Préstamos asegurados para financiar la educación superior

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Por Elena Del Rey

Las personas con un título de educación superior ganan más y tienen tasas de desempleo más bajas, en media, que las personas que no se han graduado en la universidad. En promedio, en los países de la OCDE, la tasa de empleo de los adultos con educación equivalente a un Grado Universitario es del 84%, en comparación con el 78% de los adultos con educación secundaria superior o postsecundaria no terciaria como su nivel más alto de logro educativo. Con respecto a los ingresos, en todos los países de la OCDE, las personas con un título de educación terciaria ganan en promedio un 44% más que aquellos con educación secundaria superior. En España las cifras son algo menos favorables en términos de empleo, y la tasa de empleo de los graduados es del 78% frente al 69% de las personas con educación secundaria superior (o pos-secundaria no terciaria), pero los graduados universitarios ganan un 52% más (OCDE, 2019, Tablas A3.3 y A4.1).

Dadas estas perspectivas, parece natural defender que los estudiantes universitarios deben contribuir a cubrir los costes de la educación superior. Pero hay dos puntos conflictivos en este argumento. Primero, existe la preocupación de que las tarifas puedan dañar el acceso a las universidades, excluyendo a los estudiantes de entornos menos favorecidos que pueden ser incapaces de pagar por adelantado. Una solución es diferir o retrasar el pago de las tasas universitarias. De hecho esto sería equivalente a conceder un préstamo a los estudiantes, que no pagarían nada mientras cursasen sus estudios en la universidad, pero sí después de la graduación, cuando los rendimientos de la inversión comenzasen a llegar.

Sin embargo, las cifras que acabamos de exponer esconden la enorme dispersión de los ingresos de estos graduados universitarios. Es decir, mientras que en media los graduados ganan salarios mayores y sufren menos el paro que los no graduados, las diferencias entre graduados son enormes. Por ejemplo, en España, de acuerdo con la Encuesta Financiera de las Familias (2014) los ingresos medios de un graduado universitario son de algo más de 30.000 Euros anuales. La Figura 1 muestra los ingresos medios por cuartiles:

Figura 1: Ingresos medios por cuartiles de un graduado universitario. Encuesta Financiera de las Familias. Banco de España, 2014.

Es decir, la inversión en educación superior es bastante arriesgada: si retrasásemos el pago de las tasas universitarias, los graduados con ingresos más bajos, o en el paro, podrían enfrentarse a enormes dificultades para devolver el préstamo. Son bien conocidos los enormes problemas generados por la crisis de deuda estudiantil en los Estados Unidos.

En Callado et al. (2019) proponemos complementar el préstamo para pagar las tasas universitarias con una póliza de seguro contra la eventualidad de obtener rentas bajas. De este modo se minimiza o incluso elimina por completo el coste del esquema para el contribuyente. Aquellos graduados que no tuviesen dificultades para pagar devolverían el importe de las tasas universitarias que no pagaron en su día y pagarían además las cuotas del seguro correspondientes. Cada año, los graduados que no llegasen a ingresar una cantidad mínima no tendrían obligación de pagar nada. En comparación con el sistema actual, que proporciona becas ex ante en función de la renta familiar a cargo de los presupuestos generales, este sistema proporcionaría becas a los graduados con dificultades ex post a cargo de sus compañeros más afortunados. Cabrales, Güell, Madera y Viola, ya escribieron en este blog sobre las ventajas que tendría un sistema de préstamos contingentes en España.

Veamos un ejemplo de cómo podría funcionar este esquema. Supongamos que las tasas universitarias ascienden a 1.500 Euros por curso. En realidad, en España, las tasas difieren enormemente por Comunidades Autónomas, y también por ramas de estudio. El precio menor por un crédito se paga en Galicia (11.89 Euros) y el mayor en Cataluña (33.52 Euros). Además muchos alumnos necesitan matricularse más de una vez para superar una asignatura, y suele haber penalizaciones económicas asociadas a hacerlo. Podemos repetir el ejercicio para cualquier cuantía que nos parezca adecuada, así que vamos a suponer que el coste por curso es de 1.500 Euros anuales. El préstamo al estudiante será de 6.000 Euros (5.860 en valor presente). Supongamos que el préstamo tiene un tipo de interés igual al coste del dinero para el sector público y que fijamos la carga de los pagos en un 4% de los ingresos brutos para rentas superiores a 12.000 euros anuales. La participación es obligatoria y la deuda restante 30 años después de la graduación se cancela automáticamente.

