Ayudas FPU: ¿derrochando talento?

admin 4 comentarios

Rosanna Gomar Lloret, estudiante de doctorado en Economía (Programa IDEA, UAB) y solicitante de la FPU en esta convocatoria.

Las ayudas para la formación de profesorado universitario, más conocidas como FPU, son becas destinadas a la realización de tesis doctorales en universidades españolas concedidas por el Ministerio de Educación de España. El principal objetivo de estos contratos predoctorales es la formación investigadora para la consecución del título de Doctor/a y la adquisición de competencias docentes universitarias que faciliten la futura incorporación de estas personas al sistema español de educación superior y de investigación científica.

Por lo que respecta al número de plazas, se han otorgado 850 ayudas en las últimas seis convocatorias, mientras que la dotación económica es de 1.160 euros brutos al mes los dos primeros años, 1.243,32 euros brutos al mes el tercer año y 1.554,15 euros brutos mensuales el cuarto año (se abonan 12 mensualidades y dos pagas extraordinarias), ya que se conceden para un período máximo de 48 meses.

En referencia al proceso de selección de los candidatos, este consiste en dos fases: en la primera de ellas, se rellena una solicitud electrónica en la cual se especifica la titulación, la nota media del expediente académico y la fecha de finalización de los estudios cursados. Mientras que la segunda fase, un poco más compleja, se adjuntan documentos referentes a: la certificación de la matrícula, la admisión o preadmisión en un programa de doctorado, la memoria del proyecto formativo que incluya la tesis doctoral, y la matrícula o certificación académica de los estudios de máster o de los complementos de formación que permiten acceder a la fase de investigación del doctorado. Además, debe rellenarse un formulario con el CV del candidato/a, del director/a de tesis, así como del historial científico de los últimos cinco años del grupo investigador receptor.

Llegados a este punto, podemos afirmar que hemos alcanzado una visión general de todo lo que concierne a las ayudas FPU. A continuación, analizaremos lo que se puede considerar que es la ineficiencia académica que envuelve el proceso.

En primer lugar, se aborda la demora de plazos e incumplimiento durante el proceso de selección. Tal y como se observa en la Tabla 1, los plazos de resolución son diferentes dependiendo de la convocatoria. La resolución provisional de la primera fase ha sido en enero, febrero, marzo o abril, mientras que la resolución definitiva de la primera fase se encuentra entre los meses de febrero, marzo, abril o mayo. En cuanto a la segunda fase, la resolución provisional se había dado durante el mes de junio o julio, pero este año, por primera vez, se ha retrasado hasta principios de octubre. Así pues, si comparamos la FPU20/21 con las convocatorias anteriores, a excepción de la FPU19/20, en la fecha de la resolución provisional de la segunda fase ya se había publicado la resolución definitiva de esta misma fase (normalmente aparece publicada en agosto o septiembre). Por lo tanto, no hay una fecha concreta para las resoluciones provisionales y definitivas de ambas fases.

FPU  Resolución provisional 1ª F  Resolución definitiva 1ª F  Resolución provisional 2ª F  Resolución definitiva 2ª F
20/21  30-04-2021 31-05-2021 01-10-2021 -
19/20  11-02-2020 26-02-2020 23-07-2020 07-10-2020
18/19  29-01-2019 25-02-2019 12-06-2019 02-09-2019
17/18  12-04-2018 03-05-2018 26-07-2018 31-08-2018
16/17  24-03-2017 19-04-2017 21-07-2017 25-09-2017
15/16  10-03-2016 30-03-2016 16-06-2016 24-08-2016

Tabla 1: Fecha de la publicación de la resolución provisional y definitiva para ambas fases de la FPU durante las últimas seis convocatorias (elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Educación de España).

FPU  Demora días en la resolución de la 1ª fase Demora días en la resolución de la 2ª fase Demora días entre la prov. de la 1ª fase y la def. de la 2ª fase Demora días entre solicitud y la def. de la 2ª fase
20/21  31 - - -
19/20  15 76 239 328
18/19  27 82 216 308
17/18  21 36 141 245
16/17  26 66 185 234
15/16  20 69 167 222

Tabla 2: Demora media, en días, que va desde que la resolución provisional aparece publicada hasta la definitiva para ambas fases, así como desde la resolución provisional de la primera fase hasta la resolución definitiva de la segunda fase, y, por último, entre la presentación de la solicitud (último día dentro del plazo de presentación) y la resolución definitiva de la segunda fase de la FPU durante las últimas seis convocatorias (elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Educación de España).

La demora de plazos, resumidos en la Tabla 2, provoca que los solicitantes de este año nos encontremos en una situación desfavorable por varios motivos:

1. Inseguridad jurídica: No nos podemos olvidar tampoco del hecho que es un proceso lento, pues, haciendo referencia a la FPU20/21, los documentos se presentaban durante el 16 de noviembre y el 11 de diciembre de 2020, por lo tanto, esto es problemático para los candidatos que deciden empezar un doctorado después de estos meses, que no tienen porqué ser los peores candidatos.

2. Coste de oportunidad: No se ha tenido en cuenta la incertidumbre a la que estamos sometidos los solicitantes en el día a día, considerando que algunos deben mudarse de ciudad, buscar piso o dejar el trabajo. Se trata de decisiones que no son inmediatas. En otros casos, hay solicitantes que han renunciado a oportunidades laborales a la espera de esta resolución. También hay que sumar el hecho de matricularse en un programa de doctorado, lo que implica unos gastos académicos, con inseguridad acerca de la concesión de la ayuda.

