Los tipos impositivos implícitos durante la pandemia

Por José E. Boscá, Rafael Doménech, Javier Ferri y José Ramón García

Como otras muchas variables macroeconómicas, los ingresos que el gobierno obtiene por las distintas figuras tributarias han sufrido cambios muy acusados desde el comienzo de la crisis del coronavirus. ¿Cómo han afectado los cambios en los ingresos públicos a la presión fiscal efectiva soportada por el consumo y las rentas del factor trabajo y capital en España?

Una primera aproximación a la presión fiscal consistiría en obtener los tipos impositivos trimestrales dividiendo los ingresos tributarios entre su base imponible, de acuerdo a la información suministrada por la Agencia Tributaria. Sin embargo, debido a la gran variedad de exenciones, bonificaciones, deducciones, y a los cambios en la capacidad de elusión del impuesto por los agentes económicos, el tipo impositivo (presión fiscal) implícito soportado por el consumo y las rentas del trabajo y el capital puede diferir de forma significativa de los obtenidos a partir de las bases imponibles consideradas a efectos tributarios.

Un ejemplo sencillo: supongamos unos ingresos tributarios por el impuesto sobre el consumo de 10, un gasto en consumo en la economía de 100, y que un 40 por cien del gasto en consumo escapa del pago del impuesto, por ejemplo, por estar bonificado.

La base imponible sobre la que se calcula el impuesto a efectos de la Agencia Tributaria sería de (1-0,4) x 100 = 60 y el tipo de gravamen medio para la misma se calcularía como 10/60 = 16,7 por cien. La presión fiscal efectiva sobre el consumo, sin embargo, estaría en 10/100 = 10 por cien.

Grosso modo, para calcular los tipos impositivos implícitos trimestrales hemos dividido los ingresos fiscales de las distintas figuras tributarias entre las bases imponibles del consumo y las rentas del factor trabajo y capital obtenidos a partir de la Contabilidad Nacional.  En realidad los cálculos son bastante más engorrosos (sobre todo para las rentas del capital), y los tipos implícitos trimestrales que mostramos en este post siguen la metodología que utiliza para obtener tipos anuales el Anexo B de Taxation Trends in the European Union 2020, para lo que hemos usado información de la Agencia Tributaria, la Contabilidad Nacional, el Revenue Statistics la OCDE y Eurostat. De acuerdo con la metodología de la Comisión Europea, los tipos impositivos implícitos se definen como el cociente de los ingresos tributarios totales de cada categoría (consumo, trabajo y capital) respecto a una aproximación de sus respectivas bases imponibles potenciales obtenidas a partir de agregados de consumo y rentas de la Contabilidad Nacional.

En el Gráfico  1 se muestra, para cada tipo de impuesto, la evolución de los ingresos fiscales y las bases imponibles con las que calculamos el tipo implícito del impuesto antes de la pandemia. Varios mensajes emergen de lo observado:

1. Durante el conjunto del periodo, el tipo impositivo efectivo medio fue del 30,8% para el trabajo, 23,5% para el capital y 12,3% para el consumo. La mayor parte de la presión sobre el factor trabajo se produce a través de las cotizaciones a la seguridad social (21,5%) mientras que la presión a través del IRPF apenas supone un 9,3%.

2. Si fechamos en el tercer trimestre de 2007 el inicio de la pasada crisis financiera, observamos que entre el periodo pre-crisis y post-crisis el promedio del tipo del consumo no varía, sube un poco más de un punto la presión media sobre el trabajo y baja 6 puntos la presión sobre el capital.

3. Los promedios esconden oscilaciones irregulares de muy corto plazo que en ocasiones pueden ser de varios puntos.

4. Desde el año 2010 hay una clara tendencia ascendente en la presión fiscal en las figuras del impuesto sobre el consumo y sobre el trabajo, más acusada en las cotizaciones sociales. Esta tendencia es mucho menos pronunciada en el tipo efectivo sobre el capital.

5. En el cuarto trimestre de 2019 se alcanza la máxima presión fiscal desde 1995 en el impuesto sobre el consumo y sobre el trabajo. El tipo del capital se sitúa, en cambio, en los niveles pre burbuja inmobiliaria del primer trimestre de 1997.

