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Médicas y economistas. Sesgos de género en dos profesiones

Beatriz Gonzalez Lopez-Valcarcel
Pilar Garrido

El "techo de cristal" y el "efecto tijera" (a medida que se asciende en la escala profesional, cada vez hay menor proporción de mujeres) son fenómenos evidentes en ciencia y en el mundo académico en general. En la universidad española, sólo uno de cada tres decanos o directores de departamento es mujer, uno de cada cuadro catedráticos (apenas un 15% en Economía) y uno de cada cinco rectores. Un informe reciente del CSIC calcula por grandes areas un índice de techo de cristal para 2020. Tanto las ciencias sociales como las biomédicas rondan el valor 1.3 , lo que significa que la proporción de mujeres en escalas inferiores es un 30% superior a la proporción en la categoría de mayor rango (catedráticos o profesores de investigación).

Esta entrada se fija en el sesgo de género en dos profesiones específicas, economistas y médicos, esta última más feminizada. En el curso 2019-20, más de dos tercios de los estudiantes de grado de medicina en España son mujeres y también lo eran el 65,5% de los graduados en 2019. Por primera vez ese año ha habido más médicas que médicos colegiados. Pero hacia 2015, solo el 16% de presidentes de sociedades médicas españolas eran mujeres (Casado-Mejía y Botello, 2015).

Las autoras de esta entrada formamos parte de un grupo de mujeres embarcadas en un proyecto para monitorizar el sesgo de género en la medicina en España, con el que esperamos contribuir a visibilizar y mejorar la situación. En esta entrada nos centramos en los sesgos visibles, pero también en otros que lo son menos.

Menos mujeres en la cima, pero mayor calidad

Hay una infra-representación de las mujeres en la investigación en economía (ver esta entrada de NeG de Santiago Sanchez Pagés). De casi 30,000 envíos de originales a las cuatro revistas de mayor impacto en economía, apenas el 8% estaban firmados solo por mujeres, frente a los dos tercios firmados solo por hombres. Sin embargo, las mujeres consiguieron un 25% mas de citas. Card y coautores, entre los que se encuentra Nagore Iriberri, de la Universidad del País Vasco, sugieren que ese resultado podría deberse a que las mujeres se toman mas tiempo para perfeccionar sus trabajos, y ello se refleja en un diferencial de calidad a su favor.

También en biomedicina los artículos firmados mayoritariamente por mujeres consiguen mas revisiones positivas (Squazzoni et al., 2021). Entre 1994 y 2014 solo un tercio de los artículos en revistas médicas tenían mujeres como primer autor (Filardo et al., 2016) y la tendencia no parece estar mejorando. También las mujeres están infrarepresentadas en la medicina académica y en la investigación médica, como publicaba Edmunds en The Lancet en 2016. Las mujeres médicas reciben menos premios y reconocimientos de las sociedades médicas, las invitan menos a conferencias plenarias en los congresos y no ocupan tantos puestos destacados en las publicaciones médicas (autoría y consejo editorial de revistas) como les correspondería con criterios poblacionales: Silver et al, 2017.

En la última década se ha producido un cambio de signo, favorable a las mujeres, del sesgo en la nominación y elección en el seno de la Econometric Society (también en otras prominentes sociedades científicas como la American Academy of Arts and Sciences y la National Academy of Sciences). Lo acaban de demostrar Card y sus coautores en un documento de trabajo del NBER (WP 28942). Según ellos, este cambio de signo es fruto del esfuerzo deliberado por integrar a mujeres top en esos clubs de la élite de la disciplina.

¿Cuestión de preferencias o de actitudes?

Ya desde estudiantes, los futuros economistas manifiestan preferencias y actitudes diferentes según sexo hacia distintos campos de la economía. Las mujeres somos más micro, los hombres más macro (ver esta entrada y esta, de Beneito, Boscá, Ferri y García).

La elección MIR informa sobre preferencias reveladas por médicos y médicas jóvenes hacia las distintas especialidades. En 2019-20, el 64% de las personas adjudicatarias de plaza MIR fueron mujeres. Alergología (86%), Obstetricia/Ginecología, pediatría y geriatría (83%) y medicina de familia (71.5%) resultaron muy feminizadas, mientras que solo el 30% de entrantes en cirugía plástica fueron mujeres. Las cuatro especialidades con menor porcentaje de mujeres en el MIR de 2019-20 son quirúrgicas.

