Seguro de desempleo y movilidad geográfica: evidencia de un experimento cuasi-natural

admin 2 comentarios

Por Tania Fernández-Navia (@TaniaFernndezNa)

La diferencia entre la tasa de paro de Córdoba y la de Gipuzkoa es de aproximadamente 20 puntos porcentuales. A pesar de que puede resultar tentador pensar que este es un hecho puntual, los datos muestran que las diferencias entre las tasas de desempleo locales son muy persistentes en el tiempo. Dado que la movilidad geográfica es un mecanismo eficiente para reducir estas disparidades, es sorprendente que los flujos migratorios en España sean tan bajos. Samuel Bentolila nos explicaba en este post que las instituciones laborales podrían ser una explicación.

En mi job market paper me pregunto si las prestaciones por desempleo son una de las instituciones laborales que reducen la probabilidad de cambiar de área geográfica. Desde un punto de vista teórico, si las prestaciones por desempleo se reducen, el coste de oportunidad de estar parado aumenta. Esto podría llevar a que las personas desempleadas intensificasen su búsqueda de empleo, a través, por ejemplo, de expandir su área geográfica de interés (es decir, mis posibilidades de encontrar trabajo serán mayores si busco en toda España que si solo busco en Lugo). Sin embargo, esta reducción también podría aumentar las dificultades financieras de los parados, evitando que aquellos que están dispuestos a moverse puedan permitirse hacerlo. Nos quedamos, por tanto, en una cuestión empírica.

¿Cómo resolverla? A priori, podríamos pensar en comparar la movilidad geográfica de aquellas personas desempleadas que tienen derecho a recibir prestación por desempleo con aquellas que no. Si estos individuos fuesen comparables en todos los aspectos observables e inobservables (menos en el derecho a recibir prestación por desempleo), podríamos dar una respuesta causal a la pregunta que nos planteamos. Sin embargo, estas personas podrían ser diferentes. Por ejemplo, puede que aquellos sin derecho a cobrar prestación sean más jóvenes, tengan menos años cotizados, o hayan recibido prestaciones por desempleo más veces. ¿Cómo responder entonces a la pregunta?

En mi trabajo, utilizo el experimento cuasi-natural generado por la reforma laboral de julio de 2012 (Samuel Bentolila lo explica aquí). El 10 de julio de 2012, el gobierno anunció una reducción de las prestaciones contributivas por desempleo. Este anuncio se convirtió en ley el 13 de julio, y se empezó a implementar el 15. La reforma no cambió nada durante los seis primeros meses en paro (la gente seguía cobrando un 70% del salario de referencia). Sin embargo, todas aquellas personas que se quedaran en paro desde el 15 de julio cobrarían un 50% en lugar de un 60% del salario de referencia a partir del sexto mes en paro. Para la persona media, en mis datos, esto representa una pérdida mensual de 150 euros (ver figura 1). Esto es equivalente al consumo individual mensual en comida y bebidas no alcohólicas.

El hecho de que la reforma fuese tan inesperada y repentina proporciona el contexto ideal para utilizar el método de regresión en discontinuidad. Esta metodología permite identificar el efecto causal de la reforma en la movilidad geográfica bajo el supuesto de que los individuos no fueron capaces de manipular el día en el que se quedan en paro. En el apéndice del paper, muestro que la única diferencia que hay entre aquellas personas que se vieron afectadas por la reforma y las que no es el día en el que se quedaron en paro.

¿Cuáles son los resultados de mi investigación? Primero, mirando a movilidad entre provincias (utilizando como provincia de referencia aquella en la que el individuo tuvo su última relación laboral), mis resultados indican que la reducción en las prestaciones de desempleo aumentó la movilidad geográfica 4 puntos porcentuales (gráfico 2 y tabla 1). Los resultados se mantienen cambiando la definición de área geográfica a CC.AA. o área urbana. Estos resultados están en la línea de otros trabajos (ver aquí o aquí). Centrándome en la heterogeneidad, todo el efecto viene explicado por hombres menores de 35 años, sin responsabilidades familiares, y con un nivel educativo alto.

