La caída del dinamismo empresarial: Una historia de manzanas y naranjas

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Por Sergio Feijoo-Moreira (@SFeijooM)
Premiado en el III Premio Nada es Gratis a Job Market Papers.

Desde mediados de los años 80 se ha reducido el dinamismo empresarial en los Estados Unidos. Esto se ha reflejado en una menor creación de nuevas empresas, un aumento en la concentración de las ya existentes y, a pesar del aumento en el gasto en I+D+i, una desaceleración del crecimiento económico.[i] Algunas de las teorías que se han propuesto en la literatura económica para explicar este menor dinamismo empresarial son la creciente importancia de los activos intangibles, el envejecimiento demográfico, o la menor difusión de conocimiento entre las empresas líderes y sus competidores.

En mi Job Market Paper contribuyo a esta literatura argumentando que las empresas líderes (las superstar ya mencionadas aquí) pueden utilizar la inversión en I+D+i como una barrera a la entrada que limita la competencia en sus mercados. En particular, analizo las consecuencias de que la decisión de consumir un producto no dependa exclusivamente de su calidad (concretamente, su calidad-precio), sino también de cómo los productos funcionen entre ellos (su complementariedad). En otras palabras, la utilidad o satisfacción experimentada al comprar y utilizar un producto depende de cómo los productos de una empresa complementan sus características entre sí y mejoran la experiencia final de uso.

Un ejemplo sencillo de este tipo de complementariedad, resumible en el famoso eslogan “para mejores resultados úsense conjuntamente”, es el generado por el software. Es muy probable que una persona que ya tiene un teléfono móvil de una determinada empresa (llamémosle Manzana) prefiera comprar un ordenador de esta empresa antes que otro ordenador similar de otra empresa competidora (llamémosle Naranja) si la primera ha desarrollado características que funcionan mejor o solo se pueden aprovechar al tener ambos productos de la misma empresa.

Un par de preguntas inmediatas son, ¿cómo de relevante es este tipo de complementariedad para determinar el consumo de un bien o servicio? Y, ¿cómo de general es este efecto? En la Figura 1 muestro algunos resultados de una encuesta de Statista Global Consumer Survey dirigida al mercado norteamericano que analiza la demanda y uso de los productos y servicios de los gigantes tecnológicos mundiales (las bigtech como Apple, Amazon, Facebook, Google, Microsoft o Alibaba). Como se puede observar, la compatibilidad y mejor funcionamiento entre los productos de una misma empresa es incluso más relevante para determinar su consumo que su calidad-precio. Si bien es cierto que el tipo de bienes y servicios ofrecidos en este tipo de industria es muy particular, es fácil imaginar que estos efectos pueden ser relativamente generales. Por ejemplo, otras fuentes de complementariedad pueden ser la marca o el diseño de los productos de una empresa.

Figura 1. Características determinantes del consumo de Apple Music y Microsoft OneDrive en Estados Unidos

Fuente: Statista Global Consumer Survey.

Basándome en esta idea, construyo un modelo de crecimiento endógeno en el que los productos de una misma empresa se vuelven más atractivos a medida que un consumidor utiliza una mayor variedad de ellos. En este modelo, las empresas de la economía deciden cuánto invertir en I+D+i para obtener ideas con las que mejorar la calidad de los productos que ofrecen a los consumidores y expandirse a nuevos mercados.[ii] La existencia de complementariedad genera una muy interesante dinámica empresarial donde el tamaño de una empresa (entendida como el tamaño del catálogo de productos que ofrece al mercado) es una variable fundamental que determina sus decisiones de producción e inversión en I+D+i. Además, hace que las decisiones individuales de cualquier empresa también dependan del número y tamaño de las empresas activas en la economía, esto es, de la organización industrial.

A título ilustrativo, en la Figura 2 (a) muestro el funcionamiento de estas complementariedades en una economía en la que sólo existen ocho productos. Seis de ellos están producidos por la Empresa 1 (la gran empresa Manzana), y los dos restantes por la Empresa 2 (la pequeña empresa Naranja). Cada barra vertical representa la calidad de un producto, y los rectángulos encima de ellas el efecto de complementariedad generado para cada uno de los productos de cada empresa. En un modelo estándar de crecimiento, cualquier mejora en la calidad obtenida por Naranja sobre uno de los productos de Manzana sería suficiente para que los consumidores prefiriesen comprar el nuevo producto con más calidad. Sin embargo, cuando las empresas generan complementariedades, un consumidor de un producto de Manzana sólo querrá cambiarse al de más calidad de Naranja si esa mayor calidad le compensa la pérdida de complementariedad de no seguir consumiendo el producto de Manzana.

