“Mamá, Papá: me quedo”

Por Rodrigo Martínez-Mazza
Mención en el III Premio Nada es Gratis a Job Market Papers.

Dejar el hogar paterno no está siendo fácil para los jóvenes españoles. En 2018, un 82% de los españoles entre 16 y 29 años vivía con sus padres, un incremento de 7 puntos porcentuales con respecto a 1990. Esta realidad se extiende tanto al resto de los jóvenes europeos como a aquellos al otro lado del Atlántico. Impulsado en parte por la pandemia, en 2020 la proporción de estadounidenses entre 18 y 29 años que viven con sus padres superó por primera vez el umbral del 50%, un valor no visto desde la gran depresión (Fry et al., (2020)). Al mismo tiempo, estos jóvenes enfrentan problemas en su asequibilidad[1]: alrededor del mundo los jóvenes dedican más de su ingreso a la vivienda que generaciones anteriores (Judge y Tomlinson, (2018)). La evidencia sugiere para los adultos jóvenes, vivir con los padres o sufrir de estrés financiero puede afectar negativamente su bienestar personal (Fuller-Tyszkiewicz et al., (2016)), así como su salud física y mental (French y McKillop (2017), Vásquez-Vera et al. (2017) y Netemeyer et al., 2018)).

Una explicación detrás de estos fenómenos podría encontrarse en las condiciones que los jóvenes enfrentan al entrar al mercado laboral. En promedio, el desempleo para jóvenes en Europa ha estado por encima del 20% durante el período 2009-2016. Un menor ingreso puede implicar no poder costearse un alquiler o una entrada para una vivienda y, por tanto, verse obligado a quedarse en el hogar paterno. Para aquellos que logran irse, un menor ingreso puede significar realizar un mayor esfuerzo para poder pagar el alquiler o la hipoteca.

En mi investigación titulada “Mom, Dad: I’m Staying. Initial labor market conditions, housing markets, and welfare”, estudio si las condiciones del mercado laboral al momento de graduarse pueden afectar la tenencia de vivienda y la asequibilidad. Para el análisis utilizo datos de dos grandes encuestas a nivel europeo: la European Community Household Panel (ECHP) y la European Union Statistics on Income and Living Conditions (EU-SILC). Combinadas, estas encuestas cubren 33 países europeos desde 1994 hasta 2018 e incluyen a más de diez millones de observaciones individuales.

Para responder la pregunta sobre los efectos de las condiciones iniciales del mercado laboral, el experimento ideal sería el de exponer a recién graduados de manera aleatoria a distintas condiciones en el mercado laboral. La manera en que la literatura ha resuelto esto ha sido la de comparar graduados que han ingresado en distintos mercados laborales enfrentando diferentes tasas de desempleo (Oreopoulos et al. (2012) y Schwandt y Von Wachter (2019)), principalmente para estudiar cómo es afectado su desarrollo laboral. En mi investigación comparo distintas cohortes de graduados universitarios a través de diferentes países europeos. Por ello exploto la variación en la tasa de desempleo al momento de entrar al mercado laboral como un shock exógeno al ingreso del individuo para estudiar distintos resultados en términos de vivienda.

Los resultados muestran que un aumento de 1 pp en la tasa de desempleo en el momento de la graduación aumenta la probabilidad de vivir con los padres en 1,5 pp un año después de la graduación. Además, reduce la probabilidad de ser propietario de una vivienda en 1,02 pp y de alquilar en 0,45 pp. Un aumento en la tasa de desempleo en el momento de graduación, empeora la asequibilidad para propietarios e inquilinos, con el efecto causado por los hogares teniendo menores ingresos y no por un aumento en los costos asociados al hogar. Todos estos efectos son persistentes en el tiempo.

Nota: Efecto de un aumento de un punto en la tasa de desempleo sobre la probabilidad de vivir con los padres. “Con los padres” se refiere a vivir en una vivienda donde al menos uno de los padres está presente, independientemente del estado de tenencia. La media un año después de la graduación es del 52 %.

