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Desbloqueemos gradualmente (pero ya) para evitar ahondar en una catástrofe económica y social: Un camino muy difícil, pero que urge.

De Christopher Busch, Alexander Ludwig y Raül Santaeulàlia-Llopis
Fecha: 05 de abril de 2020. Una versión más larga (en inglés) de esta nota: aquí.

La pandemia de coronavirus está teniendo unos costes humanos enormes: decenas de miles han muerto y ya se conocen más de un millón de infecciones globales. A su vez, las medidas de bloqueo promulgadas están creando (y crearán) costes económicos y sociales muy altos pero que creemos todavía pueden reducirse sustancialmente si actuamos a tiempo. Estos costes no solo son elevados, sino que están potencialmente distribuidos muy desigualmente. En este contexto, varios indicadores de la epidemia en el escenario de España e Italia sugieren que ya es hora de empezar a levantar las medidas de confinamiento y bloqueo económico existentes. Aquí proponemos nueve pasos para un desbloqueo gradual que ayude a paliar una catástrofe económica y social.

Más que un resquicio de esperanza. Dada la frustrante imprecisión en la medida del número de infectados por el coronavirus, parece más razonable (aclaremos, menos impreciso) centrarse en el número de muertes, y en particular en su flujo. Aunque las medidas de muerte debidas al coronavirus no son exactas, la metodología con la que se miden estas muertes parece relativamente estable dentro de cada país.[1] Esto sugiere que fijarse en el crecimiento del número de muertes, y del flujo de las mismas, es quizá el estadístico menos malo para determinar en qué estadio nos encontramos de la epidemia.[2] Primero, en la Figura 1 se muestra la evolución del crecimiento en el número de muertes acumuladas para España e Italia. Esa tasa de crecimiento ha estado disminuyendo durante varias semanas en ambos países. Es decir, a pesar de que el número total de muertes atribuidas al coronavirus sigue aumentado en España e Italia, lo hace ya a menos ritmo. Segundo, en la Figura 2 vemos que el flujo de muertes diarias está ya empezando a disminuir. La caída en la numero diario de muertes, es decir, una tasa negativa de crecimiento en el flujo de muertes, indica ya un avanzado estado de la epidemia. Esto es posiblemente más cierto para España e Italia que para otros países dado que tanto en España como en Italia las unidades de cuidado intensivo (UCI) y hospitalizaciones ya alcanzan su techo de capacidad. Es decir, el descenso en el flujo de muertes aquí no parece deberse a una mejora en el tratamiento (i.e., no han llegado más equipos respiratorios, todavía), sino al hecho de que hubo menos infectados por el coronavirus hace dos semanas que hace más de dos semanas. Nótese que estamos asumiendo que de infección a muerte se transita en, como mínimo, dos semanas. La evidencia más reciente en este aspecto sugiere entre dos y cuatro semanas. En otras palabras, dado el flujo de muertes podemos deducir que el pico de nuevas infecciones, ya pasó seguramente al menos hace entre dos y cuatro semanas.[3] Finalmente, si bien reconocemos que el número de casos de nuevos infectados, así como el stock total de casos activos, están sujetos a más problemas de medición que las muertes, el flujo de nuevos infecciones diarios se está allanando desde hace una semana, y ya ha empezado a bajar durante los últimos días (ver Figura 3).[4] Que se atribuyan o no estos desarrollos a medidas estrictas de confinamiento es, a nuestro parecer, todavía bastante incierto. Por ejemplo, las restricciones de contacto social se lanzaron el día 15 de marzo en España, apenas dos semanas antes de que se alcanzase el cambio de tendencia en el flujo de muertes. Medidas más estrictas sobre la actividad económica en bienes y servicios no esenciales se introdujeron el día 30 de marzo y, ahora, se prolongan hasta el 26 de abril. En resumen, dado el flujo de muertes, todo parece indicar que las medidas de confinamiento se han introducido (y siguen introduciéndose) muy tarde como para a afectar al flujo de nuevas infecciones. En las próximas semanas, las UCI y hospitales seguirán colapsados, pero no por nuevas infecciones (aunque las habrá), sino por infecciones ocurridas hace ya semanas.

Los costes económicos y sociales. Si bien la efectividad de las medidas de confinamiento destinadas a contener la pandemia es incierta, los costes económicos y sociales de un bloqueo prolongado son mucho menos ambiguos. Las cifras de empleo en el mes de marzo reflejaban una caída de aproximadamente 900.000 empleos y con la extensión del estado de alarma a prácticamente todo el mes de abril se nos acerca un futuro cercano desalentador. Además, la distribución de estos costes es potencialmente muy desigual sufriendo más los hogares que están mas cerca del estrés financiero: trabajadores de bajos ingresos, los autónomos, y los propietarios de pequeñas empresas. Los costes psicológicos y de salud general son igualmente importantes y están estrechamente relacionados el confinamiento (incluyan, entre varios, la reducción de actividades físicas en las que especialmente sufren los pequeños de la casa, así como el riesgo de violencia doméstica). Estos costes también están desigualmente distribuidos.

