El mito de la Teoría Monetaria Moderna

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Por David Tercero-Lucas.

Según la mitología griega, Eco era una ninfa de la montaña con una voz extraordinaria. Tan extraordinaria que casi enamora al mismísimo Zeus. Cuando Hera se enteró, llena de cólera por la traición de su esposo, maldijo a Eco, provocándole una larga afonía que solo podía esquivar repitiendo las últimas palabras que le dijera su interlocutor. Los antiguos griegos utilizaban los mitos para explicar fenómenos que desconocían. Por ende, un mito es una idea o creencia ampliamente difundida en la sociedad que representa una realidad falsa.

El pasado 9 de junio, la economista estadounidense Stephanie Kelton –una de las mayores exponentes de la Teoría Monetaria Moderna (en adelante, MMT por sus siglas en inglés), analizada en otras entradas de este blog por J. F. Jimeno (aquí y aquí)- publicó un libro que lleva por título “The Deficit Myth: Modern Monetary Theory and the Birth of the People’s Economy” y que va camino de convertirse en uno de los best seller sobre “economía” en este año 2020. Para Kelton y para la mayoría de seguidores de la MMT, la idea de que la capacidad de un gobierno para acometer gasto público venga limitada por el déficit y la deuda es un relato ficticio, siendo el único límite un posible incremento de la inflación que, en última instancia, se puede controlar reduciendo la demanda agregada de la economía. En consecuencia, propone programas de gasto público estructurales de muy elevada cuantía, como por ejemplo el Green New Deal, el Medicare For All o el Employer of Last Resort, que se pagarían por el banco central inyectando nuevo dinero en la economía.

En la primera parte de la premisa, los exponentes de la MMT claman que “siempre se puede hacer frente a cualquier aumento de su gasto público emitiendo más dinero a través de compras de deuda pública por el Banco Central”. Esta afirmación, es correcta. Un gobierno, a través de su autoridad monetaria, puede emitir toda la cantidad de dinero que desee, ya sea, por ejemplo, adquiriendo directamente deuda pública o permitiendo un descubierto en cuenta del estado – que en la Zona Euro están prohibidos bajo el TFUE-, adquiriendo deuda privada o realizando transferencias a los hogares y empresas. pudiendo así suavizar su restricción presupuestaria intertemporal. Pero esta realidad no es algo “moderno”. La financiación del gasto público mediante la emisión de nuevo dinero ha sido una constante en la historia monetaria. A finales del siglo XVII, por ejemplo, el Banco de Inglaterra comenzó a financiar el gasto público del Imperio Británico mediante la emisión de nuevos billetes. Incluso antes de la invención de este dinero fiduciario, muchos gobernantes, desde la Antigua Grecia hasta las potencias europeas del siglo XVII, envilecían sus monedas de oro y plata con el objetivo de financiar sus gastos.

Ahora bien, los efectos de una política económica de este calibre no son triviales. En una situación conocida como “predominancia fiscal” (o fiscal dominance), como expusieron Sargent y Wallace en un artículo seminal de 1981 (aquí), la política monetaria quedaría sometida a los designios de la política fiscal. La independencia entre ambas políticas, que ha predominado en una miríada de países desde el siglo XX y la presente centuria, quedaría comprometida.

Los bancos centrales poseen mandatos independientes con el fin de preservar su independencia y credibilidad, algo que se traduce en una mejor implementación y mayor efectividad de su política monetaria. Son numerosos los estudios empíricos que han cuantificado los beneficios de la independencia y credibilidad de las autoridades monetarias (aquí, aquí, aquí y aquí). A su vez, otro problema derivado de la compra masiva de deuda por parte de la autoridad monetaria es el probable descontrol de su hoja de balance.

