¡Más ladrillo!

Antonia Díaz

Los primeros datos del INE certifican los augurios. El PIB cayó un 5,2% durante el primer trimestre (respecto al trimestre anterior) y esperamos con inquietud las cifras del segundo trimestre. El número de afiliados en junio ha vuelto a niveles de 2017. Tras la durísima Gran Recesión, la crisis de COVID-19, con su componente sanitario y la enorme incertidumbre que arroja sobre la economía, nos está poniendo muy nerviosos. Tomar decisiones en un contexto tan volátil es complicado pero hay una cuestión clara: debemos tener un plan de reactivación de la economía, especialmente en aquellos sectores que, por su tamaño o sus sinergias con el resto de la economía, son esenciales. Esta reactivación no debe de hacerse de espaldas al otro gran reto que enfrentamos: el cambio climático. Todo lo contrario; especialmente si tenemos en cuenta que el Fondo de Recuperación “Next Generation”, articulado en el Marco Financiero Plurianual 2021-2027, tiene como eje principal la transición ecológica y digital, como ya vimos aquí. Hay que aprovechar el momento para sentar las bases de una política industrial con miras de largo plazo. En este post voy a poner un ejemplo práctico de política en un sector paradigmático: la construcción. Algunas de las ideas que aquí desarrollo las esbocé para este informe de Fedea cuando se me pidió reflexionar sobre medidas para la reactivación del sector tras el COVID-19.

Características del sector

El sector de la Construcción aporta alrededor del 5,6% del PIB de la Eurozona durante el periodo 1995-2019. En España la media para ese periodo es 8,9%. Esta importancia mayor también se refleja en el empleo (6,9% en la Eurozona frente a 9,1% en España).

Tabla 1: El peso del sector de la Construcción. Elaboración propia. Eurostat.

Atendiendo a los datos trimestrales de Eurostat, parece que la productividad media por trabajador en España se mueve como en el resto de la Eurozona (véase la Figura 1), aunque con una mayor fluctuación cíclica. En cambio, los datos de EU KLEMS (anuales) muestran que la Productividad Total de los Factores es mucho menor en España que en los países de nuestro entorno (véase aquí, aquí, o aquí algunos posts sobre la PTF en este blog), aunque queda por saber en qué grado el boom inmobiliario del periodo 1996-2007 fue el responsable de esa divergencia.

Figura 1: Productividad media y PTF en el sector de la construcción. Datos de Eurostat y EU KLEMS.

Estos datos agregados ocultan una gran heterogeneidad. En particular, el peso de la pequeña y mediana empresa en el sector, que es muy acusado y por encima de la media en la Eurozona. Una inspección somera de los datos nos dice que el sector de la construcción tiene un peso superior en España que en los principales países de la Eurozona y que es aparentemente menos productivo. A pesar de ello, según Statista, 3 de las 10 constructoras más grandes de toda Europa (en capitalización bursátil) son españolas lo que es un indicador de la capacidad de internacionalización de las corporaciones españolas. Donde hay una mayor divergencia es en los subsectores: en España el peso de la construcción de edificios respecto a la ingeniería civil y trabajos especializados es mucho mayor que en los países de nuestro entorno. La Tabla 2 muestra el peso de los tres subsectores: construcción de edificios, ingeniería civil y trabajos especializados. Este último engloba electricistas, cimentadores, etc. El subsector de la construcción de edificios está hipertrofiado en número de empresas y empleo y es el que menos Valor Añadido genera por trabajador. Curiosamente, en Alemania, Francia e Italia el subsector con una productividad media más baja es Trabajos Especializados.

Tabla 2: Datos de Eurostat, 2017. Elaboración propia.

Ese mayor peso puede ser el origen de la menor productividad del sector en España, Sería deseable profundizar más en las características del sector, pero todo apunta que el predominio de empresas pequeñas es una de las causas de tan baja productividad, La siguiente pregunta es por qué hay tanta pequeña empresa, Además del peso en el empleo de la construcción de edificios, la actividad ha estado orientada a la edificación de nueva planta en vez de a la rehabilitación, Por ejemplo, en el año 2000 solo el 13% de las licencias visadas lo fue para trabajos de rehabilitación, Esta cifra alcanza el 41,6% en 2017.

