- Nada es Gratis - https://nadaesgratis.es -

In Memoriam. Arthur B. Treadway

Por Daniel Peña y Jaime Terceiro

El profesor Arthur B. Treadway falleció en Madrid a causa de un infarto cerebral el pasado miércoles 24 de noviembre a los 83 años, acompañado por su mujer, Carmen Martín Aldeanueva, y su hijo Strephon, que llegó a tiempo de despedirle desde Boston. Art eligió siempre la vida que quiso vivir, y lo hizo con intensidad y pasión, estableciendo profundos lazos de amistad con muchas personas, entre las cuales tenemos la fortuna de contarnos.

Había obtenido su doctorado en la Universidad de Chicago en 1967 y, siendo profesor en la Universidad de Northwestern, Art vino por primera vez a España en 1970, financiado por el programa Fullbright para impartir un curso sobre Optimización dinámica en la Universidad Complutense de Madrid. Regresó a España, ya de forma definitiva, en el verano de 1972, primero, como profesor en la joven Facultad de Económicas de la Universidad de Santiago de Compostela y, después, como asesor de instituciones públicas y privadas, y como profesor de la Escuela de Organización Industrial (EOI) en Madrid.

En los años setenta su interés académico e investigador se orientó a la economía aplicada y al análisis de series temporales. Estos temas eran objeto de amplios y duros debates en economía, porque los grandes modelos econométricos desarrollados en universidades y bancos centrales estaban siendo superados en capacidad predictiva por sencillos modelos uniecuacionales, como los desarrollados por los profesores Box y Jenkins en su famoso libro Time Series Analysis, Forecasting and Control, publicado en 1970. Art fue el introductor de estas ideas en España y la referencia de un amplio grupo de jóvenes económetras y estadísticos que desarrollaron en los años siguientes el área de series temporales.

Desde la EOI, Art promovió a mediados de los años setenta un seminario para discutir casos de aplicación de la metodología de Box y Jenkins. Su entusiasmo y carisma fueron decisivos para que varios jóvenes académicos nos uniéramos al seminario para impulsar la aplicación de estos métodos. Art tuvo también la iniciativa de promover, por primera vez en nuestro país, unas Jornadas nacionales de series temporales, que fueron un buen ejemplo del cambio que se estaba produciendo en el mundo académico a finales de los 70: organizadas por profesores no numerarios (PNN) sin cargo académico relevante en ninguna universidad, a su convocatoria acudieron un amplísimo número de profesores de toda España, incluidos varios catedráticos de econometría. Las jornadas se celebraron en la EOI en 1979, con la participación, como invitado especial, del profesor Jenkins. Art desarrolló estrechos vínculos personales e intelectuales con él y promovió la asistencia de profesores de estadística y econometría a los cursos de carácter eminentemente práctico que impartía en Wimdermere, en donde, ya enfermo, había creado una pequeña consultoría después de abandonar su cátedra en la Universidad de Lancaster. La transferencia de conocimientos a la sociedad se desarrollaba entonces con grandes dificultades en las universidades.

Art también promovió la primera visita del profesor Box a nuestro país, en 1980, para impartir, junto con el profesor Tiao, un curso sobre series temporales múltiples en la EOI, que atrajo a jóvenes investigadores de toda Europa. El entusiasmo de Art, su carisma y su capacidad de atracción, fueron básicos para convertir el análisis de series temporales en una especialidad destacada en España y un punto de encuentro entre económetras y estadísticos. Por citar solo un dato, la primera vez que el congreso más importante del mundo sobre este tema, The NBER-NSF Time Series Conference, se celebró fuera de EE.UU. lo hizo en la Universidad Politécnica de Madrid, en 1989.

Una vez creada en la Universidad Complutense la especialidad de Análisis Económico y Economía Cuantitativa, Art se incorporó en dedicación exclusiva al Departamento de Economía Cuantitativa en el curso 1981-82 y permaneció vinculado a él hasta 2009, año en que se leyó la última tesis doctoral que dirigió. Su incorporación y su posterior permanencia en el departamento como catedrático no estuvieron exentas de dificultades. La burocracia de entonces le exigía para firmar un contrato con la universidad su permiso de residencia en España, y este no lo podía conseguir si, previamente, no tenía el contrato. En fin, después de laboriosas negociaciones en todos los niveles administrativos, se rompió aquel castizo nudo gordiano, y el profesor Treadway pudo ocupar allí pacíficamente su cátedra impartiendo con generosidad su sabiduría por más de 25 años. Entre sus muchas actividades dirigió una veintena de tesis doctorales y desarrolló, para una de las primeras instituciones financieras de España, el mejor de los informes de coyuntura económica con carácter mensual.