En la segunda parte de la premisa, se afirma que “el único límite a un aumento continuo del gasto público es un incremento de la inflación, siendo la causa de esta inflación un aumento de la demanda agregada mayor que la oferta agregada como consecuencia de las actuaciones financiadas mediante el nuevo dinero emitido. En el caso de que se diera un escenario inflacionario, este se podría controlar y revertir mediante políticas dirigidas a disminuir la demanda agregada”. La evidencia empírica disponible no es concluyente sobre que cualquier monetización del déficit público inevitablemente conllevará un crecimiento acusado de los precios. Los efectos dependen del periodo analizado y la situación económica del momento. La financiación de parte de los salarios de los militares y la compra de tierras mediante la acuñación de nuevas monedas en la génesis del Imperio Romano por parte del emperador Augusto provocó una inflación desmedida en el precio de muchos activos y bienes esenciales de aquella época, como los cereales (véase aquí). Un milenio después, la dinastía Ming también empleó la emisión de dinero para financiar el gasto público, ocasionando una espiral inflacionista. La colonia de Pensilvania, en 1720, como argumenta Ferguson (aquí), es uno de los primeros ejemplos de cómo la monetización del déficit, al no ser ni permanente ni excesiva, puede no dar lugar a un abrupto crecimiento de los precios.[1]

Los propios académicos de la MMT afirman que la excesiva creación de dinero mediante la emisión de deuda pública puede llevar a la economía a un escenario donde la demanda agregada supere con creces a la oferta agregada y, por ende, a un escenario con altas tasas de inflación. Por ejemplo, uno de los líderes de la MMT, Randall Wray, propone junto a Yeva Nersisyan (aquí) un programa de gasto público para EEUU, financiado con deuda pública, de 93 billones de dólares en 10 años, lo que equivaldría a incurrir en un déficit anual de alrededor de un 45% del PIB y a aumentar, al menos, la masa monetaria en 9 billones de dólares al año, lo que, partiendo del stock de la masa monetaria en EEUU a día de hoy (18,25 billones de dólares), supondría un primer incremento anual del 50%. Para el caso en el que surja un escenario con altas tasas de inflación, los autores consideran que se deberían poner en marcha los siguientes mecanismos o instrumentos para disminuir la demanda agregada: aumento de impuestos, tasas de ahorro obligatorias, control de precios y control de salarios.

En este punto es dónde la MMT empieza a construir su propio relato ficticio, su propio mito. ¿Qué consecuencias caben esperar de estos incrementos significativos de la base monetaria y de la deuda pública? Una alta inflación sería la principal consecuencia, pero no vendría únicamente motivada por causas reales (demand-pull Inflation) tal y como identifica la MMT, sino también por causas monetarias. Como ya se ha mencionado, estos programas de gasto público llevan implícito la subordinación del objetivo de estabilidad de precios a un objetivo de política fiscal. El abandono por parte las autoridades públicas del compromiso de mantener estable el valor de la divisa –su poder adquisitivo- es, por sí solo, un motivo de desconfianza en una divisa. Con unas expectativas de inflación aumentando por el abandono de este objetivo y una demanda agregada superando a la oferta –recordemos, inflación por causas reales- los usuarios de la divisa, tanto a nivel internacional como doméstico, pueden verse tentados a disminuir su demanda y sustituirla por otra divisa. A nivel internacional, los participantes en el mercado de divisas reducirían la demanda de esta divisa, primero como depósito de valor (reservas internacionales) y después como medio de pago en el comercio internacional. Esta pérdida de confianza en la divisa podría llegar a trasladarse a un nivel doméstico, en el que la sustitución de la divisa doméstica por otra divisa desataría procesos de muy alta inflación estructural, como apuntan Calvo y Végh (aquí).

En una entrevista en Bloomberg, el expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan resumió en pocas pero concluyentes palabras (aquí) las consecuencias de las políticas de gasto de la MMT: You have to shut down your foreign exchange markets. People will be trying to fly out of your currency… En la misma línea, Larry Summers (aquí) y Michael Bordo (aquí) recuerdan que no hace mucho, durante el periodo conocido como la Gran Inflación, EEUU perdió la confianza en su moneda a nivel internacional por los déficits excesivos financiados con creación de nueva base monetaria y que fueron consecuencia de la Guerra de Vietnam.