3. Problemas organizacionales en el calendario: La incorporación de las personas beneficiarias se espera para el mes de noviembre, con el curso ya empezado.

Por los motivos expuestos anteriormente, se considera que debería existir un calendario fijo de resoluciones.

En segundo lugar, cabe hacer hincapié en las diferencias notables entre la demanda y la oferta de becas. En esta última convocatoria se han recibido 7.780 solicitudes, de las cuales 2.551 pasaron a la segunda fase, y, finalmente, se asignaron 850 ayudas (un 10.93% de los solicitantes obtuvieron la beca). A lo largo de las últimas seis convocatorias se han asignado 850 ayudas, mientras que en el año 2012 fueron 950 ayudas (BOE). En la figura 1 se observa el número de ayudas FPU y el número de matriculados en un programa de Doctorado en los últimos seis años.

Figura 1: Estudiantes matriculados en el Doctorado y ayudas FPU concedidas en los últimos seis cursos (elaboración propia a partir de datos del Ministerio de Universidades y del Ministerio de Educación de España).

A pesar de que el número de estudiantes matriculados ha ido aumentando a lo largo de los años (a excepción del año 2020), el número de ayudas se ha mantenido constante. En el año 2015, un 1.52% de estudiantes matriculados en Doctorado pudieron disfrutar de la ayuda, mientras que para el año 2019 un 0.94%. Esta es una manera de mostrar la insuficiencia de ayudas, aunque con matices, porque quizás no todos los doctorandos quieran un contrato y tampoco se puede financiar a la totalidad de las personas que cursan el Doctorado.

Ahora bien, debemos tener en cuenta que es una convocatoria exigente, donde encontramos a los mejores expedientes de España en las distintas disciplinas. Sin embargo, estos fondos permiten a los jóvenes acceder a un futuro en el ámbito de la investigación, el cual es inconcebible en la mayoría de casos sin esta ayuda, ya que, muy pocos doctorandos pueden permitirse estar a tiempo completo cuatro años sin cobrar. Por esta causa, la mayoría de estudiantes que no han obtenido esta ayuda, aunque podrían ser buenos profesores e investigadores en el futuro y están motivados por la investigación, acceden al mercado laboral. En otras palabras, los futuros investigadores que han desarrollado una trayectoria excelente hasta el momento y con un potencial de futuro enorme, debido a la poca probabilidad de éxito, quedan expulsados por el propio sistema de elección de candidatos.

Por último, el criterio de valoración de los candidatos es obsoleto. Por una parte, en la puntuación del CV del candidato se valoran los premios y accésit, entre ellos se encuentra el premio nacional de fin de carrera, el cual se concede cuatro años después de terminar el grado. Por otra parte, se valoran los méritos, tales como publicaciones, congresos internacionales y docencia universitaria, que, siendo tan jóvenes, son difíciles de conseguir. Igualmente, estos criterios de valoración son los mismos para todas las disciplinas, entre otros. Al mismo tiempo, la memoria del candidato sobre la idea general de la tesis doctoral, se valora en 5 puntos, mientras que el CV tanto del director como del grupo investigador y del propio candidato en 20 puntos cada uno de ellos. Por esta razón, no hay grandes diferencias entre memorias con ideas innovadoras y de interés, con otras más “corrientes”.

En conclusión, tal y como se ha expuesto anteriormente, existe una evidente ineficiencia a lo largo del proceso de selección de las ayudas FPU, tanto por la demora e incumplimiento de plazos, como por la insuficiente oferta de plazas, por el criterio de valoración, etc. Esto provoca que una generación de jóvenes talentosos y con vocación vivan en una situación de incertidumbre constante, y que esto acabe repercutiendo en la salud mental. Sin olvidarnos de que algunos quedan expulsados por el propio sistema.

Hay 4 comentarios
  • Excelente análisis. Sin duda alguna, son esas condiciones desfavorables las que no alientan a seguir en la vida académica. Sobre todo el hecho de la incertidumbre, que acompaña a los futuros estudiantes no sólo durante la etapa predoctoral. Un saludo.

  • Gracias, Rosanna, por tu díagnóstico sobre las becas FPU.

    Yo añadiría un problema que se percibe sobre todo en los últimos años, y es la enorme carga ideológica que conllevan las evaluaciones de los candidatos. Muy llamativo, y muy lamentable,

    • Estoy totalmente de acuerdo contigo. He visto informes con puntuaciones muy subjetivas. Por no hablar de que este año ha habido alrededor de 300 personas excluidas por el artículo 27 (no llegar al 40% de la puntuación en la segunda fase) cuando en la convocatoria previa eran unas 30. Mi objetivo era realizar un análisis objetivo de la situación, por eso me he mantenido al margen de este tema.

  • Estos problemas que se citan los sufrimos también los investigadores. Las fechas de las convocatorias de proyectos y su resolución es muy aleatoria. Desde que se escribe un proyecto hasta que se incorporan los estudiantes de doctorado (FPI) pueden pasar más de dos años. No creo, sin embargo, que los criterios de evaluación sean muy descabellados, excepto el énfasis enfermizo que tenemos por los cuartiles y el índice de impacto, y desde luego no soy consciente de que haya un sesgo ideológico, al menos en Biología, mi área. Mi principal crítica es la pesadez funcionarial de todo el sistema más las restricciones adicionales de cada institución. Por otro lado, la vida de estudiante no es la peor. Lo peor empieza cuando te das cuenta de que es prácticamente imposible desarrollar una carrera científica con continuidad en España.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *