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Manuel Arellano, Premio de Economía Rey de España (2020)

Por Stéphane Bonhomme

El pasado 23 de marzo de 2022 el economista Manuel Arellano recibió de manos de S.M. el Rey, el Premio de Economía Rey de España como reconocimiento a su prolífica labor docente e investigadora y al prestigio de su obra en el campo de la econometría y del análisis de datos. El premio se corresponde con la edición de 2020, que tuvo que aplazarse por culpa de la pandemia.

Como ya decía aquí Luis Garicano en 2012 cuando se le concedió a Manuel Arellano el Premio Rey Jaime I de Economía: “En algunas, demasiadas pocas, ocasiones, los premios van a personas de tan obvios méritos que nadie que conozca mínimamente la materia puede negar los méritos del premiado”. Para mí, como su coautor en los últimos 15 años, me resulta difícil resumir sus méritos en pocas líneas.

Manuel Arellano es desde 1991 profesor de econometría en el Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI), en Madrid. Con anterioridad fue profesor en la Universidad de Oxford y en la London School of Economics. Es Licenciado en Economía por la Universidad de Barcelona y Doctor por la London School of Economics.

Ha tenido múltiples roles cruciales en la evaluación de investigaciones en economía, y ha impulsado numerosos cambios en la profesión. Ha sido Editor de la Review of Economic Studies, Co-Editor del Journal of Applied Econometrics y Co-Chair del World Congress de la Econometric Society. También ha sido miembro del Consejo Científico del European Research Council (ERC). Es Fellow de la Econometric Society y Miembro Honorario Extranjero de la American Academy of Arts and Sciences. Ha sido Presidente de la Econometric Society (2014), Presidente de la European Economic Association (2013) y Presidente de la Asociación Española de Economía (2003).

Manuel es el autor del libro Panel Data Econometrics (Oxford University Press 2003), uno de los principales manuales de postgrado en Econometría. Es director de tesis y mentor de múltiples investigadores de reconocido prestigio actualmente repartidos por instituciones de todo el mundo. Ha publicado numerosos trabajos de investigación, siendo distinguido como Clarivate Citation Laureate in Economics (2018).

Su investigación, particularmente vinculada al área de los datos de panel, ha contribuido de manera decisiva a mejorar la comprensión de diversos fenómenos relacionados con el comportamiento de los hogares y las empresas. En concreto, ha impulsado el desarrollo de herramientas para la estimación de modelos estadísticos con datos longitudinales que siguen a personas, hogares, empresas, municipios o países a lo largo del tiempo. De este modo, sus contribuciones metodológicas han tenido un profundo impacto en la investigación aplicada en ámbitos muy diversos.

Por ejemplo, el artículo que recoge su trabajo con Steven Bond y que presenta un método de estimación muy popular en economía conocido como el “estimador de Arellano‐Bond”, publicado en 1991 en la Review of Economic Studies, se convirtió el pasado 27 de octubre de 2021, en la primera publicación en la historia en alcanzar la cifra de 10.000 citas en el repositorio RePEc (Research Papers in Economics).

El discurso de aceptación del premio pronunciado por Manuel en la sede del Banco de España durante el acto de entrega (disponible aquí) es el mejor reflejo de cómo su trabajo repercute no solo en la profesión económica sino también en la sociedad en su conjunto. Aunque recomiendo verlo completo, me gustaría enfatizar algunos aspectos señalados por Manuel y que considero han sido claves en su actividad investigadora desarrollada hasta el momento y la que está por venir: la búsqueda de relaciones causales, la medición descriptiva y el acceso a los microdatos que ofrezcan inputs basados en la evidencia para la acción política.

Causalidad

Los economistas han sido pioneros en la búsqueda de relaciones causales para fenómenos económicos desde hace varias décadas, aunque la utilización generalizada del término causalidad haya venido de la mano de la “revolución de credibilidad” del análisis empírico impulsada por los recientemente galardonados Angrist, Card e Imbens.

