Promociones laborales, divorcio y roles de genero

Pese a ser un tema bien establecido y presente en el debate público, persiste la brecha de género en salarios y representación en empleos de alta responsabilidad. Y aunque es cierto que estas brechas se han ido reduciendo en los últimos años gracias a medidas como el establecimiento de cuotas, estas diferencias se mantienen, como la aldea de Asterix, inexpugnables. Una mala noticia porque la igualdad en salarios y en oportunidades laborales no es solo una cuestión de decencia y dignidad humana, sino también de eficiencia.

Una de las posibles explicaciones para esta resistencia, además del empecinado negacionismo de algunos, apreciable en la sección de comentarios de este blog cada vez que una colaboradora trata temas de género, son las rigideces en el “mercado matrimonial”. La incorporación de la mujer al mercado laboral no ha traído consigo un reajuste de análoga magnitud en la asignación de las tareas doméstica. Y aunque es cierto que los hombres colaboran en casa más que antes, las mujeres han tenido que acomodar su jornada laboral añadiéndola a las labores domésticas, que se han convertido en un “segundo turno de trabajo.” Esta rigidez en las normas sociales ha hecho que la satisfacción vital de las mujeres trabajadoras sea inferior a la de las mujeres que no trabajan (Bertrand, 2013) y que haya más mujeres que hombres que rechacen avanzar en su carrera profesional (Silbermann, 2015) para evitar problemas en casa.

Esta idea de que la igualdad en el mercado laboral no se conseguirá hasta que no se alcance también la igualdad en las normas y roles dentro de la pareja se ve reflejada a la perfección en un reciente artículo en el que Olle Folke y Johanna Rickne estudian el efecto que las promociones laborales tienen sobre la tasa de divorcio. Además de parecerme bien ejecutado e interesante, es un artículo que me resulta muy caro porque toca también temas de economía política. Y es que el tipo específico de promociones laborales que Folke y Rickne estudian es el de la elección de un candidato o candidata para alcalde o parlamentario.

Parte del mérito del trabajo se debe a lo comprensivo de sus datos. Los autores disponen de datos de todos los ciudadanos suecos en edad de trabajar, incluyendo aquellos que se presentaron a las elecciones municipales y nacionales entre 1991 y 2012. Además de una exhaustiva lista de variables socioeconómicas, también conocen su estado civil y si resultaron elegidos o no. Usando el margen de victoria en las elecciones (seleccionado los inferiores al 5%), dividen su muestra en dos, aquellos candidatos y candidatas que estuvieron a punto de ser elegidos y aquellos que lo fueron. Ambas poblaciones son muy similares y la diferencia entre ellas se debe solo al lado del que cayó un puñado de votos, es decir, a un hecho fortuito.

Como muy buen trabajo empírico que es, el resultado del análisis puede resumirse en un solo gráfico. El siguiente:

grafico

 

En el eje horizontal tenemos los años anteriores y posteriores al momento de la elección a la que se presentó el candidato o candidata (el año 0, marcado con una línea vertical) En el eje vertical tenemos la proporción de candidatos casados tres años antes de las elecciones que aún permanecen casados en el periodo t. Los paneles de arriba corresponden a la muestra total de candidatos y la de abajo a aquellos en los que la elección se decidió por menos de un 2.5% de los votos. La columna de la izquierda corresponde a las mujeres candidatas y la de la derecha a los hombres candidatos. Así que en cada panel podemos comprobar la diferencia en durabilidad matrimonial de candidatos del mismo género dependiendo de si fueron elegidos (Promoted) o si no lo fueron (Not Promoted).

Los resultados hablan por si solos. La frecuencia relativa de divorcios es idéntica entre los hombres elegidos como alcaldes o parlamentarios y aquellos que no lo fueron. Sin embargo, las candidatas exitosas experimentan un incremento en su tasa de divorcio, un incremento que alcanza los 10 puntos porcentuales ocho años después de ser elegidas.

Resulta también reveladora la comparación entre la durabilidad matrimonial de los candidatos elegidos y las candidatas elegidas (comparando las líneas oscuras de izquierda a derecha): Los alcaldes o parlamentarios se divorcian mucho menos que las alcaldesas o parlamentarias. Sin embargo, si comparamos los candidatos no elegidos entre géneros (comparando horizontalmente las líneas claras) vemos que no hay apenas diferencia entre sus tasas de divorcio.

