La legislación sobre el cambio climático: ¿conciencia o propaganda? Una evaluación econométrica mundial (2000-2020)

Por Dailos Jiménez (Graduado en Economía, ULPGC).

Esta entrada es una de las premiadas en el II Concurso de Difusión de la Investigación “Nada es Gratis” para recién Graduados y Máster en Economía, convocada en octubre de 2022 y cuya resolución fue publicada hace unos días. 

El cambio climático se ha postulado en las últimas décadas como uno de los asuntos que más preocupa a nivel mundial debido a que es un fenómeno que ha demostrado provocar consecuencias graves y muchas veces irreversibles sobre el medio en el que habitamos. Ante la urgencia de hacerle frente, la mayoría de los países ha ido adoptando, a través de las políticas públicas y acuerdos internacionales como el de París, diversos mecanismos ejecutivos y legislativos con el objetivo de adaptarse y combatir esta problemática.

No obstante, más allá de conocer las tendencias que ha tomado la legislación climática (Eskander et al., 2021), los factores nacionales que la impulsan (Fankhauser et al., 2015) e incluso el escepticismo climático (McCright y Dunlap 2011), el objetivo del trabajo se centra en estudiar la motivación y el compromiso que las instituciones políticas tienen con respecto a la aprobación de leyes sobre el cambio climático. Para ello, se formulan y contrastan las siguientes hipótesis:

  • Hipótesis 1. Los gobiernos promulgan más leyes climáticas un año antes de las elecciones.
  • Hipótesis 2. Los gobiernos de izquierda son más propensos a dictar leyes sobre el cambio climático.
  • Hipótesis 3. Los países con mayor índice de democracia son más proclives a promulgar un mayor número de leyes climáticas.

 

DATOS Y ESTRATEGIA EMPÍRICA

Para contrastar las anteriores hipótesis se ha utilizado como fuente principal la base de datos sobre legislación climática, conocida como ‘Leyes de Cambio Climático del Mundo’, recopilada por el Instituto de Investigación Grantham y que cubre un total de 163 países durante el periodo 2000-2020. Como podemos observar en la Figura 1, el número de leyes y políticas climáticas que se promulgan varía de forma significativa entre los diferentes países según sus emisiones y su nivel de desarrollo.

También se ha utilizado como variables explicativas diferentes factores nacionales e internacionales (año electoral, PIB per cápita, nivel de democracia, etc.), seleccionadas para controlar las diferencias socioeconómicas entre países.

Para dar respuesta a las preguntas de interés del trabajo estimamos las siguientes ecuaciones, dependiendo de las hipótesis a contrastar. Así, para la hipótesis 1 estimamos la siguiente ecuación:

donde la variable dependiente es la probabilidad de que los países promulguen (o no) una ley relacionada con el cambio climático por lo que, al ser una variable binaria, utilizo para su estimación un modelo probit en datos de panel. Para la hipótesis 2 y la 3 estimamos

donde la variable dependiente es el número de leyes climáticas aprobadas por el país/año. Al ser una variable de conteo, es idóneo utilizar el modelo de Poisson para su estimación.

RESULTADOS PRINCIPALES

En contra de la Hipótesis 1, la legislación climática no presenta ciclos electorales, lo que se verifica con la no significatividad que muestra la variable independiente ‘Elecciones en año t+1’ (columnas (1) y (2) de la Tabla 1). Esto la diferencia de otras áreas de la política pública (Fankhauser et al., 2014) y señala que, hasta ahora, la legislación climática no es vista como un instrumento electoralista por parte de los gobiernos para conseguir un mayor número de votos.

Los resultados sobre la orientación política en la legislación climática son los previstos. Se encuentra una diferencia significativa entre los gobiernos de izquierda y de derecha en cuanto a la aprobación de leyes climáticas, lo que nos lleva a no poder rechazar la Hipótesis 2. Esto se revela a través de la significancia y positividad que muestra la variable ‘izquierda’ en la probabilidad de aprobar una ley climática de tipo ejecutiva (columna (1) de la Tabla 1). Este hecho puede deberse a que las leyes climáticas de tipo ejecutivo (definidas como un plan de iniciativas para abordar un objetivo) conllevan un proceso menos laborioso para su promulgación en comparación con las leyes de tipo legislativo (definidas como un sistema de reglas que deben ser acatadas).

Por otro lado, también es significativa la variable ‘izquierda’ con respecto al número esperado de leyes ejecutivas aprobadas (columna (1) de la Tabla 2), señalando así la mayor inclinación que exhibe la izquierda política para intervenir en la legislación climática. Estos resultados refuerzan la idea de que las fuerzas parlamentarias de izquierda se asocian con menores niveles de contaminación (Neumayer, 2003).

Con respecto a la Hipótesis 3, el resultado es el esperado. La significatividad y signo positivo de la variable ‘nivel de democracia’ verifica que los países con mayor nivel de desarrollo son los más predispuestos a aprobar un mayor número de leyes climáticas, tanto ejecutivas como legislativas (columna (1) y (2) de la Tabla 2).

CONCLUSIONES

Los resultados del trabajo muestran que la legislación climática no es considerada como un mecanismo por parte de las instituciones políticas como medio para obtener rédito electoral. A su vez, se ha evidenciado que la izquierda política presenta una mayor concienciación sobre el ámbito medioambiental, como se refleja en su mayor intervención legislativa en esta materia cuando gobierna.

Estos resultados pueden servir de ayuda para seguir comprendiendo la política climática, sus factores determinantes y, sobre todo, el uso que las instituciones hacen de la misma. La concienciación que las instituciones tengan sobre el cambio climático será crucial para implementar las exigentes medidas que la contención de este fenómeno ha demostrado necesitar.

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