Sin embargo, las malas condiciones al graduarse no afectan únicamente a un individuo, sino que alcanzan a toda una cohorte de graduados, y es aquí donde las interacciones entre el mercado laboral y el de la vivienda pueden jugar un rol clave. Por ello es imperativo analizar cómo los mercados de la vivienda pueden absorber o amplificar el choque inicial del mercado laboral. Para entender esto, desarrollo un modelo de generaciones superpuestas (OLG) con agentes que viven tres períodos y enfrentan tres opciones de tenencia de vivienda (vivir con los padres, alquilar y ser propietario). Además, introduzco, una opción externa para los propietarios que puede introducir rigidez en el mercado de alquiler. Este modelo vincula el impacto de ingresos en una cohorte de agentes con cambios en la tenencia de la vivienda y asequibilidad.

Cuando los agentes jóvenes sufren un impacto negativo en sus ingresos, si los mercados de alquiler son rígidos (Δ% ingresos> Δ% alquiler), entonces la proporción de personas que viven con sus padres aumenta, ya que algunos agentes jóvenes ya no pueden pagar el alquiler. Además, la asequibilidad empeora para los inquilinos, ya que los costos de alquiler caen menos proporcionalmente que sus ingresos. Sin embargo, si los mercados de alquiler son flexibles (Δ% ingresos = Δ% alquiler), entonces la proporción de personas que viven con sus padres no cambia, ya que el impacto se produce completamente a través de los precios de los alquileres en lugar de las cantidades. La asequibilidad para los inquilinos jóvenes no se deteriora, ya que los alquileres caen proporcionalmente con los ingresos. Estos resultados se reflejan también cuando resolviendo numéricamente el modelo encuentro que un mercado de alquiler rígido conduce a peores resultados de bienestar en comparación con los mercados de alquiler flexibles.

Finalmente, estudio el impacto de políticas como la Aide Personnalisée au Logement en Francia, que consiste en otorgar una ayuda equivalente al 30% del costo de alquiler al 30% de la población más vulnerable. Encuentro que estas políticas pueden ayudar a mitigar el impacto, al hacer posible que los agentes jóvenes se puedan permitir alquilar a pesar de su pérdida de ingresos. Sin embargo, esta política solo proporciona un aumento del bienestar de los jóvenes cuando se aplica en un escenario de mercado de alquiler rígido, y no cuando los mercados de alquiler son flexibles, ya que no permite que los precios y los alquileres se ajusten. Reconocer el escenario adecuado para la implementación de estas políticas es clave para garantizar que los beneficios del bienestar se concentren en la población objetivo.

Nota: La imagen muestra el cambio en el bienestar de una pérdida de ingresos para los jóvenes, cuando no se aplica ninguna política (Baseline) y cuando se aplica una política de estilo APL (APL policy) en mercados flexibles y rígidos. Para los jóvenes, aplicar una política de estilo APL reduce la pérdida de bienestar en mercados de alquiler rígidos, pero aumenta la pérdida en mercados de alquiler flexible.

Esta investigación otorga varios indicios de cómo será el futuro de los jóvenes españoles en cuanto al acceso a la vivienda. La pandemia ha dejado un mercado laboral muy hostil para los recién graduados, y todo indica a que esto se traducirá en una mayor proporción de jóvenes viviendo en su hogar paterno y que aquellos que viven de alquiler tengan que realizar mayores esfuerzos para poder pagar la renta. Sin embargo, existe un espacio para la acción pública, políticas de ayudas al alquiler dirigidas a los jóvenes pueden aportar una vía para permitir emanciparse a los jóvenes y formar un proyecto de vida propio.


[1]La asequibilidad es una forma de medir el esfuerzo que realiza un hogar para poder pagar los costos asociados a su vivienda. Normalmente se computa como la ratio entre gastos de la vivienda (por ej. alquiler o hipoteca) e ingresos del hogar.