La macroeconomía en el diván

El análisis macroeconómico ocupa un lugar de honor en la lista de sospechosos habituales de haber contribuido a generar la crisis financiera. Los académicos en este campo somos señalados al menos por omisión, cuando no por abierta connivencia con banqueros y políticos, por no anticipar y evitar la acumulación de errores y desequilibrios que nos han llevado a la situación actual. Hay críticas de todo tipo, algunas son bastante burdas pero otras ponen el acento en deficiencias que la corriente principal del análisis macroeconómico debe corregir para mejorar su comprensión no sólo de los ciclos normales –cosa que ya hace razonablemente bien- sino los ciclos de crédito y los momentos singulares como son las crisis financieras.

Los años 2009 y 2010 fueron tiempos de ajuste de cuentas en los que destacados economistas, como Buiter o Krugman -la respuesta de Cochrane aquí– o Wyplosz entre otros muchos,  arremetieron contra lo que se ha dado en llamar la Nueva Síntesis Neoclásica o la Nueva Economía Keynesiana por su incapacidad para predecir y explicar la crisis financiera y para proponer medidas de política económica para superarla. Las críticas se dirigen a los modelos de equilibrio general y dinámico de inspiración neoclásica que han ido incorporando diversos fallos de mercado –poder de monopolio, rigideces nominales, desempleo- que justifican el activismo monetario y/o fiscal o modelos.

La popularidad de estos modelos, conocidos por su acrónimo DSGE, tiene que ver con su notable capacidad explicativa de muchas de las regularidades empíricas observadas en las últimas décadas, lo que les ha hecho a su vez enormemente influyentes en el diseño de las políticas de estabilización y –en menor medida- de regulación. La interacción mutua entre la realidad y los modelos se refleja en lo que José Viñals, Director del Monetary and Capital Markets Department del Fondo Monetario Internacional, denominaba en una magnífica conferencia impartida días atrás en el marco del XXV Simposio de Moneda y Crédito como los consensos macroeconómicos básicos anteriores a la crisis. Según mi lectura de su conferencia –que por tanto no pretende reflejar sus opiniones de política económica- estos consensos eran: 1) La Gran Moderación era un fenómeno permanente; 2) Los mercados financieros habían respondido eficientemente a los shocks de los últimos tiempos, algunos de ellos de gran magnitud –como en 1987, 1993 y 2001- absorbiendo el riesgo sin graves repercusiones sobre la actividad y el empleo; 3) La globalización suponía una nueva reasignación de recursos a nivel mundial que era óptima e imparable; 4) La deuda soberana, en particular de los países desarrollados, era considerada como un activo de máxima calidad por lo que no había problemas para financiarla a bajos tipos de interés; y 5) La política monetaria basada en la independencia de los bancos centrales y los objetivos de inflación era capaz de estabilizar la economía con un bajo coste en términos de desempleo, manteniendo la inflación bajo control y sin necesidad de profundas reformas estructurales.

La crisis ha dado al traste con estos consensos por lo que la macroeconomía como disciplina no saldrá indemne de la Gran Recesión. El énfasis que los críticos han puesto –muy justificadamente por otra parte- en los fallos de predicción de los modelos DSGE no aporta muchas ideas sobre la dirección que debe seguir el análisis económico en el futuro. Muchos de los economistas que predijeron de forma consistente algo parecido al colapso financiero de 2007/2008 no lo hicieron como consecuencia de la aplicación de un marco analítico más o menos formalizado que pueda utilizarse para explicar muchos otros fenómenos que los modelos DSGE sí han sido capaces de explicar. Quizás la única excepción que se me ocurre en este terreno es el enfoque de Ricardo Caballero y sus colegas sobre la escasez de activos seguros como explicativa de la acumulación de desequilibrios financieros en las dos décadas pasadas.

Entre las numerosas críticas que ha recibido el análisis macroeconómico “mainstream”, la relativa a la escasa y poco realista atención prestada a las imperfecciones del sector financiero –con algunas excepciones como la literatura relacionada con el acelerador financiero– es sin duda la más acertada. Un mercado financiero perfecto es algo más que un mero supuesto simplificador en los modelos Neo Keynesianos, es un condicionante fundamental de muchas de sus predicciones. La posibilidad de operar en un entorno financiero sin fricciones facilita la sustitución intertemporal en las decisiones de consumo –y en menor medida de oferta de trabajo- otorgando a los agentes económicos una capacidad extraordinaria para contrarrestar las políticas fiscales que no pretenden otra cosa que retrasar o adelantar en el tiempo el gasto agregado. La política monetaria es efectiva porque opera precisamente alterando el precio relativo del consumo presente frente al futuro. La hipótesis de la eficiencia de los mercados financieros refuerza el carácter dinámico de las decisiones y contribuye a minimizar los efectos negativos de la acumulación de deuda o de riesgo, que el mercado siempre parece poder resolver a un precio adecuado.

Por las mismas razones por las que la teoría Keynesiana fue producto de la Gran Depresión, que el Monetarismo se hizo popular con la inflación de los 70, los modelos Reales del Ciclo con la estanflación y que los Neo Keynesianos se asocian a la Gran Moderación –Wren-Lewis-, parece cantado que el paradigma macroeconómico de los próximos años otorgará al mercado financiero una papel central como determinante de la demanda agregada y de la transmisión de la política de estabilización. De hecho ya lo está haciendo y para ejemplo basta con repasar las numerosas conferencias científicas de dedicadas recientemente a esta tarea –como esta, esta ó esta– o la orientación de la muchas de las tesis doctorales en este campo -como las de los jóvenes investigadores que han participado estos años en el Mercado de Trabajo de la Asociación Española de Economía. Los resultados obtenidos hasta ahora confirman que la segmentación financiera, el crédito, la existencia de bancos con problemas de liquidez o las burbujas tienden a amplificar la magnitud del ciclo así como a hacer más frágiles las economías ante shocks exógenos, lo que obliga a replantear muchos de los resultados que creíamos bien establecidos sobre las políticas de estabilización óptimas.

