- Nada es Gratis - https://nadaesgratis.es -

Cómo asignar estudiantes a las escuelas públicas: Experimentando con un nuevo mecanismo

Imagen utilizada con permiso de econimate.

 

Por Claudia Cerrone

Sistemas centralizados de elección escolar

Asegurar la admisión a una escuela de primer nivel es un evento de gran importancia en la vida de un estudiante. Muchos países utilizan sistemas centralizados para asignar estudiantes a las escuelas públicas. ¿Cómo funcionan? Las familias envían una lista que clasifica las escuelas según sus preferencias. A su vez, las escuelas priorizan a los estudiantes según criterios de admisión, como la proximidad y tener hermanos ya matriculados. Luego, una administración central combina las listas con las preferencias de las familias, los criterios de prioridad de las escuelas y su capacidad máxima utilizando un mecanismo (un algoritmo) para determinar las asignaciones.

En busca de un buen mecanismo

¿Qué mecanismo deberíamos usar? Esta es la pregunta central en el campo de la literatura sobre diseño de mecanismos en la elección de escuelas. En este mismo blog, Antonio Miralles escribió una completa entrada describiendo algunos mecanismos propuestos por los economistas. En pocas palabras, buscamos un mecanismo que cumpla algunas propiedades que consideramos deseables.

En primer lugar, un mecanismo debería generar una asignación "estable" (o "justa"). Tal asignación debe respetar los criterios de admisión y asegurar que las prioridades de las familias no se ignoren. Si, por ejemplo, a Livia se le asigna la escuela B pero su escuela preferida es la A, entonces la escuela A no debería admitir a Carlo si Livia tiene una prioridad más alta que Carlo en la escuela A. Esto es crucial para minimizar la insatisfacción de las familias con el resultado del procedimiento. En segundo lugar, un mecanismo debería generar una asignación "eficiente". Esto significa que no debe haber otra asignación que coloque a al menos un estudiante en una escuela mejor según sus preferencias sin perjudicar a otros estudiantes. En otras palabras, queremos un mecanismo que maximice las posibilidades de que los estudiantes sean admitidos en sus escuelas preferidas. Finalmente, es útil que un mecanismo sea también "no manipulable". Esto asegura que las familias no tengan incentivos a enviar listas de escuelas que no coincidan con sus preferencias reales con el propósito de obtener una mejor asignación a expensas de otros solicitantes, a menudo más desfavorecidos.

El trade-off entre eficiencia y justicia

¿Podemos encontrar un mecanismo que cumpla con estas tres condiciones, que respete los criterios de admisión de las escuelas (que sea justo), que asigne estudiantes a sus escuelas preferidas (que sea eficiente) y que sea inmune a manipulaciones? Desafortunadamente, no existe tal mecanismo. Existe un conocido dilema entre justicia y eficiencia, uno de los desafíos fundamentales en la literatura de diseño de mecanismos en la elección de escuelas.

Uno de los mecanismos más populares y ampliamente utilizados, el mecanismo de Aceptación Diferida (AD), no es manipulable y respeta los criterios de admisión. Sin embargo, genera asignaciones ineficientes. ¿Son estas ineficiencias una preocupación práctica? Sí, lo son. La evidencia empírica muestra que cada año miles de estudiantes podrían haber asegurado un lugar en una escuela que preferían a la que se les asignó sin haber afectado negativamente las asignaciones de otros estudiantes. Esto es lo que observan, por ejemplo, Abdulkadiroğlu, Pathak and Roth (2009) en los institutos de Nueva York.

El mecanismo de aceptación diferida ajustado por eficiencia (ADAE)

Para abordar el dilema entre justicia y eficiencia y recuperar las pérdidas de eficiencia generadas por la AD, Kesten (2010) propuso un nuevo mecanismo: el mecanismo de Aceptación Diferida Ajustado por Eficiencia (ADAE).

¿Cómo puede ADAE generar asignaciones más eficientes que AD? Kesten observa que las pérdidas de eficiencia bajo AD son creadas por "interruptores": estudiantes que causan que otros sean rechazados por una escuela pero que terminan siendo ellos mismos rechazados por esa escuela, desencadenando así un ciclo de rechazos. ADAE recupera estas pérdidas de eficiencia pidiendo a las familias que consientan renunciar a prioridades que causen estos ciclos de rechazo.

