Por Effrosyni Adamopoulou, Francesco Manaresi, Omar Rachedi y Emircan Yurdagul (*)
En este análisis examinamos cómo las tarifas salariales mínimas establecidas en los convenios colectivos (sueldos mínimos por sector y categoría profesional) no solo fijan un nivel mínimo de remuneración, sino que también influyen en la manera en que las empresas reparten las pérdidas en productividad entre sus trabajadores. Este mecanismo, menos visible que los efectos directos sobre el salario, resulta fundamental para entender cómo se reparte dentro de la empresa el riesgo asociado a la actividad productiva. Además, nuestro análisis se basa en un panel administrativo amplio, que cubre más de 600.000 observaciones trabajador–empresa–año del sector metalúrgico italiano, lo que permite evaluar de manera detallada la interacción entre los salarios mínimos y los shocks de productividad.
¿Por qué importan las tarifas salariales?
En el contexto de nuestro sector de enfoque, los convenios colectivos definen distintos niveles profesionales, cada uno con su tarifa salarial mínima. Este sistema tiene paralelismos con el caso español, donde la estructura escalonada de los convenios —con tarifas fijadas por provincia y ocupación— puede limitar el margen de ajuste salarial durante una recesión, tal como se ha analizado en este blog en la discusión sobre contratos escalonados y desempleo. Del mismo modo, la regulación que extiende las condiciones de los convenios a los trabajadores de empresas de trabajo temporal ha mostrado efectos relevantes sobre sus salarios y su estabilidad, como también se ha documentado recientemente en Nada es Gratis.
Nuestro análisis muestra que, cuando la productividad de la empresa disminuye, los trabajadores cuyo salario está muy próximo a la tarifa mínima no experimentan reducciones salariales, pero sí presentan un aumento en la probabilidad de separación, lo que indica que el ajuste ocurre principalmente por el margen del empleo y no de los salarios. En cambio, los salarios de los trabajadores que se sitúan claramente por encima de la tarifa mínima sí responden a los descensos de productividad. Estos trabajadores absorben la mayor parte del ajuste salarial dentro de la empresa, y en aquellas con alta incidencia de trabajadores en el mínimo, los recortes salariales para los empleados mejor remunerados pueden ser considerablemente mayores, amplificando la transmisión del shock.
Transmisión de riesgos dentro de la empresa
Nuestro estudio que aparecerá próximamente en el Journal of Labor Economics muestra también que la transmisión asimétrica de los impactos de productividad se explica por la complementariedad entre trabajadores con distintos niveles de cualificación: cuando la empresa reduce el empleo de los trabajadores cercanos a la tarifa mínima, su menor presencia reduce la productividad marginal de los trabajadores más cualificados, lo que amplifica la caída de los salarios de estos últimos. Este patrón se observa de manera consistente ante distintos tipos de shocks, incluyendo PTF, productividad laboral y shocks de exportaciones. Para entender los mecanismos detrás de estos resultados, construimos un modelo de empresa con trabajadores heterogéneos y complementariedad entre habilidades, calibrado con la distribución salarial real, la rotación de empleados y la elasticidad de sustitución entre habilidades. Este modelo permite simular y explicar cómo los salarios mínimos afectan a la transmisión de productividad y a la redistribución del riesgo dentro de la empresa.
Figura 1. Ganancias/Pérdidas de bienestar asociadas a eliminar la restricción sobre el salario mínimo en cada punto de la distribución de salarios para el trabajador mediano en cada nivel de ocupación.

Implicaciones
- La eliminación o relajación de las tarifas mínimas podría desplazar parte del riesgo desde los trabajadores con salarios altos hacia aquellos con ingresos más bajos, que en la actualidad se encuentran con una protección relativa mayor frente a variaciones negativas de productividad.
- Los efectos de las tarifas salariales van más allá del nivel salarial observado: moldean la forma en que las empresas asignan los riesgos derivados de su actividad productiva, condicionando tanto la estabilidad laboral como la evolución salarial dentro de la propia empresa.
- Este tipo de evidencia contribuye a ampliar el debate sobre la negociación colectiva, mostrando que la estructura de tarifas no solo determina cuánto se paga, sino también cómo se reparte la incertidumbre inherente a las fluctuaciones asociadas al ciclo económico. La presencia de estas dinámicas de expansión y recesión subraya que el salario mínimo funciona también como un mecanismo de redistribución de riesgo dentro de la empresa, y no solo de las rentas salariales.
(*) Las opiniones expresadas en esta columna son las de los autores y no reflejan necesariamente la posición de la Banca d'Italia, el Deutsche Bundesbank o el Eurosistema.
