La curiosa razón por la que medio millón de españoles no podrá encontrar pareja

Si eres un varón heterosexual de unos 25-45 años y tienes la impresión de no quedan chicas solteras, es posible que estés siendo víctima de un fenómeno que los demógrafos llaman el “marriage squeeze” (algo así como el “apretón matrimonial”), generado por el dramático descenso de la natalidad que tuvo lugar en España entre mediados de los 70 y mediados de los 90.

La intuición es la siguiente. En todos los países la mayoría de los varones tiende a emparejarse con chicas ligeramente más jóvenes. Por ejemplo, en España en el año 2000 la diferencia media de edad en las parejas estaba en torno a los 2.7 años y únicamente en un 15% de las parejas la mujer tenía mayor edad. Un descenso continuado de la natalidad provoca una disminución en el número de chicas más jóvenes con las que normalmente tienden a emparejarse los varones al tiempo que aumenta la “competencia” por parte de los varones nacidos en años anteriores.

El problema del “marriage squeeze” es particularmente grave en el caso español. A mediados de la década de los 70 nacían en España unas 680.000 personas al año. Durante los siguientes veinte años la natalidad se redujo a un ritmo del 3% anual, hasta llegar en 1995 a una cifra de unos 360.000 nacimientos, prácticamente la mitad que dos décadas antes. Además, tenemos que tener en cuenta que en España, como sucede en aquellos países en los que no hay (casi) abortos selectivos en función del sexo, nacen en torno a unos 106 varones por cada 100 féminas. Como consecuencia del descenso de la natalidad y la mayor probabilidad natural de que nazcan hijos varones, en las cohortes nacidas en España entre 1976 y 1995, por cada 106 varones, hay aproximadamente unas 100 mujeres de la misma edad, 97 mujeres un año más jóvenes, 94 dos años más jóvenes, y así sucesivamente.

Número de varones y mujeres nacidos en España, 1975-2000

Si se mantiene la diferencia de edad en las parejas, esta estructura demográfica implicaría que en estas cohortes habría un “exceso” de en torno a un 15% de varones respecto al número de mujeres con las que potencialmente podrían emparejarse. El exceso de varones es aún mayor en las zonas que han sufrido una mayor caída demográfica, por ejemplo, en zonas del noroeste peninsular como Asturias y Galicia donde la natalidad cayó durante este período a un ritmo de cerca de un 5% anual. También es probable que el “marriage squeeze” afecte en mayor medida a los varones con menor nivel educativo y a los que viven en zonas rurales, donde se añade el problema del éxodo femenino a las ciudades.

Exceso de varones por cada 100 mujeres, manteniendo constante la diferencia de edad en los matrimonios observada en 2001.

Existen diversos factores que podrían atenuar este desequilibrio. Sería menor si inmigrasen relativamente más mujeres extranjeras, pero en España el número de inmigrantes de ambos sexo es muy similar (2.9 millones varones y 2.8 millones mujeres, según el censo de 2011). El “exceso” de varones heterosexuales también sería menor si aumentase la población masculina homosexual. Sin embargo, a pesar de que parece haber aproximadamente el doble de parejas de varones que parejas de mujeres, esta tendencia no ha cambiado a lo largo de tiempo y las magnitudes son relativamente pequeñas (Cortina 2016). Otro potencial mecanismo de ajuste sería un cambio en la diferencia de edad de las parejas pero esta no ha cambiado practicamente en las últimas décadas quizás porque, como apunta Bhaskar (2019), cuando los cambios de natalidad son permanentes, la capacidad de encontrar novias más jóvenes se ve limitada por la constante disminución del tamaño de las cohortes.

Los datos del censo parecen confirmar la hipótesis de que en España hay un “exceso” de varones solteros que ha aumentado a lo largo del tiempo. Por ejemplo, entre los nacidos en 1971, antes de que comenzase la transición demográfica, se observa que a la edad de 30 años (en 2001) el 47% de los varones estaba casado o convivía con su pareja, comparado con el 61% de las mujeres. En cambio, para la cohorte nacida en 1981, cuando la natalidad caía al 3% anual, la probabilidad de que un varón estuviese casado o conviviese con su pareja a los 30 años (en 2011) desciende al 46%, mientras que para las mujeres aumenta al 63%.