Figura 2. Innovación en una economía con complementariedad entre productos

(a) Situación inicial

(b) Innovación de la Empresa 2

Nota: La complementariedad generada en los productos de una empresa depende de cuantos produce. Por este motivo, en la situación inicial la Empresa 1 – de mayor tamaño – cuenta con seis unidades de complementariedad, mientras que la Empresa 2 solo dispone de dos unidades.

En la Figura 2 (b) represento la situación en la que Naranja mejora la calidad de un producto de Manzana de tal forma que un consumidor estaría indiferente entre el producto de más calidad (y menos complementario) de Naranja, o el de menos calidad (pero más complementario) de Manzana. Nótese que, cuanto mayor es el tamaño de la empresa dominante en un determinado mercado, mayor será la calidad que otra empresa debe ofrecer para poder entrar a competir con un producto atractivo para los consumidores. En otras palabras, la complementariedad entre productos funciona como una barrera a la entrada a nuevos mercados.

Los resultados de mi análisis cuantitativo muestran que, en una economía en la que cada vez se hace más difícil conseguir nuevas ideas (tal y como Bloom y coautores afirman recientemente), la existencia de complementariedades produce una caída del dinamismo empresarial.[iii] Esto ocurre porque las pequeñas empresas, generalmente consideradas motores de la innovación, tienen menos incentivos a invertir en I+D+i ya que se hace mucho más difícil obtener un beneficio de esta inversión. Por otro lado, las empresas dominantes ven reforzados sus incentivos porque es relativamente más fácil para ellas expandirse a nuevos mercados. Además, una vez conquistados, es también más difícil perder esta posición dominante. En consecuencia, disminuye la creación de nuevas empresas, aumenta la concentración de las ya existentes, y se produce un aumento del esfuerzo innovador que no se transforma en mayor crecimiento económico.

En definitiva, la teoría que propongo permite explicar la caída del dinamismo empresarial observada recientemente en Estados Unidos. Además, tiene importantes implicaciones en términos de política económica para analizar potenciales subvenciones a la I+D+i o impuestos sobre las empresas dominantes (p. ej. la tasa Google). No obstante, el diseño de estas políticas no es ni mucho menos trivial. Esto se debe a que las complementariedades aumentan la utilidad de los consumidores, pero generan una barrera a la entrada que favorece a las superstar, limitando la competencia en sus mercados. Por otro lado, esta teoría también tiene implicaciones relevantes en relación con los incentivos de las empresas para acometer fusiones y adquisiciones. Ambos temas forman parte de mi agenda de investigación.


[i] La inversión en I+D+i es generalmente considerada el ingrediente fundamental del crecimiento a largo plazo. Algunos ejemplos aquí, aquí o aquí.

[ii] Técnicamente es un modelo de escalera de calidad, basado en los modelos de Klette y Kortum (2004) y Akcigit y Kerr (2018).

[iii] También muestro que disminuiría el crecimiento económico en una economía sin complementariedad, pero no se produciría una caída del dinamismo empresarial (es decir, no habría una menor creación de empresas, mayor concentración, o un aumento de la inversión en I+D+i).

Hay 1 comentarios
  • El crecimiento del tamaño del Estado que tiene lugar en Occidente tras la 2ª Guerra mundial tiene muchas consecuencias que afectan al campo de estudios del artículo y que desde la perspectiva académica no resultan ser políticamente correctas.
    La primera de ellas es que el propio poder impulsa el proceso de Oligo y Monopolización (Michael Mann Vol IV) y como consecuencia el Know Who comienza a ser mucho más importante que el Know How,.

    La segunda es, desde el 74, la masiva transferencia de capacidades productivas a Oriente. Si dejas de fabricar tu campo de investigación se reduce y esto no se compensa con más gasto en ID.

    La tercera es que en paralelo a la gran degradación de los sistemas educativos intelectuales los orientales siguen siendo durísimos.

    La cuarta la explican R. Lynn y G. Meisenberg en “National IQ’s calculated and validated for 108 nations”– en el cual se hace evidente que China, Corea y Japón superan, en nada menos que un 8%, los IQ de los EEUU, Canadá, Australia y toda Europa Occidental. El “Flynn Effect” señala además que en nuestros países dichos coeficientes están en paulatino retroceso desde los años 80.

    Tema complejo pero muy lógico.

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