21 Lecciones de la Pandemia

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De Felipe Valencia Caicedo

Vista de la Plaza San Pedro durante la ceremonia papal “Urbi et Orbi” en respuesta a la pandemia global (27 de marzo de 2020; REUTERS/Yara Nardi/Pool en Infobae).

Yuval Noah Harari—el famoso autor de Homo Sapiens y Homo Deus— escribía el viernes 20 de Marzo en el Financial Times algunas reflexiones sobre el mundo después del coronavirus. Inspirado en sus 21 Lecciones para el Siglo XXI, pensé que sería útil pensar cómo esta crisis sanitaria puede cambiar nuestras vidas y nuestro mundo, más allá de estos días de cuarentena. Al fin y al cabo es más o menos lo que hago en mi trabajo como historiador económico, aunque aprender sobre el pasado sea más fácil que hacer predicciones sobre el futuro. Para una excelente muestra de ello, está la columna reciente de Fran Beltrán en este mismo blog sobre la Influenza de 1918 y los ya dos volúmenes sobre la actual pandemia de CEPR. Citando a Lenin, sin afinidad política alguna, “hay décadas en las que no pasa nada, y semanas en las que pasan décadas.” Y pareciera que estamos viviendo justamente esas semanas. Los famosos Idus de Marzo que tanto preocupaban a los emperadores romanos. ¿Será que algunas de las lecciones de estos días se quedarán con nosotros, después de que pase la pandemia? El tiempo lo dirá, por ahora van algunas ideas.

1. El teletrabajo. Los trabajadores, sobre todo en el sector de servicios, que hasta ahora han podido seguir trabajando, ha sido en gran parte gracias al teletrabajo. Aunque esta ya era una tendencia que estaba creciendo, nunca se había implementado de manera tan masiva como ahora. La epidemia puede cambiar nuestra visión sobre este tipo de arreglo laboral.

2. Los robots. A su vez, en el sector manufacturero, los robots seguirán ganando terreno. En momentos como este, tienen la ventaja que no se enferman. En otros, tampoco protestan. Ya nos remplazan en muchas áreas y seguramente lo seguirán haciendo en mayor medida en el futuro. Cómo lidiaremos con el desempleo será una pregunta de fondo, que puede darle un impulso definitivo a los programas de renta mínima.

3. Educación digital. De nuevo, no es algo novedoso de por sí, pero que casi todas las universidades, incluyendo las mejores, se hayan tenido que mudar a este modelo en cuestión de semanas, es un cambio fundamental, que también nos hace cuestionar qué pasará cuando haya terminado la epidemia. ¿Los estudiantes querrán ir a clases, solamente por la función social que brinda la universidad? ¿Y si es así, se justifican los costos? ¿Querrán tomar clases online de otras universidades, incluso mejores?

4. El medio ambiente. Quizás una de las pocas cosas positivas de la pandemia es que ha conllevado a reducciones importantes de emisiones. No es de ninguna manera una política ambiental adecuada para lograrlo, pero quizás ver que es posible hacerlo, nos haga reconsiderar que el otrora problema más importante a nivel global, tiene solución.

5. El fin del dinero físico. Con el miedo al contagio, mucha gente prefiere ahora pagar con tarjeta de crédito o débito (idealmente sin contacto alguno). Esto es algo que siempre se había argumentado y está detrás de grandes cambios como los vistos en Suecia, pero verlo en países tan apegados al dinero físico como Alemania—de manos de la misma Angela Merkel—es algo novedoso.

6. La preponderancia del internet. Es difícil decir que esto es algo nuevo, pero cuando toda la economía se vuelve digital, todo contacto humano es ahora virtual, se pregunta uno cuánto de esto quedará. El sólo hecho que no hayan colapsado los servicios digitales hasta el momento es asombroso. Los pagos electrónicos, las teleconferencias y los domicilios para cada vez más productos, quizás lleguen para quedarse.

7. La importancia del contacto físico. Estos días o semanas de falta de contacto, seguro nos harán pensar dos veces sobre la gran importancia de tener a alguien que podamos al menos abrazar. Cuando todo haya terminado, será una lección para recordar. Es importante saber, o al menos creer que todo esto terminará algún día y que cuando así sea podremos abrazar a nuestros seres queridos.

8. Boom poblacional. Es bien sabido que después de muchas guerras, y esta parece ser una contra un enemigo que ni siquiera podemos ver, incrementan los índices de fertilidad. Quedarse en casa con su pareja, probablemente conlleve a este resultado.

9. Violencia intrafamiliar. Por su parte, no todo es color de rosa y estar en un espacio reducido con otra persona, mucho tiempo, puede también ser contraproducente. Decía Aristóteles que los humanos son animales sociales, tanto sociales, como animales, se podría agregar. En los preparativos del simulacro para Bogotá, por ejemplo, esta era una de las advertencias tempranas.