La Tabla 1 muestra el porcentaje del préstamo total recuperado y el número de años necesario para llegar al 100% en diferentes percentiles de renta. Aplicar las condiciones anteriormente expuestas permite por ejemplo recuperar el 4.8% del principal e intereses con cargo a rentas en el percentil 15. Es decir, un individuo que estuviese siempre en el percentil 15 devolvería el 4.8% del préstamo. En realidad, los individuos no están siempre en el mismo percentil a lo largo de sus vidas, pero cada vez que un individuo salga del percentil 15 entrará otro que pagará lo mismo. Por tanto, este ejercicio nos permite calcular el coste total de los préstamos para el contribuyente (lo que nadie devuelve). En este caso, el 21.59%. En la actualidad, de acuerdo con la CRUE (Universidad Española en Cifras, 2016-17) el 30% de los estudiantes universitarios no pagan matrícula.

Percentil % Reembolso Año Percentil % Reembolso Año
Q5 0 0 Q55 100 19
Q10 0 0 Q60 100 18
Q15 4.8 0 Q65 100 15
Q20 63.4 0 Q70 100 11
Q25 100 30 Q75 100 10
Q30 100 28 Q80 100 10
Q35 100 25 Q85 100 7
Q40 100 24 Q90 100 6
Q45 100 23 Q95 100 4
Q50 100 20 Coste Total 21.59

Tabla 1: Esquema básico: porcentaje de reembolso y años hasta el reembolso total por percentiles.

Mientras que los individuos con rentas en el primer quintil nunca llegan a reembolsar nada, los individuos en el percentil 95 solo necesitan 4 años para devolver la totalidad del préstamo.

Hemos calculado la prima a pagar por un seguro que cubriese los pagos cuando las rentas no superan los 12.000 Euros brutos anuales: 1.847 Euros. Si sumásemos esta prima a la cuantía inicial del préstamo, el coste del esquema para el contribuyente sería cero. Como podemos ver en la Tabla 2, el porcentaje de reembolso en los percentiles bajos es menor, porque la cuantía es ahora mayor, mientras que en los percentiles más altos es necesario más tiempo para reembolsar la totalidad del préstamo.

Percentil % Reembolso Año Percentil % Reembolso Año
Q5 0 0 Q55 100 22
Q10 0 0 Q60 100 20
Q15 3.65 0 Q65 100 17
Q20 48.21 0 Q70 100 14
Q25 78.42 0 Q75 100 12
Q30 90.36 0 Q80 100 12
Q35 100 29 Q85 100 9
Q40 100 27 Q90 100 8
Q45 100 26 Q95 100 5
Q50 100 23 Coste Total 0

Tabla 2: Esquema asegurado: porcentaje de reembolso y años hasta el reembolso total por percentiles.

En la actualidad, el 70% de las familias paga las tasas universitarias de sus hijos y el 30% corre a cargo del contribuyente. Esquemas como el descrito aquí pueden hacer que las tasas las paguen quienes se benefician de ellas, los graduados, sin dañar la igualdad de oportunidades ni perjudicar a los egresados con menores ingresos.

Hay 29 comentarios
  • Hay cierta carga ideológica cuando se defiende la conveniencia de trasladar el coste de los estudios superiores al alumnado. Es cierto que quienes obtienen estudios superiores se benefician de ellos, y que los subsidie el estado puede parecer poco equitativo. Pero no es menos cierto que tener un acceso universal gratuito a la universidad es equitativo en el sentido de que cualquiera puede hacer dicha elección, se incrementa la oferta de servicios superiores, y se baja el coste salarial de contratar estos profesionales especializados. Si este coste se carga en las espaldas del estudiante, bajará la oferta, y aumentarán sus salarios lo que incidirá en hacer inaccesibles para las clases bajas y las pequeñas empresas la contratación de profesionales como médicos, abogados, ingenieros, etc. Si consideramos todo el fenómeno en un ámbito de equilibrio general, tal vez no sea lo más equitativo poner esta carga sobre los futuros alumnos.