Por supuesto, en el artículo, Folke y Rickne realizan análisis más exhaustivos y varias pruebas de robustez para comprobar que este diferencial no se debe a diferencias en la carga de trabajo o en el salario que reciben los candidatos y candidatas elegidos (diferencias que podrían traer distintas presiones matrimoniales).

Pero lo más revelador de este ejercicio es la investigación de las posibles causas de este efecto diferencial. Los autores encuentran que la diferencia en tasas de divorcio es más acusada cuando la esposa es mucho más joven que su esposo y cuando la candidata elegida tomó una baja de maternidad más prolongada, características que asocian a hogares más tradicionales. Quizá más impresionante sea que más del 15% de las candidatas que gracias a resultar elegidas pasan a ser la principal fuente de ingresos del hogar se divorcia en los tres años posteriores a las elecciones, mientras que eso solo le sucede al 3% de los hombres en esa misma situación. Todo esto sugiere que las promociones laborales generan una re-negociación de los roles domésticos y que cuando se trata de mujeres exitosas, esta renegociación trae una serie de presiones que resultan en una mayor probabilidad de divorcio. Sabemos los permisos de paternidad no transferibles también producen esta renegociación dentro del hogar. Pero si la nueva situación se produce en contra de las expectativas mutuas que la pareja albergaba en el momento de su unión, basadas en normas culturales, la nueva situación puede ser negativa para la estabilidad de la pareja. Las promociones laborales, debido a los roles tradicionales, causan efectos asimétricos sobre la tasa de divorcio que a su vez pueden ayudar a perpetuar las diferencias de género en el mercado laboral.

Y si este efecto de las promociones laborales de las mujeres se observa en una sociedad tan igualitarias en cuestiones de género como la sueca, tanto en valores culturales como en apoyo público al cuidado infantil universal y accesible, y conocida por sus avanzadas políticas de conciliación familiar, resulta descorazonador pensar que sucederá en otras sociedades menos concienciadas y avanzadas en este tema.

Hay 26 comentarios
  • Hola, pregunto sin haber mirado el artículo original, solo esta entrada: ¿muestran datos de cuál es la parte que inicia el divorcio?
    La interpretación puede ser bien distinta, si es la persona "promoted" o la otra.
    Gracias

    • Gracias Insu por tu comentario.

      En efecto, este es un tema importante y una limitacién del estudio que los mismos autores reconocen en su trabajo. Pese a que los datos suecos son excelentes, esta información no está disponible y, como dices, sería muy esclarecedora de los mecanismos.

      Un saludo.

  • La entrada está muy bien, pero al contrario que dice Libertad lo que es descorazonador es el último párrafo con esa referencia ya clásica a los países de nuestro entorno y el propio comentario de Libertad avalándolo. Luego sale el Lupiañez de turno.
    Solo por poner un ejemplo te pongo esté enlace sobre la violencia doméstica en los países nórdicos y podríamos añadir muchos más sobre los famosos países de nuestro entorno.

    http://www.publico.es/sociedad/cifras-violencia-genero-paises-nordicos.html

    • Lo que me resulta descorazonador son los resultados del estudio. No estoy segura de cómo variarían los resultados entre países. Ya conozco los datos de unos y otros países, sobre violencia de género y sobre brechas salariales, etc. Estoy de acuerdo en que no está claro que los roles de género sean tan diferentes en España y en Suecia.