A sus clases terminó llamándolas talleres. Tenía todo el sentido, ya que era un verdadero artesano de la docencia. Así lo demostraba con sus lecciones, en las que transmitía sus amplísimos conocimientos mediante el ejemplo, la claridad y la extraordinaria paciencia con los alumnos. El trabajo empírico en economía requiere de sólidos conocimientos tanto de teoría económica como de econometría, pero también requiere del arte y oficio de saber elegir las herramientas adecuadas, en uno y otro ámbito, para dar respuesta al problema concreto que se tiene entre manos, siempre analizando los datos con atención y parsimonia. Y esto es lo que hizo Art durante tantos años, y con tanta gente, en el Departamento de Economía Cuantitativa de la Universidad Complutense. Por eso fue un docente excepcional que se dio cuenta muy pronto de que la componente empírica de la ciencia económica se iría agrandando con el transcurrir de los años. Y ello es especialmente meritorio teniendo en cuenta que poco después de obtener su doctorado, él mismo se calificó de teórico en una ponencia —presentada en una Conferencia organizada por el NBER en Ottawa en octubre de 1967— titulada «What Is Output? Problems of Concept and Measurement». El aparente desdén que mostraba sobre los planteamientos económicos de «teoría sin datos» bien se lo podía permitir, puesto que había dejado atrás, siendo muy joven, un brillantísimo currículum académico e investigador en el ámbito teórico. Cuando llegó a España ya había publicado, como ejemplo, en Econometrica, en el Journal of Economic Theory, en la Review of Economic Studies y en el Journal of Political Economy.

Era especialmente crítico con el manoseado dictum de que hay que «respetar las ideas» de los interlocutores, postura que llamaba la atención, sobre todo en un entorno en el que a menudo el rebatir las ideas del otro o bien simplemente no se hacía, o era un mero ejercicio para su descalificación. Todo menos intentar ponerlas a prueba y contrastarlas con otras. En este proceso, y con frecuencia, a quien se termina descalificando es al sujeto que las sustenta. En estas situaciones, Art también enseñaba a criticar las ideas y a respetar a las personas. Eso sí, era menos tolerante con los responsables de instituciones públicas o privadas, así como con colegas docentes, que no sometían sus opiniones a un riguroso contraste, bien fuera por un mal entendido sentido de su autoridad o por simple ignorancia. Y esta posición la mantenía con independencia de lo alto que fuera el lugar que ocuparan en sus correspondientes escalafones. Su integridad académica y también personal así se lo dictaba, aunque era bien consciente de los problemas y dificultades que esta admirable actitud le llegó a acarrear.

Art fue una persona de amplios intereses. Le apasionaba la ciencia en todas sus variantes, desde la cosmología a la dietética, y durante unos años fue un concienzudo estudioso de los principios de la lógica formal. Era, además, una persona interesada en explorar las relaciones entre las experiencias sensitivas y corporales que se desarrollan con la relajación, la meditación y la introspección, y su vivencia y plasmación intelectual. Le gustaba mucho la música de todo tipo, y disfrutaba explicando a sus amigos sus progresos en las clases de bailes de salón que practicó con Carmen muchos años con gran constancia y dedicación. Ambos vivieron primero en Madrid, luego en Alcalá de Henares y, desde el año 2000, en una casa con un precioso jardín en La Navata. Art todas las mañanas dedicaba una hora a su gimnasia y este ejercicio le mantuvo en excelente forma física hasta su fallecimiento. Disfrutaban mucho de su apartamento frente al mar en Denia y de las comidas con amigos durante el verano. También, de sus visitas a EE.UU. a ver a su hijo Strephon, a su hermano Ted y a su nieta Constance, una brillante profesional en Nueva York.

Cuando debatías con Art o le preguntabas algo, entre una respuesta educada y la que él creía correcta siempre elegía esta última. Nunca improvisaba una contestación, ni con los docentes ni con los discentes. Siempre la fundamentaba mucho y, a continuación, la daba directamente y sin ambages. O, como dejó escrito José Hierro, «sin vuelo en el verso». Así era nuestro amigo Art, y así lo retendremos en nuestra memoria, con admiración y con cariño.

P. D. Son innumerables las anécdotas y recuerdos que muchos de sus antiguos compañeros y alumnos nos han trasladado estas últimas semanas. Demasiados para poder evocarlos aquí. Por eso nos atrevemos a convocaros al acto que en su recuerdo organizará la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense el próximo 27 de enero a las 12:00 h en el Aula Magna de su aulario.