En definitiva, el mito de la MMT consiste en considerar que un aumento excesivo de la base monetaria únicamente puede generar una alta inflación por causas reales, siendo dicha inflación controlable. Por el contrario, la realidad se asemeja más a que estas políticas puedan suponer una pérdida de confianza en la divisa del país que materialice, tanto a nivel doméstico como internacional, el riesgo de sustitución de divisa y, por ende, genere un escenario inflacionario por causas monetarias. Dicho escenario inflacionario sería extremadamente difícil de controlar y, mucho más aun, de revertir, dado que la confianza es algo arduo de conseguir y muy fácil de perder.

Al igual que en otros campos, la MMT debería desarrollarse intentando formalizar (i) por qué el rechazo del objetivo de estabilidad de precios y la emisión significativa de masa monetaria únicamente podría generar inflación por causas reales y (ii) qué consecuencias actuales y pasadas, tanto en mercados emergentes como en economías avanzadas, pueden tener la emisión excesiva de masa monetaria y la ulterior materialización del riesgo de sustitución de divisa a nivel internacional y doméstico. Mientras tanto, aún queda mucho para que la MMT pueda ser considerada una teórica económica sólida.

Esta entrada es fruto de un proyecto conjunto con Carlos Viñuela.


[1] Para más ejemplos sobre este tipo de episodios en los siglos subsiguientes puede consultar aquí o aquí.

Hay 28 comentarios
  • Gracias por la entrada. Aunque cursé (pero no acabé) la antigua licenciatura de Economía, no tengo un conocimiento muy sólido de la materia, pero su entrada me plantea una duda. Su principal crítica a la MMT parece ser, si le he entendido bien, los efectos perniciosos sobre la divisa nacional. Mi duda es, en un hipotético mundo con un solo país y una sola moneda, ¿podría sostenerse la propuesta de la MMT?

    • Gracias por la entrada! Justo iba a preguntar lo mismo. Ni siquiera hay que irse tan lejos a un mundo con un único país y moneda, pensemos, por ejemplo, en una UE con poco contacto con el exterior. Desde mi absoluta ignorancia, ¿cuáles serían los principales problemas de la MMT en ese caso?

    • Muchas gracias por tu comentario, Arnaldo, de parte de ambos.

      El riesgo de sustitución de divisa estaría mitigado por el hecho de existir una sola divisa fiduciaria, es correcto. No obstante, habría que prestar atención al probable surgimiento de divisas privadas.

      Asimismo, la inflación también podría surgir por causas reales y monetarias. Espero que hayamos respondido a tu comentario.

      • Buenos días,
        Cosidero que todos los distintos “bienes monetarios” compiten entre sí en todo momento. El sector inmobiliario, el arte, las joyas, cualquiera de ellos competirían con la divisa que pierde su confianza, aún en el supuesto de un gobierno único mundial.

        Ya sin entrar en divisas privadas o criptodivisas.

        Saludos.

  • Gracias por la entrada

    Si el aumento de la base monetaria para financiar gasto público, como propone la MMT, fuera coordinado por los principales bancos centrales, ya no habría riesgo de pérdida de confianza en una divisa en concreto y sustitución de la misma, no? ¿En ese caso un repunte de la inflación sólo podría venir por factores reales, más fáciles de revertir, o aún podría venir de causas monetarias y pérdida de confianza en los bancos centrales?

    Por otro lado, como en las anteriores entradas tuyas hablabas de las crytodivisas, ¿el auge de estas cambiaría algo todo esto? ¿quizás haciendo más fácil que una moneda fiat pierda credibilidad y que los ciudadanos dejen de demandarla porque pueden acceder a bitcoins?

    • Muchas gracias por tus preguntas Jose.