Pero esto es sólo el principio, porque las imperfecciones en el mercado financiero no pueden tratarse como las que observamos en los demás mercados en los que los desequilibrios se resuelven con el paso del tiempo, cuando los precios y salarios alcanzan sus valores de equilibrio –el largo plazo. Los desequilibrios financieros, lejos de corregirse automáticamente tienden a agudizarse con el paso del tiempo lo que borra la nítida distinción entre estado estacionario y ciclo de los modelos DSGE. Un trabajo reciente de Claudio Borio del Banco Internacional de Pagos repasa la experiencia histórica sobre la generación y efectos de las crisis financieras y señala algunas regularidades empíricas que los nuevos modelos deben ser capaces de explicar, entre las que cabe destacar las siguientes: 1) La descripción del ciclo financiero requiere como mínimo un seguimiento del crédito y los precios de los activos inmobiliarios, cuya evolución conjunta es un indicador fiable del riesgo en la economía; 2) El ciclo financiero no tiene la misma frecuencia que el ciclo de negocios, tanto las fases expansivas como las recesivas son sustancialmente más largas; y 3) El final de las fases expansivas de los ciclos financieros no es “suave” sino que viene asociado a crisis bancarias que no son casuales o producto de shocks exógenos sino la consecuencia de los desequilibrios acumulados durante el boom.

Además, la calidad de las políticas macroeconómicas y regulatorias antes y después de las crisis incide significativamente en su duración y efectos. Y aquí es donde estamos muy lejos de proponer una alternativa a lo que fue el principal resultado de los modelos DSGE en los que la política óptima podía aproximarse de forma suficiente mediante reglas –fiscales, regla de Taylor– más o menos mecánicas. Estas ya no van a ser suficientes. Tenemos mucho que aprender sobre qué políticas macroprudenciales son las más adecuadas y cómo abordar las crisis financieras tanto en su fase más aguda, mediante medidas de emergencia, como durante el inevitable proceso de desapalancamiento con sus consiguientes efectos a veces devastadores sobre el sector real. Hoy sabemos que los responsables económicos en el mundo han cometido errores que han llevado a la acumulación de desequilibrios y a la crisis, así como en la gestión de la misma: excesivo endeudamiento público y privado, regulación financiera inadecuada, falta de agilidad para recapitalizar los bancos con problemas, un ritmo de consolidación fiscal inadecuado en algunos países, etc. Pero hemos de reconocer que hasta ahora no han tenido demasiada ayuda por nuestra parte

Hay 52 comentarios
  • Buenos días y gracias, Javier Andrés.

    Hace un mes y medio escuché una ponencia en la cual se hablaba sobre este asunto.

    Tras una breve introducción se venía a decir que, pese a ser muchas y bastante antiguas las predicciones de lo que se avecinaba, el problema era otro.
    El conferenciante repasaba las posiciones y diagnósticos “oficiales” (publicados) de tres escuelas económicas clasificandolas así: Ortodoxia, Marxianos y Austríacos.

    No culpaba a ninguna de ellas porque en las tres había buenas predicciones (y escasos remedios al problema de fondo del empleo, by the way) pero sobre la “Ortodoxia” señalaba que el propio énfasis en el “Tool-Box” remarcaba la posición de un grupo algo más preocupado porque el sistema funcionase –la fontanería– que por la arquitectura del mismo. Una arquitectura en la cual primaban factores fuera de su control o esfera de competencia.
    La cosa era, decía, mucho más multidisciplinar que propia de una profesión concreta.
    Me gustó bastante la ponencia.

    Skidelski tiene un punto de vista –académico– también interesante y pide insistentemente más perspectiva histórica y multidisciplinar.

    Buenos días

    • Manu
      La interdisciplinariedad es deseable. Yo la interpreto como mirar a otras corrientes de la macroeconomía. Ir mucho más allá, hacia disciplinas más alejadas, ya es otra cuestión porque puede hacer perder precisión a los modelos en las proposiciones de política económica. Pero en cuanto a lo de ganar perspectiva histórica no puedo estar más de acuerdo. El capitalismo va cambiando con el tiempo, pero es conveniente no olvidar errores de política económica del pasado, como por ejemplo que la exuberancia suele preceder a las crisis financieras

      • Efectivamente, tienes mucha razón.
        El cambio, en o con el tiempo, es la norma y haces muy bien en remarcarlo.
        Solemos buscar seguridades con un entusiasmo que nunca decae y con frecuencia olvidamos la interactividad constante entre cantidad y cualidad.

        Ya hace tiempo que algunas disciplinas, historiadores jóvenes e insiders, como H. James y otros, han dejado de llamar a nuestro sistema “capitalismo” para calificarlo de “capitalismo de estado”.
        Entre lo que ha sucedido con el peso del estado en la economía –y en todos los aspectos de la vida– y cosas como la retórica del menguante “free market” cada vez es más corta la vida útil de los conceptos e instrumentos.

        Saludos y enhorabuena por el artículo.

  • Gracias por el artículo, Javier.
    Una cuestión: ¿tienen en cuenta los modelos las asimetrías en los diseños institucionales a la hora de tomar decisiones? Lo digo porque el otro día leí un artículo muy bueno en EL PAÍS sobre el funcionamiento de inspección en el BdE, los informes que fueron emitiendo, las presiones políticas, el retraso final en la toma de decisiones y la salida a Bolsa de Bankia. No creo que España sea una excepción en este tipo de fenómenos ni que se puedan adscribir sólo al momento presente. ¿Es posible incluir en los modelos la miopía producida por el miedo alemán a la inflación? ¿Las formas en las que se toman las decisones no hacen que las políticas llevadas a cabo se desvíen sistemáticamente de las que seráin óptimas?