    • Muchas gracias. En primer lugar hay que tener en cuenta que la gratuidad de la universidad no garantiza de ninguna manera el acceso equitativo. Muchas personas quedan fuera de esta opción por no acabar la secundaria o no hacer el bachillerato (y no suelen ser los más ricos). Además, hay otros costes asociados a ir a la universidad, como costes de transporte, material o mantenimiento del alumno mientras estudia que muchas familias no se pueden permitir aunque la universidad sea gratis. En segundo lugar, sería necesario un análisis más profundo para determinar los efectos de equilibrio general que seguramente tendrían lugar. No sabría decir si serían negativos, hay que pensar que también se liberarían recursos del sector público que podrían dedicarse a otras cosas (¿tal vez para igualar oportunidades a través de la inversión en educación primaria y secundaria?).

      • Gracias por la respuesta. No digo que la educación universitaria gratuita iguale las oportunidades de todo el mundo, pero claramente ayuda a ello. Del mismo modo que una buenq educación publica (en primaria y secundaria, o incluso en formación profesional) también ayuda a crear oportunidades para las clases mas desfavorecidas. Entiendo que un estudio de equilibrio general es complejo, pero si hablamos de variables tan importantes , y con tantos efectos sobre el crecimiento y desarrollo económico como es la generación de capital humano, es la única forma para analizar los efectos a largo plazo, y el cambio en el bienestar social.

        • Lo que iguala las oportunidades es el trabajo. Dentro de la empresa los más “espabilados” (el mix de trabajadores, listos y “políticos” que cuenta) son a los que les va mejor y nadie te vuelve a pedir un título que saben que no tiene ninguna relación con el trabajo real en la mayoría de los casos.

          Pero es aún peor. Para lo que sirve el título universitario es para ayudar a los empleadores con la asimetría de información al contratar. El título tiene un efecto “señal”. Ese es su valor. No crea “capital humano”, sería un milagro.

          El título se convierte así en una barrera para acceder al trabajo. Como el nivel socioeconómico de los padres es el mejor predictor del resultado académico, esa barrera, totalmente innecesaria, deja fuera a gente muy capaz para el trabajo pero incapaz para los estudios o con baja tolerancia al lucro cesante que supone estudiar; gente predominantemente de las clases menos favorecidas.

          Otra falacia es pensar que porque es bueno que estudien 1,000 es bueno que estudien 2,000. Muy bien pudiera pasar que los 1,000 adicionales solo consigan que tengan menos valor los estudios de los 1,000 primeros. Esa “inflación de títulos” es compatible con los síntomas observados (universitarios infraempleados, 40% en España, o incapaces de devolver sus préstamos para estudiar en USA).

          La “inflación de títulos” observada es más fácil de explicar si el título es una señal que si crease “capital humano”.

  • Buenos días,

    “Proponemos complementar el préstamo para pagar las tasas universitarias con una póliza de seguro contra la eventualidad de obtener rentas bajas.”

    La “eventualidad”, como si fuera un producto del azar. Cuántos ingenieros, matemáticos, físicos, economistas, juristas, médicos están en el primer cuártil? Y cuantos estudiantes de periodismo, filosofía, historia, filologia…?

    Si una persona quiere estudiar una de estas carreras con salarios bajos y desempleos altos es libre de hacerlo. Pero tiene que hacerlo asumiendo las consecuencias de sus decisiones. Si luego consigue un puesto en un departamento de Universidad genial por esa persona. Pero si, como es esperable, acaba en un trabajo con un sueldo menor que la media de universitarios, tiene que asumirlo también. Si entiendo vuestra propuesta, las personas que estudian grados con mejor colocación, más rentables, y más difíciles, se dedicarán a subvencionar a los que estudian los grados fáciles y con pocas perspectivas laborales (mayormente).