      Si el aumento de la base monetaria para financiar gasto público fuera coordinado por las principales autoridades monetarias, es decir, si todos emiten la misma cantidad de dinero, se podrían minorar los riesgos de sustitución de divisas. No obstante, consideramos que los EMEs se verían más perjudicados. Asimismo, la inflación podría venir igualmente por causas monetarias.

      En cualquier caso, aunque se produjera una acción coordinada de bancos centrales, siempre habría algún país que se ofrecería para albergar una “nueva” moneda de reserva (Suiza, por ejemplo). O quizás, se crearía una divisa privada digital, como el Digital Swiss Gold, que emite su propia stablecoin digital respaldada al 100% por oro.

      Y sí, el auge de las monedas digitales privadas puede alterar el paradigma monetario mundial, aunque su adopción por el público general está siendo bastante paulatina (por no decir lentísima). La irrupción de las monedas digitales públicas (actualmente hay pilotos en marcha) podría tener mayores efectos.

      Saludos y gracias de nuevo por tus preguntas.

      • Para los EMEs, que tienen más difícil implementar programas para aumentar la base monetaria para financiar gasto público, ¿como ves la siguiente opción?

        En lugar de hacer QEs o MMT, lo que pueden hacer de usar parte de su acumulación de reservas internacionales, convirtiéndolas a moneda doméstica (que además en épocas de crisis al depreciarse su tipo de cambio la conversión va a ser a una tasa favorable) para saldar los vencimientos de deuda.

        Tan sólo habría que buscar algún mecanismo de cooperación que proteja a los EMEs de crisis de balanza de pagos para que no tengan que mantener niveles tan altos de reservas internacionales, que son ineficientes

        • Es importante tener en cuenta que muchos EMEs fijan el valor de sus monedas en relación a sus reservas. Si las pierden, su moneda pierde valor y apenas podrían mantener sus niveles de importaciones (que son muy importantes para determinadas naciones).

          Muy de acuerdo en que, independientemente de la situación, habría que buscar “algún mecanismo de cooperación que proteja a los EMEs de crisis de balanza de pagos para que no tengan que mantener niveles tan altos de reservas internacionales”.

  • Hola,
    enhorabuena por la entrada, es informativa y está bien documentada. Creo a poca gente (serie) duda que la MMT no es ni toería, ni moderna, solo monetaria. Echo de menos no obstante, algunas referencias a las políticas no convencionales (helicopter money, deuda perpetua, transferencias) excepcionales en el marco excepcional de la COVID-19 que tiene un aroma a MMT. Tampoco hay que sacralizar cualquier medida que coincida con las que propone la MMT si se analiza y se evalúa con rigor. Más aún en en un context excepcional donde preocupa más supervivencia o deflación que el “evergreening” o la inflación. De hecho, detractores de la MMT como Summers avalan ahora medidas poco ortodoxas en línea con el “whatever it takes”. La Fed está actuando como inversor de riesgo de último recurso. Echo de menos una reflexión al respecto en el post.
    saludos

    • Muchas gracias por tu comentario, Jordi. La verdad, es que pensamos que la MMT no sólo no es una teoría ni es moderna sino que tampoco es monetaria.

      Llevas razón en que quizás se podrían haber realizado menciones a las política poco convencionales de los bancos centrales, aunque la extensión del post ya ha sido demasiado larga.

      Por último, cabe apuntar que en un par de semanas se publicará una entrada hablando del helicóptero monetario y proponiendo su uso para la Eurozona habida cuenta de que nos encontramos en una situación de extremada excepcionalidad (y medidas excepcionales son requeridas).

  • Para poder abordar bien si la inflación es un efecto real o monetario es necesario abordar primero una definicion pragmática del dinero . Sin esta definicion normativa los ejemplos históricos corren el peligro de ser meras regularidades accidentales . J. Searle en este artículo se atreve con una definicion normativa que estaria cerca de la TMM. https://academic.oup.com/cje/article/41/5/1453/4096478

    • Gracias por tu comentario, todo sirve para aprender. ¿Una definición pragmática del dinero? Hay una definición teórica de dinero: Un medio de pago (activo) generalmente aceptado en la sociedad. Al ser generalmente aceptado, cumple la función de depósito de valor y unidad de cuenta.