  • "...además del empecinado negacionismo de algunos...". Yo no diría que es negacionismo, yo diría que hay gente que tiene opiniones diferentes. Lo cual no es sorprendente teniendo en cuenta que, en economía, hay muy pocos temas que generen consenso: http://gregmankiw.blogspot.com.es/2006/11/consensus-of-economists.html
    El negacionismo existe cuando la evidencia es sólida. El tema del cambio climático es un buen ejemplo: el consenso entre la comunidad científica es aplastante. Sin embargo, hay gente que lo niega con argumentos pobres: eso es negacionismo.
    Sobre muchos temas de desigualdad de género no hay consenso. Por ejemplo, no todos los economistas están de acuerdo en que el establecimiento de cuotas sea una buena idea, ni en que la brecha salarial persista una vez se incluyen en el modelo todas las variables que se deberían de incluir. Si me equivoco y hay consenso, por favor, dadme los porcentajes.
    Además el tema de la desigualdad se aborda de una forma muy asimétrica: se plantea como una batalla en la que los hombres disfrutan de la discriminación. Un ejemplo: "esta rigidez en las normas sociales ha hecho que la satisfacción vital de las mujeres trabajadoras sea inferior a la de las mujeres que no trabajan": ok, pero creo que sería más relevante comparar la satisfacción de hombres y mujeres en los 4 casos posibles: trabajan los dos, no trabaja ninguno, trabaja sólo el hombre, trabaja sólo la mujer. Igual nos llevamos alguna sorpresa...

      • Sobre negacionismos. El día 18.03.2017 se publico un este mismo blog un artículo por parte de Almudena Sevilla con el título Brechas Salariales entre Hombres y Mujeres. Dicho artículo fue rebatido, entre otros, por Antonio que afirma que diversos estudios fijan la brecha real (descontados aspectos como horas extras, disponibilidad, jefaturas de servicios...) en el 5%. La propia Almudena en su contestación del día 21 a las 8.05 dice esto: "Gracias por tu comentario, particularmente tu punto sobre que la brecha salarial depende de el tipo de trabajo u ocupación. Es un buen punto. Interesante el 5% que mencionas, porque es precisamente lo que estoy encontrando yo también para un país tan diferente como China".
        Puede que los "negacionistas" tengan razones fundadas para no creerse todas las publicaciones y estudios que se llevan a cabo. Y ello no por cabezonería ni cerrazón mental, sino por pura lógica económica: si las mujeres hacen lo mismo y son igualmente productivas es una medida absolutamente irracional contratar trabajadores masculinos cuyo coste salarial es significativamente superior. Significa esto que no existe discriminación? Ni mucho menos. Existen diferencias por causas diversas; desde la distintas atribuciones sociales a hombres y mujeres a decisiomes como la maternidad que, también se ha evidanciado, es factor determinante en las retribuciones salariales.

  • El tema de la brecha de género es un cuento, que se repite una y otra vez.

    El factor determinante de las diferencias en la carrera laboral son los hijos, que afectan a la productividad (disponibilidad también) de forma asimétrica.

    Otro elemento que explica las diferencias de productividad entre sexos (no "géneros") pero que nadie se atreve a mirar son las diferencias en cociente de inteligencia, que es bien sabido que es un poderoso predictor del desempeño laboral de los candidatos a un puesto. ¿Necesitáis referencias? Son innumerables.

    Sobre esto último, además del famoso paper de Helmuth Nyborg de 2005 (Sex-related differences in general intelligence g, brain size, and social status), por el que le crucificaron, tenemos otro paper reciente, de 2017, titulado Sex differences in brain size and general intelligence ( g ), de Dimitri van der Linden, Curtis S. Dunkel, Guy Madison.

    ¿Seremos honestos algún día, y afrontaremos la verdad de frente, o seguimos con el (rentabilísimo) cuento?

    • Tengo mucho cariño a los negacionistas. Encuentro entrañable lo predecibles que son y sus teorias de la conspiración trufadas de argumentos "cientificos."

      Lo de acudir a una presunta superioridad intelectual para contrarrestar la superioridad moral del otro me lo conozco, creame. Pero en este caso, esos "innumerables" estudios que usted menciona sobre la mayor inteligencia de los hombres se topan con al menos un numero "tan innumerable" de otros que, con tecnicas adecuadas y muestras representativas, encuentran que no hay diferencias generales en inteligencia. Ya que usted saca citas, aqui le pongo otras

      http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0191886911002893
      http://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/pits.21827/abstract

      Con referencia al hecho de que las mujeres tienen hijos, es innegable que esa es una causa de asimetria. Pero ¿acaso dejamos de construir puentes o aviones por el hecho de que haya gravedad? ¿No hacemos todo lo posible por contrarrestarla y avanzar? Pues lo mismo con la discrminacion de la mujer en el mercado de trabajo. Lo humano y lo decente es hacer todo lo posible por reducir las desventajas en las que los seres humanos se enuentren por cuestiones mas alla de su control. Parte de esa tarea consiste en, efectivamente, afrontar la verdad de frente, pero no negando y arrogándose a que ese es el estado natural de las cosas, sino examinando las actitudes sociales y personales que ayudan a perpetuar esas diferencias.