    Además, con este esquema no estas dando incentivos a los estudiantes a estudiar estos grados poco rentables? Al final estas reduciendo el coste de estudiarlos trasladando el riesgo a los otros estudiantes. Y al contrario sucede lo mismo. Si eres un estudiante de ingenieria sabes que lo más probable es que acabes pagando tu matrícula y la mitad de la de un estudiante de “estudios latinoamericanos”.

    Un saludo,

    • Muchas gracias por el comentario. El número de ingenieros en primer cuartil es desde luego menor, pero no es cero. De todos modos, una cosa que se puede hacer es tener esquemas separados por ramas de estudio (Humanidades, Ciencias Sociales… etc). Después de todo, el coste de los estudios es diferente. Estudiar humanidades es más barato y las rentas medias esperadas son más bajas, y la dispersión diferente. Incluso podría hacerse por estudios: todos los estudiantes de “estudios latinoamericanos” juntos en el mismo esquema (que estaría caracterizado por el precio por año de los estudios y la póliza de seguro). Si el riesgo de estos estudios es más alto también lo será la póliza de seguro. Así se evitarían los subsidios cruzados que le molestan, con razón, y podrían generar incentivos perversos.

      • Gracias por tu respuesta Elena.

        Efectivamente tienes razón que se podrían evitar esos subsidios cruzados como dices. A raíz de esto, crees que este esquema podría racionalizar la oferta universitaria? Me refiero a que si un grado no ofrece rentabilidad para cubrir el coste de estudiar a un numero de alumnos suficientemente grande, de tal forma que los otros no puedan compensar el precio de sus matrículas, esos grados se vean obligados a rebajar su número de alumnos o desaparecer. Desde luego esto no sucede si los subvencionas directamente con dinero público.

  • La propuesta me parece interesante, pero hay un par de cosas que me parece que no se contemplan, y que creo que son relevantes:

    1.- ¿Qué tratamiento se da a los que abandonan los estudios universitarios?

    2.- A esta propuesta le veo un problema de selección adversa: Los que trabajen como autónomos (y las profesiones liberales tienden mucho a ello) tienen incentivos para declarar menos ingresos y así pagar menos préstamo, o incluso a los que declaran fielmente los ingresos, ¿Con que criterio pagan, los ingresos brutos, o los beneficios?

    • Muchas gracias, ciertamente hay muchos aspectos que habría que pulir si se pensase en implementar un esquema de este tipo. Uno de ellos es qué hacer con los que abandonan los estudios. Podrían entrar en el esquema y devolver solo las matrículas de los años cursados más la póliza de seguro (que habría que ajustar para tener en cuenta los abandonos). Respecto al problema de selección adversa que menciona, yo lo llamaría de elusión, es un problema que ya tenemos con la recaudación de impuestos, los autónomos tienen más margen para maquillar las cuentas. Pero, en nuestro ejemplo, necesitarían tener unos ingresos inferiores a 12.000 euros para no pagar nada, y el pago al que estarían obligados supondría solo el 4% de los ingresos brutos… me atrevo a decir que debería preocuparnos más la recaudación de otros impuestos más gravosos. La idea es que el criterio sea el de los ingresos brutos (como en los préstamos contingentes de Australia e Inglaterra).

  • Interesante artículo. Me queda una duda referente a la igualdad de oportunidades.

    Entiendo que este esquema de préstamos garantiza que cualquier estudiante pueda permitirse las tasas universitarias, pero al igual que si las tasas fueran cero.

    Bajo el esquema de préstamos que proponen, aquellos estudiantes de orígenes más humildes, los cuales deberían acogerse a dicho esquema, sacrifican parte de su renta futura para devolver dicho préstamo. En cambio los alumnos de orígenes más pudientes, cuyas familias sí pudiesen pagar dichas tasas, no tendrían que sacrificar parte de su renta futura. Por tanto, entiendo que el esquema que ustedes proponen solo traslada la desigualdad de cuna a la renta disponible en el futuro. ¿No es eso contrario a la igualdad de oportunidades?