      Por otro lado, hay una definición legal, establecida en la Directiva de Pagos (Directiva (UE) 2015/2366 sobre servicios de pago en el mercado interior). Lo llaman funds, y lo define como efectivo, depósitos bancarios y dinero electrónico.

      Más allá de eso, quizás nos inmiscuimos en conceptos demasiado abstractos que no sé si aportan algo al debate.

  • “Para el caso en el que surja un escenario con altas tasas de inflación, los autores consideran que se deberían poner en marcha los siguientes mecanismos o instrumentos para disminuir la demanda agregada: aumento de impuestos, tasas de ahorro obligatorias, control de precios y control de salarios.”

    O sea que el problema teórico de la MMT es que requiere una dictadura para respaldarla. Si un dictador gasta lo que quiere en lo que quiere, te lo deja a deber y si se te ocurre usar esa deuda para comerciar entonces te obliga a no consumir, a consumir al precio que él diga y te machaca a impuestos para recuperar su deuda: así sí es posible, claro, pero para eso acaban antes encadenándonos. Una teoría macanuda.

    • No la calificaría de dictadura, la verdad. Existen muchos ejemplos en la historia de imposición de precios mínimos y controles de salarios. Un ejemplo, si no recuerdo mal, fue EE.UU. en la estanflación. Por otro lado, los aumentos de impuestos los suele aprobar el parlamento correspondiente, con sufragio universal y separación de poderes.

      • Creo q el lector se refería a “dictadura de masas” las cuales se retroalimentan a través de medios afines… pasa en muchos paises

  • Una pérdida del valor de la moneda local frente a divisas foráneas, “pérdida de confianza en la divisa del país”, encarece los productos importadors frente a los fabricados localmente. Esto “benefícia” la economía local al igual que una devaluación. La demanda agregada, còmo habéis dicho, puede ser contenida con una subida de impuestos, con la adecuada política fiscal, por lo que la inflación puede no aparecer. ¿Cual ha sido la inflación monetaria provocada por la política expansiva del BCE o la Reserva Federal de los últimos años?¿Alguien puede cuantificarlo?
    Por otro lado, ¿influye una política fiscal laxa en la inflación monetaria?¿Preocupa esto a alguien, o a todos os parece bien?
    Mantener los tipos de interés negativos, como está sucediendo, reduce la deuda y ayuda a contener el déficit, menores intereses a devolver y más recursos para bajar el endeudamiento.
    Ante un déficit de financiación, ¿cómo devolver la deuda sin la ayuda de los bancos centrales y sin causar un alto daño a la sociedad empeorando los servicios públicos?

    • Las causas de la escasa y débil inflación en las economías avanzadas es algo que lleva estudiándose en una miríada de artículos desde 2015, e incluso antes (en Japón). Sin embargo, intentar cuantificar solamente “la inflación monetaria” es algo que, siendo honesto, desconozco que se haya hecho.

      Con respecto a tu segunda pregunta, lo que se realiza actualmente es una política fiscal para mitigar una crisis, no para financiar un gasto estructural. Con las expectativas de inflación nulas, creo que de momento, el crecimiento de precios no es una preocupación.

      Finalmente, ante un déficit de financiación, hay que tener en cuenta que tendemos a considerar más importante el % de deuda con respecto al PIB y no el volumen de deuda. Quizás, debido a la magnitud de la crisis, sí sea necesaria la aplicación de una forma de helicóptero monetario como proponemos en el siguiente paper: http://uhu.es/publicaciones/ojs/index.php/REM/article/view/4723

  • Buenas tardes

    Me ha parecido un artículo interesante pero me gustaría compartir una duda. En la primera parte, en referencia a la relación de la PF y la PM

  • Un ejemplo de gasto público desenfrenado que no causa inflación lo tenemos en la Alemania de Hitler. Del 33 al 39, mediante los bonos Mefo, aumentaron su masa monetaria de forma indirecta invirtiendo grandes cantidades en infraestructuras y armamento, y generando una economía cada vez más autárquica. Consiguieron eliminar el paro

    Cuando el modelo ya no se sostenía mas, invadieron Europa para conseguir su “espacio vital” que es una forma de decir que es política no funciona si no expolias a otros.