    • Abilio
      La preocupación por la inflación no es exclusiva de Alemania. Piensa que a finales de los 70 y principios de los 80 muchos países europeos alcanzaron una inflación superior al 15 por ciento anual sin ninguna ganancia en términos de empleo. Algo parecido sucedía con EEUU antes de Paul Volcker. Pero sí, sin duda en el diseño de la estrategia monetaria del BCE ha tenido que ver la visión alemana. Por ejemplo en la existencia de un “pilar monetario” en la política monetaria de modo que el BCE ha prestado atención a los agregados monetarios más allá de su efecto observado sobre la inflación.
      En cuanto a las cuestiones institucionales, desde luego que el análisis económico en general debe tenerlas en cuenta. Y no sólo la macroeconómica. Los procesos de toma de decisiones tienen unos condicionantes políticos que, buenos o malos, pueden alejar las políticas de lo que sería óptimo en un sentido de bienestar del consumidor. Creo que esto es menos cierto en el caso de los bancos centrales que han ido ganando independencia progresivamente y afinando sus políticas. Que algunas no nos parezcan correctas desde la perspectiva actual tiene más que ver, en mi opinión, con que los modelos con los que trabajaban dejaban de lado cuestiones importantes. Y eso es, en parte, responsabilidad nuestra.

  • “El énfasis que los críticos han puesto –muy justificadamente por otra parte- en los fallos de predicción de los modelos DSGE…”

    Como microeconomista me resulta muy tentador criticar a los macroeconomistas, pero acusar a la macro de no haber previsto la crisis no entra dentro de lo criticable, a mi entender. Estoy por leer un libro de macroeconomía que se refiera a estas previsiones como algo que se presume saber hacer. No es el caso ni creo que lo sea en mucho tiempo (acaso nunca). Lo más que se puede hacer es ayudar a diseñar mecanismos económicos donde las crisis sean menos frecuentes, menos importantes y se pueda salir mejor de ellas cuando ocurren, como un ingeniero puede diseñar una carretera para que haya menos accidentes.

    Sí comparto la crítica de que los economistas no hemos prestado atención suficiente al desarrollo de los mercados financieros en los últimos años: ni a los nuevos productos ni a los nuevos actores ni a los procesos de desregulación. Parece que cada generación y cada nuevo actor tiene que sufrir sus burbujas y sus problemas de riesgo moral antes de aprender.

    • José Luis
      Estoy muy de acuerdo con tu comentario. Debería haber escrito prever más que predecir ya que no tenía en mente tanto una predicción concreta (en el sentido de “forecasting”) como a una más genérica (“prediction”) en el sentido de que algo parecido a lo que ha ocurrido podría suceder de continuar la acumulación de deuda, por ejemplo, al ritmo que llevábamos. Los modelos DSGE con su idea de vuelta al estado estacionario no acomodan bien esa idea de crisis financieras.

    • Nacho
      Sí, es una gran referencia, aunque no comparto algunas de sus afirmaciones. Sin embargo estoy de acuerdo en que los modelos DSGE se han adaptado mejor al periodo de la Gran Moderación, y que el tratamiento de las fricciones financieras es en lo que estos modelos deben mejorar sustancialmente.

  • Es muy de agradecer un planteamiento crítico, sintético y “comprehensive” del estado de la “ciencia” macroeconómica. Estoy seguro que cada uno de nosotros lo plantearia diferente, redefiniendo el marco de la discusión, no hay aquí espacio, ni tiempo, ni tengo respuestas, ni estoy al día para una conversación a la altura de los editores y participantes de este blog pero no puedo evitar un comentario.

    El conocimiento siempre se desarrolla de lo concreto a lo fundamental, de la superficie a lo profundo (aunque por razones prácticas lo enseñemos y aprendamos al revés). Que los modelos funcionen en algunas áreas no significa que sus fundamentos sean buenos. Édison no conocía la física cuántica pero podía iluminar una ciudad.

    La buena noticia es que aunque cambien los fundamentos, que creo que lo harán, mucho del aparato se mantendrá, al igual que tras Einstein la dinamo funcionaba igual, pero podíamos crear energía atómica.

    Da miedo replantearse los fundamentos, mucho, los supuestos, las doctrinas y los métodos de los modelos por que en gran medida es plantearse nuestra propia identidad, pero en realidad después de mucho trabajo es necesario que todo cambie para que “casi” todo siga igual. (je, Il Gattopardo es mi peli favorita … es lo que tiene el diván, sale de todo)

  • Esto de las “regularidades empíricas” de la macroeconomía son como los “hechos estilizados” de la astrología. Si mezclas los rasgos distintivos de las personas nacidas bajo cada signo, y das a leer la mezcla, todos se sentirán identificados, como con el original. Todos son verdad, y ninguno, o el punto medio. ¿Por qué cambian esas regularidades? ¿Significa algo que cambien, importa? ¿Hay algo más importante, fundamental, que no cambia? Volveremos a hacer modelos calibrados que “se ajustan” bien a las “nuevas” regularidades… hasta que nos llevemos el siguiente susto.

    • Rubén Osuna
      Podemos discutir los hechos empíricos que son relevantes, pero si los modelos no pretenden explicar la evidencia –más o menos sistematizada- nos quedamos con un mero ejercicio de estilo.

  • Andres
    Bastante condescendiente con la escuela propia y paternalista con los críticos…
    Cuando estudiaba tenía una profesor de macroeconomia, que explicaba ante la imposbilidad de la teoría del ciclo real de explicar los ciclos empíricos fuera desde los 80 hegemónica en la academia. Lo explicaba por la dificultad de reconocer que todo el esfuerzo intelectual de una carrera académica dedicada había sido baldio. Es una actitud psicológicamente explicable.