    También entiendo que antes de igualdad de oportunidad, se requiere la oportunidad, y que su sistema sí garantiza lo segundo.

    Un saludo.

    • Muchas gracias por su comentario que me permite enfatizar que la participación en un esquema de este tipo, que incluye un seguro, no puede ser voluntaria. Si se ofrece, debe ser obligatoria la participación de toda la cohorte. De otro modo podrían optar por él solo los individuos con riesgos más altos, comprometiendo la viabilidad del sistema (selección adversa).

  • Elena:

    Gracias por tu post; es muy instructivo. Solo tengo una pregunta. Hay una alternativa a los préstamos. Y se llama becas e impuestos progresivos. A mí me parece que una beca e impuestos progresivos sobre la renta es una forma indirecta de implementar esos créditos contingentes. ¿No os parece?

    Antonia

    • Hola Antonia: Gracias, tienes razón. Las becas subvencionan a los alumnos cuyas familias tienen rentas bajas y les permiten acceder a la universidad. Algunos de ellos a lo mejor llegan a ser millonarios y tuvieron beca para estudiar. A otros que pagaron íntegramente sus estudios porque sus familias sí se lo podían permitir, a lo mejor les va fatal. Un esquema como el que proponemos trataría a todos los alumnos igual ex-ante y subvencionaría en cambio a los graduados que tienen dificultades para pagar lo que deben. En el primer caso, las becas las paga el contribuyente. En el segundo, los graduados con mayores ingresos acaban subvencionando a los menos afortunados, sin coste para el contribuyente. Son maneras diferentes de distribuir socialmente los costes de una inversión arriesgada.

  • Señalar que el primer párrafo de la entrada también es verdad si substituimos “personas con un título de educación superior” por “personas que esquían en Baqueira”, que también ganan, de media, más y tienen tasas de desempleo inferiores.

    Siguiendo el razonamiento de la entrada quizás deberíamos plantearnos, por tanto, un esquema de seguros (o alternativamente un esquema de becas + impuestos progresivos) que financiase los forfaits y las clases de esquí de quien desee esquiar.

  • Las tasas universitarias ya están subvencionadas entre un 60-80% (no conozco la cifra exacta) para todo el alumnado. Es decir, lo que paga un alumno no es el coste total de la educación universitaria. Lo cual también es absolutamente regresivo.

    Para que su interesante ejercicio fuese realmente de coste cero para el contribuyente, tendría que considerar el coste total de la universidad, lo que multiplicaría sus números por 4 aproximadamente.

    • Asignar el 100% de los costes universitarios al alumnado equivale a asumir que son los únicos beneficiarios de tanto la docencia como la investigación. Para la investigación me parece un supuesto descomunal (y, énfasis en me parece, falso). Me movería entre dos polos: la beneficiaria de la investigación es la sociedad, o son las revistas académicas que no pagan por el contenido de los artículos a las universidades pero sí cobran por el acceso a los artículos a las universidades.
      De todas formas yo querría una reforma multifactorial. No todos cabemos en la educación terciaria… ¿puede ser la Selectividad selectiva (que no pasemos 90% o más) sin ser injusta? (He conocido a gente desahuciada en el Instituto que ejerce perfectamente de ingeniera o enfermera, carreras a las que ha accedido por mayores de 25…y fueron “descartados” como no válidos por el sistema educativo. Falsos negativos a la pregunta ¿es esta persona válida para cierto desempeño profesional?, o señal equívoca para el mercado laboral. Complicado… y multifactorial, creo.

    • Cierto. También podrían cubrir los “costes de vida”, para mantener al alumno durante sus estudios, y entonces la cuantía sería aún mayor. Sin embargo, tal vez convendría empezar con unas cifras más modestas. Gracias por su comentario.