    Lo que nos enseña esa experiencia, es que puede ser un buen método para salir de una crisis, pero no es sostenible en el tiempo.

    Ahora, los iluminados de la nueva moral, quieren imponer sus métodos fallidos, olvidando todo lo aprendido para llevarnos a un nuevo desastre.

  • Perdone pero no entiendo la cuestión que plantea cuando dice: el mito de la MMT consiste en considerar que un aumento excesivo de la base monetaria únicamente puede generar una alta inflación por causas reales, siendo dicha inflación controlable. Por el contrario, la realidad se asemeja más a que estas políticas puedan suponer una pérdida de confianza en la divisa del país que materialice, tanto a nivel doméstico como internacional, el riesgo de sustitución de divisa y, por ende, genere un escenario inflacionario por causas monetarias. Dicho escenario inflacionario sería extremadamente difícil de controlar y, mucho más aun, de revertir, dado que la confianza es algo arduo de conseguir y muy fácil de perder.
    Pero ¿la perdida de confianza en la moneda de un país no se debe a la inflación? ¿puede existir otra causa?’ ¿puede perderse la confianza en una moneda si no existe inflación? Por lo que la cuestión esencial es ¿A qué se debe la inflación, cual es su causa? Para los partidarios de la MMT esencialmente es la inflación de demanda.
    No veo el problema. Me lo puede aclarar.

    • Muchas gracias por tu pregunta, Pedro.

      Un proceso inflacionario suele tener su origen en un exceso de demanda agregada. Pero también puede haber un déficit en la oferta de productos domésticos e internacionales (esto último por la incapacidad de un país de importar en su propia moneda). Esta inflación, que es causas por factores reales, puede generar desconfianza en el país emisor de la divisa. La divisa no es más que un reflejo de la fortaleza económica de un país.

      No obstante, también han existido casos en los que se produce una depreciación de una moneda sin que el país tuviera una acusada inflación. Si nos vamos a la literatura de crisis cambiarias (esto me recuerda a mi TFM), existen cuatro categorías: crisis cambiarias de primera generación (provocadas por un desequilibrio en los fundamentos macroeconómicos de cada país), crisis de segunda generación (self-fulfilling crisis), crisis de tercera generación (aquí hay otros cuatro tipos: moral hazard problems, credit constraints, maturity mismatch, balance sheet problems) y crisis de cuarta generación (institutional problems). En las crisis de segunda, tercera y cuarta generación, la inflación no es lo que causa la depreciación de la divisa (habría que estudiar caso por caso para obtener algo más preciso).

      Espero haber respondido a tu pregunta. Saludos.

  • Usted dice : “Un proceso inflacionario suele tener su origen en un exceso de demanda agregada. Pero también puede haber un déficit en la oferta de productos domésticos e internacionales (….)”. Totalmente de acuerdo y la MMT no lo niega, lo contempla y da soluciones
    Usted dice: No obstante, también han existido casos en los que se produce una depreciación de una moneda sin que el país tuviera una acusada inflación. Si nos vamos a la literatura de crisis cambiarias (…) De acuerdo pero eso se produce en países que no son monetariamente soberanos, (esencialmente en países que se endeudan en moneda extranjera, tienen tipo de cambio fijo o pertenecen a una unión monetaria) donde la MMT lo contempla, y explica por qué.
    Por lo tanto sigo si ver donde esta su Mito de la MMT