      • Insiste usted en que hay discriminación y no diferencias de productividad. Estas diferencias de productividad son resultado de una elección, de una preferencia. Prefieren flexibilidad de horarios y menos dedicación a cambio de menos salario, por ejemplo. No se observan diferencias de productividad o salariales entre hombres y mujeres solteros o sin hijos.

        Se declara usted "constructor de puentes" (quiere cambiar la realidad, que presume conocer). Los demás, negacionistas (niegan la evidencia) y conspiranoicos (fabrican evidencia o teorías al margen de o contra esta). O quizás peor, pues hay otra posibilidad: machistas irredentos que conociendo la verdad la esconden, en beneficio de sus intereses (inhumanos e indecentes, se supone).

        En relación a la evidencia, como la autora del paper de su primer enlace reconoce, la "teoría" prevé diferencias en los CI entre sexos a partir de los 15 años (o un poco después, en realidad). No es "la teoría", sino la abrumadora evidencia. Por eso lo menciona. La forma de "no verlo" es tomar muestras de niños o adolescentes, o con amplia proporción de estos, como hacen en las referencias que trae. Un truco mil veces repetido. Otro truco es desagregar los distintos componentes de los test, y olvidar el factor-g.

        La evidencia innumerable a la que yo aludía no tiene que ver con las diferencias de CI entre sexos sino con la relación entre este y la productividad de la persona (o su desempeño, o su carrera laboral o profesional).

      • Si tienes la mas mínima habilidad para entender las actitudes ""sociales y humanas"" es precisamente por las discriminaciones de género.

        Si un hominido anterior al ser humano actuaba de una manera "social y personal" X, conseguía reproducirse con éxito un número Z de veces y si actuaba de una manera "social y personal" Y un número J.

        En base a eso la siguiente generación de hominidos y hominidas ( (Z o J) portaba unos genes que les llevaban a los machos a actuar de una manera y a las hembras a sentirse atraídos por machos que actuaran de esa manera (Z o J) y se volvía repetir el proceso generando nuevos comportamientos entre los machos (F,KI,G ETC) que volvían a pasar por el filtro de si las hembras se sentían atraídas o no por ellos.

        Gracias a millones y millones y millones de iteraciones discriminatorias de este tipo y a las que iba realizando la selección natural durante millones de años salieron las formas en las que tienes de actuar ""humana y socialmente"" tú, al igual que una cantidad ingente de individuos y especies y por lo tanto no termino de entender muy bien que te piensas que iba a aportar ''eliminarlas'' en el mercado laboral o en cualquier otro ámbito.

  • Muy interesante,

    yo creo que la educación sigue siendo pésima en este campo. Habría que hacer más hincapié, no solo en la igualdad de capacidades, si no en cuestiones como la aversión al riesgo, el rendimiento bajo presión o el reparto de roles. Me suelo encontrar que las mujeres tienden a infravalorar su capacidad y auto disminuir su poder de negociación, mientras que los hombres suelen sobrevalorarse más.

    Otra cuestión que creo que hace mal, es la legislación asimétrica en muchas cuestiones como las bajas por paternidad y maternidad. Si la ley ya hace que una mujer esté posiblemente más de baja que un hombre, refuerzas los incentivos negativos (no todas las leyes, como maltrato de género). Reglas diferentes, juegos diferentes.

    • Buenas Santiago,

      Gracias por el articulo. Es muy interesante y probablemente cierto tu conclusiones final. En los paises nordicos existe el machismo y es algo que se debe trabajar desde abajo, a traves de la educacion y con politicas que legislen derechos y obligaciones de forma igualitaria, pero jamas a traves de cuotas o medidas del estilo que tan de moda estan hoy dia. ¿Es de recibo arreglar una "situacion injusta" discriminando a alguien?
      Y pongo lo pongo entre comillado porque dudo que el machismo sea la causa ultima de que a las mujeres promocionen menos o tengan salario más bajo.

