Dos libros sobre la crisis -1: Anglo Irish

La crisis está produciendo una literatura notable y es difícil mantenerse al día con todo lo que se publica. Estas Navidades he leído dos libros sobre la crisis y el informe Nyberg sobre la crisis bancaria irlandesa. Hoy comento sobre los dos libros y dejo para otra entrada lo del informe Nyberg. Los dos libros son:

“Anglo Republic: Inside the Bank that Broke Ireland”
Simon Carswell
Penguin Books, 2011, ISBN 978-0-241-95444-7

“El hundimiento de la banca: Crónica de cómo gestores, supervisores, y políticos provocaron la mayor crisis en la historia del sistema bancario español”
Íñigo de Barrón Arniches
Los Libros de la Catarata, 2012, ISBN 978-84-8319-769-1

Hoy me ocupo del primero de ellos; en una segunda entrada, este viernes 11 de enero, comento el segundo.

El libro sobre el banco irlandés Anglo Irish es simplemente extraordinario y uno de los mejores que he leído sobre la crisis. Trata con un detalle admirable la historia de Anglo Irish Bank, el banco que como dice acertadamente su subtítulo hundió Irlanda. El libro narra la historia de un crecimiento alocado de esta entidad que pasó de ser prácticamente invisible en el panorama bancario irlandés a ser un competidor de Bank of Ireland and Allied Irish, las grandes entidades de crédito de ese país. En Enero de 2007 Oliver Wyman (OW) lo identificó como el banco que mayor rendimiento había proporcionado a sus accionistas (en descargo de OW hay que decir que nunca más que eso) y Anglo se convirtió en la entidad a emular.

Comentábamos recientemente aquí el crecimiento del Banco de Valencia. El gráfico 1 ilustra el crecimiento del balance de Anglo Irish durante la década que va de 1999 a 2009. En su máximo durante ese periodo, que se alcanzó en el año 2007, el balance de Anglo Irish se multiplicó por 14. Por comparar, en la década que va desde el año 2000 a 2011 el balance del Banco de Valencia se multiplicó por un factor de 4.6 cuando se considera el tamaño máximo del balance que se alcanzo en 2009. La ausencia de una red densa de oficina de sucursales hizo que Anglo Irish dependiera de forma creciente en la financiación mayorista. En el año 2007 el porcentaje del balance financiado mediante deuda bancaria alcanzó el 25% (esto es estimando esto a la baja; en el balance de Anglo Irish parte de la financiación mayorista se recoge en la entrada “debt securities in issue” que es la que reflejo en el gráfico; como es en nuestro caso hay financiación mayorista clasificada como depósitos como es el caso de los pactos de recompra, con lo que es probable que la dependencia de Anglo Irish de los mercados mayoristas sea mucho mayor que la que recoge la entrada mencionada.)

Gráfico 1: Activos totales en el balance de Anglo Irish y deuda mayorista. Datos anuales: 1999-2009. En millones de euros. Fuente: Memorias Anuales

El modelo de Anglo era una que incidía en la relación estrecha con un ramillete reducido de promotores inmobiliarios, lo que resultó en una doble concentración del riesgo en la cartera de prestamos: El balance de Anglo estaba fuertemente concentrado en el sector inmobiliario y en unos pocos promotores. Anglo además competía no tanto en precios (Anglo no era “barato” para sus clientes) sino en velocidad; Anglo estaba dispuesto a conceder un préstamo más rápido que ningún otro competidor, algo valiosísimo en el mundo de la construcción cuando de lo que se trata es de asegurarse un contrato: “It was quite common that a customer would approach Anglo on a Monday applying for a loan of several million euros for a property development project and receive approval by the end of the week.” (p. 46). El resultado era por supuesto que el riesgo que se tomaba era mayor. Todo en Anglo era preservar la relación con el cliente y mantener el continuo flujo de crédito que hacia todo el sistema autosostenible.

