería avisar a cada usuario, de forma anónima, si ha estado en contacto de riesgo con un positivo COVID. Funciona así: con el bluetooth abierto y el teléfono móvil encendido, tu app envía continuamente tarjetas anónimas a todos los teléfonos que se ponen “a riesgo” a tu alrededor (mas de 15 minutos a menos de dos metros de distancia). Si recibes un diagnóstico positivo de COVID-19, has de pedir un código anonimizado a tu servicio regional de salud, quien a su vez se lo pide a la Secretaría de Estado de Digitalización (SEDIA) y te lo reenvía. Entonces has de informar anónimamente de tu positivo, enviando el código a través de la app. Radar-COVID se encargará de mandar un aviso a todos los teléfonos que tienen almacenada tu tarjeta. Las tarjetas se guardan en los móviles 14 días, después se borran.

Las CCAA fueron incorporando el Radar COVID a distinto ritmo y con desigual interés, empezando por Andalucía (19 de agosto de 2020) y terminando con Cataluña (27 de octubre). Algunas sacaron sus propias apps que, aunque enfocadas al autodiagnóstico, daban la posibilidad de facilitar el acceso a los datos de ubicación del dispositivo; es el caso de Asistencia Covid19 en la comunidad de Madrid y Stop Covid19 Cat en Cataluña. El Radar COVID no geolocaliza a los usuarios.

El Radar-COVID aprovecha economías de red. Cuanto mas gente lo tenga instalado, más servicio dará. Con datos actualizados a 6 de febrero de 2022, se había descargado 8.4 millones de veces, lo que representa una tasa de penetración en torno al 21% (sobre la población de 14 y mas años), lejos del 60% que se estima como umbral para la efectividad del rastreo. Sin embargo, algunas personas lo han descargado mas de una vez por cambio de terminal o por otras circunstancias. Otras podrían haberlo borrado algún tiempo después de descargado.

La figura refleja las descargas diarias de la app hasta el final de 2021. En el periodo septiembre-diciembre 2020 se descargaron la mayor parte de copias, a lo largo de 2021 únicamente en dos momentos puntuales e identificables se registra un volumen relevante de descargas.

Globalmente, hasta febrero de 2022 las CCAA han solicitado en torno a 2,7 millones de códigos, el 28% del número de casos confirmados. La variabilidad regional es enorme, desde algunas comunidades como Cantabria y Galicia donde se han solicitado más códigos que casos confirmados hasta otras 11 CCAA, donde el número de códigos solicitados apenas alcanza el 6% del número de casos confirmados. No hay datos numéricos de los códigos que han enviado las CCAA a las personas infectadas, pero durante el año y medio de funcionamiento apenas se han subido a la plataforma Radar COVID unos 115.000 códigos, el 1.5% de los casos confirmados en el país. El máximo es el 5.4% en Asturias. Todas las CCAA salvo cuatro están por debajo del 2%.

Los costes en publicidad, mantenimiento y desarrollo de Radar-Covid ascienden a unos cuatro millones de € (tabla). Por tanto, el coste medio de una notificación (código subido a la app) es de unos 38 €.

Nota: Información sobre el contrato del desarrollo de la App y el mantenimiento y soporte de la misma

España no es una excepción en Europa. La mayoría (21 sobre 28) de los Estados miembros de la UE han desarrollado sus propias apps de rastreo de contactos. Las cifras de gasto son muy dispares, desde los 67 millones de euros en Alemania a los aproximadamente cien mil euros en Croacia y Estonia. En total, mas de cien millones de €. El rendimiento, en términos de % de positivos notificados, en general es bastante modesto (ver figura). De ahí que se hable de “un fracaso de cien millones de euros”. Los países nórdicos son la excepción. Dinamarca ha alertado con su app sobre el 26% de los casos, y Finlandia el 16%. Muy lejos de nuestro 1.5% o del 0.6% de Polonia.

Fuente: European Data Journalism Network y ElOrdenMundial

El 8 de septiembre de 2021, la secretaria de Estado de Digitalización compareció en el senado para hablar del Radar COVID y explicar “las causas por las que no está obteniendo los resultados esperados” (así formulaba su pregunta parlamentaria el Partido Popular). La Secretaria de Estado considera que el problema es que la mitad de las CCAA no utilizan el Radar-COVID, y dijo: “Solo con que hubiéramos salvado una vida con Radar COVID yo me daría por satisfecha, pero es que además hemos optimizado el gasto público” (pag.5).

Pero la efectividad no se debería medir por el número de códigos subidos, sino con resultados en salud (neumonías, ingresos UCI, fallecimientos evitados) o al menos con algún resultado intermedio subrogado, como el número de contagios evitados. El NHS británico, basándose en un estudio de la Universidad de Oxford, estima que su app pudo haber evitado entre doscientas mil y novecientas mil infecciones en el cuarto trimestre de 2020 (entre el 10% y el 47% del total de casos incidentes en ese periodo. Ver aquí). Con datos observacionales, un artículo publicado en BMJ Open estimaba que algunas experiencias de rastreo digital han sido muy efectivas para conseguir salud (reducción de mortalidad y de neumonías), específicamente en Taiwan y en la isla británica de Wight (34.000 habitantes).

El Radar COVID, y en general las apps de rastreo, tienen sentido como elementos complementarios en un contexto de gestión de la pandemia coordinada territorialmente (ver este el informe de marzo de 2021 del GTM, Grupo de Trabajo Multidisciplinar del Ministerio de Ciencia e innovación). Son más efectivos en situaciones de alta densidad de población y baja incidencia de la infección. Son mas efectivos en unas culturas que en otras, en Oriente suele primar el “beneficio colectivo” sobre los derechos individuales; en muchos países el uso de estas apps es obligatorio. Como la propia pandemia, que ha evolucionado desde la variante Alfa a la Omicron, pasando por la Delta y otras intermedias, la aplicación ha de adaptarse. No implica igual riesgo la misma proximidad y tiempo con y sin mascarilla, ni el riesgo es igual en fases de alta y de baja incidencia.

La rendición de cuentas y la evaluación pública de los beneficios y costes del Radar-COVID podrían contribuir a mejorar la transparencia necesaria para el buen gobierno y la credibilidad de los responsables públicos ante la población.