  • Respecto a su primer párrafo, parece deducirse que la MMT solamente contempla la inflación de demanda y para ella solo existe este tipo de inflación. la realidad es que la MMT contempla todo tipo de inflación a parte de la derivada, como la inflación de costes y la estruictuiral, analizando sus causas y proponiendo medidas. (Como ejemplo le remito a la serie de tres artículos de William Mitchel en su blog billy Blog “MMT and inflation 1,2,3,”l
    Respecto al segundo párrafo, es cierto lo que usted dice pero se olvida de que estas cuatro generaciones de crisis financieras se dan casi exclusivamente en países que no tienen soberanía monetaria, en el sentido dado por la MMT, y que usted debe conocer. Países con tipo de cambio fijo, países cuya moneda nacional en una moneda extranjera, el dólar por ejemplo, y países pertenecientes a una unión monetarias (España, por ejemplo).en donde no se aplica la MMT. Pero no se dan y no se han dado en países con soberanía monetaria como EE.UU, Japón, Reino Unido etc..
    por lo tanto sigo sin ver el Mito de la MMT.

    • ¿Cómo que en EEUU no ha ocurrido? Si es uno de los ejemplos que plantéa el post de depreciación de una moneda por desconfianza en la capacidad de la autoridad para mantener su valor. Siendo además el dólar una divisa ampliamente usada como reserva internacional, mediadora de una gran cantidad de transacciones, en principio menos susceptible de enfrentarse a una crisis de confianza. Para otras monedas de menor demanda mundial el mismo efecto inflacionario sería incluso más acusado.

  • La TMM dice muchas cosas, pero, quizás, las más relevantes son:

    -El porcentaje de deuda pública de un país que emite en su propia moneda no es un
    problema (al final no es más que un acumulado de deficits pasados).

    -El deficit público de un país, como cualquier otro gasto, puede ser inflaccionario, pero puede que no.

    -La teoría de la reserva fraccionada (donde los bancos solo pueden prestar un múltiplo de la cantidad de reservas) es totalmente erronea.

    Si se quiere criticar la TMM lo primero que hay que hacer es decir si se esta de acuerdo con esos postulados o no. Sino se esta de acuerdo, ya hay algo relevante que criticar. Si se esta de acuerdo, habría que reconocer que la mayoría de los libros de texto de economía están equivocados. Si estamos de acuerdo que la mayoría de libros de texto están equivocados, ¿como podemos decir que la teoría no es “nueva”?

  • A mí esto de la MMT no me parece muy serio. En resumen, se pretende crear riqueza imprimiendo dinero, y sin límites.

    • es que el dinero no es riqueza, pero ayuda a crearla. De la misma manera que todo el déficit en que estamos incurriendo y que está siendo financiado por el BCE comprando nuestra deuda, está manteniendo parte del PIB. Si no hubiera deficit y no pudieramos pagar los ERTEs el PIB caería aún más. Ahora decimos que son soluciones excepcionales, pero nuestro país lleva desdel el 2012 funcionando así. Nadie compra nuestra deuda, solo el BCE con su imprenta virtual.

  • Creo que falta un elemento adicional para contrarrestar “el mito”: la necesidad de controlar los deficits por cuenta corriente . Si una economía está equilibrada o es superavitaria con el exterior quiere decir que la demanda de su moneda para comprar bienes y servicios producidos en ese país se mantiene firme en el mercado de divisas. El problema surgiría si con una demanda interna desmedida que acaba incrementando también las importaciones (lo que ocurrio en España en el boom los años 90 y hasta el 2008) se dispara el déficit exterior y por lo tanto se desmorona la fortaleza de la moneda. Esto puede provocar una devaluación y un incremento de precios derivado. Si la devaluación (que en el fondo es un empobrecimiento del país) reequlibra las cuentas, el problema está solucionado (o al menos en su mayor parte). Respecto al uso de bienes alternativos a la moneda nacional, todo dependerá de la capacidad coercitiva del estado de cobrar exclusivamente sus impuestos con la moneda nacional. Esto reforzará la demanda consistente de la moneda frente a otros activos o divisas.

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