Entrada en el mercado laboral, condiciones macroeconómicas y habilidades cognitivas

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Por Jaime Arellano-Bover (Universidad de Roma Tor Vergata y EIEF) @J_ArellanoBover

La etapa en la que una persona joven comienza a dar sus primeros pasos en el mercado laboral puede ser crítica y determinante a largo plazo. Los datos de muchos países nos muestran que aquellos jóvenes que empiezan a trabajar cuando las condiciones macroeconómicas son malas sufren importantes y persistentes pérdidas de ingresos y empleo. Las generaciones que tienen la mala suerte de entrar en el mercado laboral en tiempos de recesión sufren penalizaciones que se prolongan durante muchos años. Aquí hay un resumen reciente de esta literatura (link) y aquí evidencia para España (link, link). A pesar de los numerosos estudios que documentan estos efectos sobre empleo y la renta, todavía no se entiende muy bien por qué surgen estos efectos persistentes. ¿Cuál es el motivo subyacente?

Hay dos posibles explicaciones (no excluyentes) detrás de estos efectos negativos persistentes. El primer tipo de explicación tiene que ver con fricciones en el mercado laboral: Incluso si las habilidades de los trabajadores jóvenes no se ven afectadas, aquellos que empiezan a trabajar cuando la economía va mal podrían quedarse “atascados” en malos trabajos y ser penalizados posteriormente por tener peor currículum. El segundo tipo de explicación tiene que ver con el aprendizaje: si para los jóvenes un trabajo es una fuente de aprendizaje de habilidades valiosas que son recompensadas en el mercado laboral, un “shock” negativo a los cimientos del proceso de aprendizaje podría desplazarlos a trayectorias en las que, a largo plazo, aprenden menos y acaban siendo menos productivos. Distinguir entre estas dos explicaciones, a pesar de su importancia, es complicado puesto que ambas explicaciones tienen predicciones muy parecidas respecto al crecimiento salarial, que es la métrica que típicamente podemos analizar en los microdatos del mercado de trabajo.

En un trabajo publicado recientemente, encuentro evidencia clara de la existencia del segundo tipo de explicación. Aquellos jóvenes que llegaron a la edad de trabajar cuando las tasas de desempleo eran altas tienen menores habilidades cognitivas muchos años después. Consigo identificar este efecto gracias a una base de datos que emana de una encuesta innovadora promovida por la OCDE: El Programa para la Evaluación Internacional de las Competencias de la Población Adulta (PIAAC por sus siglas en inglés). Esta encuesta se ha llevado (y se está llevando) a cabo en más de 30 países y su característica principal es que cada encuestado completa una evaluación que mide sus habilidades cognitivas. Esta evaluación está cuidadosamente diseñada para que capte habilidades cognitivas de carácter general, que se puedan aprender (y por lo tanto maleables) y relevantes para el mercado de trabajo. La encuesta mide tres dimensiones de las habilidades cognitivas: cuantitativa, comprensión lectora y resolución de problemas (por motivos de disponibilidad de datos, el trabajo estudia las dos primeras).

En mi trabajo utilizo los datos de las encuestas PIAAC realizadas en 19 países entre 2011 y 2015 (No utilizo datos de todos los países PIAAC por motivo de disponibilidad de datos. Los 19 países son Bélgica, Chile, Chipre, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Corea del Sur, Países Bajos, Noruega, España, Suecia, Turquía y Reino Unido). Me fijo en las personas que en el momento de ser encuestadas tenían entre 36 y 59 años (aquellas que ya han pasado la edad en que aprender cosas nuevas en el trabajo es especialmente importante) y relaciono sus habilidades cognitivas en el momento de la encuesta con las condiciones macroeconómicas con las que se encontraron cuando tenían entre 18 y 25 años (el intervalo de edad en el que la mayor parte de la gente empieza a trabajar). Mido las condiciones macroeconómicas utilizando series de tasas de desempleo para cada país, yendo atrás en el tiempo hasta 1969.

El objetivo empírico es estimar la relación entre las habilidades cognitivas de una persona de 36-59 años y la tasa de desempleo nacional media bajo la que vivió cuando tenía 18-25 años. Para estimar un efecto que podamos interpretar como causal, el análisis de regresión estima esta relación ajustando por características inobservables de cada país, efectos de edad flexibles, efectos de edad cuadráticos específicos para cada país y características predeterminadas del encuestado (género, educación de los padres y lugar de nacimiento). La variación clave que hace factible este análisis proviene de las diferencias en el tiempo entre países en la ocurrencia de buenas o malas condiciones macroeconómicas (como muestra la Figura 1, el grupo de países no se mueve al unísono). Esta variación temporal entre países se traduce en que, en distintos países, distintas generaciones experimentaron mejores o peores condiciones macroeconómicas durante los años de entrada al mercado laboral (ilustrado por la Figura 2).

Figura 1: Serie temporal de la tasa de desempleo nacional para cada país presente en la muestra. La tasa de desempleo está medida en desviaciones estándar específicas para cada país.
Figura 2: Tasas de desempleo medias (en desviaciones estándar) entre edades 18 y 25 para cada cohorte (año de nacimiento) de cada país en la muestra. Tonos más oscuros indican mayores tasas de desempleo.