La fluctuación cíclica del sector casi duplica en tamaño la del resto de la economía, siendo esto una característica típica del sector. En España, dado que tiene un peso relativo mayor, provoca una amplitud mayor en la variación cíclica del PIB. Por ejemplo, se calcula que durante el primer trimestre de 2020 la caída interanual del Valor Añadido Bruto fue del 8,5%, más del doble que la caída del Valor Añadido Bruto total (-4,1%). Esta diferencia tan acusada en la respuesta sectorial también se produce en el empleo. Las horas trabajadas cayeron en 4,23% (interanual), mientras que en el sector de la construcción la caída fue del 0,98%. Este fuerte descenso de actividad puede lastrar la economía y el empleo durante bastante tiempo.

Figura 2: El peso de la Construcción en el Valor Añadido Bruto agregado, empleo y horas trabajadas. INE.

La Figura 2 muestra que las fluctuaciones cíclicas del sector son enormes. La construcción de edificios y la obra en ingeniería civil dependen muchísimo del ciclo y, especialmente la última, de la inversión pública. Si a eso añadimos que la construcción de edificios genera un empleo de escasa cualificación, tenemos un sector muy poco preparado para afrontar el European Green Deal, además de ser fuente de muchísimas distorsiones en el mercado laboral. Por ejemplo, Bonhomme y Hospido encuentran que gran parte de la evolución de la distribución de salarios durante el periodo 1997-2007 estuvo dominada por el boom de la construcción que disparó los salarios no cualificados en el sector. De hecho, durante esos años se hablaba de la paradoja española, ya que los datos no mostraban que la educación universitaria fuera rentable (en términos de salarios de mercado).

Por tanto, hay que diseñar políticas para reconducir al sector y que sea menos dependiente de la edificación de obra nueva, que emplee mano de obra cualificada y, si puede ser, menos cíclico.

Rehabilitación: La asignatura pendiente

Según la Agencia Internacional de la Energía, el sector de la construcción suele ser responsable del 11% de las emisiones de CO2 (en países OCDE), mientras que el sector residencial es responsable de un 30%. De ese 30%, alrededor de dos terceras partes es consumo de energía para calefacción y ambientación de las viviendas. En España hay un gran margen de ganancias en eficiencia energética de los edificios a través de la rehabilitación de edificios. El informe de 2018 del IDAE sobre el estado de la certificación energética de los edificios en España es elocuente. De ahí he sacado estos gráficos:

Figura 3: Calificación energética de los edificios existentes y de nueva planta certificados. IDAE.

Como vemos, más de la mitad de los edificios nuevos tienen certificación C o superior, pero solo el 5% de los edificios existentes la tienen. Y, según ese informe, los edificios nuevos son menos del 2% del parque existente. El objetivo debería ser renovar todos aquellos edificios que actualmente tengan una calificación energética por debajo de C en un plazo razonable.

Un estudio financiado por la Comisión Europea dentro del programa NEUJOBS estima que la rehabilitación eficiente de edificios es un dinamizador del sector con gran potencial para crear puestos de trabajo. No solo eso, sino que tiene gran potencial para elevar la cualificación del empleo. La Comisión Europea apuesta (véase aquí,aquí, o aquí, por poner algunos ejemplos) por la “construcción sostenible” como una forma de construir edificios eficientes en el largo plazo. Como siempre, la cuestión es cómo se diseña la política que oriente al sector hacia la rehabilitación eficiente energéticamente.

El objetivo marcado por el Estudio Ambiental Estratégico del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2021-2030 y el Ministerio para la Transición Ecológica es rehabilitar 1.200.000 viviendas de aquí hasta 2039, a un ritmo de 300.000 viviendas por año. En 2019 el número de viviendas rehabilitadas fue de 30.000. ¿Cómo podemos multiplicar por diez ese número? Pues con palo y zanahoria (incentivos).