La literatura académica sobre las consecuencias del “marriage squeeze” provocado por las caídas de natalidad es aún muy escasa, con la notable excepción de Bhaskar (2019), seguramente porque es un fenómeno bastante reciente. En su mayor parte, la literatura ha estudiado el proceso contrario, las consecuencias del crecimiento demográfico. En este caso se produce un “exceso” de mujeres jóvenes y diversos autores han argumentado que esto habría generado un deterioro en la situación de la mujer, contribuyendo al aumento de la cuantía de las dotes en la India y de la poligamia en el África subsahariana. España se enfrenta al problema contrario. El descenso de la natalidad ha favorecido probablemente a las mujeres, aumentando sus posibilidades de encontrar pareja y, en jerga económica, mejorando su poder de negociación en el “marriage market”, pero al mismo tiempo dificulta que muchos hombres puedan encontrar pareja. En una próxima entrada discutiré las consecuencias económicas y políticas de este fenómeno.

Hay 16 comentarios
  • Muy interesante, una idea que he estado pensando recientemente. Habrá que establecer reparaciones y redistribuir el privilegio? Yo como tantos otros, víctima del fenómeno descrito, agradezco de España que fuera relativamente sencillo emigrar y nunca tener que negociar con el marriage squeeze, problemas de vivienda, trabajo precario, etc, y luego tener que soportar insultos de racismo, machismo y privilegio!

  • Me falta una referencia al same-sex marriage. ¿Es este más frecuente entre varones? Puede ser que eso restablezca el equilibro de mercado en el “marriage market”?

    • Gracias vi23 por el comentario. Hay una referencia en el texto, pero muy somera. No es fácil de cuantificar, pero la homosexualidad masculina parece ser más frecuente que la femenina (al menos en el Censo y en la estadística de matrimonios) y, como sugieres, esto supondría que el “exceso” de varones heterosexuales sería menor del calculado. De todas formas, mi impresión es que el impacto es cuantitativamente menor y no podría explicar el 15% de exceso.

      • Muchas gracias por la respuesta. Me parecería interesante cuantificarlo, porque a lo mejor la mitad del gap puede resolverse de esa forma, no lo sé…

        Por otro lado, mi sensación (no sé si equivocada) es que en la franja de los 50-60 años hay más mujeres solteras que hombres solteros…

        • Sí, estoy de acuerdo, es un factor importante y sería conveniente cuantificarlo.

          Tienes razón en que hay un mayor número de solteras que solteros en la franja de los 50-60, se observa también en el censo de 2011. Creo que es probable que esto refleje al menos dos factores: (i) nacieron en un período en el que todavía estaba creciendo el tamaño de las cohortes y (ii) hay una mayor proporción de viudas que viudos.

  • Mi pregunta es cuando una sociedad colapsa como la española, es eso una señal de que se ha hecho todo mal? Debería haber habido mucho mas foco en la família, debería haberse priorizado acceso el mercado inmobiliario, debería haberse facilitado la incorporación de los jóvenes al trabajo, debería haberse limitado el acceso a la universidad y posgraduados, debería haberse retenido mejor al talento. TODO MAL! Quitando immigrantes, tenemos natalidad del siglo diecinueve.

    • Gracias por el comentario. Me da la impresión de que como sociedad no hemos internalizado las consecuencias que tendrá la bajada dramática de la natalidad. Me imagino que no ayuda que las consecuencias sean a tan largo plazo.

  • O sea que esto lo explica todo…

    Bromas aparte, felicidades por la entrada, muy interesante!

    Se menciona la inmigración, pero no la emigración. En años recientes, ¿mujeres y hombres españoles han emigrado en similar proporción? ¿Hay alguna evidencia de un incremento en la emigración o la movilidad hacia las ciudades como respuesta al “marriage squeeze”? [Quizás esto viene en la siguiente entrada…]

    Me gustaría preguntar también sobre cómo afectarían las separaciones, que intuyo que han venido aumentando en las últimas décadas. ¿Hombres y mujeres que se separan tienen la misma probabilidad de volver a casarse? Entiendo que si los varones de cierta edad fuesen más propensos a casarse con mujeres incluso más jóvenes, ese comportamiento acentuaría todavía más el problema.