Los resultados principales del trabajo se dividen en dos bloques: El primer bloque se centra en las habilidades cuantitativas y el segundo bloque en las de comprensión lectora. Fijándonos en las habilidades cuantitativas, el trabajo muestra que entrar al mercado laboral con una tasa de desempleo una desviación estándar mayor está asociado con tener 5,40 puntos menos en la escala de habilidades cognitivas (en esta escala, 5,40 equivale al 2% de la media o 10% de la desviación estándar). Cuando estimamos un modelo que, además de la tasa de desempleo entre las edades 18-25, incluye las tasas de desempleo presentes entre los 26-30 y los 31-35, las condiciones macroeconómicas entre los 18-25 siguen teniendo un efecto negativo sobre las habilidades cognitivas y, en cambio, las condiciones macroeconómicas entre los 26-30 y los 31-35 no tienen ningún efecto significativo. Estos resultados son consistentes con la idea de que los 18-25 son una edad clave y susceptible para el aprendizaje de nuevas habilidades mientras que lo que sucede en edades posteriores impacta mucho menos en la acumulación de habilidades. Los resultados para habilidades de comprensión lectora son cualitativamente parecidos a los de habilidades cuantitativas, pero de menor magnitud.

En el trabajo muestro como estos efectos negativos sobre las habilidades cognitivas en el largo plazo son más fuertes para individuos cuyos padres tenían menores niveles de educación. Este es un resultado relevante. Implica que, entre los jóvenes que tiene la mala suerte de entrar en el mercado laboral durante época recesiva, aquellos con padres más educados consiguen protegerse mejor de los efectos negativos. Este resultado también implica que las generaciones afectadas por malas condiciones iniciales no solo acaban con menores niveles medios de habilidades cognitivas, sino también con mayor desigualdad en las habilidades. Como dice Angus Deaton, en lugar de hablar sobre desigualdad es más preciso hablar sobre desigualdades, en plural. La desigualdad en habilidades cognitivas es un tipo de desigualdad sobre la que, por falta de datos, sabemos mucho menos comparado con, por ejemplo, la desigualdad de la renta.

Concluyendo, este trabajo pone de manifiesto que las pérdidas de habilidades a largo plazo deben ser tenidas en cuenta para entender las razones por las cuales resulta tan dañino tener la mala suerte de empezar la vida laboral en tiempos de malas condiciones macroeconómicas. Esto no solo nos ayuda a entender mejor el fenómeno, sino que también es relevante a la hora de pensar en políticas que ayuden a recuperarse a los jóvenes (generaciones enteras) que se han visto en estas circunstancias adversas.

Hay 4 comentarios
  • Me parece un trabajo fascinante. Me resulta increíble que haya encontrado el efecto causal. Dice Vd. que lo consigue controlando por un montón de circunstancias entre las que cita algunas que no son observables: ¿cómo es posible tenerlas en cuenta si no son observables? Otra cosa que me ha sorprendido es que haya tantos desfases en las oscilaciones económicas. Pensaba que, grosso modo, las fases de crecimiento y decrecimiento propias del ciclo estaban bastante sincronizadas si no en todo el mundo, sí al menos en las economías occidentales (prácticamente todas las que ha utilizado).
    En fin, el azar, empezando por la lotería genética, acaba jugando un papel importante en nuestras vidas.

  • Hola, es interesante aportar evidencia sobre estas cuestiones. Enhorabuena.

    Yo en cambio tengo una duda a la hora de manejar ciertos conceptos. Por ejemplo, el más significativo es el de mercado laboral. Entiendo que se ajusta a la oferta y la demanda de un puesto o puestos de trabajo. Pero si no cruzamos oferta y demanda, y las tratamos separadamente, no entiendo cual es la lógica de la oferta y la demanda laboral.

    Desde mi ingenuidad e ignorancia podría suponer que el empleador quiere encontrar el trabajador más “cualificado” y productivo al precio más reducido posible. Y que el trabajador querrá encontrar el puesto de trabajo con menos carga laboral con el sueldo más elevado. De ahí deduzco que cruzando oferta y demanda, se encontrará un valor de equilibrio, que establecerá el “precio” del trabajo.

    Me hago un cacao, pero esto podría ofrecer un valor adicional como el nivel de producción en base al salario o “precio” de ese trabajo. He elaborado unos gráficos pero entiendo que no responden al objeto de la presente entrada.

    En este sentido, me gustaría saber cual es el modelo de mercado laboral que se emplea en la entrada y si es posible establecer un paralelismo con mi inquietud aquí expuesta.

    Gracias, y un cordial saludo.

  • Es muy interesante, pero se trata de un problema extremadamente complejo. A mi lo que me genera dudas es que las dificultades para encontrar un buen trabajo cambien las habilidades cognitivas de forma relevante. Estamos hablando de literacy (capacidad de interpretar textos), numeracy (capacidad de analizar y comunicar dartos cuantitativos), y la capacidad de resolver problemas. En un adulto formado, esto es dificilmente modificable, y menos de forma muy duradera, incluso si en el momento de incorporacion al mercado laboral hay un cierto retraso. No digo que no sea posible, pero puede haber muchos otros aspectos en juego que expliquen el resultado....

    La economía aplicada está adoptando fuertemente las técnicas econométricas que tratan de corregir el efecto de algunas variables "confounding" en datos observacionales tipo quasiexperimental, como los experimentos naturales. Pero estas técnicas requieren fuertes hipótesis de identificación, y al final es siempre also dudosa la interpretacion causa efecto. Son mas bien análisis exploratorios, mas que concluyentes.

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