¿Qué significa esto en la práctica? Los estudiantes consienten que se elimine su nombre de la lista de prioridades de una escuela (solo) en caso de que (i) su prioridad por esa escuela evite que otros sean asignados a ella y (ii) no obtengan una plaza en esa escuela de todos modos. Esto implica que el ajuste nunca perjudica al estudiante que renuncia a su preferencia, pero puede beneficiar a otros. En cierto sentido, este ajuste es similar a otras decisiones prosociales como la donación de órganos después de fallecer, donde un individuo puede beneficiar a otros sin coste propio.

Las ganancias de eficiencia de ADAE en comparación con AD dependen crucialmente de la fracción de estudiantes que aceptan el ajuste. Si todos los estudiantes que generan ciclos de rechazo consienten, entonces ADAE maximiza sus posibilidades de admisión en su escuela preferida.

Aunque mitiga el dilema entre justicia y eficiencia, ADAE tiene un inconveniente: a diferencia de AD, es un mecanismo manipulable. Esto significa que el aumento en la eficiencia que se obtiene con él podría tener un coste: los estudiantes pueden tener incentivos a mentir en sus listas de preferencias. Por lo tanto, no está claro si la transición del mecanismo AD a la ADAE sería beneficiosa.

Testando ADAE en el laboratorio

En nuestro reciente trabajo (Cerrone, Hermstrüwer and Kesten, 2024) arrojamos luz sobre esta cuestión mediante experimentos de laboratorio.

Los experimentos son una potente herramienta tanto como para identificar problemas en mecanismos ya en uso como para probar nuevos mecanismos antes de ser implementados por primera vez en el mundo real. Además, permiten explorar aspectos que pueden ser difíciles de observar o manipular una vez adoptados, como los intentos de los solicitantes de manipular el sistema. En experimentos de elección de escuelas, las preferencias de los participantes sobre escuelas ficticias son "inducidas" por el experimentador: los participantes obtienen una recompensa monetaria por ser admitidos en una de estas escuelas ficticias. Esto permite la observación tanto de las clasificaciones presentadas por los “solicitantes” como de sus verdaderas preferencias, lo que permite determinar si estos intentan manipular el mecanismo.

El objetivo principal de nuestros experimentos es establecer si ADAE realmente genera asignaciones más eficientes que AD, como predice la teoría, y si es más vulnerable a manipulaciones. La comparación de sesiones experimentales que implementaban un mecanismo u otro ofrece resultados interesantes. No solo las asignaciones son más eficientes bajo ADAE; los estudiantes también son más propensos a enviar clasificaciones no manipuladas. Además, las asignaciones son tan justas como bajo AD. Esto significa que ADAE mitiga el dilema entre justicia y eficiencia, sin aumentar la manipulación. ¡Todo ventajas!

Pero, ¿por qué ADAE induce menos manipulaciones que AD pese a ser un mecanismo en principio manipulable? Probablemente se deba a que ADAE es muy difícil de manipular con éxito. Nuestros datos también sugieren que, al generar asignaciones más eficientes, ADAE reduce los incentivos de los participantes a manipular el mecanismo.

Al comparar distintas variantes de ADAE con su versión original, observamos que hacer cumplir la exención de prioridad aumenta aún más la eficiencia, pero reduce la mejora en la frecuencia de intentos de manipulación que ADAE genera con respecto a AD.

Fraccion de listas de preferencias no manipuladas por periodo

 

EADAM en la vida real

Nuestros resultados destacan los posibles beneficios de la transición del uso del mecanismo AD a ADAE. Son particularmente relevantes para aquellos decisores públicos y autoridades educativas que puedan considerar la adopción de ADAE.

Durante el proyecto, hemos compartido nuestros resultados con el Ministerio de Educación de Flandes dado su interés en adoptar ADAE. En 2023, el Ministerio incorporó ADAE a la lista de mecanismos de asignación que las ciudades de Flandes podían adoptar. Esperamos que otras ciudades y países sigan este ejemplo. Nos interesaría mucho analizar los datos resultantes.