    En fin, lo que me espera…

    • Hola Martín,

      Sí, quizás esto explique por qué estamos todos fuera 🙂

      Tienes razón, la emigración al extranjero podría ser potencialmente otra forma de ajuste. En la práctica, no parece que haya jugado un papel muy importante. Son datos muy imperfectos, pero según el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero hay unos 800,000 españoles nacidos en España en el exterior y aproximadamente la mitad son de cada sexo.

      No he mirado en detalle todavía el tema de la monogamia sucesiva, pero mi intuición coincide con la tuya.

    • Gracias por la referencia al trabajo de Anna Cabré, excelente!

      (Inexcusable no haberla citado, mis disculpas)

  • Hola Manuel,
    Gracias por esta interesante entrada.
    Los cálculos q explicas parecen estar basados fundamentalmente en tasas de natalidad, y nacen más varones q mujeres. Sin embargo, las tasas de mortalidad pueden presentar también diferencias por género. Por ejemplo, según datos del INE para 2018 la tasa de mortalidad al nacer masculina es de 2,76 mientras q la femenina es de 2,45. ¿Podría esto matizar las estimaciones del desajuste?
    Saludos,
    Pilar

    • Hola Pilar,

      Mil gracias por el comentario. No lo he tenido en cuenta porque me parecía cuantitativamente poco relevante pero quizás debería aunque no afecte a los cálculos.
      Como bien dices mueren más niños que niñas: 2.76 niños vs 2.45 niñas por cada mil nacimientos, pero las magnitudes son muy pequeñas. La probabilidad de que se muera un bebé varón es 0.3/1000 mayor que la probabilidad de una niña. En lugar de un exceso del 15% tendríamos un exceso del 14.97%.

      En los tiempos “evolutivos” las tasas de mortalidad de los varones eran muy superiores, y probablemente un sex ratio de 106 fuera óptimo, porque al llegar a la edad reproductiva se llegaba al equilibrio de 100 varones por cada 100 mujeres, pero hoy en día las tasas de mortalidad en este rango de edad son tan bajas que el sex ratio a la edad de 20 años es prácticamente idéntico al del nacimiento.

  • Por lo visto, el 6,9% de la población en España pertenece al colectivo LGTBIQ, aproximadamente 3,2 millones de personas. Creo que sería interesante integrar esto en el análisis, porque ello puede disminuir el problema (o incluso, revertirlo) o aumentarlo todavía más.

    • Gracias por el comentario Adrián. Sí, convendría incorporar este factor al análisis. El principal reto es la dificultad de medir este colectivo de manera sistemática. Por ejemplo, en la estadística de matrimonios, únicamente el 2% de los matrimonios son parejas del mismo sexo, lo que aparentemente parece una subestimación del total de parejas homosexuales. Por curiosidad, de qué fuente proviene la cifra del 6.9%?

      Por otro lado, dado que lo importante es la diferencia entre el número de varones y mujeres homosexuales, mi impresión es que este factor no puede recortarle mucho al 15% de exceso de varones.

      • Por lo visto es una estimación de una empresa demoscópica, dejo el enlace a la noticia donde lo leí en el que, además, se muestra el enlace a dicho estudio.

        https://www.20minutos.es/noticia/2875500/0/espana-pais-europeo-poblacion-lgtb/

        Por otra parte, si el problema es que medio millón de varones no encontrarían pareja en caso de mantenerse los parámetros en lo que a diferencia de edad se refiere, podría suceder lo siguiente: supongamos que el 6,9% de población pertenece al colectivo LGTBIQ y que buscará una pareja de su mismo sexo (asunción muy fuerte, lo sé). Si en ese 6,9% encontrásemos más hombres que mujeres en una proporción suficiente, de tal forma que, el 4% sean hombres y el 2,9% restante, mujeres, el desfase de medio millón de excedente de hombres en el mercado heterosexual desaparecería. De ser más amplio este porcentaje, incluso podría revertirse el problema.

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