10. Los sistemas de salud. Solamente en una crisis sanitaria como la de ahora, se vuelve tan relevante tener un buen sistema de salud. Esta experiencia, que puede llegar a ser desastrosa, puede acelerar el tomar medidas de fondo para tener mejores sistemas y seguros de salud, por ejemplo en Estados Unidos.

11. Giro a la izquierda. De manera más general, este es un momento donde dependemos del estado. Por eso puede representar un giro hacia la izquierda, entre el valor del estado versus el del mercado. Podríamos regresar a un estado de bienestar, como el que desmontamos durante los años 80. Algunos de los países que parece lograrán sortear la crisis como Canadá o Suecia lo hacen gracias a sus buenos sistemas públicos de salud, y esto se podría argumentar para otros campos, como los beneficios sociales. Izquierda o derecha, la capacidad estatal será la variable clave (ver, por ejemplo este artículo).

12. La vigilancia aumentará. Algunos gobiernos que han manejado la crisis exitosamente, como Corea del Sur y Singapur, lo han hecho gracias a la capacidad que tienen de vigilar su propia población. Israel llegó al extremo de aprobar medidas antiterroristas, que incluyen el espionaje de contagiados, para contener la transmisión. Las viejas preguntas sobre el sacrificio de la privacidad por un bien común—como la lucha antiterrorista—vuelven con más fuerza.

13. Las autocracias. También es en tiempos de crisis, como la actual, que vemos algunos rasgos positivos de tener un gobierno que tenga la capacidad de tener en cuarentena a su población, algunas veces a la fuerza. Esta capacidad de movilización, quizás solamente vista en tiempos de guerra, también nos hace pensar sobre el poderío militar potencial de algunos países, como China.

14. El siglo Chino. Quizás algunos historiadores marquen el 2020 como el inicio del siglo chino, que ya se venía consolidando. Una recuperación rápida de China, mientras el resto del mundo sigue colapsado con la epidemia, puede resultar en la consolidación del poderío de esta súper potencia asiática, aunque paradójicamente la crisis se inició en Wuhan. La historia con los Estados Unidos y la lenta recuperación de Europa después de la Segunda Guerra Mundial no fue muy distinta.

15. La discriminación. Probablemente aumentará la discriminación racial, y ya se han visto casos. El mismo Trump sigue llamando la pandemia como el “virus chino.” Cometiendo el mismo error histórico de la mal llamada Gripe Española de 1918, cuyo primer caso fue registrado en Kansas. Es un momento donde se exacerba el nacionalismo. ¿Cambiarán nuestra relación con los adultos mayores, los más vulnerables?

16. La ciencia. La ciencia, la investigación, y los expertos, que habían sufrido en tiempos recientes, parecen recobrar valor en estos tiempos de crisis. Cuando estamos ante una amenaza como la actual, queremos tener lo mejor que la ciencia y la medicina pueden ofrecer para lidiarla. Ya los médicos y el personal de salud son héroes en muchos lugares, con justa razón.

17. Cambiará como viajamos. El colapso de los viajes aéreos y marítimos es probablemente algo temporal, pero nos hacen repensar sobre la manera como trabajamos y nos movilizamos en general. Algunas conferencias podrán resultar irrelevantes y creo que pocos se aventurarán en un crucero.

18. Los países en desarrollo. Hasta ahora se han visto menos afectados, pero tristemente sea solamente cuestión de tiempo para que la epidemia cause estragos en las áreas más pobres del planeta. Será difícil repetir la recomendación de lavarse las manos con agua y jabón y guardar la distancia, cuando se está en un campo de refugiados o una cárcel, muchos, tristemente, morirán. La cuarentena en la India es quizás el experimento social más grande de los tiempos modernos.

19. El impacto económico. La crisis, es ante todo una calamidad sanitaria. Pero con las medidas drásticas que muchos gobiernos han adoptado, pronto será una debacle económica también. Ya es una crisis financiera, augurio de cosas peores por venir en términos reales. Con un cuarto del país o la población sin trabajar, será difícil no ver colapsos parecidos a los de las grandes guerras.

20. La crisis política. Es realmente en tiempos como estos que vemos a los emperadores desnudos. Gobernantes y políticos más preocupados por su ego o sus ideologías parroquiales en vez de soluciones locales y globales eficientes. La crisis de liderazgo es más evidente, así como el éxito de algunos gobernantes, que saldrán fortalecidos por su manejo de la crisis.