Gráfico 1. Ingresos fiscales, bases imponibles y tipos implícitos trimestrales (1995:1 2019:4)

Ingresos y bases fiscales en millones de euros, tipos implícitos en tantos por cien. Elaboración propia a partir de la Agencia Tributaria, Contabilidad Nacional Trimestral de España, Taxation Trends in the European Union (2020) y Revenue Statistics de la OCDE.

En el Gráfico  2 comparamos los tipos efectivos que hemos calculado (pero anualizados) con los que se obtendrían directamente utilizando tanto los ingresos como las bases tributarias publicados por la Agencia Tributaria.  Los tipos sobre el consumo y el trabajo (sin incluir CSS) calculados a partir de la Agencia Tributaria son superiores a los que se obtienen  siguiendo la metodología de Eurostat. Esta diferencia parece ampliarse en los últimos años (4 puntos superior en el consumo y 6 puntos en el tipo de trabajo).

En el tercer panel representamos el cálculo del impuesto sobre el capital. En este caso hemos comparado nuestro tipo implícito con el del impuesto sobre sociedades de la Agencia Tributaria. Fuera del periodo caracterizado por la burbuja inmobiliaria (2002 a 2007) la diferencia entre ambos tipos para el capital fluctúa entre +2 y -2 puntos porcentuales. En cambio, durante la burbuja, nuestro tipo impositivo llega a ser de una magnitud hasta 8 puntos superior. Esta diferencia se debe, en gran medida, a la inclusión de partidas en nuestro cálculo relacionadas con la riqueza e impuestos sobre transacciones financieras y de capital de acuerdo a Revenue Statistics de la OCDE.

En el último cuadrante puede apreciarse que, según la Agencia Tributaria, el tipo sobre el capital está a medio camino entre el del impuesto sobre sociedades y el tipo en el IRPF sobre el capital más la renta de los autónomos. De hecho, el extraordinario crecimiento que observamos en el  tipo implícito durante la burbuja inmobiliaria, no sólo se mitiga, sino que desaparece en el caso del tipo que puede calcularse a partir de la Agencia Tributaria sobre estas últimas rentas.

Gráfico 2. Tipos impositivos obtenidos a partir de la Agencia Tributaria y tipos efectivos

Tipos impositivos de la Agencia Tributaria obtenidos a partir de ingresos y bases tributarias. Tipos impositivos implícitos obtenidos a partir de la metodología de Taxation Trends in the European Union 2020

En el Gráfico 3  representamos lo acaecido durante el periodo de confinamiento. Para ello calculamos la variación interanual, para cada trimestre, desde el primer trimestre de 2019 al segundo trimestre de 2020, de ingresos, bases y tipos impositivos. Para los ingresos y las bases, las variables se han calculado en logaritmos (los tres primeros gráficos del Gráfico  3). Para los tipos impositivos (gráfico inferior derecha) lo que se representa es simplemente la diferencia entre un trimestre y el mismo trimestre del año anterior. En todos los casos al resultado se le ha restado la media de las diferencias de orden 4 desde el primer trimestre de 1995.

A modo de ejemplo, para los ingresos y las bases, una cifra en un trimestre de 0,05 se interpretaría como un crecimiento interanual un 5% superior al crecimiento interanual de largo plazo. A su vez, una cifra para los tipos de 5 significa que entre el mismo trimestre de dos años consecutivos, los tipos han aumentado 5 puntos por encima de lo considerado normal.

Gráfico 3. Ingresos, bases y tipos impositivos implícitos durante el confinamiento.

Ingresos y bases: diferencias logarítmicas de orden 4 a las que se les ha restado la media.  Tipos impositivos: diferencias de orden cuatro a las que se les ha restado la media.

Los ingresos tributarios y las bases muestran un cambio de comportamiento en el primer trimestre de 2020, mucho más acusado para los impuestos de consumo y capital, con caídas en algún caso superiores al 10 por cien.  En el segundo trimestre de 2020 los ingresos y las bases se desploman, con caídas que superan el 40 por cien para los impuestos sobre el consumo y el capital. Los ingresos tributarios sobre el trabajo se reducen de forma más moderada, alrededor del 10 por cien, mientras que la base económica correspondiente a este impuesto sufre una caída notablemente superior.

