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Suicidios en España, ¿un fenómeno de la crisis?

De Hannes Mueller

suicideEn los años de la crisis financiera de 2007, los medios, al igual que las publicaciones académicas fueron advirtiendo sobre las desastrosas repercusiones sociales que la crisis iba a tener en España. Un asunto que recibió especial atención fue la tasa de suicidio. Un estudio de Chan et al (2013) investigó esta tasa en varios países y llegó a la conclusión de que en España se incrementó la cifra de los mismos debido a la crisis. Reeves et al (2014) presenta un resultado muy similar. Ambas publicaciones han sido citadas en muchos periódicos ingleses y españoles, provocando un debate público y político. En un estudio más focalizado, Bernal et al (2013) investigaron la tasa de suicidio en España encontrando que “la crisis financiera estaba asociada con un aumento considerable de la tasa de suicidio más allá de la tendencia general”. Se sospecha una relación causal entre, por ejemplo,  el desempleo o la deuda personal y la decisión de suicidarse. Pero, teniendo en cuenta los datos más recientes, surgen dudas sobre esta conclusión.

A primera vista la conexión entre la crisis y los suicidios parece evidente. La figura 1 muestra la tasa de suicidios, expresada en términos de la cantidad de suicidios por habitante en España, entre los años 2005-2011. Ese es aproximadamente el periodo analizado por Bernal et al (2013) y la curva confirma claramente su conclusión. Aunque se ve una tendencia negativa de suicidios en general, se ve un incremento dramático después del 2007, cuando la crisis financiera llegó a la economía española. Además, el desempleo se incrementó drásticamente en el 2008 y aún más en los siguientes años. Es por tanto plausible que una situación económica nefasta y la ausencia de esperanza de mejora, contribuyeran al incremento de suicidios. Sin embargo, esto mismo no explicaría la caída de la tasa de suicidios después de 2009. Aunque quizás, es posible que la crisis económica provocara más suicidios únicamente en la primera parte de la crisis.

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No obstante, la idea de que el aumento de suicidios fue causado por una nefasta situación económica es dudosa, si miramos los datos de la década entera. La figura 2 muestra los mismos datos que la figura 1, pero extiende el período de tiempo de los años 2002 a 2013. La tasa de suicidio fue mucho más alta entre los años 2002 y 2004, de bonanza económica, que en los años de la crisis.

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Además, España ha experimentado un aumento de suicidios masivo después de 2011. La tasa de suicidio de 2013 superó incluso a las tasas del 2002, después de haber subido dramáticamente durante dos años consecutivos. Por ello, aunque es posible que haya una conexión con la privación económica, esta conexión desde luego no es tan clara. Las causas de suicidio se tendrían que entender mucho mejor antes de que los datos se pueden usar de manera productiva.

Una manera de hacerlo es investigando los distintos canales a través de los cuales la crisis podría haber afectado a la tasa de suicidio. Uno de ellos es el del desempleo y los desórdenes mentales. En un artículo con Lidia Farré y Francesco Fasani, utilizamos datos de la encuesta de salud española, realizados en 2001, 2003, 2006 y 2010  para comparar la situación antes y después de la crisis. En el artículo explotamos las particularidades de la economía española, como el grado de exposición de distintos grupos del mercado de trabajo al colapso del sector de la construcción. Para ello, distinguimos entre diferentes grupos de edad, género y provincia de residencia, debido a que su grado de exposición podría diferir.

Encontramos un acusado incremento en el número registrado de desórdenes mentales para aquellos más expuestos al shock de la construcción, aquellos hombres de alrededor de 40 años que viven en provincias donde la construcción es el sector principal de empleo. Estas personas experimentaron un cambio brutal en sus perspectivas laborales, que se evidenció en un aumento dramático del desempleo a largo plazo y de las dificultades para volver a participar en el mercado laboral. No es sorprendente por tanto, que encontremos que estas personas afirman sentirse inútiles e incapaces de superar las dificultades. Nuestros resultados sugieren que es más bien la falta de perspectiva futura y no la falta de trabajo per se lo que lleva a que aumenten los desórdenes mentales diagnosticados. Por esta vía indirecta, es posible que la crisis pudiera llevar a un aumento de la tasa de suicidios.

En todo caso, ¿podría esto explicar el último aumento observado en la tasa de suicidios? Una forma de estudiarlo es mirando a las diferencias en las tasas de suicidio entre las diferentes provincias españolas, puesto que nos puede permitir entender la relación entre las dificultades económicas y los suicidios  utilizando el hecho de que el sector de la construcción tiene diferente peso en distintas provincias y es un buen indicador del colapso de las oportunidades laborales a partir de 2007. Por ello, esperaríamos que la tasa de suicidio aumentara más en las provincias donde la construcción tiene mayor peso.  Para estudiarlo, separamos las provincias en dos grupos de similar tamaño acorde a la proporción de trabajadores empleados en el sector de la construcción en el año 2000. La figura 3 muestra las tasas de suicidio para estos dos grupos, siendo la línea azul la dedicada a las provincias con poco peso en la construcción y la roja la de las provincias donde la construcción es un sector fundamental. Hay tres observaciones que queremos hacer sobre este ejercicio. En primer lugar, los suicidios son más frecuentes en las provincias que dependen más del sector de la construcción. Esto podría deberse a múltiples razones como las diferencias culturales, climáticas y de nivel económico, todas ellas correlacionadas positivamente con el peso de la construcción. En segundo lugar, las provincias dependientes de la construcción tuvieron un mayor aumento de la tasa de suicidio durante los primeros años de la crisis, mientras que las otras provincias muestran una tendencia más suave a lo largo de todo el periodo 2002-2011. Esto nos podría dar una indicación de la conexión entre factores económicos como el desempleo y los suicidios. La tercera observación es, por contra, que en ambos tipos de provincias la tasa de suicidios ha explotado desde 2011. Lo ha hecho algo más en las provincias con mayor peso en la construcción pero la tendencia es clara en ambos tipos de provincias.

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¿Qué podemos concluir? Lo primero es que la relación entre dificultades económicas y tasa de suicidios no es tan intuitiva como sugiere gran parte de la literatura económica. Por una parte, nuestros resultados sugieren que el pico en la tasa de suicidios de 2008 puede, de hecho, estar relacionado con el shock económico. Por contra, esto no nos ayuda a comprender las aún mayores tasas del periodo 2002-2004 ni la caída a partir de 2009. Tampoco necesariamente explica la reciente explosión. ¿Qué es lo que lleva, fundamentalmente a los hombres, a suicidarse 5 años después del inicio de una recesión? Es posible que los altos efectos sobre la salud mental que encontramos provean una explicación. No es el desempleo per se sino la desesperación asociada a la persistencia del desempleo lo que lleva a los ataques de ansiedad y a la depresión. La duración del desempleo o los niveles de endeudamiento  podrían ser más relevantes que la tasa de desempleo para explicar la tendencias en las tasas de suicidios.