Junto con el método de variables instrumentales, la regresión con efectos fijos y las estrechamente relacionadas estimaciones de «diferencias en diferencias» son los métodos más habituales para justificar el valor causal de una asociación estadística con datos no experimentales. Sin embargo, cuando se dan las circunstancias por las que la exogeneidad de las causas no es estricta (independiente del momento del tiempo), sino simplemente secuencial, las estimaciones de efectos fijos proporcionarán mediciones sesgadas de los efectos causales. Una solución en ese caso es explotar la estructura temporal de las dependencias combinando ideas de efectos fijos y variables instrumentales. Estos son precisamente los métodos de momentos generalizados desarrollados por Manuel Arellano, con Steven Bond y Olympia Bover, y que se han hecho extraordinariamente populares entre los investigadores empíricos.

La distinción entre exogeneidad secuencial y exogeneidad estricta no existe en comparaciones estáticas de corte transversal, que tradicionalmente han sido el foco principal de la literatura sobre efectos causales de las políticas públicas. No obstante, esta distinción es clave para estudiar respuestas dinámicas, que son fundamentales en economía.

El desarrollo de métodos para datos de panel dinámicos se enfrenta a una gran complejidad comparado con el estudio de datos de corte transversal. Las técnicas de que disponemos a día de hoy suelen ser dependientes de formas funcionales y otros supuestos restrictivos acerca de la homogeneidad de las respuestas. Sin embargo, siguiendo los trabajos pioneros de Manuel, se está desarrollando una literatura causal para datos de panel, donde se puede observar un acercamiento entre los enfoques basados en el diseño y los enfoques basados en la modelización.

Medición descriptiva

El término «descriptivo» se utiliza en ocasiones para relegar un estudio a un escalón inferior en el grado de ambición de su contenido investigador; sin embargo, muchos de los grandes éxitos de la econometría han sido análisis descriptivos que no tratan de estimar efectos causales ni un modelo estructural. Se trata de estudios que, a menudo en asociación con nuevos datos, idean nuevos conceptos que se han de medir y las técnicas para hacerlo. Las aportaciones más notables proporcionan nuevas mediciones que desafían la sabiduría convencional sobre el estado del mundo o arrojan luz sobre nuevas perspectivas que previamente no existían.

En los últimos años, con la creciente disponibilidad de datos administrativos y de nuevas fuentes de datos digitalizados, como textos y mapas, la prominencia de los estudios innovadores de medición descriptiva ha ido en aumento. De hecho, la capacidad de innovar en la medición de características relevantes de economías como la española depende del acceso de los investigadores a los microdatos administrativos públicos. Estudios de este tipo han demostrado que hay aspectos cruciales de las economías que solo se pueden descubrir cuando se dispone de los mecanismos de observación necesarios.

La importancia del acceso a los microdatos

La recogida y el mantenimiento de bases de datos ha sido siempre una parte integral de la actividad de las Administraciones Públicas y de los organismos supervisores; por ejemplo, en el caso de España, los registros de afiliados a la Seguridad Social, los de contribuyentes de la Agencia Tributaria o los de préstamos del Banco de España.

La novedad ahora proviene del desarrollo vertiginoso de la capacidad de almacenamiento de datos digitalizados y de las tecnologías de acceso y de gestión de gigantescos almacenes de información digital. Aunque estos datos se archivan electrónicamente con fines puramente administrativos, ahora es técnicamente posible cruzarlos y utilizarlos también para el análisis estadístico.

Es, por tanto, acuciante articular los mecanismos para que equipos autorizados de investigadores puedan tener acceso a los datos que necesiten para sus proyectos en las mismas condiciones de confidencialidad y de secreto garantizadas por contrato que se exigen a los funcionarios públicos que habitualmente desarrollan su trabajo en torno a estos registros. La experiencia internacional demuestra que, en la moderna sociedad digital no hay razones técnicas ni de protección de datos que lo impidan. Es complejo, requiere la coordinación de distintas Administraciones Públicas y un esfuerzo informático y de gestión importante. Pero, sobre todo, requiere que nos convenzamos de que los beneficios para la sociedad de este esfuerzo están más que justificados ya que ofrece la oportunidad de obtener inputs basados en la evidencia para la acción política.