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Los salarios y la salud de las mujeres durante la industrialización

De Pilar Beneito y José Joaquín García Gómez

La Revolución Industrial supuso un punto de ruptura histórico en la vida laboral de las mujeres. El paso del trabajo desde la agricultura a las fábricas abrió nuevas oportunidades de trabajo, y convirtió a las mujeres en mano de obra muy apreciada por su destreza para muchas tareas fabriles, especialmente en un sector clave de la industrialización, el textil. Sin embargo, las consecuencias que este cambio tuvo para la vida de las mujeres han sido, y continúan siendo, muy discutidas. Así, desde una visión optimista, se considera que el trabajo de las mujeres aumentó sus salarios, su contribución al ingreso familiar y su reconocimiento social dentro y fuera de la familia. Por otro lado, desde una visión más pesimista, se argumenta que las malas condiciones de vida y de trabajo deterioraron considerablemente su bienestar.

Os contaremos en esta entrada que, de acuerdo a los resultados de nuestro reciente trabajo (aquí), los efectos de la participación femenina en el trabajo asalariado pudieron ser positivos o negativos dependiendo del tramo de edad al que miremos. En el trabajo nos centramos en el histórico caso de Alcoy, provincia de Alicante, ciudad que fue uno de los núcleos pioneros de la industrialización en España, convirtiéndose desde la segunda mitad del siglo XIX en el segundo centro textil del país después de Tarrasa-Sabadell. Tras un arduo trabajo de recopilación de datos a partir de fuentes históricas que abarca el periodo 1860-1914, hemos construido, entre otras medidas, series de salarios diarios de hombres y mujeres en el sector textil, así como tasas de mortalidad y esperanza de vida de ambos sexos para distintas cohortes de población en la ciudad.

El siguiente gráfico muestra la evolución de los salarios en la industria textil de Alcoy. Para esta serie, disponemos de datos para mujeres desde 1840. Las diferencias salariales de la época responden a una combinación de segregación laboral (mujeres y hombres trabajaban en tareas distintas en gran medida), y duración de jornada (las mujeres trabajaban, en media, menos horas al día). Por tanto, no podemos interpretar las diferencias en términos de discriminación salarial, ni tampoco descartarla. Lo evidente es la importante evolución creciente que tuvieron las ganancias salariales de las mujeres a lo largo del periodo (más sobre brechas salariales con fuentes históricas en la entrada de Mauricio Drelichman y David González-Agudo en este blog, aquí).

¿Qué efectos tuvo la participación laboral femenina en su bienestar y en el de su familia? Tomando como indicador de bienestar la esperanza de vida al nacer (ver los dos gráficos siguientes), observamos que ésta mejoró tanto para hombres como para mujeres entre 1860 y 1875, empeoró ligeramente desde entonces hasta 1900 (probablemente debido al rápido y caótico crecimiento económico y urbano), y volvió a mejorar desde entonces (posiblemente como respuesta a la consolidación del crecimiento económico y a la intervención pública en forma de la reforma sanitaria que se llevó a cabo en Alcoy a finales del XIX, aquí).

En relación a la esperanza de vida relativa de hombres y mujeres, observamos que la llamada ventaja femenina (eje derecho del gráfico abajo), fue en efecto positiva en Alcoy durante todo el periodo (ratios esperanza de vida mujer/hombre mayores que 1), y en especial a partir de principios del siglo XX. Según Claudia Goldin y Adriana Lleras-Muney (aquí), la brecha en esperanza de vida no ha sido constante a lo largo de la historia sino que, en muchos países, la ventaja en favor de las mujeres aparece a finales del siglo XIX y comienzos del XX  (comentado por Libertad González en este blog aquí).  Si hacemos zoom en la figura para el periodo 1860-1900 (segundo de los gráficos), observamos que en Alcoy dicha ventaja femenina no sólo existía con bastante anterioridad sino que comenzó a incrementarse ya antes de 1885.

En nuestro trabajo, encontramos una correlación positiva de esta ventaja femenina en esperanza de vida con la ratio de salarios mujer/hombre (después de aislar el efecto de los gastos públicos sanitarios, educativos, y tasas de alfabetización). A partir de ahí nos preguntamos, ¿por qué canal se produce esta relación positiva? Es decir, ¿cómo pudo haber afectado el trabajo femenino a la evolución del diferencial de esperanza de vida? Podemos pensar en principio en dos efectos de signo contrario. Por un lado, la contribución femenina al ingreso del hogar mejoraría la nutrición y las condiciones sanitarias de sus miembros. Por otro lado, las duras condiciones de la jornada laboral en la fábrica habrían tenido un efecto negativo en las mujeres trabajadoras.

Nuestra principal hipótesis de trabajo es que el efecto ingreso y el efecto desgaste laboral podrían haber afectado de modo distinto a los distintos miembros del hogar, dependiendo, no sólo de su edad, sino también de su género. Las investigaciones de Francisco Beltrán-Tapia y Domingo Gallego-Martínez (2017, 2018, 2019, explicadas en este blog aquí y aquí) han documentado el fenómeno de las “missing girls” para la España del siglo XIX y otros países europeos, especialmente en el sur y el este de Europa. Los autores señalan que las tasas de masculinidad (ratios niños/niñas) existentes en tal periodo sugerían la existencia de prácticas discriminatorias hacia las niñas. Tal como los autores mencionan, la presencia de oportunidades salariales para las mujeres constituiría una posible fuente de mejora para la supervivencia de las niñas en esa época. Un posible canal sería la mejora relativa en la nutrición y condiciones sanitarias de las niñas como consecuencia del mayor ingreso del hogar.

En el siguiente gráfico mostramos las tendencias de las tasas de mortalidad por sexos para niños y adultos durante el periodo. La mortalidad se redujo en todos los casos, y la ventaja femenina aparece también en todas las edades. Sin embargo, la diferencia entre niñas y niños de edad temprana (0-5 años) fue la que más de amplió en favor de las niñas a lo largo del periodo, reduciéndose ligeramente después de 1910. Dado el peso que este intervalo de edad tiene en el cálculo de la esperanza de vida al nacer, esta evolución de la mortalidad relativa de las niñas podría explicar el aumento observado en la ventaja femenina en esperanza de vida.

Para formalizar algo más el análisis, estimamos las diferencias entre las tasas de mortalidad femenina y masculina para distintos intervalos de edad en función de la ratio de ganancias salariales mujeres/hombres (media del año y de los 4 años anteriores), y aislando el efecto de diferencias en las tasas de actividad y alfabetización, así como gastos municipales en salud y educación. Los resultados principales se presentan en el Cuadro 1. Llamativamente, los signos estimados cambian dependiendo del intervalo de edad al que miremos: las brechas en mortalidad de niñas y ancianas descendieron con las ratios salariales mujeres/hombres, y lo contrario ocurre con las mujeres en edad laboral

Nuestra interpretación de estos resultados, si bien estamos abiertos a sugerencias alternativas, es que son consistentes con la hipótesis de la discriminación de las niñas en la asignación de los recursos dentro del hogar en situaciones de extrema pobreza. El trabajo femenino durante la industrialización, y su contribución al ingreso del hogar, habría aliviado dicha discriminación, aumentando la supervivencia relativa de las niñas. Podríamos decir que esta mejora tuvo lugar “a expensas” del bienestar de las mujeres en edad laboral.