Cuando nos fijamos en los cambios en la presión fiscal debida a las distintas figuras impositivas (tipos impositivos implícitos), no observamos grandes variaciones en el primer trimestre de 2020 con respecto a lo que venía sucediendo durante 2019, pese al comportamiento de los ingresos tributarios antes mencionados. Sin embargo, en el segundo trimestre la presión sobre el trabajo y el capital se dispara, aumentando sus tipos efectivos en 2,5 y 2 puntos porcentuales respectivamente. Por el contrario, la presión fiscal efectiva sobre el consumo se reduce en 2 puntos porcentuales.

Concluyendo, la obtención de una base de datos trimestral sobre los ingresos fiscales y las bases económicas que los soportan, nos ha permitido detectar cambios notables en la presión fiscal efectiva en el segundo trimestre de 2020, coincidiendo con el primer trimestre completo afectado por la epidemia, y la puesta en marcha de medidas de apoyo a los hogares y las empresas por parte del gobierno. En particular, el aumento en la presión fiscal interanual soportada por los factores trabajo y capital es más de dos puntos superior al aumento tendencial. La presión fiscal sobre el consumo disminuye, en cambio, en dos puntos. Una nota de cautela es pertinente, sin embargo, dadas las posibles revisiones en los datos de Contabilidad Nacional o de ingresos tributarios. Hasta que no dispongamos del año completo tampoco podremos contrastar la consistencia de la trimestralización. Pero a falta de contrastación cuando los datos nos lo permitan, la idea que subyace a esta nota es que, durante el periodo más duro de la epidemia, la política fiscal por la parte de los ingresos tributarios, al menos los que gravan los factores de producción, podría no estar actuando en la dirección que se pensaba.

 

Hay 8 comentarios
  • Mis felicitaciones por vuestro esfuerzo de trimestralización de los numeradores y denominadores necesarios para determinar las tasas impositivas implicitas para España. Una extrapolación para el conjunto de países de la UE sería más que deseable ya que, de esta forma, los gobiernos podrían disponer de una serie de indicadores objetivos (aunque provisionales) sobre la carga fiscal efectiva para la toma de decisiones sobre polítíca fiscal. Buen trabajo.

  • No conocía esta medologia para calcular tipos impositivos efectivos. Podrían por favor explicar las diferencias, si existen, con la metodología standard en macroeconomía propuesta por Mendoza, Razin y Tesar (1994)?

    • Hola Paul. Gracias por tu comentario. En esencia las metodologías de Mendoza et. al. (1994) y la que usa la Unión Europea en su Taxation Trends son muy parecidas. También lo es la que utilizábamos algunos de nosotros en un trabajo de hace unos años (Boscá, García y Taguas: Hacienda Pública Española / Revista de Economía Pública, 174-(3/2005): 119-141). Todas tienen en común un numerador que incluye los ingresos fiscales (con alguna pequeña diferencia por razones técnicas o de disponibilidad de datos) y un numerador que incluye agregados de contabilidad nacional que aproximen la base disponible (también con pequeñas diferencias por razones técnicas o de disponibilidad de datos). Los tipos así calculados intentan captar una medida aproximada de la presión fiscal que ejerce una determinada figura impositiva a escala macroeconómica.

  • En la familia tenemos dos pequeñas empresas y en ambas hemos abierto subcuentas para registrar la carga fiscal implícita en cada flujo de gastos y costes. Comenzamos hace casi veinte años porque hubo que hacer una obra de acondicionamiento importante y se nos ocurrió medir el efecto agregado de la Fiscalidad Explícita Total que incidía sobre ella.
    Por entonces el IVA estaba por debajo del 16% y nos encontramos con que, del coste total de aquella obra, un 56% eran impuestos. Luego lo extendimos a nuestros productos y servicios y la cifra ha ido creciendo hasta algo más del 62%. Y sigue creciendo.

    La siguiente pregunta que nos hicimos es que si este Factor de Coste no hace más que crecer ¿Cómo vamos a ganar en productividad si dentro de nuestros números hay un tumor que no hace nada por reducirse a si mismo?
    Otro cálculo tremendo que siguió al anterior es ver que el coste FOB es sustancialmente inferior al IVA que paga el consumidor por nuestros productos.
    Me gustaría ver si existen trabajos académicos sobre esta cuestión que a uno le parece mortal de necesidad. Esto tiene necesariamente que terminar en algo muy malo.

    Yo me alegraría mucho si desde la academia se nos echase una mano.