  • Me gustaría preguntarte por el elemento redistributivo. Dado que la condición para obtener estos préstamos es haber sido admitido en el grado, no están los alumnos en una situación de igualdad de oportunidades? Las diferencias entre sus ingresos futuros se deben más a lo que hagan en la universidad o a la mala suerte? Me explico, por supuesto que siempre hay gente con mala suerte (tu madre se pone enferma y no puedes acceder al mercado laboral porque tienes que cuidarla, etc). Pero mi impresión es que la redistribución bajo este esquema va a ser mayormente de los alumnos que más hacen a los que menos, más que de aquellos a los que va bien a aquellos a los que les va mal por circunstancias que no pueden controlar (creo que estos últimos casos son más excepcionales que los primeros). Dejo aquí algunas estadísticas/noticias. Por ejemplo, como va a ser esa redistribución en un sistema en el que los alumnos tardan de media 9 anos en sacarse la carrera?

    https://www.elmundo.es/espana/2014/09/10/5410013ae2704ef91c8b4573.html
    https://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/extremadura/solo-tres-diez-universitarios-extremenos-terminan-carrera-cuatro-anos_1077117.html
    https://www.lasprovincias.es/comunitat/cuatro-universitarios-acaba-20190426002831-ntvo.html

    • Es un planteamiento interesante: ¿tienen las mismas oportunidades todos los alumnos admitidos? La verdad es que no lo sé. Tal vez a algunos no se les orientó bien en la elección de estudios , no todos entran con la misma nota de corte y hasta puede que no se les forme igual en todas las universidades; algunos tienen que trabajar durante los estudios, o cuidar a un familiar enfermo… A nadie le gusta la idea de financiar los estudios de los jetas (¡ni los estudios, ni ninguna otra cosa!). Tal vez hay otras medidas que se pueden tomar para evitar abusos.

  • Hola Elena,

    Crees que los alumnos que anticipen que van a contribuir a las tasas de los demás vayan a estudiar más al extranjero en vez de quedarse en Espana? No es una vía por la que evitar la obligatoriedad del esquema y de dar entrada a la selección adversa?

    Un saludo.

    • Puede ser. Pero si todos valoramos la cobertura frente al riesgo seguramente todos estaríamos dispuestos a pagar un poco más por nuestros estudios a cambio de no tener que pagar nada si las cosas van mal. La cuestión está en vigilar que el sobrecoste no sea excesivo. Tal vez haciendo esquemas por ramas de estudio como se ha mencionado antes. ¡Muchas gracias por el interés!

  • Por cierto, y yo soy un caso particular, así que hablo desde mi experiencia. Una inversión pública en capital humano/físico que después no se utiliza o rentabiliza, es un dispendio. Creo que la gente lo ve muy claro con aeropuertos “vacíos”, pero no tanto con personas con una formación o titulación que luego no ejercemos. Dilapidación de fondos públicos, en mi opinión. A lo que en mi caso añado cierta frustración o “para este viaje no hacían falta tantas alforjas”.

  • Yendo al fondo de la cuestión, no es que “no necesitemos tantos titulados superiores” sino que “no necesitamos tantos trabajadores”. Vivimos ya en la era post-laboral; las pruebas son abrumadoras. (Por citar una fuente: “The rise of robots”, de Martin Ford.)

    Lo razonable sería crear dos líneas de educación superior, una de cultivo espiritual (ciencia fundamental, filosofía, literatura, arte, humanidades) sin exigencia alguna de “empleabilidad”, para quienes hubieran decidido no trabajar (sus ingresos provendrían de rentas del capital y/o una renta ciudadana básica), y otra de “formación profesional”, o sea, lo que el paradigma anglo-boloñés vigente considera que debe ser una educación superior.

    Es fraudulento y poco eficiente que los costes de una empresa sean cubiertos con fondos públicos. Las propias empresas deberían administrar y costear la formación profesional. Nadie mejor que quien se “se juega la piel” en su actividad para decidir a quién contratar y qué enseñarle. Naturalmente, las empresas se verían obligadas a retener a quienes considerasen su personal objetivo idóneo con rentas superiores a la ciudadana básica. Esto, a su vez, contribuiría a acabar con la observada disminución de los salarios en el sector privado.