Algo que podría estar sucediendo es que, tras la reducción en la prestación por desempleo, la gente estuviese dispuesta a pasar más tiempo desplazándose, y, por ejemplo, una persona de Segovia fuese diariamente a trabajar a Madrid. Para corroborar si esto es así, repito el mismo ejercicio mirando a movilidad entre provincias no limítrofes. Los resultados se mantienen intactos para esta nueva definición, sugiriendo que un aumento en los desplazamientos no explica los resultados.

Otra opción sería que la gente que se quedó en paro y estaba fuera de su lugar de nacimiento decida volver al mismo. Sin embargo, no encuentro ninguna evidencia que sugiera que esto es cierto. Lo que el análisis sí que concluye es que todo el efecto viene explicado por gente moviéndose a las grandes ciudades, y especialmente a Madrid o Barcelona. Lamentablemente, mis datos (MCVL) no me permiten distinguir entre aquellas personas que se desplazan para buscar trabajo, y aquellas que encuentran trabajo y después se mueven.

Finalmente, cabe destacar que Yolanda F. Rebollo-Sanz y Núria Rodríguez-Planas explotan esta misma política y encuentran que las personas afectadas por la reforma encuentran trabajo antes, y no lo hacen a costa de renunciar a salario o empeorar el tipo de ocupación. Mi trabajo sugiere que el aumento en la movilidad geográfica puede ser uno de los factores que explica esta reducción en el tiempo de desempleo. Utilizando un método de matching, los resultados indican que aquellas personas que se han movido encuentran trabajo mucho antes que los que se han quedado en su provincia de último empleo. Sin embargo, cabe destacar que esta metodología tiene detrás supuestos muy fuertes, y por tanto, prefiero interpretar estos resultados como evidencia sugestiva.

En términos de política pública, es importante resaltar que la prestación por desempleo tiene como objetivo alisar el consumo, no incentivar la búsqueda activa de empleo. Sin embargo, el diseño óptimo de este tipo de seguros debería pasar por reducir el riesgo moral que va asociado a ellos. Años atrás, en el manifiesto de los 100, muchos economistas sugirieron un esquema en el que las prestaciones por desempleo fuesen más elevadas inmediatamente después de perder el trabajo, reduciéndose gradualmente durante el periodo de desempleo. Dados los resultados, quizás un sistema así sirviese tanto para suavizar el consumo como para incentivar a los trabajadores desempleados a buscar trabajo más activamente.

¿Cuáles son los siguientes pasos? Aunque los resultados son muy robustos, el gráfico muestra que el efecto es inmediato, y después desaparece. Algo muy interesante sería saber por qué. Una explicación es que, debido a que la recuperación económica empieza a mediados de 2013, mucha gente ya empieza a encontrar empleos en sus propios mercados de trabajo. Sin embargo, para confirmar los resultados, y entender un poco más si la movilidad geográfica es uno de los mecanismos que explica la reducción en la duración del paro, he pedido al SEPE datos individuales en los que se incluya si los reclamantes de prestaciones por desempleo tienen intenciones de moverse. No obstante, me tengo que unir al movimiento No me dais vuestros datos  porque soy fea de Anxo Sánchez, porque a mí tampoco me dan los datos.

Hay 2 comentarios
  • Un trabajo muy interesante. La reforma laboral de 2012 hizo muchas cosas, no solo reducir la prestación por desempleo. ¿Cómo aíslas esa parte del “experimento natural” de las otras que también podrían tener impacto en la movilidad geográfica (por ejemplo vía cambios en la incidencia de los convenios colectivos)?

    • Creo que sería interesante saber los efectos de las lenguas cooficiales sobre la movilidad. Es decir tienes resultados desagregados por CCAA..

Los comentarios están cerrados.