El Desbloqueo. A la luz de la situación epidemiológica y de los costes económicos y sociales, pasamos a sugerir nueve iniciativas para un desbloqueo gradual que nos urge:

1. Creemos que una condición importante para realizar el desbloqueo son pruebas representativas de la seroprevalencia del coronavirus. Estas se realizarían de manera continua para así obtener también datos fiables de las tasas a las que continúan infectándose varios grupos de la población.[5] Idealmente, esta colección sería de datos de muestras cruzadas de tamaño mediano con una frecuencia más que semanal.[6] Las pruebas deben ir acompañadas de preguntas que permitan rastrear las interacciones relacionadas con el trabajo (por ejemplo, ocupación) y fuera del trabajo (por ejemplo, información sobre personas del mismo hogar). Información recogida de esta manera (o similar), y no testando solo casos hospitalarios como parece ser que pretende disponer el gobierno del próximo millón de pruebas, arrojaría luz necesaria a nuestra situación epidemiológica.

2. La actividad económica debe desbloquearse permitiendo que regresen los grupos con baja prevalencia y baja tasa de infección. Esto se debe hacer de manera paulatina, pero con frecuentes actualizaciones conforme surjan las pruebas representativas. Si las pruebas apuntan a que gran parte de la población ya está infectada, debemos plantear levantar el confinamiento más rápidamente. Extensiones a trabajo en sábado y domingo se deberían considerar para producción de bienes y servicios en los que sea factible.

3. Reiniciar el transporte público y ajustar la jornada laboral. Para garantizar el distanciamiento social durante los desplazamientos y en el lugar de trabajo, el transporte público debe restablecerse a plena capacidad y la jornada laboral debe extenderse a 16 horas con empresas que ajusten su inicio y final de actividad de manera que menos trabajadores viajen y estén en su lugar de trabajo al mismo tiempo.

4. Los ancianos, los débiles y los altamente expuestos deben estar sumamente protegidos y deben ser visitados por personas previamente testadas siendo estas negativas y asintomáticas. Además, acceso a este grupo deberá estar estrictamente sujeto a pruebas de temperatura rápida inmediatamente antes del contacto.

5. Las escuelas y guarderías deben reabrir con maestros, estudiantes, educadores y niños que muestran credenciales de pruebas negativas y sean asintomáticos, para que los niños reciban la atención y la educación que necesitan y los padres puedan regresar a su trabajo.

6. Se debe permitir a los ciudadanos caminar y hacer ejercicio al aire libre manteniéndose las distancias. Esto podría restringirse a áreas públicas contiguas que no se superpongan.

7. Los sindicatos, los empresarios y los gobiernos deben coordinar una suspensión parcial de las vacaciones de verano para compensar parcialmente la pérdida de actividad económica.

8. Las violaciones de las medidas de confinamiento (relajado) deben estar sujetas a multas elevadas. Es de esperar que los incentivos individuales se alienen más con el uso de mascarillas y el distanciamiento social en la calle etc. Deberían iniciarse sanciones para aquellos que se desvíen repetidamente.

9. La lucha contra el coronavirus debe coordinarse entre las autoridades regionales y supranacionales para garantizar el apoyo mutuo dentro del país, y entre países.

Estos nueve pasos ayudarán a mitigar sustancialmente las consecuencias económicas y sociales negativas de esta crisis, manteniendo el riesgo de una próxima ola de infecciones al mínimo.


[1] Esto no es verdad entre países. No sabemos a qué espera Francia a contabilizar más allá de las muertes hospitalarias.

[2] Las tasas de crecimiento están menos sujetas al error que pueda existir en las medidas en nivel si este error (o sesgo) se repite en el tiempo, como por ejemplo el caso del error clásico.

[3] Un aspecto importante en esta deducción es el de selección, en el sentido de que los nuevos infectados pueden ser más fuertes que los primeros infectados en su lucha contra el virus.

[4] El número de casos activos totales reportados por España e Italia alcanzará su punto máximo pronto en ambos países (vean aquí).

[5] Se pueden introducir sobremuestras más extensas para grupos específicos de la población en los que se identifiquen altas tasas de infección y seroprevalencia.

[6] El tamaño podría ser de 3.000 individuos, y algunas de (no todas) estas muestras cruzadas se podrían convertir en panel.