    Saludos

      • Realmente hoy día es algo superior y la forma de estimarlo es calcular los contenidos fiscales –por todos los conceptos– de los inputs de costes y gastos. Básicamente el mismo método que utiliza la calculadora fiscal de Civismo. Org que es la que nos dice, por CCAA de residencia, hasta qué día hemos de trabajar para comenzar a hacerlo para nosotros y vemos todos los años que se nos van los 7 primeros meses del año trabajando para el Estado al nivel del contribuyente medio.

        El primer ejercicio lo hicimos con el contratista que retejó un edificio industrial y de oficinas y antes de darle el contrato lo desmenuzamos con datos reales de pagos fiscales concretos por todos los conceptos. Por dar algunos ejemplos de fiscalidad que la gente ignora, hasta que le toca, el coste de la Licencia Municipal fue el 5% del presupuesto. Cada contenedor de escombros 250 euros, etc. Y desde entonces han florecido los impuestos ambientales y de circulación de todo tipo.

        Estoy buscando el documento word donde se guardó aquel trabajo pero fue hace muchos años y tendré que tratar de ver qué Ordenador podría tenerlo.

        Este es un campo de estudio muy importante y que sería muy de agradecer pero en general la Academia no se dedica a ello. Se ven muchos más estudios para ayudar a que suba la fiscalidad.
        Lo cual es tremendo porque así no hay forma de ganar en productividad ni competitividad porque se la lleva quien la destroza.
        No debería hacerlo con la complacencia académica.
        Saludos

  • No se entiende bien qué sentido tiene la pregunta de “como se distribuye la presión fiscal efectiva soportada entre el consumo y las rentas del factor trabajo y capital en España?”

    Ya no es solo que la “estimación” (que no el “cálculo”) de las bases imponibles sea un ejercicio teórico (fácil, además, de convertir en un “juego de trileros a la Piketty y Saez”) es que contiene una “falacia nominal” de campeonato: suponer que los impuestos los paga la persona física o jurídica que la legislación fiscal vigente dice que los paga.

    La realidad es que, de verdad de verdad, no tenemos ni idea de quien paga los impuestos.

    El debate (falso) de quien paga los impuestos nominalmente solo puede tener dos objetivos: (1) servir de pasatiempo académico (2) generar un enfrentamiento entre agentes que seguramente es absurdo siempre pero mucho más sobre datos falsos y que, además, lleva a debates políticos populistas y sin aplicaciones prácticas interesantes (como todos los debates políticos y la mayor parte de los académicos).

    El análisis interesante y real es: “de cada 100 euros que pagan los clientes, ¿cuanto se lleva el estado via impuestos?”. Los juegos de trileros (aka cálculo de bases imponibles) que se usen para determinar que agente envía la recaudación a Hacienda (que no significa que le cuesten a él) es bastante irrelevante (excepto, tal vez, cuando se producen modificaciones de normativa y hasta que llevan a un nuevo equilibrio.

  • La respuesta a la pregunta: “de cada 100 euros que pagan los clientes, ¿cuanto se lleva el gobierno? varía para cada sector.

    Un análisis de la cuenta de resultados de las líneas aéreas (prepandemia para la media de IAG y AAL) llevaría a que el estado se lleva unos 30 de cada 100 euros pagados incluyendo IVA, impuestos especiales a los combustibles, impuestos al trabajo, (tanto la parte que nominalmente corresponde al empleador como al empleado, impuesto de sociedades, etc…)

    A efectos comparativos los trabajadores de las empresas se llevan otro 35%, los proveedores de fuel un 15%, los proveedores de infraestructura un 10%, los accionistas un 5% y los financiadores (bonistas y bancos) un 3%.

    Obsérvese que una parte de estos costes de fuel y de infraestructura son netos de impuestos especiales pero no de los royalties o de los dividendos que algunos estados perciben por esta acatividad. Los gobiernos sacarían más, pero esa parte es casi honrada (carteles legales aparte).

    Cuando se altera el tipo impositivo nominal de alguno de los agentes no tenemos ni idea de como se va a alterar este reparto. Se alcanzará un nuevo equilibrio en el que muy bien podría pasar que como se reparta la carga adicional que el gobierno supone, no tenga nada que ver con nuestra “intuición nominal” inicial. Incluso podría pasar (bendito Laffer) que alterar un tipo impositivo no tenga ningún impacto en los porcentajes de reparto, solo en el valor a repartir (reduciéndolo via menor actividad).

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