Las preferencias de las mujeres médicas en cuanto a los atributos que definen la profesión - retribución, horario, conciliación con la vida familiar, posibilidad de práctica privada, prestigio profesional y social, etc- difieren significativamente de las preferencias de los médicos varones, como analizamos mediante encuestas a estudiantes del último curso de medicina, con seguimiento al año siguiente en su primera semana como MIR (ver aqui y aqui).

Pero no son solo las preferencias. Las restricciones impuestas, específicamente por el puesto en el ranking MIR, condicionan la elección de plaza. El puesto resulta de ponderar en un 90% la nota del examen y 10% el baremo, que básicamente es la nota media del expediente académico. La paradoja es que teniendo las mujeres notas similares, o mejores que los hombres en el grado (ver la figura superior para el MIR 2019), consiguen peores puestos en el ranking MIR (ver la figura inferior). Esta semana están empezando a elegir plaza MIR los candidatos de 2021. El martes han elegido los 400 primeros, menos de la mitad son mujeres, cuando representan el 65% del colectivo MIR total este año.

La explicación de ese diferencial en la distribución por sexo podría deberse, como se ha apuntado en una excelente entrada de José Ignacio Conde-Ruiz y otros en Nada es Gratis (ver aquí) a que ellos tal vez resisten mejor la presión del examen, siguen estrategias mas eficientes de gestión del riesgo y tienen mayor nivel de autoconfianza.

La importancia de las formas. Discriminación sutil en el uso del lenguaje

Manuel Bagés, en una entrada de Nada es Gratis, advertía que en los seminarios de Economía hay un clima más hostil hacia las mujeres.

La discriminación en medicina puede ser encubierta y más sutil. La forma de presentar a las mujeres y a los hombres en los congresos médicos, el uso del lenguaje, dan pistas sobre una discriminación invisible a primera vista. En los congresos de medicina interna, en EEUU, las mujeres tendían a presentar a los ponentes (ya fueran hombres o mujeres) utilizando su título profesional (MD, PhD o MD/PhD), pero los hombres presentaban a las ponentes mujeres más informalmente que a los ponentes varones: usaban el título profesional menos de la mitad de las veces para presentar a mujeres, pero el 72,4% para presentar a hombres (Files et al, 2017). Algo similar ocurre en los congresos de oncología médica (Duma et al., 2019).

Las médicas sienten a diario la discriminación por parte de sus colegas masculinos y de los pacientes y familiares. Incluso hoy, los relatos son estremecedores. Entre las fuentes de discriminación también están las de raíz psicológica.

¿Qué hacer?

Cada cual en su día a día, digamos a nivel micro, podemos hacer algo para que la profesión sea más female-friendly como dice Libertad Gonzalez, quien detallaba en este blog algunas ideas.

Hacer visible lo invisible, detectar puntos ciegos, es una buena estrategia para avanzar. Un ejemplo es la iniciativa de auditoría interna lanzada en 2017 por el grupo The Lancet (#LancetWomen) sobre el papel de la mujer en ese grupo editorial. A consecuencia del proyecto, se han ampliado los comités editoriales para incluir mujeres. También forma parte de esta estrategia el movimiento de abajo arriba para formar a las mujeres médicas en auto-afirmación (Rabinowitz, 2018). Porque el sesgo nace también de fuentes psicológicas. El síndrome del impostor aqueja mucho más frecuentemente a las mujeres médicas que a sus colegas varones. Pero ha de tratarse la causa, no el síntoma. Las causas de los prejuicios y la discriminación se refieren tanto a las decisiones individuales como al contexto social, cultural y organizativo en el que se toman las decisiones. Afortunadamente, empezamos a tener ejemplos visibles de mujeres médicas con roles de éxito en la medicina española, que son y serán un referente, y mentoras de médicas jóvenes.

A nivel macro, la discriminación positiva por parte de los gobiernos, convocando plazas para científicas reservadas a mujeres viene funcionando con excelentes resultados en Alemania, Suecia y algún otro país. Todavía no se ha puesto en marcha en España.