    Hay muchos economistas e incluso historiadores (más perspicaces que muchos economistas mainstream), no la mayoría claro, en la academia que trabajaron en el pasado sobre teorías y modelos que renegaban la eficiencia de los mercado financieros de Fama, del equilibrio general y que hacían incapie en la inestabilidad intrínseca del capitalismo y más si es desregulado, o la generación de ondas largas…
    Minsky, steve keen, dumenil, foley, brenner, pollin, stockhammer, ,… los economistas del Levy Institute que llevaban una década advirtiendo de la insosteniblidad de la deuda privada en EEUU y de los desquilibrios globales de la balanza de pagos, o de la inviabilidad de la eurozona sin una unión fiscal… donde esta el reconocmiento del mainstream a estos economistas??? no llegará nunca me temo..

    Ignorar estas tradiciones y volver a los DGSE corregidos con información asimétrica en los mercados de activos financieros… bueno repetiremos el error, como se está repetiendo con las políticas de austeridad y devaluaciones internas basadas en reformas laborales, el error de los años 30…

    • Sartre
      Me dices “Bastante condescendiente con la escuela propia y paternalista con los críticos……”. Lo primero es posible, ya que sigo pensando que este enfoque tiene muchas posibilidades de desarrollo si se corrigen algunas de sus deficiencias. Pero lo de paternalista con Krugman, Buiter, Wyplosz, Stiglitz, etc, lo dudo. Sería imperdonable por mi parte.

      En cuanto a la cuestión de la inestabilidad intrínseca del mercado financiero, y con él de la economía de mercado, estoy de acuerdo. Los modelos de ciclo se han centrado en las fluctuaciones “normales” mientras que los autores que citas se refieren más al ciclo del crédito y a las crisis financieras que, como señala Borio en su artículo, tiene una dinámica diferente. Se critica con razón al análisis neoclásico-neokeynesiano por no prestar suficiente atención a este aspecto, pero sin embargo este enfoque ha explicado mejor la dinámica ciclo-crecimiento. En las décadas pasadas la estabilidad en las economías desarrolladas nos llevó a primar este análisis y descuidamos el de las crisis financieras recurrentes, lo que no es del todo ilógico porque tratamos de explicar la evidencia empírica y siempre le damos más peso a la más reciente. La crisis actual influirá en la dirección del análisis macroeconómico como ha sucedido en el pasado.
      Por cierto, los autores que cito más arriba han desarrollado buena parte de su trabajo en este campo ahora tan discutido –y no sólo lo digo por sus artículos, sino también por experiencia directa como alumno de Buiter durante varios años.

  • “1) La Gran Moderación era un fenómeno permanente; …La crisis ha dado al traste con estos consensos”

    Pero, de verdad, alguien mira los datos o es que esto de la evidencia empirica es optativo? Haz una rolling window de la s.d. de la tasa de crecimiento del output americano y uno ve que sigue estando a niveles de principios de siglo. No hay practicamente ninguna evidencia de que la volatilidad haya aumentado. La gente confunde primeros y segundos momentos…..

    • Jesús
      Tienes razón, pero es que aunque técnicamente la Gran Moderación va sobre segundos momentos de algunas variables las implicaciones van más allá. Por ejemplo en el debate “good policy or good luck?” hoy tenemos la sospecha de que algunas políticas que fueron adecuadas para minimizar las fluctuaciones de output e inflación pueden haber ayudado a generar otro tipo de desequilibrios financieros. La volatilidad de las mismas variables que mirábamos antes puede no haber cambiado sustancialmente, pero la de otras variables que son determinantes de la demanda sí lo ha hecho –precios de los activos, spreads, etc.
      La confianza de la profesión en la capacidad para controlar las recesiones es también hija de la GM y puede estar justificada para recesiones o ciclos “normales”, pero no para crisis en toda regla como esta.

      • La gran moderacion es una observacion empirica: la volatilidad de las principales variables agregadas es entre el 40 y el 60% de lo que solia ser en los 50 o en los 60 del siglo XX. De donde venga o deje de venir es un tema importante (Juan y yo hemos escrito mucho del tema), pero diferente. El hecho indudable es que las volatilidades del output o de la inflacion (que es de lo que escribio la gente como Stock y Watson) siguen en niveles historicos minimos en 2012. Hablar del fin de la gran moderacion me parece que no puede ser mas erroneo y solo sirve para confundir.

        Hemos tenido exito en la estabilizacion macroeconomica? Yo diria que espectacular. La recesion de 2007-2008 tenia todas las papeletas para ser algo como la gran depresion. Gracias al uso inteligente de la politica monetaria (aunque esta podria haber sigo mejor), se ha quedado en una recesion gorda (en EEUU, claro, en España hemos hecho todo lo posible para empeorar las cosas). Claro, que convencer a la gente de que el contrafactual hubiese sido mucho peor (lo que hubiese ocurrido si escuchasemos a los locos del patron oro o los colgaos del otro lado) es complejo.

        • Quienes son los colgaos del otro lado tengo curiosidad???

          es por si yo pertenezco a ese grupo. Parece mentira que quienes han tenido una capacdiad de predicción mayor antes de 2008 y ahora con el desastre de la austeridad sean llamados colgaos… Si yo calificará de esa forma a los liberales o defensores de la macro neoclásica, como sería calificado en este foro???

          El fin de la gran moderation es un hecho. La gran Moderation significa que el crecimiento post-1993 o incluso atnerior se basó en una gran expansión del crédito porque la aversión al riesgo se redujo. No hay nada más que ver las series de tipos de interés de distintos activos con distinto rating??? cotizando igual entre 2002 y 2007. Por que se redujo, pues ese es el tema de investigación interesante…

          Hombre, claro que se ha conseguido reducir el impacto de la recesión de 2007, y precisamente no por la reglas de política monetaria y fiscal derivados de modelos DGSE, sino porque el tamaño del estado y de los estabilizadores automáticos, y estimulos fiscales…. Precisamente Minsky y a pesar los proponentes en expectativas racionales y DGSE….