      Por otra parte, cuando esta muy feo que utilizes el termino "negacionistas"; parece que estas llamando estupidos a aquellos que no piensan como tú. Como sabras existen numerosos estudios empiricos que llevan a otras conclusiones.

      Saludos.

  • Mal empezamos cuando empezamos con prejuicios :

    "Pese a ser un tema bien establecido y presente en el debate público, persiste la brecha de género en salarios"

    Me temo que estudios serios dan otros resultados. Datos del INE avalan que la diferencias de salarios se deben a diferencias de trabajo, y hay cierta tradición de no pabar lo mismo a quienes no hacen lo mismo.

    " y representación en empleos de alta responsabilidad."

    Me importan muy poco los pleitos entre privilegiados, me interesan mas los pleitos entre desheredados. Aunque las féminas privilegiadas se quejan del techo de cristal, no se queja del suelo de cristal, (¿o tal ves es de puro acero?) esa que tiene como efecto que las mujeres no quieran trabajar en los trabajos mas duros, desagradable o peligrosos. Porque ¿cuantas mujeres han visto trabajando construyendo puentes y carreteras? ¿ o asfaltando? ¿o haciendo trabajos en altura? ¿o trabajando de matarifes?

    ¿por que las mujeres ganan menos? por las elecciones que toman.

    Toman trabajos cómodos, sin peligros, sin sufrimiento ni sacrificio. ¿vas a pagar a mujeres trabajando en una guardería, quitando mocos y cambiando pañales, lo mismo que a un tio que se juega la vida?

    Hace 15 años en numero de mujeres en las escuelas de ingenieria informática alcanzó un 25%, ahora ha bajado hasta un 18% ¿hay nuevas barreras que impidan a las mujeres matricularse en ingenieria informática? ¿o es que han decidido que no compensa tanto sacrificio para el resultado conseguido?

  • Escribir en Nada es Gratis parece que presupone el tener cierta lógica economica.

    Si las mujeres tuviesen igual productividad que los hombres, y cobrasen menos ¿como es que los empresarios eligen contratar a hombres en lugar de mujeres? ¿es que se han convertido en ONGs masculinistas?

    Porque la lógica económica dice que, teniendo igual productividad y menor coste, los empresarios solo contratarian hombres cuando no encontrasen mujeres a las que contratar. Y el caso es que no es así.

    Curioso que creas hables de "los negacionistas", cuando tu hablas desde la perspectiva de "los creyentes".

  • Me sorprenderé enorme y gratamente el día que se señalen estadísticas en que XY estén por debajo de XX y se trate como un problema a solucionar.
    Incluso si el gap en esperanza de vida se debe a testosterona, se podría propugnar algún tratamiento para reducir sus niveles financiado por el sector público, y caso de no existir, investigación tendente a fabricarlo.
    Por poner un ejemplo.

    • O por ejemplo el numero de suicidios, ya que el de los hombres triplica o duplica el de las mujeres.
      Pero bueno, es la moda que hay hoy dia. No hay que desesperarse, unos van a la moda y otros somos negacionanistas. En fin,...

  • En mi modesta opinión, hablar de "brecha" ya es caer en la trampa. Podría hablarse de "diferencia".

    Si resultara que algunas personas prefirieran trabajar menos horas, o en puestos de trabajo más agradables para ellas, priorizando esos criterios a la remuneración económica, ¿deberían desarrollarse medidas que desincentivaran esas decisiones?

    Si se establecen cuotas en la escuela de enfermería para que se iguale el número de hombres y mujeres que se matriculan, ¿a quíen se favorece? ¿tiene sentido?.

    Creo en la igualdad de oportunidades, pero no de resultados. Hombres y mujeres son deliciosamente diferentes. La diferencia salarial que presenta la estadística es una consecuencia de dichas diferencias. Tan natural como la vida misma.