Los incentivos a la rehabilitación de edificios deben dirigidos a los dueños de los edificios y fincas. Las subvenciones para rehabilitar deben ir acompañadas, por ejemplo, con un recargo en el IBI si no se lleva a cabo en tiempo y forma. Este recargo está justificado porque es una forma de internalizar la externalidad que esa vivienda ineficiente impone en la comunidad en forma de calor y emisiones por uso de calefacción. Si la subvención tuviera la forma de rebaja en el IBI (condicionada a las características del inmueble y dueño), el ayuntamiento sería el que debería solicitar las ayudas de la EU englobadas en el European Green Deal y el esperado Fondo de Recuperación. Las ayudas a las empresas deben estar condicionadas a la reorientación de su actividad a la construcción sostenible y rehabilitación y gravando a aquellas empresas que no cumplan los criterios de sostenibilidad pertinente. Las subvenciones deberían orientarse a promover el empleo de calidad, facilitando el reciclaje de trabajadores en prácticas sostenibles. Hay un artículo muy interesante en la web del Green Building Council España que describe una propuesta parecida a ésta.

Reorientar la actividad desde la construcción de nueva planta a la rehabilitación tiene varias ventajas. Desde el punto de vista agregado, hace al sector menos dependiente del ciclo y permite que tenga un empleo más estable. Hace que aumente su uso de mano de obra cualificada, lo que redunda en una mayor productividad. Y, finalmente, nos permite luchar contra el cambo climático. El reto está ahí y hay que actuar con rapidez.

¿Política sectorial o política de vivienda?

Finalmente, quiero destacar que no se debe confundir las políticas. Recientemente, en la cumbre de la CEOE celebrada durante el mes de junio, algunas voces pidieron al Gobierno un plan para que los menores de 35 años puedan comprar vivienda. Es decir, el sector está pidiendo que se infle la demanda para seguir “business as usual”. Esta confusión de ayudas destinadas a las familias con políticas sectoriales es muy perjudicial. Cada política debe obedecer a un objetivo diferente aunque deben ser analizadas en conjunto para evitar que las ayudas a las familias acaben, simplemente, aumentando precios y márgenes de beneficios de las empresas. Aunque la política de vivienda requiere un post en sí mismo, quiero apuntar que para garantizar vivienda asequible hay que fomentar la competencia en el mercado y eso solo puede conseguirse con la mezcla adecuada de vivienda pública de alquiler o reintroduciendo en el mercado viviendas vacías con medidas como la Bizigune en el País Vasco.

Hay 16 comentarios
  • Muy acertada y completa entrada, gracias. Creo que no dejas nada sin cubrir y quiero destacar como especialmente importante el último apartado. En nuestro caso, sería un recurso muy rápido y, por qué no decirlo, fuertemente demandado por grupos de presión, recurrir al “más madera” (recordemos la escena de los hermanos Marx quemando la madera de los vagones para alimentar la locomotora que se queda sin tren). El símil, que también sugieres en el título, puede parecer exagerado, pero no lo es en absoluto. Al margen de los aspectos microeconómicos que mencionas, es muy importante hacer una vez más que los recursos que se dedican a eso se dejan de emplear en el resto de cosas.
    Respecto al “enigma de la PTF”, dado como se calcula ésta y dada la deformación estructural de la economía española en el periodo 1998-2007 en ese sentido, hay que tomar con mucha cautela esos números. Aunque no calculamos la evolución de la PTF, sí que hicimos las cuentas de la construcción en España hace ya más de una década aquí:
    https://academic.oup.com/cje/article-abstract/35/2/317/1692024
    Los precios del sector experimentaron un cambio relativo tan fuerte que aquello que normalmente no da problemas, ahí puede darlos, y no pequeños.

