Divergencia en la Igualdad de Oportunidades: Aprendiendo en tiempos de COVID

admin 1 comentario

Por Almudena Sevilla junto con Alison AndrewSarah CattanMonica Costa DiasChristine FarquharsonLucy KraftmanSonya KrutikovaAngus Phimister

En el Reino Unido, los colegios cerraron para la mayoría de los niños el 20 de marzo, y el 23 empezó el confinamiento. Los primeros resultados de una encuesta on-line que realizamos en este periodo apuntan a una apertura en la brecha de aprendizaje según el nivel socio-económico familiar.

El cierre de los colegios a raíz del COVID-19 está provocando un desafío tremendo tanto para los niños como para sus padres, así como una gran preocupación para la sociedad en general. Corremos el riesgo de que los niños den un paso atrás en su aprendizaje y desarrollo. El pasar de aprender en el colegio a aprender en casa es un cambio importante, pero no necesariamente tiene que ser negativo. Todo depende de cómo se fomente el aprendizaje a distancia, tanto dentro del hogar como en el colegio del niño. Entender estos dos factores es fundamental para el diseño de políticas públicas, cuyo objetivo es encontrar un equilibrio entre los beneficios en términos de salud pública y los costes económicos y de educación asociados al confinamiento y distanciamiento social.

Ya se ha hablado en este blog de los efectos del cierre de los centros educativos sobre los niños (aquí, aquí o aquí). En esta entrada presento evidencia sobre cómo los niños pasan su tiempo durante el confinamiento, con un enfoque en las actividades de aprendizaje, así como en los recursos de aprendizaje disponibles en el hogar, y la actitud hacia el aprendizaje en casa de los colegios. Presto particular atención a las diferencias entre familias según su nivel de renta. Esta evidencia se basa en los primeros resultados de una nueva encuesta, diseñada por un equipo de investigadores del Institute of Fiscal Studies (IFS) y el Instituto de Educación de UCL (IoE). La encuesta fue completada por más de 4,000 padres de niños de 4 a 15 años, entre el miércoles 29 de abril y el martes 12 de mayo de 2020 en Inglaterra.

La Figura 1 muestra que hay grandes brechas en el tiempo diario que los niños pasan en actividades educativas según la renta familiar. Para ello preguntamos a los padres y madres de nuestra muestra sobre el tiempo que sus hijos/as dedican a cuatro actividades educativas: clases on-line (proporcionadas o sugeridas por el colegio); otro trabajo asignado por el colegio; tiempo con un profesor/a particular; y tiempo en otro tipo de actividades educativas. Tomando el tiempo de niños y niñas en colegios de primaria y secundaria en su conjunto, vemos que los niños de hogares con mayor renta emplean 5.8 horas al día en actividades de aprendizaje, una hora y cuarto más al día que las 4.5 horas que los niños y niñas en el cuartil más bajo. En definitiva, si los niños y niñas no vuelven a la escuela hasta septiembre, estas diferencias diarias se traducirán en más de 92 horas, casi dos semanas escolares. Estas diferencias son importantes, ya que sabemos de trabajos anteriores que tan solo una hora extra de clase cada semana está asociada con aumentos muy sustanciales en el rendimiento académico.

Figure 1. Tiempo de aprendizaje durante el confinamiento según la renta familiar

Estas diferencias en tiempos totales no nos dan una idea completa de todo lo que está pasando, ya que no todas las actividades de aprendizaje en casa son iguales. La Figura 2 muestra los cuatro tipos diferentes de actividades educativas que recoge nuestra medida de tiempo en la Figura 1. Los niños y niñas de familias acomodadas pasan más tiempo en casi todas las actividades educativas. Las brechas son particularmente notables para las actividades que proporcionan los colegios: los niños y niñas de familias acomodadas pasan más tiempo en clases on-line, y también pasan más tiempo en tareas asignadas por el colegio.