  • En el comentario del 6/07/2017 a las 13:07 dice, y copio literalmente "la discrminacion de la mujer en el mercado de trabajo..."
    La existencia de discriminación ¿se da como presupuesto o prejuicio, o es un a posteriori colegido de diferencias en los datos observados?
    Si es una inferencia, pregunto: ¿si algún día se acaba la asimetría o se vuelca del otro lado podríamos concluir que ha acabado la discriminación o que se ha invertido y que en ese momento serán los varones los discriminados?
    ¿Y si a día de hoy se encuentra alguna estadística asimétrica que parezca indicar que los varones están discriminados, qué hacemos con ella?
    Más aún: con la diferencia de esperanza de vida y pensiones públicas, como hay en el Reino de España, ¿está calculada la renta vital esperada de hombres y mujeres? Estas últimas, en promedio, recibirán pensiones durante más tiempo que los hombres, y disfrutarán de más horas de ocio, que es un bien económico e imputable como renta.

    • Por ejemplo, no se publica este tipo de información, pero la mortalidad laboral masculina es muy superior a la femenina. Podemos hablar de discriminación masculina o afirmar que la vida de un hombre tiene menos valor al someterle a los trabajos más peligrosos?

  • Hace unos días, hablando con un amigo me comentaba que determinadas empesas sólo contratan mujeres (discriminación de los hombres?). El motivo, decia, era que las mujeres no protestan tanto. Si en lugar de mujeres contratase hombres pronto crearían un sindicato y empezarían a reivindicar mejoras salariales. Las mujeres en cambio son más conformistas y menos reivindicativas. Nos encontramos por lo tanto ante una discriminación salarial por cuestiones de "género" o son las diferencias entre hombres y mujeres a la hora de negociar las condiciones laborales las que inclinan las decisiones empresariales en uno u otro sentido? Este tipo de indagaciones creo que pueden aclarar mucho más que un tipo de información a la que subyace la clásica representación de la mujer con víctima de una sociedad patriarcal y opresora.

  • Esperanza de vida, suicidios, penas de prisión, fracaso escolar, accidentes de trabajo.
    ¿Hemos de suponer que la sobrerepresentación masculina en el lado menos favorable de dichos ámbitos es por elección propia de los sujetos, y que deben ser por tanto responsables y la sociedad no preocuparse? Si se aduce esto, ¿se puede probar o "falsar", el que sea por elección propia?

  • Estimado Santiago,
    Qué buena predicción hiciste sobre la “sección de comentarios” en temas de desigualdad de género. Me lo he pasado pipa leyendo ésta. El mejor momento ha sido leyendo lo de “vas a pagar a mujeres trabajando en una guardería, quitando mocos y cambiando pañales, lo mismo que a un tio que se juega la vida?” Insuperable.
    Que no se me olvide: gracias también por tu interesante artículo. Yo tampoco conocía la principal referencia que citas, la leeré con detalle en cuanto encuentre un ratito.

  • Las habilidades predictivas permiten ganar muchísimo dinero a la gente que las domina (puedes ganar mucho dinero prediciendo acontecimientos deportivos, bursátiles, políticos, empresariales etc etc etc) y viendo el afán que parecen tener la práctica totalidad de economistas, científicos sociales, feministas etc por quitarle su dinero a la gente en vez de aprovecharse de sus mas que previsibles conductas para ganarlo limpiamente, dudo horrores que predecir nada sea su punto fuerte.

    Por cierto, tú puedes pagarle a una mujer por limpiar mocos lo que te venga en gana, igual que a un hombre que se juega su vida lo mismo. Lo único que creo que exigimos todos es que el resto tenemos el derecho a hacer lo propio y que por lo tanto ningún "superexperto en ciencias de género" nos tiene que imponer nada, ya que es bastante previsible que si sus supertrabajos supercientíficos de superexpertos de género tuvieran alguna capacidad predictiva estarían todos controlando cantidades ingentes de dinero y podrían contratar y despedir como les diera la gana al resto y que si no están en esas circunstancias es mas bien porque son unas patrañas como pianos que no sirven mas que para tomarnos el pelo y seguir justificando el vivir en contra de nuestra voluntad de nuestro dinero (algo que a las mujeres que realmente trabajan también les resulta extremadamente molesto. Ya que no hay mujeres vs hombres, sino mas bien paniaguados, parásitos, trileros, estafadores, vendehumos etc vs el resto ).

Los comentarios están cerrados.