Dinamarca ya no huele a podrido, más bien huele a rosas. Es en España donde algo huele a podrido. Nuestros Hamlets, dubitativos incapaces de sacar adelante una auténtica reforma laboral, deberían ponderar que la tasa de paro danesa actual es del 4%, habiendo subido apenas un punto porcentual desde que empezó la recesión. ¿Su secreto? [leer más ...]
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