Una de las diferencias más notables es la brecha en el tiempo que los niños y niñas de familias de mayor renta pasan con profesores particulares. Mientras que solo un 9% de los estudiantes de familias de renta mas baja tienen acceso a clases particulares, un 50% de los alumnos en el quintil más alto de renta lo tienen. No solo el porcentaje es mayor, sino que además los que tienen clases con profesores particulares también reciben más horas lectivas. Entre los niños de las familias más pobres que tienen un tutor, alrededor de dos tercios pasan de 1 a 4 horas por semana. Sin embargo más de dos tercios de los niños en familias en el cuartil de mayor renta tienen profesor particular, y pasan más de 5 horas a la semana, o una hora al día, con un profesor particular.

Figura 2: Actividades de Aprendizaje durante el confinamiento según la renta económica familiar

Estas diferencias en el tiempo y las actividades de aprendizaje se ven exacerbadas por los recursos de aprendizaje a los que los niños de diferente nivel económico tienen acceso en casa. Hay al menos tres dimensiones en las que el acceso a los recursos de aprendizaje en el hogar puede diferir entre niños de familias con mayor o menores recursos económicos. En primer lugar, los colegios proporcionan diferentes recursos de aprendizaje: algunos colegios ofrecen un conjunto completo de clases en directo a través de plataformas de internet, mientras que otros reparten paquetes de aprendizaje en el hogar (por ejemplo fichas de trabajo para que los niños hagan en casa). Los colegios también están repartiendo diferentes cantidades de trabajo a los alumnos. Por ejemplo, algunos colegios quieren continuar con el currículo escolar, mientras otros colegios se centran en preservar un nivel mínimo para todos los alumnos.

En segundo lugar, las familias difieren en el tipo de ambiente de aprendizaje que pueden proporcionar en el hogar. Parte de poder llevar a cabo un aprendizaje efectivo en casa pasa por tener acceso a la tecnología adecuada (por ejemplo, para asistir a clases en directo o descargar deberes) y un espacio físico que sea tranquilo y preferiblemente de uso exclusivo para estudiar.

Finalmente, los padres y las madres también difieren en cuanto al tiempo y apoyo que pueden ofrecer a sus hijos mientras aprenden desde casa. La atención y supervisión de un adulto es fundamental en niños y niñas más pequeños.

La Figura 3 muestra la proporción de padres y madres que reportan si el colegio de sus hijos proporciona recursos de aprendizaje en el hogar a sus hijos. Vemos que los colegios privados son mucho más propensos a ofrecer recursos on-line a sus estudiantes. Sin embargo, la Figura 3 también deja claro que hay desigualdades dentro del sector escolar estatal. Mientras que al 64% de alumnos de secundaria de las escuelas públicas de los hogares más ricos se les ofrece algún tipo de ayuda activa on-line (a través de clases en directo a través de video conferencia, video chat, o sistemas de mensajes online), solo a un 47% de los niños en el quintíl más pobre de renta se les ofrece esta opción.

Figure 3. Proporción de padres que reportan un determinado recurso de aprendizaje (Secundaria)

En parte, estas desigualdades reflejan las diferentes capacidades de los colegios. Por ejemplo, investigaciones previas demuestran que los profesores de escuelas privadas tienen más confianza en el uso de las tecnologías para impartir sus clases. Es probable que las clases y la participación sean más fáciles de realizar on-line cuando hay un menor ratio de estudiantes por docente. Sin embargo, estas desigualdades en cuanto a recursos que los colegios ofrecen para el aprendizaje a distancia también pueden reflejar una decisión consciente. En otras palabras, los colegios en áreas más desfavorecidas podrían estar frenando la adopción de actividades on-line, por miedo de que no todos sus estudiantes puedan acceder a dichas actividades. De hecho, como mostramos en el siguiente gráfico, es más probable que los estudiantes de hogares más desfavorecidos carezcan de las herramientas y el espacio de aprendizaje que se requieren para el aprendizaje en el hogar en las circunstancias actuales. Este hecho destaca el difícil equilibrio al que se enfrentan los colegios. Por un lado, cuando más rica sea la gama de recursos que proporcionan a los estudiantes, más quedarán excluidos algunos de ellos si carecen de los recursos en casa para poder aprovecharlos. Por otro lado, retener a todos los estudiantes crea el riesgo de que aumente la brecha de aprendizaje entre los alumnos de diferentes escuelas. En cualquier caso, todo apunta a que son los estudiantes de familias mas desfavorecidas los que se van a ver desproporcionadamente afectados.