        • Jesús: sería muy de agradecer un post dedicado a contarnos lo que denominas “el espectacular éxito en la estabilización macroeconómica”. Tus motivos tendrás

          Mi impresión, que creo que está ampliamente extendida, es que ha sido un espectacular fracaso y que, en estos momentos, la macro necesita un buena cura en el diván

          Y el reconocimiento de la realidad es siempre el primer paso

          Saludos y gracias de antemano

      • Javier, te recomiendo que no sigas indagando por ahí…………o te acabarás encontrando con los “locos del patrón oro”. Y de paso con muchas intuiciones de los del otro lado 😉

        • Rafael
          Si me encuentro con buenas intuiciones me apunto vengan de donde vengan, que seguro que las hay en todas partes. La cuestión es como integrarlas en un marco teórico más completo. Me convence lo que hago, pero no hasta el punto de pensar que no es sustancialmente mejorable o que no hay alternativas. Por ahora me apunto a lo primero, pero nunca se sabe.

  • Estoy bastante de acuerdo con Rubén Osuna y Sartre.
    A mí me parece que los DGSE son una buena herramienta para la teoría del crecimiento, para examinar qué tipo de políticas pueden aumentar el crecimiento potencial.
    Su uso para el manejo de la política macroeconómica a corto plazo me parece una atrocidad. Por ejemplo, estos modelos siempre requieren la adopción de reglas de política fiscal y monetaria para que las variables “converjan” (¡ojalá convergieran las deudas pública, privada y externa de la economía española). Estos modelos también definen las variables por unidad de trabajo efectivo (¿existe eso?).
    Por otro lado, creo que el problema no está tanto en el uso de los DGSE como en el supuesto de expectativas racionales con individuos (consumidores-empresarios que hacen de todo) que anticipan perfectamente el futuro.
    A mí me preocupa que el 90% de la investigación en macroeconomía sea con DGSE. Para algunos autores (Blanchard o Woodford) el consenso en macroeconomía es bueno. Para mí es malo. Antes de 2006, había un enorme consenso en que todo iba bien y en realidad nos abocábamos al desastre. La economía es un ciencia social (no debe mirarse en el espejo de la física como dicen algunos) y como tal debe estar abierta a diversos enfoques metodológicos y debe ser susceptible de juicios normativos.

    • Pedrohinojo
      Sólo un matiz, porque luego quien no esté familiarizado con el tema se queda con ciertas frases y piensa que somos unos marcianos. Las expectativas racionales no implican que los agentes anticipen perfectamente el futuro. Lo que suponen es que cuando los individuos tienen que pensar en el futuro utilizan la información disponible de la forma más eficiente posible. Y eso es lo que hacen todos los que se dedican profesionalmente a la predicción. Cuánta información tienen –que puede ser más o menos completa, pero nunca perfecta- o el tiempo que dedican a recoger información ya es otra cosa y aquí los supuestos son muy variados.

  • Veo más problema en no aplicar lo que sabemos que en que haya fallado la teoría. El problema es que leo a Garicano o Fdez-Villaverde (que de esto saben un rato, no porque lo diga yo, sino por publicaciones con peer review y demás) y las recomendaciones son claras. Que hacen nuestros políticos. Lo contrario. Leo a Sebastian antes y después de ser ministro y tiene ideas. Llega y nada. Nombran a Mas Collel e idem. La teoría ofrece soluciones. Pero aquí seguiremos nombrando a Wert ministro y haciendo oidos sordos al que sabe.

    • Juggon
      Es cierto que entre las propuestas de los economistas y la acción de los políticos median muchas cosas que pueden estropear las recomendaciones de una buena teoría. Pero creo que la autocrítica sobre lo que no hemos hecho bien es también necesaria. Yo prefiero ir por esa vía. Esta crisis ha cambiado muchas cosas y entre ellas algunas –que no todas ni mucho menos- de mis convicciones en materia de análisis macroeconómico.

  • Probablemente la s.d. no ha salido de las bandas porque en los últimos años se han hecho actuaciones fuera del marco inducido por los modelos DSGE.

  • Hola Javier,

    Gracias por tu interesante post. Me estoy leyendo con interés el libro de De Grawe “Lectures on behavioral macroeconomics”, que desarrolla una alternativa a los DSGE. Básicamente sustituye expectativas racionales por reglas cuasiracionales de formación de expectativas, obteniendo resultados bastante atractivos. Si conoces este enfoque, me gustaría saber tu valoración.

    • Javier
      Por lo poco que conozco de este enfoque (poco más que una lectura rápida de algunos de los capítulos en pdf del libro) no debería dar mi opinión sobre el tema. O sea que toma esto como una reflexión general más que un comentario sobre el libro.
      De Grauwe está diciendo cosas muy sensatas sobre la crisis europea, pero construir un nuevo paradigma sobre reglas de formación de expectativas de este tipo requiere un enorme esfuerzo de justificación. Yo prefiero ver las expectativas racionales como las expectativas promedio –y por tanto del agente representativo. Desviaciones sistemáticas de esta regla nos dan resultados diferentes a los de la macro “mainstream”, pero ¿cómo saber si esto se debe a una regla más o menos ad hoc? Por lo poco que conozco de la “Behavioral Macroeconomics” lo veo más como un buen complemento al mecanicismo de los modelos que estamos utilizando hasta ahora, pero hay que ver como se desarrolla para ver si es capaz de convertirse en un paradigma alternativo. No hay que olvidar que: a) con todas sus limitaciones los modelos DSGE explican una montón de evidencias que no sé si otros enfoques pueden explicar; y b) no todos los enfoques alternativos tienen una historia coherente de las crisis financieras y del ciclo normal de negocio conjuntamente.