Anglo por supuesto tenía serios problemas de gobernanza y esto están descritos en el libro con una escalofriante frialdad (para una exposición más sistematica de dichos problemas puede consultarse el informe Nyberg). Estos problemas por supuesto empezaron a surgir una vez que pinchó la burbuja, en particular los relacionados con los escandalosos préstamos que se concedieron a los miembros del consejo a unos tipos irrisorios y con un fuerte riesgo para el accionariado de Anglo. El libro comenta varias transacciones con detalle con lo que no es recomendable para aquellos que sólo quieran una visión general de la crisis bancaria irlandesa. En particular la relación con el magnate Sean Quinn está descrita de una forma pormenorizada.

La parte más jugosa del libro es la que va desde el inicio de los problemas de Anglo al rescate de Irlanda, una historia que el libro de Simon Carswell describe como si de una tragedia griega se tratara. El único “pero” que se le puede poner al libro es que no va más allá, en particular no da cuenta el libro de lo que concierne a las negociaciones con los bonistas de Anglo.

Hay aquí mucho que contar pero para no extenderme me concentro aquí en una de las operaciones que retrata bien la naturaleza peculiar de la crisis irlandesa y española. Anglo Irish tenía serios problemas de liquidez y para enjuagar los mismos y aparentar una situación de mayor solidez que la real entró en un peculiar transacción con Irish Life & Permanent (IL&P), otra entidad de crédito irlandesa. Según los parámetros de dicha transacción, Anglo depositó una cierta cantidad de dinero (varios miles de millones de euros) con IL&P, que a su vez los transfirió a una subsidiaria (Irish Life Assurance) quien a su vez lo depositó en … Anglo, por supuesto. De esta forma lo que es realmente un deposito en el interbancario que habría de “netearse” para evitar la doble contabilidad, se transformo en un depósito corporativo mejorando así la situación del pasivo de Anglo. Lo más interesante del caso es que el regulador financiero parecía completamente al tanto de esta transacción (véase la conversación que reproduce el libro en la pagina 226.) De hecho los ejecutivos de IL&P se defendieron de las acusaciones de fraude arguyendo que no hicieron más que lo que les pidieron los responsables de la supervisión financiera irlandesa, John Hurley and Patrick Neary, gobernador del Banco Central de Irlanda y director del Regulador Financiero, respectivamente que en varias ocasiones pidieron a las entidades irlandesas que se “pusiesen la camiseta verde,” que es la camiseta de los equipos irlandeses. Traigo esto a colación porque el problema que surge en este tipo de crisis es que en un momento supervisados y supervisor entran en un proceso de colusión para ocultar sus mutuas vergüenzas y que el incentivo para hacerlo es aun mayor cuando tanto se depende de la financiación externa, como fue el caso en Irlanda. Y esto es terrible porque hay un momento en el que nada es de fiar y que solo la evaluación externa puede ayudar a clarificar la situación real del sistema (ya sea BlackRock para Irlanda u Oliver Wyman para nuestro país.) Es por ello que esta crisis se ha llevado por delante no sólo al sistema crediticio sino la reputación de los supervisores en cuestión. El Regulador Financiero por cierto ya no existe como organismo independiente y ha sido reintegrado en el banco central irlandés.

Y esto es un buen pie para entrar en el segundo de los libros sobre el que ofrezco mis reflexiones en una próxima entrada.

Hay 2 comentarios
  • Interesantísimo el tema, especialmente como colusionaron el regulador y el supervisado. Me dejas con ganas de leerlo, no se si caerá pero por lo menos espero tus siguientes posts.

    Saludos.

  • Asombra la "ingeniería financiera" que veo basada en la MENTIRA. ¿Podías comentar si esta situación se podría volver a repetir? Es decir, si ha habido verdaderos nuevos controles, tanto en Irlanda como en España, como para que podamos volver a "medio confiar" en (algunos) banqueros? ¿Ha habido responsabilidad y consecuencia penal para alguien de Anglo?

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