    Por lo que respecta a la otra línea (la del cultivo espiritual), podría asimismo quedar en manos de una oferta privada. Al estar claros desde el principio sus objetivos, no habría riesgo de que el ofertante viciara el currículo de feo pragmatismo.

    • ¿No necesitamos tantos trabajadores? Yo miré por donde mire veo cosas por hacer. Aceras sin badenes, gente con movilidad reducida o nula a la que llevar alimentos, medicinas u otras cosas a casa, carreteras en mejor estado de conservación, vacunas por descubrir, bosques que reforestar, aguas que depurar, residuos que separar…

      • Insu:

        Claro que hay una demanda latente, pero no por falta de trabajadores, sino por ineficiencias del sistema. El sistema no asigna correctamente los incentivos.

        Ya que hablamos de la enseñanza: si usted coge a los millares de ciudadanos que ahora mismo están preparando oposiciones de alto nivel memorístico con ratios aprobados/presentados infinitesimales tiene usted un verdadero ejército para arreglar aceras y llevar comida a los ancianos.

        Existen numerosos indicios que apuntan a que un sistema basado en rentas de capital populares combinadas con una renta básica universal asignaría mucho mejor los incentivos. Por ejemplo, un tal sistema acabaría con los ejércitos de opositores que malgastan los mejores años de su vida en un esfuerzo superfluo. Y también acabaría con la actual burbuja educativa alimentada por la tremenda banalidad del “efecto señal”, como dice Jose Pablo.

        • Que el sistema es inmensamente mejorable, totalmente de acuerdo.
          Creí que decía que no había demanda latente (independiente del sistema)
          ¿A qué se refiere con “rentas de capital populares”? ¿Algo así como activos… repartidos de alguna manera pero no universales?
          Yo he perdido tiempo opositando y obteniendo esas señales, y sí creo que es un desperdicio (por desgracia tengo compis que una vez han entrado ven bien que los futuribles deban pasar por el mismo aro).

        • Jaime, el concepto de “opositor” no es un concepto del sistema. Donde yo vivo ahora creo que ni existe (he hecho un “research” rápido a raiz de su entrada y no he encontrado nada y jamás he conocido un opositor aquí).

          Algo parecido con la necesidad de trabajadores, aquí contratan todos los que alcanzan a encontrar. Y eso que hay muchos más robots por cada 1,000 trabajadores que en España. De hecho uno acaba pensando que la causalidad es la inversa: los robots se desarrollan donde no hay trabajadores suficientes. La correlación (inversa) entre tasa de desempleo e índice de robotización es llamativa.

          • Insu: por “capital popular” me refiero a que, obviamente, si los robots van a quitar el empleo a la gente, esos mismos robots deberán ser propiedad de esa misma gente.

            Jose Pablo: podemos hablar de las diferencias entre países, que las hay, y grandes, pero los síntomas a los que se refieren Ford y otros (fundamentalmente una devaluación tendencial del trabajo) se presentan en todos los países desarrollados.

  • Elena,

    Gracias por compartir la propuesta.

    Enlazando con el comentario de Antonia Díaz, algunos países optaron en su momento, (Australia, creo recordar, uno de ello), no sé en la actualidad, por trasladar a su impuesto sobre la renta un suplemento adicional a las personas que habían cursado estudios universitarios en Australia. El principio es el mismo: le subvencionamos su educación superior, ello genera importantes externalidades sociales pero también considerables retornos privados y le pedimos que devuelva una parte de ellos en función de su nivel de renta.

    ¿Por qué no una propuesta similar en vez de la idea del préstamo? ¿Alguna ventaja teórica del préstamo vs. impuesto directo? Pienso que el segundo sería socialmente más aceptado en nuestro país y el coste político de plantearlo sería menor (pero puedo estar equivocado)

    ¿O será que desconfiamos, y viendo la distribución de las bases imponibles de las unidades fiscales en España, quizás con razón, de nuestra estructura fiscal?

    Gracias por el post

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