21. La crisis social. Pero lo económico y lo político no será nada ante una posible crisis social. Cuando escaseen los alimentos o cuando la gente se canse de la cuarentena, ¿cómo reaccionarán los gobiernos, impondrán las cuarentenas a la fuerza? ¿Se armarán los ciudadanos, como ya lo hacen preventivamente en algunos lugares? Sin llegar tan lejos, poco o nada se ha hablado del tremendo costo mental y psicológico del aislamiento, quizás (de vuelta al punto 1) aumentarán las consultas médicas, psicológicas y psiquiátricas por internet.

Es difícil escribir cosas positivas durante una pandemia. Pero toda crisis representa una oportunidad. De cómo nos comportemos y reaccionemos en estos momentos puede depender no solamente nuestra supervivencia personal, sino también la construcción de la sociedad del mañana. ¿Seremos menos individualistas y más conscientes del bien común? Quizás no podremos cambiar lo que pase afuera, pero al menos sí nuestra actitud frente a ello. Una anécdota de Churchill, quizás apócrifa, cuenta que en medio de la Segunda Guerra la gente se cuestionaba por qué no se recortaban los presupuestos artísticos y culturales. Sabiamente respondió, que era justamente por eso que estaban peleando Inglaterra y los aliados, que ganar la guerra no significaría nada si para hacerlo se sacrificaba la esencia de lo que uno era. Verdadera o no, esta historia cobra relevancia en estos momentos. En medio de la cuarentena, las trincheras del siglo XXI, vale la pena al menos pensar sobre para qué o por quién estamos peleando. Estos 21 puntos no son más que una invitación para hacer justamente esa reflexión.

Hay 10 comentarios
  • “8. Boom poblacional”. Leí el otro día en Twitter a alguien que auguraba que dentro de 9 meses habrá un boom… de primeros hijos. Los hermanos tendrán que esperar a otras épocas mejores 😉

    Interesante reflexión todo el artículo, gracias.

  • Més bien una pregunta: 21 lecciones…el orden de los “factores”, de las preguntas, ¿altera el producto?

    Gracias por la elegante exposición. Una cierta sensación que desde BC se mira hacia bajo, y desde CAT miramos más hacia arriba.

    Buena suerte.
    Xavier

  • Muchas gracias por la interesante reflexión.

    Me gustaría preguntarle si dentro del punto 11 (previsible giro a la izquierda) se podría registrar no solo un reforzamiento del papel del estado (que podría tener efectos colaterales preocupantes), sino también algo que, en mi opinión, solo puede ser positivo: una reevaluación completa del mundo del trabajo y de la jerarquía de valor aceptada teóricamente en el análisis económico de la dinámica laboral.

    • Quizás, muchos hablan ahora sobre la renta mínima, vuelven al debate sobre los robots y casi todos andamos con el tele-trabajo, cuánto quedará?

  • Interesantes reflexiones sobre lo que puede suponer esta crisis. Aunque quitaría algunos puntos (por ejemplo el 4: es como si la DGT anuncia una reducción del 80% de los accidentes porque solo se puede circular a 20km/h). Por otra parte, la sustitución del actual sistema de enseñanza por uno totalmente digital (sé que no es lo que Vd. plantea), sería un retroceso inmenso. Espero que a nadie se le ocurra semejante idea.
    Lo que parece evidente, es que Asia nos ha dado una lección y el centro del mundo se va a desplazar hacia allí, lo que tampoco es muy tranquilizador dada la naturaleza del régimen político chino.

    • Buenos puntos! El del medio ambiente lo decía como vislumbrar lo posible, más que volver a lo que hacíamos. No sé si algunos ecosistemas necesiten algún tiempo, no tan largo, para recuperarse. No creo que todo se mude a internet, también es una manera de ver cuánto se pierde con el contacto personal. Pero también podemos aprender de las nuevas tecnologías educativas. Sí puede ser la consolidación del siglo chino, con todo lo que conlleva.

  • Tengo serias dudas con respecto al punto 11, pero también la definición izquierda, porque en realidad la derecha también puede ser estatalista. Cuando la crisis especulativa del 2008, la gente abrazó precisamente la ideología que la había provocado.
    El siglo chino o el de la ONU, porque cabe la posibilidad que China se encierre parcialmente en sí misma, en cuanto disponga una garantía de los recursos energéticos necesarios para su subsistencia. Personalmente pienso que deberíamos trabajar para que tras la pandemia fuera la ONU la que gestionara el futuro económico de la humanidad.
    Y por último dicen que en el sur de Italia ya se está dando casos de revuelta social y saqueos por falta de dinero.

    • Así es, por eso la referencia a la capacidad estatal. Autocracias como la de Turkmenistán simplemente prohibieron el virus. Y democracias como la de la India a duras penas tienen la capacidad para operar en tiempos de emergencia. Pero creo que muchos países sí están viendo la importancia del estado, para proveer servicios públicos, para garantizar una renta mínima o, para bien o para mal, coordinar la respuesta a la pandemia.

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