      • Si entiendo bien a De Grawe, una de sus principales críticas es que, precisamente, asumir un agente representativo no permite recoger endógenamente las olas de optimismo y pesimismo (animal spirits) que se correlacionan con el ciclo y parecen ser clave en ciclos muy acusados como el de ahora. En su enfoque los animal spirits están cuantificados y cumplen un papel fundamental en, por ejemplo, la autocorrelación de las series, que es endógena y no se basa en suponer que los shocks están autocorrelacionados.
        Es cierto que está por ver si este enfoque puede aspirar a sustituir o compelmentar los DSGEM, pero respecto al carácter ad hoc de los supuestos, el mainstream tiende a ser más cicatero con las expectativas quer con otros supuestos, ya que , ¿no son también supuestos ad hoc , asumidos sin ningún recato en los DSGE, la inflación retardada en la curva de oferta o la autocorrelación de los shocks?

        • Javier
          Estoy bastante de acuerdo con lo que comentas. Los shocks son un poco la medida de nuestra ignorancia, pero parece bastante razonable que los shocks del petróleo, los cambios en la política monetaria o los shocks tecnológicos entren con un cierto grado de persistencia. A partir de ahí se supone en general procesos relativamente simples –en muchos casos AR(1)- pero eso creo que es un plus, más que un demérito de los modelos actuales. Lo que dices respecto a los mecanismos de persistencia endógenos –inflación pasada, hábitos, costes de ajuste, etc- es otra historia. Es evidente que ahí si hay bastante de modelización ad hoc que hay que mejorar, pero hay alternativas como, por ejemplo, la “rational inattention” para la curva de Phillips.
          No critico el enfoque de De Grauwe –no podría en cualquier caso porque no lo conozco lo suficiente- sólo me limito a decir que supuestos como la optimización intertemporal o las expectativas racionales son evidentemente simplificaciones, pero muchos de los supuestos de la “Behavioral Macro” incurren en la misma crítica. Si al final lo que importa sólo es la capacidad predictiva –por eso de la “irrelevancia de los supuestos”- acabaremos quedándonos con el que mejor funcione. Por eso creo que es bueno explorarlo todo.
          En cuanto a la heterogeneidad de los agentes, estoy de acuerdo contigo en que es muy necesaria. Muchos modelos DSGE, sin ser de agentes heterogéneos, ya incorporan una heterogeneidad limitada –empresas grandes y pequeñas, prestamistas y prestatarios, o agentes con distintos tipos de información, por ejemplo- aunque habrá que ir más allá para captar muchos de los fenómenos de los mercados financieros en los que la información o el acceso al crédito no es igual para todos.

  • Muy interesante, Javier

    Raghu Rajan http://forums.chicagobooth.edu/faultlines?entry=30 atribuye el fracaso de los macroeconomistas en la crisis a 3 factores:

    1. Especialización en el campo de estudio (o estrechez de miras)
    2. La dificultad de la predicción (del futuro) y el riesgo reputacional asociado a los errores
    3. La falta de conexión de la profesión con el mundo real: se estaba mirando a otro sitio

    Ve menos convincentes otras posibles 3 explicaciones

    4. Falta de modelos e análisis adecuados
    5. Prejuicios ideológicos
    6. Soborno de los economistas por parte del sistema

    ¿Qué os parece?

    • Penny
      Yo metería 4 (Falta de modelos e análisis adecuados) como uno de los factores porque es la consecuencia directa de 1. Por lo demás estoy de acuerdo. La historia de los prejuicios y los sobornos vende mucho en ciertos ambientes, pero yo no la veo por ningún lado como una actitud de la profesión.

  • El desprestigio de la macro actual-yo no diría como Javier Andrés que haya “generado” la crisis financiera, pues ninguna teoría, por importante que sea, hace estas cosas-viene por no haber sido capaz de incorporar el análisis keynesiano a sus planteamientos. Ojo, no me refiero a la llamada Nueva Economía Keynesiana, que no es mas que el desacreditado modelo DSGE con imperfecciones; tampoco al viejo IS/LM, que no responde ni al espíritu ni al texto de la TG, como el mismo Hicks reconoció. Ver:
    http://larspsyll.wordpress.com/2012/10/27/paul-krugman-the-is-lm-organ-grinder/
    (Curiosamente-¿o no?- aquí también el modelo keynesiano es igual que el clásico con imperfecciones), sino al Keynes de la TG y de los llamados “Cambridge keynesians”- Joan Robinson, Khan, Kaldor,Pasinetti…-

    Un buen comienzo podrían ser los modelos SFC consistentes de Godley, cuya expresión mas elaborada está en:
    http://www.palgrave.com/products/title.aspx?is=0230500552

    Este enfoque, también propugnado por Tobin-ver p.e. su conferencia “Nobel” y por Martin Wolf en el Financial Times ha llegado incluso al ortodoxisimo Banco de Inglaterra-ver Financial Stability Paper nº10, April 2011, sólo lo tengo en papel…-
    Es de los pocos que consigue integrar el dinero, el crédito y el endeudamiento con la parte “real”

    Saludos

  • Estoy seguro que nuestros economistas predijeron, fueran de la escuela que fueran, la actual situación. El problema es que solo lo hicieron desde el diván que mencionas.
    El economista es un empleado, de modo que, como la mayoría de los profesionales (ver el periodismo actual), tiende a no contradecir a su empleador, aunque signifique ir contra su profesionalidad. Quizá si se les pidiera la misma responsabilidad que a médicos o arquitectos, la cosa sería distinta. Un arquitecto (conozco algún caso) es reacio a firmar una obra que no siga meticulosamente sus directrices, ya que en caso de derrumbe, la legislación lo convierte en único responsable.
    Ahora sabemos que Zapatero recibió múltiples avisos sobre lo que devendría, mas la mayoría de sus consejeros prefirieron hacer caso a sus futuros contratadores y al instinto de supervivencia. No es bueno llamar al mal tiempo o aconsejar al jerarca de turno que ha de desmontar el tinglado, que le reporta los votos y la riqueza a sus acólitos.
    Hacía tiempo que algunos catedráticos daban avisos, pero esos no son influyentes sino aguafiestas. Y los que de verdad podían hacer algo se resistían a ello por el temor de caer en desgracia. Siempre hay una buena respuesta para contrarrestar a los agoreros, solo se necesita retocar un poco la realidad. Y si mucho me apuras, qué es la realidad.
    “Mañana les voy a hablar a ustedes de la Revolución Francesa. ¿Cómo quieren que lo haga, a favor o en contra?” (Tierno Galván)

    • Pautax
      Pero yo creo en el debate académico. Sé que es fácil denostar a los políticos por sistema, pero creo que las ideas con las que se quedan son las que satisfacen para ellos un combinación de conveniencia y convicción –pon las ponderaciones que quieras a estas dos c’s. Cuanto más sólido sea nuestro análisis mayor será la capacidad de influencia en la dirección más adecuada, aunque no aspiro –no sé incluso si lo deseo- a que adopten nuestras propuestas al cien por cien.

  • Javier Andres,

    La política y la práctica de comentarios de NeG no permiten comentarios serios y detallados sobre tu evaluación de la macroeconomía. No puedo, sin embargo, ignorar tu línea final “Pero hemos de reconocer que hasta ahora no han tenido demasiada ayuda por nuestra parte“. Me suena como promesa de que la próxima vez será diferente y digo esto a pesar de que considero que sí, que la próxima vez puede ser diferente, especialmente si los políticos me nombran su asesor.

    Tu evaluación poco o nada agrega al tipo de conocimientos necesarios para tomar “buenas“ decisiones. Se centra en conocimientos “generales“ –abstracciones que necesariamente simplifican la historia, suponiendo que ha habido un interés serio en la historia como evidencia para generar teorías y por tanto no son simples ejercicios de lógica– e ignora los conocimientos “locales“ que tomamos en cuenta en todas nuestras decisiones. Tu descripción de cómo han cambiado los conocimientos “generales“ de los académicos es bastante completa, pero evitas la evaluación de sus fundamentos microeconómicos y de sus limitaciones para explicar las tendencias y las variaciones de los “agregados“ (la gran mayoría mal medidos) en períodos históricos largos. Más importante para las decisiones o políticas públicas, sigues la tradición académica de ignorar los conocimientos “locales“ necesarios para un buen diagnóstico y una buena identificación y análisis de las políticas alternativas.

  • Alguién dijo en alguna ocasión que la política económica es demasiado importante para dejar que la hagan los investigadores económicos. Pero parece que no ha llegado a ser tan importante como para evitar que sean políticos sin ningún conocimiento “local” o “global” los que se ocupen exclusivamente de ella.

  • Pienso que el futuro de la macro pasa por la modelización de TODA la heterogeneidad desde la base. En los DSGE hay un grandísimo esfuerzo e importantes contribuciones al avance intelectual o de comprensión de la economía, gracias al programa de la macroeconometría bayesiana, etc (pd: me sigue pareciendo que los contrafactuales son una virguería muy a lo psicohistoria de Asimov) pero creo que morirán, tienen poca capacidad de evolución. Las criticas de Pesaran lo dejan bien claro. Además, al final, en cualquier servicio de estudios se tiene que seguir estirando metodológicamente la capacidad de modelos de series temporales, que en el mejor de los casos no cuentan con más de 200 observaciones para 7 o 8 indicadores.
    Sin embargo, las posibilidades de los ABM son mayores en el largo plazo. Si no entramos en un período de barbarie por la desintegración del régimen de capitalismo de Estado occidental y el pinchazo de la burbuja china, dentro de 30 años, todo el dinero será virtual y tendremos la capacidad de almacenar miles de exabytes en tiempo real.
    Los economistas tendrán que aprender de los freaks del análisis de la comunicación y trabajo con apps de big data en Twiter, Facebook. Apuesto por una macrogestión-computerizada real time de todos los flujos de riqueza entre todos los agentes controlando todas sus características como paradigma del futuro. Esto nos permitirá trabajar directamente con el modelo de universo social teniendo en cuenta toda la heterogeneidad, fuentes de incertidumbre y la topología de las redes que lo integran.

  • Leemos hoy que los bancos y cajas deben 150M€ de gastos de comunidad, básicamente procedentes de los deshaucios realizados desde 2008. Y que no pagan hasta que estan a las puertas del juzgado, tras denuncia por impago. Esto degrada las comunidades y los barrios, y tensiona el difícil equilibrio social.

    ¿Los modelos que comentais internalizan este tipo de externalidades?

  • A mí, desde fuera y como profano, a veces me parece que la macroeconomía más que en un diván está en una torre de marfil, contemplándose a sí misma.
    La energía ha dejado de ser barata: la producción de crudo está estancada desde 2005 y las únicas posibilidades de incrementar la disponibilidad de petróleo son sustitutos mucho más costosos de extraer y procesar. Sin un suministro creciente de energía barata, la economía se viene al traste.
    Creo que mientras los modelos macroeconómicos no tomen en consideración este hecho, seguirán sin funcionar.

    • Estoy totalmente de acuerdo con tu comentario. Me temo que cuestiones tan importantes como la tasa de retorno no son tenidas en cuenta en los modelos. Al final, la energía primaria, no los portadores, es lo que nos marca nuestra capacidad para hacer trabajo y no se trata de una mercancía más es un prius. Incluso aunque se puedan obtener mayores volúmenes de producción la energía neta resultante será inferior y como recursos no renovables tiene unos límites temporales ineludibles. Aquí el sacrosanto precio como indicador de escasez no muestra la dimensión del problema al que nos enfrentamos. La única alternativa posible que sería la energía de fusión tiene un horizonte temporal muy a largo plazo y no tiene posibilidad de llenar el gap que dejarán los combustibles fósiles, especialmente aquellos que tiene una tasa de retorno alta y que proporcionan mucho trabajo con bajo coste (energético) para obtenerlo.

      • Cuando no lo impide ningún obstáculo, la población va doblando cada 25 años, creciendo de período de período, en una progresión geométrica.12
        Los medios de subsistencia, en las circunstancias más favorables, no se aumentan sino en una progresión aritmética.

        Al final del primer siglo la población será de 176 millones y las subsistencias no llegarán para 55 millones; de modo que una población de 121 millones de habitantes tendría que morir de hambre.

        Pues no va a ser para tanto … creo yo, pese a nuestra costumbre de equivocarnos siempre “en la misma línea”

  • Javier muchas gracias por el post.

    Me gustaría ver un poco más de autocrítica y reflexión en otros que son mucho más responsables q los Macro académicos. Sobre todo en España, en que cualquier argumento sobre probabilidades es rebatido inmediatamente con un argumento de taxista (no offense,..) o con que la economía es una ciencia social o que es eso del equilibrio…

    Creo que una cuestión clave ha sido la selección de los problemas a tratar y publicar) No es que no se estudiase macro con imperfecciones financieras sino que no se publicaba (hasta 2008, claro…)
    Me pregunto -y me temo- que el problema se encuentra en la falta de diversidad geográfica de la macro. Lo que se hace en Europa no es relevante, y los problemas europeos tampoco.
    (Free exchange de The Economist hace este punto comparándolo con la micor http://economist.com/blogs/freeexchange/2012/10/microeconomics)
    Lo que em temo es que ya hay campos de Micro en los que vamos por el mismo camino…

  • Extraordinariamente didáctico tanto el post como algunos de los comentarios. Gracias a todos por darnos esa lectura.

    Dado que solo unas pocas monedas mundiales funcionan como verdaderas divisas y que el capital tiene dificultades para poder situarse en condiciones de libre mercado en activos de economías con capacidad de financiación -mundo en desarrollo fundamentalmente- y sin embargo sí puede hacerlo libremente en activos de países con necesidades de financiación mundo desarrollado-. Los desequilibrios financieros quizás no serían más que una manifestación de este desequilibrio global en la economía real y la regulación que se hace de la circulación de los factores.

    No sé si existe o si se podría encontrar un análisis de la realidad económica del tiempo histórico que nos toca vivir con una perspectiva como la que menciono.

  • Desde un absoluto desconocimiento sobre el tema yo creo que la economía en general seguirá “fallando” mientras no se tengan en cuenta los aspectos propios de las sociedades.

  • Una duda/temor que me asalta ultimamente Javier, escuchando charlas y recomendaciones de “directores de inversión” (seguramente “la voz” de los mercados financieros que citas), es que en realidad esos mercados financieros “asignadores de recursos” a lo que responden y lo que siguen, cada vez en mayor medida, son las políticas monetarias y fiscales que fijan quienes usan la “macro” que debería modelizar esos mercados financieros para definir esas mismas políticas.

    Ejemplo: USA tiene un déficit que viene a representar casi 1/3 de sus ingresos (de los ingresos!!) y sin embargo la gente le presta a 10 años dinero casi gratis (1,48%). Todo el mundo descuenta que USA devolverá la mitad o menos del principal en términos reales (o, como alternativa, no devolverá nada) asi que es precio no refleja la asignación racional a alguien que gasta un 33% más de lo que ingresa. Lo que refleja es la expectativa de bajada de tipos a corto que eleve el precio a corto y poder soltar el bono antes de que USA inflacte su deuda …
    Ejemplo 2: las empresas americanas cotizan en máximos históricos: de veras tienen ahora la mejor perspectiva de todos los tiempos sobre los beneficios de los próximos 20 años!!

    Que los mercados financieros solo estén pendiente de lo que dicen los gestores de la política monetaria, ¿no impide cualquier modelización de esos mercados que sirva para que esos gestores fijen la política monetaria?

    • José Pablo
      Creo que el las opiniones de los gestores de la política económica no son tan importantes si no están respaldadas por hechos o expectativas fiables de los agentes sobre la evolución de la economía.
      La razón por la que el bono americano paga un tipo de interés tan bajo es porque muchos ahorradores mundiales siguen considerando que la economía americana tiene capacidad para devolver su deuda y puede apoyarse para eso en el dólar. No depende tanto de lo que digan los dirigentes económicos. En nuestro caso ha habido –y todavía las hay- dudas sobre la supervivencia del euro y por ello sobre la posibilidad de España a la hora de devolver deudas si nos salimos de él.
      En cuanto a las empresas americanas, la verdad es que en ciertos sectores de la economía de EEUU hay un auténtico boom, como en la energía por ejemplo, lo que anticipa elevados beneficios en el futuro. Además es posible que mucho capital americano, que antes se invertía en el esto del mundo, se esté repatriando por la situación económica en países que ahora no son tan atractivos.

  • Gracias por post, Javier.

    Siempre digo que uno de los problemas de la economía es que el ser humano tiene una vida demasiado corta y que no aprende de los errores cometidos por sus antecesores. Es desolador ver cómo se plantea ahora como una gran novedad -fruto de esta crisis- que el mercado financiero juega una papel central como determinante de la demanda agregada y que es fundamental realizar un seguimiento del crédito y del precio de los activos para comprender los ciclos.

    Por otra parte, hablar de cosas como “perfección” del sistema financiero (o de cualquier mercado) o la (supuesta) independencia de los bancos centrales -por citar algunos- como supuestos de cualquier teoría mete miedo.

    Un saludo,

    Manuel

  • Muy interesante creo que esto me puede ampliar el panorama, decidí iniciar una licenciatura online de Negocios Internacionales en la UTEL y esta información es muy útil para mí. Gracias

Los comentarios están cerrados.