  • Como siempre, gracias por este interesante artículo, aunque también, como siempre, discrepe en alguna cuestión.
    Independientemente de que el subsector más preponderante sea el que aporte menor valor añadido, quizá sea excesivo que el PIB depende en un 9% de este sector.
    Creo que hay un error en el artículo en la frase: “Las horas trabajadas cayeron en 4,23% (interanual), mientras que en el sector de la construcción la caída fue del 0,98%”, ya que si la volatilidad del sector es mayor tendría que haber fluctuado más el empleo del sector que el total.
    En cuanto al tema de la rehabilitación, tengo ciertas dudas. Creo evidente que mejorar la eficiencia energética de los edificios nuevos es importante. Pero en el caso de edificios antiguos plantea muchas dudas en términos de coste y eficiencia, cuando además no creo que genere empleo a largo plazo sino únicamente durante el proceso de rehabilitación.
    Las cuestiones son: Que coste supondrá y si será rentable para el propietario? quien lo paga? cual sería el ahorro energético respecto a la inversión? Los costes pueden ser muy elevados, y la rentabilidad percibida a través de alquiler no suficiente, y los pisos pueden subir de precio dificultando el acceso a vivienda.

  • Se puede indudablemente penalizar al propietario de una vivienda antigua a través del IBI poniendo como excusa las externalidades negativas, pero también deberíamos recordar que esas externalidades no las generó el propietario, sino el constructor, y de forma indirecta, el diseño del sistema de generación eléctrica, que por cierto es político.
    Por otra parte, dos buenos apuntes, no se debe caer en la trampa de las subvenciones a la compra, y la buena idea de incentivar la salida de vivienda no ocupada al mercado.

    • Las externalidades negativas no son excusas. El propietario eligió comprar ese inmueble. En cualquier caso, estoy proponiendo ayudas a los dueños en función del inmueble y renta.

      • Gracias por su respuesta. Creo que las externalidades si son excusas cuando estas no eran reconocidas en el momento de la construcción o compra. Y en cuanto a las ayudas en este país, se caracterizan frecuentemente por un condicionamiento que las hace inefectivas. Por tanto, todo depende de su configuración.

  • Parece por la Tabla 1 que la productividad relativa del trabajo es mayor que la media europea, en términos del peso en VA. Sin embargo la PTF es más baja ¿lo he entendido bien? ¿qué puede explicar eso?

    • ¡Juan César! ¡Cuánto tiempo! Gracias por tu comentario, pero de la Tabla 1 no se deduce que la productividad relativa del trabajo sea mayor o menor. Por otro lado, yo se lo que es la productividad marginal y la media, pero no se lo que es la relativa ni en relación a qué se define.

      Antonia

  • Hola, gracias por la entrada. Solo un comentario. Igual que las ITVs no han supuesto un salto en el capital humano del sector del transporte (sí que habrán contribuido a reducir la siniestralidad en carretera) no sé si la (necesaria desde luego) mejora en el aislamiento de edificios y sistemas de energía con tecnologías ya en uso va a suponer una elevación sustantiva del capital humano de la construcción y por tanto de la productividad del sector. Por cierto, el boom constructor en Espana que se repasa someramente fue fruto de una combinación de factores idiosincráticos (demografía, inmigración, entrada en el euro) que sesgan las comparaciones, también en productividad, considerando el sesgo contra cíclico de esta medida en España. Dicho esto, muy de acuerdo con incentivos claros, sostenidos y consistentes con los objetivos de sostenibilidad. Y transversales a toda la economía.

    • Muchas gracias por compartir sus conocimientos.

      Bueno, no digo yo que un Técnico Superior en Organización y Control de Obras en Construcción sea un ingeniero pero creo que algo de formación debe tener. Intente usted levantar un muro con aislamiento térmico adecuado a la región donde viva, y si le sale a la primera le ruego que vuelva a escribirnos.

  • Muy buen articulo!
    Totalmente de acuerdo en que no hay que dar ayudas para que la gente pueda comprar casas sino fomentar la competencia, es lo unico sostenible a largo plazo. No lo habia visto nunca tan bien expuesto.

    Un saludo

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