En Inglaterra ha habido un gran debate sobre si todos los estudiantes podrán acceder a los recursos apropiados para poder estudiar desde casa, lo que dio lugar a una nueva medida por parte del Ministerio de Educación, consistente en proporcionar ordenadores portátiles para aquellos estudiantes que aún no tenían acceso a ordenador. Según nuestra encuesta, un 88% de los niños en secundaria dicen que su colegio ofrece al menos un recurso de aprendizaje on-line, con lo cual el poder acceder a la tecnología es clave.

La Figura 4 nos muestra que las brechas en el acceso a la tecnología son más pronunciadas en las escuelas primarias. En primaria, el numero de estudiantes de bajo nivel económico que no tiene acceso a un ordenador o a una tableta es tres veces mayor que el numero de estudiantes sin acceso en las familias de mayor nivel económico. Esta diferencia es menor en secundaria. Pero existen restricciones aún mayores, y desigualdades aún mayores, en el acceso al espacio de estudio. Casi El 60% de los estudiantes de primaria en las familias menos acomodadas no tienen acceso a sus propios espacio de estudio, en comparación con solo el 35% de estudiantes en las familias más acomodadas.

Figura 4. Brechas en recursos educativos según el nivel de renta familiar

Panel A: Aparato utilizado para acceder a las tareas del colegio

Panel B: Tiene acceso a un espacio de uso propio para el estudio

Gran parte de la responsabilidad de apoyar el aprendizaje escolar se ha transferido del aula al hogar, lo que requiere que los padres naveguen por un sistema de herramientas y contenido de aprendizaje a menudo desconocidos. Casi el 60% de los padres de niños de primaria y casi la mitad de los padres de niños de secundaria dicen que les resulta bastante o muy difícil apoyar el aprendizaje de sus hijos en casa. Estas dificultades podrían reflejar las habilidades o la confianza de los padres, el tipo y la cantidad de apoyo brindado por el colegio, u otros compromisos (como el trabajar desde casa) que los padres deben equilibrar con el aprendizaje en el hogar.

Los resultados preliminares de esta encuesta sugieren que el cierre de los colegios es probable que aumente las desigualdades educativas. Los alumnos de familias acomodadas pasan más tiempo aprendiendo en casa, tienen acceso a recursos más individualizados como profesores privados o acceso (on-line) directo a sus profesores, tienen un hogar más preparado para el aprendizaje a distancia, y sus padres se sienten más capaces de apoyarlos. En un mundo en el que es incierto si los colegios abrirán pronto, y en qué condiciones, el diseño futuro de política educativa debería tener muy en cuenta cómo abordar las brechas educativas que la crisis está ampliando.

Hay 1 comentarios
  • Muchas gracias por la entrada. Las conclusiones que ofrece son, casi con toda seguridad, las esperadas por la mayoría de docentes. Después de dos meses y medio de docencia online, la mayoría hemos constatado la dificultad a la que nos enfrentamos si no operamos nuevas soluciones. Además de los medios y canales informáticos, es necesario cambiar la metodología pedagógica y para eso se requiere, también, tiempo. Lamentablemente, el estado de las cuentas públicas no nos va a dejar margen para el comienzo de curso en septiembre, así que las soluciones no serán innovadoras. No descenderán las ratios de alumno, no habrá inversiones nuevas por lo que la única opción que parece viable sería la de dividir la asistencia al aula en días alternos, aspecto muy complicado también dada la configuración diversa de materias y su distinto reparto en los horarios. Mucho me temo que la desigualdad seguirá aumentando si, para septiembre, el problema sigue entre nosotros.

Los comentarios están cerrados.